sábado, 2 de julio de 2022

CITAS LITERARIAS DE UN CLIMAESCÉPTICO


 

Algunos de mis lectores han criticado mi último POST por considerar que en él se contenían excesivas citas de otros autores.

Sin embargo, ya lo dijo Michel De Montaigne

“Yo no cito a otros más que para expresar mejor mi pensamiento.” [SIC]

Se trata pues de una forma retórica de elegir las mejores sentencias para mis “reflexiones”, pero no elaboradas por mi propia pluma, sino por la pluma de quienes expresan mejor que yo las ideas que trato de transmitir.

Sin embargo, en esta nueva “reflexión” trataré de no abusar de esta manía para demostrarles que, con mejor o mayor fortuna, en ocasiones Calíope me susurra sus bondades, y soy capaz de escribir algo medianamente interesante.

Y voy a hacerlo con algo que me desasosiega y que no es sino la tremenda farsa, el engaño interesado al que nos han conducido nuestros políticos con el tan manido tema del “Cambio Climático” y su concreción en el porege ecologista objetivo llamado “Agenda 2030”

En relación con ello, debo iniciar mi reflexión confesando que, contra corriente, soy un absoluto climaescéptico, que se manifiesta tan contundentemente contra el cambio climático como contra la deriva de los continentes, dos fenómenos absolutamente naturales que, sin embargo, en nada dependen ni se producen como consecuencia de la actividad humana.

Efectivamente, un muy importante, aunque silenciado, número de notables científicos, niegan el carácter antropogénico de los cambios que está experimentando el clima terrestre, que, por cierto, no se sabe si nos conducen a un calentamiento global o a un drástico enfriamiento que pueda ocasionar un nuevo episodio de “Pequeña Edad de Hielo", como los conocidos científicamente como “Los mínimos de Dalton, Maunder o Spöder” que tuvieron lugar durante los siglos XVIII y XIX, en los que una de las causas de los cambios del clima, con un notable enfriamiento en nuestro planeta, fue la variación de la actividad solar y la disminución del número de manchas en la superficie de nuestra estrella.

Por otra parte, también han tenido notable influencia en esos cambios climáticos los grandes acontecimientos volcánicos, como las erupciones de los volcanes Tambora de 1815, o Pinatubo de 1991, o la fisura de Laki, en Finlandia en 1783.

Paisaje durante la Pequeña edad de hielo por Francisco Collantes (1599-1656)

La conclusión es que no sabemos cuanto tiempo será preciso que se vaya enfriando nuevamente la Tierra para que nos demos cuenta de que no se está calentando.

Y entonces será demasiado tarde.

Habremos gastado cantidades ingentes de recursos para luchar contra al calentamiento global, con prohibición de uso de combustibles fósiles electrificacando masivamente nuestra Sociedad, para lo que se necesitará de aquellos combustibles, pues las fuentes “limpias” de producción eléctrica solar o eólica aún no están suficientemente desarrolladas y habremos empobrecido nuestras economías en aras de las histerias ecológicas que la izquierda “progresista” ha vendido a las naciones como el Shangri-lá del futuro  (Ese lugar mítico y próspero en que reina la paz total y la felicidad absoluta, descrito por  el novelista británico James Hilton en su obra “Horizontes Perdidos” de 1933)

Sin que, de otra parte, podamos olvidar el riesgo no calculado que, para nuestra supervivencia como Sociedad desarrollada, tiene la electrificación como única fuente de energía, pues todo el sistema eléctrico podría colapsar en un instante, sin que existan medidas previstas para evitar tal desastre, si se produjese una “Tormenta Solar”, un flujo geomagnético de vientos solares imprevisibles que haría caer todas las redes eléctricas del planeta.

Efectivamente, según diversos medios de comunicación, es más que probable que en los próximos años se produzca un gran flujo electromagnético solar, es decir, una “Gran Tormenta Solar” que generaría un enorme volumen de partículas imantadas que impactarían con el campo magnético que protege la Tierra y cuyos efectos podrían ser apocalípticos.

Este tipo de tormentas ocurren cuando una gran burbuja de gas sobrecalentado, llamada plasma, es expulsada de la superficie del Sol y golpea frontalmente a la Tierra. A esta burbuja se la conoce como eyección de masa solar coronal.

Según los científicos que analizan esta posibilidad, el impacto económico de un suceso de esas características sería gigantesco.

  Buena parte del mundo quedaría sin electricidad, provocando que el planeta esté apagado durante varios días.

Son muchas las tormentas solares que han tenido lugar a lo largo de la historia, aunque no muchas impactaron con fuerza.

No obstante, podemos recordar la de 1921 o la ‘Carrington event’ de 1859. 

En esta últimalas agujas de las brújulas se descontrolaron y las líneas de telégrafo entre Europa y Estados Unidos quedaron inutilizadas. Además, también se pudieron presenciar auroras boreales en partes del mundo tan sorprendentes como Colombia.

Según los cálculos de la NASA, la probabilidad de que una “gran tormenta solar” de efectos devastadores, golpee nuestro planeta dentro del plazo de los próximos 10 años es del 12%. La cifra un es excesivamente elevada, pero es cuando menos inquietante.

