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viernes, 12 de julio de 2024

¿HAN SIDO MANIPULADOS LOS FRANCESES?



    Lamentable espectáculo de Macron y sus adláteres apoyando a la ultraizquierda comunista y frente popular de Mélenchon, para evitar el triunfo de la Derecha de RN de Le Pen.

    Ahora va a resultar que los asesinos comunistas son más respetados por esa derecha socialdemócrata, que la derecha nacionalista.

    El líder de la izquierda dura argumentó que los resultados «confirman la derrota del presidente y de su coalición» y le pidió que «no intente escapar de esa derrota con subterfugios».

    Jean-Luc Mélenchon, no se había visto en otra en su vida, ha quedado como primero en las elecciones y eso le permite apretar a Macron para reclamar su pedazo de poder aunque no tenga mayoría absoluta, pues su partido ha obtenido 182 escaños, aunque tan solo con el 28,1 de los votos, mientras que Reagrupamiento Nacional de Le Pen obtuvo el 33,5 % de los votos, más de un millón y medio de votos por encima del Frente Popular de ultraizquierda, aunque el absurdo sistema electoral francés la penalizó, y finalmente Macrón con tan solo el 20,7% de los votos

    Mélenchon le exigió a Macrón el nombramiento de un primer ministro de la alianza de izquierdas que, según los sondeos, se impuso en las elecciones legislatvas, aunque sólo tenga el 31,7% de los escaños del parlamento, frente al 24,7 de escaños de RN.

    Ante estos resultados, y con la soberbia y osadía propia de la izquierda revolucionaria, su líder Mélenchon aseguró que el jefe de Gobierno tiene que ser del Nuevo Frente Popular, la coalición de izquierdas que su partido, la radical "La Francia Insumisa", formó con socialistas, comunistas y ecologistas.

    Añadiendo que «Tiene que aplicar su programa y solo su programa», y rechazando entrar en negociaciones con la coalición de Macron.

    Además, consideró que el nuevo Ejecutivo tiene que aplicar su programa «por decreto», con medidas como la derogación de la reforma de las pensiones aprobada el año pasado por Macron, introducir el bloqueo de los precios de algunos productos y subir el salario mínimo.

    Sí, es verdad, el «frente republicano», versión francesa del cordón sanitario, es decir la coalición de contrarios improvisada para cerrar el acceso al poder a la RN, ha alcanzado su objetivo: los resultados de la segunda vuelta de las legislativa anticipadas han dejado al partido de Marine Le Pen y Jordan Bardella muy por debajo de sus expectativas, con algunos picotazos muy hirientes, como la derrota, en un distrito de la provincia de la Sarthe -capital: Le Mans- de Marie-Caroline Le Pen, hermana mayor de Marine, por un puñado de votos, a manos del candidato del Nuevo Frente Popular

    Sin embargo, Le Pen, Bardella y los suyos no son los principales derrotados de esta jornada electoral. El gran derrotado de la noche reside en el Palacio del Elíseo -en principio hasta 2027, pero la incertidumbre se acelera a partir de hoy- se llama Emmanuel Macron. Ha sido el único responsable de que una coalición, encabezada por la izquierda más radical, en cuyo seno Jean-Luc Mélenchon sostiene la sartén por el mango, se haya convertido en la principal fuerza de la nueva Asamblea Nacional.

    En junio de 1997, con motivo de otra desafortunada e innecesaria disolución que trajo al poder a una coalición moderada de izquierdas cuyo líder era Lionel Jospin, el diputado gaullista Patrick Devedjian, hizo uso de su humor agudo al aseverar que «Estábamos en un piso con un escape de gas y Chirac [impulsor de aquella disolución] encendió una cerilla para ver qué pasaba».

    Una frase que, por analogía, podría aplicarse al Macron de 2024. Aunque con una gran diferencia: el incendio de ahora no se limita ya al «piso», sino que asola a todo el edificio. Al edificio llamado Francia.

