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sábado, 6 de junio de 2020

LOS NÚMEROS



            Me resisto enormemente a despedirme de vosotros por un periodo de tiempo incluso menos al fin de semana, durante el cual le da tiempo a recuperarse de su cansancio incluso a Pedro Sánchez.

Lo lamento por quienes creyeran que os iba a dejar en paz por más tiempo; En fin, que si no escribo me aburro y si me aburro me cabreo, y si me cabreo mi mujer y mis hijas no me soportan.

 Así que en beneficio de la armonía familiar prefiero seguir dandos el coñazo a vosotros y no incomodar a mi sufrida familia.

Aquí os va uno breve, para no cansaros demasiado.

Este va de numerología.

 Ya sabéis ─y si no aquí os lo cuento─ que según la cábala judía el 7 es el número de lo perfecto, mientras que el 6, portador de la carencia “-1” respecto de lo perfecto, es la representación numérica de lo imperfecto, del mal. Finalmente el tres representa la plenitud.

Ello explica porque el Apocalípsis se refiere al la bestia haciéndole mención por su número, el “666”. Es decir, es la plenitud de la imperfección. El mal absoluto.

Pues, sabéis que hace poco hemos vivido el día 666, el día del “número de la Bestia” anunciado por el Apocalípsis?.

                Efectivamente, el seis de junio del año seis de nuestro milenio fue el día 6.6.6, y algunos esotéricos creen que era el día del anunciado del comienzo de la maldad absoluta en el mundo.

               Aunque lo cierto es que la humanidad ya ha vivido otros varios días 6.6.6. y en ninguno de ellos pasó nada.

            El transcurso del tiempo y su computo presentan curiosidades numéricas de vez en cuando, pues como me contaba un amigo, hace poco hemos vivido el instante cósmico 1,2,3,4,5,6; concretamente a la una hora, dos minutos y tres segundos del día cuatro del mes cinco del año seis.

            Los números han sido siempre refugio de misterios, arcanos insondables, hechicería o alquimia, hasta que tras la ilustración y la implantación de la lógica científica fueron perdiendo aquel carácter, pasando a ser mero instrumento de la vida cotidiana o de las ciencias, pero lo cierto es que pese a ello, siguen existiendo números que presentan facetas realmente interesantes.

            Así, voy a detenerme un poco en el llamado “Número Áureo”, que es resumen o compendio de la perfecta simetría

                 Su valor numérico, mediante radicales o decimales es: 

φ= (1+√5)/2=1,6180339887…

            Se trata de un número algebraico, descubierto en la antigüedad, que posee muchas propiedades interesantes y que implica una relación de proporción que se encuentra tanto en algunas figuras geométricas y en la naturaleza, como ocurre en las nervaduras de las hojas de algunos árboles, en el grosor de las ramas, en el caparazón de un caracol, en los flósculos de los girasoles, etc…

            En el mundo del arte son numerosos los ejemplos de aplicación de este número, como garantía de una perfecta proporción, desde el Partenón hasta La Gioconda.

            Incluso hay autores que afirman que la Biblia está salpicada de referencias a este concepto. Citándose expresamente las instrucciones para el Arca de la Alianza que dio a Moisés, que pide unas proporciones 5x3 que dan como resultado 1,666, suficientemente cercano a phi como para engañar al ojo.

           Y para no aburriros mucho terminaré esta reflexión con una pieza de música clásica, pues todos sabemos que música y matemáticas están íntimamente relacionadas



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