Y mientras la preocupación de numerosos científicos con estas posibilidades es omitida por nuestros políticos, estos se afanan en profundizar es sus políticas ecologistas y climáticas con un infantiloide entusiasmo, profundizando en su “Agenda 2030” de espaldas a la realidad; condenando nuestro futuro y regodeándose en su propio universo utópico a costa de nuestros esquilmados bolsillos.

O Tempora¡¡ O Mores¡¡

Así que nuestro “progresista futuro” será una devastación total de nuestros mecanismos sociales por la quiebra del sistema eléctrico mundial, mientras que nuestros políticos seguirán jugando a la gallinita ciega, con venda en los ojos, risas e irresponsabilidad…

Y, mientras tanto, yo quiero concluir esta breve reflexión con una nueva cita de Michel De Montaigne

“La principal ocupación de mi vida es pasarla lo mejor posible.“

y una pieza musical adecuada a mis reflexiones…; el Segundo Movimiento de la Sinfonía nº 7 de Beethoven con videoclip de la Película “Señales del futuro” de Nicolas Cage, que cuenta, precisamente, el fin del mundo provocado por una “Tormenta Solar”




lunes, 27 de junio de 2022

SI DESAPARECE LA ESCRITURA SÓLO QUEDA LA BARBARIE

 


Hace ya demasiado tiempo que no aparezco por mi BLOG con nuevos posts, con nuevas “Reflexiones Heteróclitas”, pero ello tiene explicación.

Tal y como nos cuenta Harry Heller, según relato de Herman Hesse, algunas noches, estando despierto en la cama, empezó súbitamente a recitar versos, versos demasiado bellos, demasiado singulares para que él, un “lobo estepario”, hubiera podido pensar en escribirlos, versos que a la mañana siguiente ya no recordaba y que, sin embargo, estaban guardados en él como una nuez sana y hermosa dentro de una cáscara rugosa y vieja.

A mí me ocurre lo mismo con mis reflexiones que, en ocasiones, desarrollo mentalmente en mi cama por las noches, pero que, la mayoría de las veces, no soy capaz de llevarlas al papel a la mañana siguiente.

Y esa situación es tremendamente frustrante, pues me lleva al convencimiento de que se pudiera estar acabando para mí el pulso de la escritura, ese juego que permite al animal hablante trasladar sus pensamientos a otros y tratar de proyectar sobre ellos las sombras de la luz que, como ser pensante, proyecta más allá de su propia esencia.

Y es, para tratar de romper esa sensación, que me enfrento hoy al papel en blanco para intentar escribir una “reflexión”, aunque las musas no estén rondando mi imaginación.

En ocasiones creo que me son perfectamente aplicables las palabras dedicadas por Asinio Polión a Cicerón:

¡Ojalá hubiera sido capaz de soportar la prosperidad con mayor autocontrol y la adversidad con mayor energía!

Pues hoy, destruida mi prosperidad y en manos de la adversidad, sólo me queda decir, parafraseando a Chateaubriand, que ya estoy cansado de sufrir tempestades y vivir naufragios, tras los cuales solo me queda recado de escribir sobre la mesa de trabajo que son los escollos de los sufridos desastres.

Es, en cualquier caso, el ejercicio de la escritura, una de las más sublimes expresiones de la cultura, de la capacidad humana de razonar y transmitir a los demás el sentido de nuestros razonamientos; la forma más sublime de evitar la victoria de la barbarie.

Ya lo decía Albiac, al afirmar que:

No hay realidad humana sin la danza, laberíntica y cruelmente hermosa, del miedo y la esperanza. Lo demás es barbarie.

Pero no quiero ser pedante.

Si de escribir se tratase, por el mero hecho de emborronar hojas con letras que nada digan, estaría el mundo lleno de grandes literatos.

Lo complejo es que, al escribir, se diga aquello que se quiera expresar y se diga de modo inteligible, con ritmo y con destreza.

Y no se trata de ser original, pues es original no quien primero manifiesta una idea, sino quien la manifiesta de modo más preciso y brillante que todos los que antes lo hubieran intentado.

Con todo ello, y en mi situación actual, no dejo de pensar en el desolador paso de los años, y convivir con los achaques de la edad y sus efectos sobre mi capacidad y mis deseos de escribir.

Ya lo decía Chateaubriand

Es un suplicio conservar intacto el propio ser intelectual, aprisionado en una envoltura material gastada

de tal modo que la escritura constituye una especie de refugio, de última morada en donde guarecerse.

Nietzsche, antes de abandonar su mente a las diosas Manías (Μανίαι), afirma, en su “Más allá del Bien y del Mal”, que

Todo hombre selecto aspira instintivamente a favor de un castillo. Un escondite donde quedar redimido de la multitud, de los muchos, de la mayoría, donde tener derecho a olvidar.

y mi castillo son mis cuartillas en blanco, mis plumas y mis escritorios, entre los que me refugio, preferentemente en la noche, cuando ya decaen las horas y la oscuridad diluye el último rubor del ocaso, pues como nos dice Nicoáy Berdiáyev

la noche no es menos maravillosa que el día, no es menos de Dios, y el resplandor de las estrellas la ilumina. La noche tiene revelaciones que el día ignora. La noche tiene más afinidad con los misterios de los orígenes que el día. El abismo no se abre más que con la noche.