    Llama la atención el desconcierto del macronismo nada más conocerse los resultados. Por ejemplo, Stéphane Séjourné, actual ministro de Asuntos Exteriores y fundador del partido presidencial Renacimiento, ha estimado oportuno ilustrarse con un comentario propio de un tertuliano: «Mélenchon no puede gobernar Francia». ¿Solo porque él acorralado, lo diga? Por su parte, el todavía primer ministro Gabriel Attal, nombrado en enero, presentará mañana su dimisión, si bien ha avisado que «permanecerá en su puesto mientras el deber lo exija». Ya se verá.

    El único, dentro de la mayoría saliente, qué ha hecho, hasta el momento, gala de lucidez, ha sido Édouard Philippe, primer ministro entre 2017 y 2020, en los inicios de la era Macron: ha pedido un Gobierno «en que no participen ni La Francia Insumisa [componente más radical del Nuevo Frente Popular] ni la Agrupación Nacional». Philippe lleva tiempo marcando distancias con el jefe del Estado. Todo está dicho: hoy empieza un nuevo ciclo político en Francia. Con un Macron acorralado.

    Silenciar problemas e insultar a quienes los padecen solo sirve para distanciarse de la política y buscar soluciones en otros consultorios

    Hasta aquí los hechos, así que pasemos ahora al análisis de lo sucedido.

    Es inconcebible que decenas de millones de europeos en Hungría, Polonia, la República Checa, Francia, Alemania, Finlandia, los Países Bajos, Italia o España puedan de repente volverse fascistas y que para lograr definirlos como tales sólo se tenga en cuenta el sentido de su voto, y no por razones ideológicas, sino meramente por la real amenaza que suponen para los partidos conservadores de tinte socialdemócrata, o socialistas extremos que hoy gobiernan en la UE y en la mayoría de los países que la conforman.

    El ascenso de Le Pen, al fin y al cabo, de Meloni, Orbán, Farage y Abascal, que no se parecen ni siquiera entre sí, hace que los políticos y los medios de comunicación de izquierda los meten en el mismo saco para crear una dialéctica que los devalúe y justifique la antidemocrática costumbre de formar frente a ellos un llamado “Cordón Sanitario” convirtiéndoles en “Odiados y Peligrosos Enemigos”.

    Esta pelea se centra en impedir que esa derecha nacionalista pueda decidir en tres cuestiones de las que el poder establecido huye como focas de los osos blancos: la inseguridad, la inmigración ilegal y la identidad nacional, y cuestiones que afectan a cada una de ellas.

    Hoy en día, el ciudadano europeo medio, sin importar fronteras, recibe, entre otras cosas, del catálogo de joyas del "club de los puros", la ideología de la ecología, los hábitos de consumo o la igualdad de género.

    Por ello los ciudadanos europeos se sienten acusados y criticados, cuando no directamente condenados, por ser responsables de males que ellos no han causado o que no existen en la dimensión a la que fueron reducidos para justificar la penitencia financiera, moral o política que se le impone, como si todavía estuvieran endeudados y marcados por un pecado original que no recuerdan haber cometido y del que nunca serán redimidos.

    Pero nadie les explica por qué el barrio en el que viven se ha deteriorado hasta un punto insoportable, y por qué tienen que convivir con la afluencia de inmigrantes cuyos proyectos de vida se limitan a la “supervivencia” y no a la “existencia digna laboral y moralmente” y que siendo su origen musulmán difícilmente se integran a nuestras sociedades y sus principios.

    Sólo los valores europeos básicos de libertad, igualdad y fraternidad se imponen a quienes ya los poseen, como excusa para instaurar en su nombre una especie de doctrina aburrida que nunca será perfeccionada.

    Esto, a ojos de ese poder intervencionista, justificaría la adopción de medidas, cada vez más estrictas, encaminadas a destruir la libertad individual y la autonomía en la expresión y manifestación de sus principios y a fortalecer su poder político cada vez más invasivo, volátil e intervencionista.

    Ésta es la reacción política de los países que controlan la Unión Europea, que no quieren verse expulsados de este poder intervencionista por partidos nacionalistas de derecha que los amenazan con cada vez más fuerza.

    Convertir a las víctimas en agresores y luego negarse a investigar y tomar medidas contra quienes en realidad pueden ser agresores, no hace más que criminalizar y radicalizar injustamente a la gente común y corriente, que, cuando se enfrenta a rituales que borran y afirman sus sentimientos, abraza a quienes lo hacen.