Y abierto el abismo, fluyen las ideas, danzan las Musas, y se nos permite contemplar los misterios de la razón, que se atesoran en el subconsciente y en los posos de nuestra cultura gracias a la educación recibida.

Reconozco, no obstante, que a lo largo de mi vida siempre he expresado mis opiniones, mis “reflexiones”, sin valorar el efecto, positivo o negativo, que ellas hayan podido producir en mis lectores. Y siempre lo he hecho con una cierta dosis de vehemencia y dominado por mi espíritu de independencia política e intelectual.

En ello sigo las enseñanzas de Chateaubriand

¡Bendita seas, oh mi innata y cara independencia, alma de mi vida!

Hasta mi último puerto

Dulce y encantadora estrella,

Siempre seguiré tu rayo

puro y nuevo.

Y cuando dejes de brillar

Sobre mi vela,

Brillarás sobre mi tumba.


Y por ello, sé que muchos pensarán que debería exponer mis ideas con menos dureza, expresándolas con voz más placentera, pero nunca he sabido hacerlo, pues soy un alma compleja ―espero que más llena de sorpresas agradables que de intransitables recovecos― aunque a la manera del Marqués de Bradomín, y pese a haber sido, por mi carácter, calumniado y mal comprendido, nunca he sido otra cosa que un místico galante, como San Juan de la Cruz.

Sin olvidar que, como dijera Nietzsche que

El individuo ha luchado siempre para no ser absorbido por la tribu. Si lo intentas, a menudo estarás solo, y a veces asustado. Pero ningún precio es demasiado alto por el privilegio de ser uno mismo.

         Y es por ello que nunca he sido partidario de la corrección política, que no deja de ser una forma de autocensura impuesta a los ciudadanos por el progresismo dogmático intolerante de la izquierda cultural y política que ha visto, en esa regla, una concreción de las normas de dominio de la Sociedad promovidas por los marxistas gramscianos, que defienden que aquella no ha de ser conquistada violentamente, sino mediante la conquista cultural, por infiltración, de todos los ámbitos de influencia o poder que constituyen la propia Sociedad.

         Y ante tal estrategia no queda sino dar la batalla ideológica, defender los principios liberales conservadores, la auténtica DEMOCRACIA, y no la democracia popular o populista, defendida por los herederos del “Eurocomunismo”, que no es sino la adaptación del comunismo, promovida por Gramsci y abrazada por los Partidos Comunistas europeos en los años 70 del siglo pasado, a las reglas de las democracias occidentales no por comunión con ellas, sino como medio de “asaltar los cielos”

         En esa línea no deberíamos olvidar las palabras de Albiac en EL MUNDO en 2018

Cuando oigo a esa banda de necios que han invadido el universo político, volver a hablar del asalto a los cielos y del advenimiento del hombre nuevo, me quedo absolutamente estupefacto, porque la gran fantasía de la consecución de un mundo y un hombre nuevos, es lo que la primera mitad del s. XX nos enseña a entender como elemento de destrucción sin precedentes.

         Y es precisamente esto, la cuestión de la “batalla ideológica”, lo que la mayoría de la derecha occidental no ha sabido tomarse en serio, limitando sus deseos y su acción política a la mera gestión económica, obviando todo lo que se refiere a los principios, a la concepción de un mundo, de una sociedad, no marxista.

Y no nos engañemos, pues la tan cacareada “socialdemocracia” no deja de ser, como ya advirtió Trotsky en su obra “El Frente Único Defensivo (Carta a un obrero Socialdemócrata)”, un marxismo acomplejado, un marxismo no combativo, un preludio de lo que acabaría siendo el “Eurocomunismo” anteriormente mencionado, que desea convertir la Sociedad en su malhadada “Nueva Sociedad” des alienadora a través de la democracia. Lo cual Trotsky considera imposible, pues según él mismo:

Los socialdemócratas consideran que la constitución democrática está por encima de la lucha de clases. Para nosotros los comunistas, la lucha de clases está por encima de la constitución democrática.

y, por tanto, no nos dejemos engañar por los mensajes “progresistas” de los poderosos. La socialdemocracia, cuyo fin último es imponer una Sociedad totalitariamente igualitarista, ha sido impuesta sibilinamente por el PSOE a lo largo de los últimos años, sin que debamos olvidar que este partido ha gobernado en España, desde la instauración de la democracia, casi el 70% del tiempo.

Y con métodos diseñados por Gramsci en la primera mitad del s.XX, ha ido socavando los principios liberal-conservadores imperantes en nuestra Sociedad, tachados de retrógrados, fascistoides o contrarios a “su” igualdad, imponiendo su ideología como la única aceptable y tildando a sus opositores de fascistas, machistas, negacionistas o franquistas, como medio para eludir el debate mediante la descalificación apriorística de todo opositor.

Lo cierto, sin embargo, es que esta realidad no es nueva. No nos encontramos con un escenario que el hombre no haya vivido antes.

Chateaubriand, en sus “Memorias de Ultratumba” nos describe una situación que él vivió en el s.XIX, parecida a la que vivimos hoy en el s.XXI, cuando nos dice:

El Gobierno ha inventado una moral nueva, la moral de los intereses: la de los deberes se reserva para los imbéciles. Ahora bien, esta moral de los intereses, de la que quiere hacerse la base de nuestro gobierno, ha corrompido más al pueblo en el espacio de tres años que la Revolución en un cuarto de siglo.

Y esta “casualidad” me hace ser optimista, pues, tras esa corrupción de la moral, se recuperó el buen sentido de las cosas, aunque fuera por breve tiempo y el marxismo volviera a intentar la destrucción de la Sociedad socavando sus cimientos.

Pero ¡Ay, con los tiempos que vivimos!; ¡Ay con las costumbres que imperan en nuestra Sociedad!

En la mayoría de los casos se prefiere agachar la cabeza ante el tirano en lugar de rebelarse, pues el hombre contemporáneo, inmerso, según definición de Bauman, en una “sociedad líquida” en la que no existen pétreos principios, ni rocosas convicciones morales, se encuentra más cómodo siguiendo las corrientes dominantes, las mareas definidas por los manipuladores sociales de la izquierda, en donde el relativismo y la innecesaria lucha por las propias creencias, permite al común de los mortales vivir una existencia sin sobresaltos, acomodaticia y nutrida de confortable ignorancia.

Pedro Sánchez es el paradigma de esa posición manipuladora y totalitaria de la izquierda, como reflejó en su reciente primer debate parlamentario con Núñez Feijóo, al decirle que “El PP solamente estorba”, con lo que negó de raíz la idea de que, en una autentica Democracia, la oposición no solo es una cuestión de legitimidad política, sino que su existencia es una exigencia de tipo moral u ontológico, pues, si no existiese la oposición, si no se defendiese la existencia posible de una alternativa a quien ostenta el Poder, renunciaríamos a controlar a quienes lo ocupan, a quienes pretenden, desde ese poder ocupado, controlar una realidad que se pretende imponer como única realidad posible.

Y tan indigno ha demostrado ser, personal y políticamente, el personaje “Antonio” Pedro Sánchez que bien le acomoda el juicio que Mefistófeles dedica a Fausto:

…aquello que no comprendéis, para vos no existe; aquello que no calculáis, creéis que no es verdad; aquello que no pensáis, no tiene para vos peso alguno; aquello que no podéis amonedar, imagináis que nada vale…

De todas formas, y para quien quiera profundizar en la situación existente y en la necesidad de dar la “Batalla Cultural” a que me refiero, aconsejo algunos libros:

▪ Una filosofía del Miedo de Bernat Castany

▪ Disidencia Activa de Capitán Bitcoin

La Tiranía de la Igualdad de Alex Kaiser

Todos ellos disponibles en Amazon.

Y para concluir, recuperando una inveterada costumbre de mis post, aquí os dejo una pieza musical adecuada a lo tratado. En este caso una escena de la película “Amadeus”, en la que Mozart ridiculiza a Salieri, como la Sociedad debería ridiculizar a Antonio…





viernes, 6 de noviembre de 2020

LA NUEVA, VIEJA, IZQUIERDA

 


    Vuelvo a publicar mis "Reflexiones Heteróclitas" agobiado por lo que creo que es la cercanía, indeseada, a una Dictadura de corte marxista y populista buscada por la izquierda totalitaria que nos gobierna.

    A los filósofos herederos del movimiento “Mayo 68” les entusiasma el concepto de “subversión permanente”.

    Así se manifiesta, por ejemplo, los Gluksmann (padre e hijo)

    Claro está que lo de la "subversión permanente" viene bien para un país como España, que ha respaldado en las elecciones a un estalinista metido a permanente "subvertidor" o emancipador, o lo que sea que pretenda hacer Pedro Sánchez en compañía de Pablo Iglesias y sus socios parlamentarios antisistema. Se entiende, por tanto, la adopción del concepto.

    En cualquier caso, conviene aclarar que buena parte de la izquierda occidental, heredera del sesentayochismo, no ha hecho todavía la crítica del totalitarismo, ni del propio ni del ajeno, por mucho que haya asimilado las pretendidas formas emancipatorias de esa parodia de revolución, que fue Mayo del 68.

    Por ello, los líderes de la nueva (aunque vieja) izquierda, antisistema y republicana, sigue transitando por los vericuetos de ese totalitarismo soviético, que no han sabido abandonar, aunque lo hagan con un barniz gramsciano, por aquello de darle un tinte más intelectual.

    Prueba de ello es que como dijera el profesor alemán Peter Sloterdijk,

“La permanencia del antifascismo, como ideología dominante, se debe a que el fascismo de izquierda nunca hizo sus duelos. Sus representantes nunca confesaron lo que en verdad son. Acusando de fascistas a los fascistas de derecha y ocultando su propia calidad de fascistas, incluido el maoísmo, que fue el peor de los fascismos”.

    Y no se trata de una consideración caprichosa sobre nuestra izquierda gobernante, sino que se refleja en sus propios actos y actitudes permanentes.

    La última lo es la Orden publicada en el BOE de 5 de noviembre de 2020, Orden PCM/1030/2020, de 30 de octubre, por la que se publica el “Procedimiento de actuación contra la desinformación” aprobado por el Consejo de segundad Nacional, que no es sino un remedo de la censura franquista a la prensa, disfrazada de “medidas para el bien de la ciudadanía”

    O la Orden de intervención de las redes sociales para evitar “informaciones fake” que el Gobierno ha llevado hoy al BOE y que incluye la creación de una comisión bajo la batuta del jefe de Comunicación de Moncloa, Miguel Ángel Oliver.

    La cabeza visible de este plan en España ha sido el jefe de Gabinete del presidente Pedro Sánchez, Iván Redondo.

    Todo ello no son sino manifestaciones de aquel no superado totalitarismo de la izquierda marxista para limitar las libertades de información, opinión y expresión de los disidentes y así garantizar el monopolio de la información y de la opinión, a modo del “Ministerio de la Verdad” orwelliano.

    Sin embargo, nuestra izquierda no respeta ni al propio Marx que criticaba a los revolucionarios hoy al uso con estas palabras, descriptivas y premonitorias:

"La tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos. Y cuando éstos aparentan dedicarse precisamente a transformarse y a transformar las cosas, a crear algo nunca visto, en estas épocas de crisis revolucionaria es precisamente cuando conjuran, temerosos en su exilio, a los espíritus del pasado, toman prestados sus nombres, sus consignas de guerra, su ropaje, para, con este disfraz de vejez venerable y este lenguaje prestado, representar la nueva escena de la historia universal”

    Afirmando que cada Revolución ha de tener su forma y su estética propias, las adecuadas al momento histórico en que se produzca y no imitando las actitudes de otras revoluciones anteriores, advertencia que no parece ser recordado por la NUEVA IZQUIERDA que pretende encarnar PODEMOS, que no deja de ser un calco risible de los mensajes frentepopulistas de la España de los años 30 del s.XX (Arderéis como en el 36 – Vamos a quemar la conferencia episcopal - La referencia permanente a la República- No Pasarán- etc…)

    Y mientras todo esto ocurre, la UE no se cree el proyecto de Presupuestos presentado por el Gobierno Sanchista, y dudan de sus números desde el Gobernador del Banco de España hasta la mayoría de los economistas con sentido crítico.

    Los derechos y libertades de los ciudadanos se restringen con seis meses de suspensión del Congreso, se trata de politizar la Justicia y nuestros tribunales, tanto el Supremo como en Constitucional se han reciclado en modo “Bella Durmiente” y la dictadura de las izquierdas avanza inexorable.

    ¿Y que hace el Pueblo Soberano?

    Educado, durante la Dictadura de Franco, a vivir holgadamente y sin rechistar, los 40 años de democracia han servido para anestesiar aún más su conciencia gregaria de rebaño adocenado, que resiste todo y cualquier cosa sin protestar.

    Los bienpensantes esperan que el freno a tanto abuso venga de la UE, pero esta, impregnada de socialdemocracia, no hará nada hasta que sea tarde,

    Y al final, cuando los abusos sean insoportables y haya muertos por violencia del Estado Dictatorial, explotará otra guerra civil, mientras los demás europeos repetirán el “mantra” de nuestra leyenda negra.

“Cosas de los españoles, que no tienen arreglo”

sábado, 8 de agosto de 2020

TORCUATO O LA COHERENCIA

    Hoy me veo en la necesidad de contestar a un artículo publicado por un tal Julio Merino en el digital “Cierre Digital” bajo el título:

“El día que el estratega de la Transición, Torcuato Fernández Miranda, lloró y se arrepintió de dar el sí a las Autonomías”

    Todo lo relatado en este artículo no es más que una falsedad, e intuyo que, en el fondo, no es más que una manipulación de la figura de mi padre con el oculto deseo de criticar a Don Juan Carlos I, desde posiciones de ultraderecha en que al parecer se ha movido siempre este personaje, según he podido averiguar.

       En el texto de este artículo su autor manifiesta que le unía a mi padre una “vieja amistad”, amistad desconocida tanto por mí como por mis hermanos, lo que me hace, de entrada, dudar de su existencia.

    Pero empecemos por el principio.

    Torcuato Fernandez-Miranda no era un hombre de lágrimas, y puedo asegurar que durante el tiempo que compartí su vida nunca le vi llorar, es más, pese a la imagen de adusto, serio y frio, no lo era, y se enfrentó a los momentos más difíciles de su vida con un sentido del humor constante, una verdadera manifestación de la alegría que presidía su vida íntima y privada.

    De hecho, en algún momento de su vida afirmó

Os aseguro que el llanto más doloroso es aquel que carece de lágrimas, de lamentos y de palabras.”

    Continúa su relato ficticio el Sr. Merino afirmando que, en la primavera de 1980, lo encontró pesimista como asqueado de todo, desilusionado, desesperanzado, un místico de la catástrofe…

    Desde luego no era esa la imagen que mi padre transmitía no era desde luego un espejo de la alegría, pero tampoco llegó, nunca a esa desilusión o desesperanza.

    Y es a partir de este punto donde el relato de Merino toma unos derroteros absolutamente disparatados, pues según relata, mi padre le manifestó su arrepentimiento sobre varias cuestiones, incluso sobre la propia Transición, y pone en boca de mi padre la afirmación de que el proceso de conquista de la democracia debería haberse hecho desde la absoluta ruptura con el franquismo, y por tanto de acuerdo con las posiciones de la Platajunta, que no era sino el conjunto de partidos y movimientos sociales que querían la ruptura total con el franquismo y no la transición.

Tales afirmaciones son Inconcebibles en Torcuato Fernandez-Miranda.

       Además, para explicar las falacias contenidas en el artículo de Merino, debemos tener en cuenta que Torcuato era un creyente profundo para quien un “juramento” era cuestión de esencial importancia, y él había jurado respetar las “Leyes Fundamentales” del franquismo no en una, sino en varias ocasiones, razón por la cual nunca hubiera apostado por la ruptura y vulneración de aquellas leyes, ni por apoyar la tesis de un referéndum que decidiera entre República y Monarquía de acuerdo con las tesis de la “Platajunta”, pues eso hubiese sido una traición impensable al Rey.

Torcuato defendió, siempre, la formulación del tránsito a la Monarquía Parlamentaria y democrática a través de la formulación de hacerla “De la Ley a la Ley”, es decir respetar la legalidad franquista para desde ella llegar a una nueva legalidad democrática, procedimiento que estaba pactado con Don Juan Carlos mucho antes de su acceso a la Corona.

       En cuanto al Rey Don Juan Carlos I hemos de recordar, también, que en el año 1969 el General Franco propuso al entonces Príncipe Juan Carlos, de 31 años, asumir la posición de ser su heredero, a título de Rey, para lo que era imprescindible que jurase lealtad a las “Leyes Fundamentales” del régimen.

       Ello supuso un dilema moral para el Príncipe, pues le preocupaba que para alcanzar su íntimo deseo de que su Monarquía fuese una Monarquía “de todos los españoles” parlamentaria y democrática, tuviese que romper su juramento.

       El conflicto se salvó con el consejo de Torcuato Fernández-Miranda,  quien argumentó que la jura de las “Leyes Fundamentales” llevaba implícito el juramento del procedimiento establecido para su modificación, que habría de ser la llave de la democracia.

Por otra parte, es definitiva para manifestar que todo lo contado en el artículo de marras es falso absolutamente, de la afirmación de su arrepentimiento por dar el SI a las autonomías, pues nunca dio ese “SI”, de hecho Torcuato Fernandez-Miranda no votó a favor de la aprobación de la Constitución, y efectivamente no lo hizo por el recorte de facultades de la Corona, y por la inclusión del concepto “Nacionalidades” en su texto, y la regulación de las Comunidades Autónomas, dado el riesgo que suponía, hoy concretado, de desintegración territorial de España.

Así, mi padre no asistió a la sesión del Senado en que se votó la Constitución, ni su firma aparece en el ejemplar original de la Constitución, que se custodia en el Congreso y en el que aparecen las firmas del Rey, del Gobierno y de todos los Diputados y Senadores, pero no la firma de mi padre.

Después de ello explicó al Rey Juan Carlos las razones de no votar a favor de la Constitución, elaborada desde el “consenso” entre la UCD de Suárez y el PSOE de Felipe González, con formulaciones que le preocupaban enormemente.

El Rey premió su trabajo, lealtad y dedicación, con el Ducado de Fernandez-Miranda y con la concesión del Toisón de Oro, máximo galardón dinástico a los servidores de la Corona.

Y no olvidemos que, tal y como aparece en la fotografía de la firma de su abdicación en su despacho de la Zarzuela, entre las fotografías colocadas en su biblioteca aparece la fotografía de Torcuato, el único personaje no miembro de la familia Real que aparece entra las fotos de la familia, en dicha biblioteca.

Y les aseguro que no existió conflicto o desencuentro entre mi padre, Torcuato, y el Rey Juan Carlos I, y ello lo apoyo en una reciente anécdota.

Un buen amigo me comentó hace algunos meses, que en un almuerzo que compartió con don Juan Carlos el Rey manifestó expresamente:

“Torcuato Fernandez-Miranda ha sido la persona más leal y fiel a la Corona y a mí mismo, de las muchas que he conocido a lo largo de mi vida.”

CONCLUSIÓN Julio Merino hace un artículo en el que se inventa la amistad con mi padre y manipula su figura, y quien sabe si no lo hace con la intención de hacer una crítica más a Don Juan Carlos I en otra manifestación de hacer leña del árbol caído.


domingo, 2 de agosto de 2020

GENERALES NEGROS DEL EJÉRCITO ESPAÑOL EN AMÉRICA. LA AMÉRICA NO ESCLAVISTA ESPAÑOLA


Retrato del General Puello por Ferrer Dalmau


Estados Unidos vive la tormenta perfecta de su «Black lives matter», que se ha extendido hacia la “Hispanofobia” con el derribo de esculturas que representan a personajes de nuestra historia que contribuyeron a forjar la Nación norteamericana.

Sin embargo, las revueltas populares nada tienen que ver con la discriminación racial en EEUU.

Cierto que pudieron comenzar como consecuencia de la muerte de George Floyd, un ciudadano negro, en una actuación abusiva de un policía blanco, ya apartado del Cuerpo Policial y a la espera de juicio por su acción, pero pronto degeneraron en una protesta financiada por los lideres antisistema mundiales, especialmente Soros, convirtiéndose en un movimiento revolucionario de corte anarquista antisistema, que más tarde o más temprano acabará siendo reprimido por las autoridades, ya estatales, ya federales.

Y todo ese movimiento, en cuanto a su manifestación “hispanofóbica” demuestra una incultura absoluta hacia lo que España y los Españoles representaron para América.

Así, se acusa de esclavista a Colón y a los Reyes Católicos, cuando todos los indígenas traídos por Colón a la Península, fueron devueltos a sus tierras por orden Real.

De igual modo, ya en 1504, tan solo 12 años después del descubrimiento de América, la Reina Católica dio instrucciones para que:

«No consientan ni den lugar que los indios reciban agravio alguno en sus personas y sus bienes, mas manden que sean bien y justamente tratados, y si algún agravio han recibido, lo remedien».

La “Real Cedula de 1514” de Fernando el Católico, vino a avanzar en la colonización no esclavista de América, al autorizar los matrimonios mixtos, y reconocía de forma legal una realidad que se convertiría en una de las principales características de la experiencia colonial española, y cuyas consecuencias afectarían el entramado social de Sudamérica hasta nuestros días: el mestizaje, debiendo advertirse como mientras en EEUU y Canadá el porcentaje de población indígena o mestiza es del 3 o 4 %, mientras que en los países de habla hispana de sudamerica ese porcentaje es superior al 85%.

Por otra parte, en EEUU no se autorizaron los matrimonios mixtos entre blancos, indios o negros hasta los años 60 del s.XX.

Incluso se ha vandalizado una escultura de Cervantes, desconociendo que él mismo fue esclavo de los berberiscos en Argel durante cinco años, hasta su liberación por los padres trinitarios.

En cualquier caso, la esclavitud en España, que fue una práctica habitual en los diferentes reinos de la península ibérica durante la Edad Media, se abolió pronto en las posesiones españolas en América. 

La esclavitud indígena fue abolida con las Leyes de Burgos en 1512, tan sólo 20 años después del descubrimiento. 

En 1873 se abolió todo tipo de esclavitud, aunque de facto no había esclavos en la península ibérica desde 1766, cuando fueron expropiados por el Estado y vendidos a Marruecos o liberados.

Sólo Cuba y Puerto Rico quedaron expresamente exentas de cumplir la norma, pues amenazaron que si se abolía la esclavitud se unirían a los Estados Unidos.

La exención relativa a Puerto Rico fue derogada por la I República en 1873, y la de Cuba en 1886, si bien desde 1880 ya no se permitía la tenencia de nuevos esclavos

En cualquier caso, de entre las potencias colonizadoras, España fue posiblemente la menos esclavista como consecuencia de la firma del Tratado de Tordesillas en 1494, que impedía el transporte de esclavos desde África, entre otros límites al comercio.

Tratados posteriores, como por ejemplo el firmado en 1713 con Inglaterra cedían la totalidad del comercio de esclavos de raza negra a otras potencias.

Como consecuencia directa de esta política, en las regiones conquistadas por España apenas existieron negros.

Además, los esclavos tenían derechos impensables en otras latitudes, como el descanso dominical, establecer pequeños negocios de subsistencia y comprar su libertad. Y aunque hoy pueda pensarse lo contrario, tanto los indígenas americanos como los afrodescendientes fueron firmes pilares de la monarquía hispánica frente al independentismo americano. Se sentían protegidos por el Rey frente a las arbitrariedades de los criollos, oligarcas de origen español, como Simón Bolivar, perteneciente a una rica familia propietaria de minas de cobre.

    Pero aquí no se acaba la historia colonial no esclavista americana de España, pues el primer General Negro con mando sobre soldados blancos, del que tenemos noticias en el mundo entero, lo fue Eusebio Puello y lo fue en 1861, un siglo antes de que EE.UU. tuviera alguno, cuando Benjamin Davis llegó a general en 1960.


Eusebio Puello y Castro nació en 1811 en Santo Domingo, el antiguo territorio hispano que ocupaba la mitad occidental de la isla de La Española. Ingresó en filas en 1824 y siempre demostró un gran valor y una extraordinaria capacidad de liderazgo, lo que le proporcionó una meteórica carrera durante las guerras de la República Dominicana contra sus vecinos de la República de Haití.

En 1859 y ante las continuas invasiones haitianas, Santo Domingo solicitó la anexión a España para protegerse de sus violentos enemigos. 

Puello sería admitido entre las tropas españolas en 1861 con el grado de mariscal de campo (general de división). Pronto tuvo que hacer frente a la sublevación de sus compatriotas opuestos a la anexión, que abrió desde 1863 un período de casi tres años de guerra, en la que participaría del lado de España en innumerables combates.

España decidió abandonar su presencia en Santo Domingo en 1865. Los numerosos dominicanos que, como Puello, habían apostado por España se vieron en la necesidad de emigrar a Cuba o Puerto Rico. Como otros muchos afrodescendientes libres convivieron con los rescoldos de una esclavitud que, debido a los intereses de los oligarcas y hacendados antillanos, no sería abolida definitivamente hasta 1888.

Puello había sido condecorado con la Gran Cruz de la Orden de Carlos III por su actuación en Santo Domingo. Al estallar la sublevación independentista cubana en 1868, empuñó nuevamente las armas, ahora para defender la integridad nacional de su país de adopción. Mientras otros compañeros dominicanos emigrados eligieron unirse a los rebeldes cubanos, Puello participó en numerosas operaciones militares -siempre al mando de tropas españolas de raza blanca- contra los mambises, como eran llamados los insurrectos.

A mediados de 1869 fue nombrado comandante general del Departamento Central o de Camagüey, con sede en Puerto Príncipe. Allí fortificó la ciudad, reparó las líneas de ferrocarril y animó a los habitantes, muy afectados por el hambre y las enfermedades tropicales.

El 30 de diciembre de 1869, al mando de una columna compuesta por unos 1.200 hombres (Batallones de Chiclana, La Unión, Reina y Voluntarios de Madrid; Infantería de Marina, Caballería, Ingenieros y 4 piezas de artillería) atacó y ocupó el pueblo de Guáimaro, que las fuerzas insurrectas habían establecido como su capital.

El 1 de enero de 1870 se enfrentó en Las minas de Juan Rodríguez (en el camino de Guáimaro a Palo Quemado) a las tropas rebeldes dirigidas por el aventurero norteamericano Thomas Jordan (un antiguo general del ejército confederado) y el líder independentista Ignacio Agromonte. En esta acción, sus tropas sufrieron 223 bajas y Puello resultó herido en el asalto a pecho descubierto contra un enemigo fuertemente atrincherado y emboscado, que le esperaba con el grueso del ejército rebelde. Su arenga a sus soldados bisoños fue:

 «¡Soldados! ¡Yo que soy negro, me ofrezco como blanco a los enemigos de España! ¡Adelante!»

Cuatro meses más tarde y tras recibir críticas por deficiencias en la administración y organización de sus tropas, Puello sería relevado del mando de Camagüey y, aunque estaba dispuesto a seguir cumpliendo con su deber hacia España, no volvería a dársele ningún mando en campaña.

A las secuelas de sus muchas fatigas y heridas de guerra se unió el pesar de sentirse apartado y olvidado. Pocos meses después, un 15 de diciembre de 1871, el valiente, honrado y leal general fallecía en la ciudad de La Habana, rodeado de sus diez hijos, fruto de su unión con cinco esposas diferentes.

Sin embargo, puede que Puello no sea el primer negro con rango de General en el ejército español, pues hay un personaje llamado Georges Biassou que ostentó dicho rango, aunque no al mando de tropas regulares sino de los “auxiliares negros”.


George Biassou nació en 1741 en Haití hijo de esclavos traídos de África para trabajar en la isla, y murió en 1801, en San Agustín (Florida) fue un prócer de la independencia haitiana y el primer líder de los esclavos rebeldes de Haití.

El mismo Biassou fue esclavo de Los Padres de la Caridad, ​ trabajando en plantaciones de azúcar.

En 1791, miles de esclavos se levantaron y se enfrentaron contra sus dueños blancos.

Biassou, que tenía en aquel momento cincuenta años, se unió a ellos y pasó a asumir rápidamente la jefatura rebelde con Jean Francois.

Biassou envío a 40.000 esclavos, para que quemaran las plantaciones y asesinaran a los blancos.

En cuatro años de guerra, Biassou desarrolló una importante reputación que provocó el desarrollo de leyendas sobre su persona.

Dado que la isla de la Española, estaba dividida entre España y Francia los esclavos decidieron luchar contra los franceses uniéndose al bando español.

Allí, el gobernador español reclutó a los esclavos rebeldes, ofreciendo a los líderes de la revolución haitiana libertad para ellos y sus familias y posiciones en el ejército de Santo Domingo en la guerra contra Francia.

El gobernador les dio armas, suministros, ropa,​ salarios y la nacionalidad española.

Jean - Francois Papillón, Jorge Biassou, y su ayudante Toussaint L'Ouverture recibieron medallas de oro y cartas de agradecimiento y confianza por parte del gobierno español.

Biassou fue reconocido como "Caudillo de los Auxiliares Negros de Carlos IV" en Santo Domingo​ y "Virrey de los territorios conquistados".

Aunque el gobernador les estaba agradecido por sus hazañas en la guerra contra Francia, cuando esta terminó, los auxiliares negros fueron disueltos y enviados fuera de la Española, y con tanta rapidez que Biassou no tuvo tiempo de vender su propiedad o encontrar a su madre.

A Biassou y varios de sus seguidores se les ordenó marchar a San Agustín (Florida).

Biassou se trasladó a Florida con su familia y sus seguidores en 1795 y, allí, se instaló como un ciudadano libre español.

 El gobernador español de Florida le nombró General de la milicia negra.

Jorge Biassou sirvió en el ejército militar de San Agustín durante cinco años. Murió en 1801 a la edad de sesenta años, como hombre libre y ciudadano español.

Tras su muerte, surgió un importante y expontáneo reconocimiento de la posición del General Biassou como un oficial condecorado de España, incluso reemplazando las distinciones raciales. Se le honró con una misa y el Gobernador acompañó el cortejo fúnebre al cementerio de la iglesia con tambores y una guardia negra de honor.

Jorge Biassou está enterrado en el cementerio de Tolomato, aunque la ubicación exacta de su tumba se desconoce.

Como conclusión de esta reflexión, podríamos resumir diciendo que la esclavitud y el genocidio de indígenas, no llegaron a América en la Pinta, la Niña y la Santa María en 1492, sino con el Mayflower en 1620.

Y concluimos esta reflexión con la “Marcha de Infantes” que es la marcha de honor a los Generales, según las vigentes ordenanzas militares.