    Pero el nacionalismo identitario se está fortaleciendo en respuesta a la extrema izquierda cada vez más corrupta y extrema, que también está respondiendo a una agitación global que requiere respuestas distintas a las habituales, a través del silencio o los gritos.

    Mientras los políticos en el poder no den  solucionen ak los problemas de los ciudadanos, y su acción política sea reemplazada por insultos baratos y un abandono generalizado, los "fascistas" seguirán creciendo y no les importará mucho cómo los llamen aquellos políticos.

    Y concluyamos esta "Reflexión Heteróclita" con una nueva pieza musical, hoy "¿Oyes al pueblo cantar?" de la banda sonora de la película "Los Miserables"



©2024 JESÚS FERNÁNDEZ-MIRANDA Y LOZANA











miércoles, 10 de julio de 2024

NO ES QUE YO SEA DIFERENTE, ES QUE SE PRETENDE QUE TODOS SEAMOS ABSURDAMENTE IGUALES

 

Vivimos en una sociedad absolutamente igualitaria, que valora a los sujetos por responder a un estereotipo identitario “políticamente correcto”.

Ya Schopenhauer nos decía que 

"Lo que más odia el rebaño es aquel que piensa de modo distinto, no es tanto su opinión en si, como la osadía de querer pensar por si mismo, algo que ellos no saben hacer"

Ser diferente no es solamente un atentado al uniformismo ideal creado por la mayoría política, si no que se califica, incluso, de antidemocrático.

    Por eso de lo que se trata —ya que no podemos hacer a los hombres iguales— es de perseguir no la diferencia, sino el trato distinto a los diferentes.

    Ya comenté, en otro de mis post, las palabras de Tomas Jefferson al respecto, quien advertía —en 1781—que:

“Reiterados intentos de establecer uniformidad —ideológica, material o de ambos tipos— han atormentado a incontables seres humanos desde el principio de los tiempos. El resultado ha sido hacer de una mitad del mundo estúpidos, y de la otra mitad hipócritas; pedir otra igualdad distinta de la “Igualdad ante la Ley” tan solo conduce al lecho de Procusto[1], pues como hay peligro de que los hombres grandes ganen a los pequeños hágase a todos del mismo tamaño, estirando a los segundos y cortando a los primeros”.

    Así pues, partiendo de esa imposibilidad de igualar a los hombres, los “progresistas dogmáticos intolerantes” que conforman la secta que tiene secuestrado al PSOE, pretenden proscribir la diferencia de trato a los distintos.

  A esto responde La Ley de Igualdad de Trato que prepara el Gobierno para evitar seis tipos de discriminación por razón de: sexo, religión, edad, discapacidad, orientación sexual y origen étnico, aunque un estudio de la Fundación Socialista Ideas Para el Progreso propone al Gobierno que la nueva Ley dé un golpe de efecto ampliando los aspectos susceptibles de discriminación a otras cinco barreras: características genéticas, apariencia física, patrimonio, origen nacional y lengua.

     La pretensión del gobierno no deja de ser “utópica”, otra muestra más del Pensamiento Alicia del Sr. Rodríguez, inspirada en ese “buenismo antropológico” que se trata de imponer a los ciudadanos legislativamente.

    En el mundo real tan solo merece la pena la defensa de la libertad sobre la base del principio de igualdad ante la ley, pues solo ella permitirá al hombre su completo y feliz desarrollo.

    Sin embargo la pretensión no es fácil, y tal vez por ello el proyecto cuenta con el máximo secretismo por parte del Ejecutivo, que ha venido retrasando su presentación una y otra vez sin explicación alguna.

    La mayor dificultad aparece en relación con la exclusión por apariencia física. Son casos difíciles de demostrar ante un tribunal, cuya protección jurídica no resulta del todo efectiva y que socialmente pueden conllevar un alto grado de desgaste psicológico.

    No se trata de que no haya gordos, feos, bajos o personas que no sepan hablar castellano, sino que cualquiera de ellos no sea discriminado por razón de serlo.

    En cualquier caso no me parece mal la pretensión, pero solo en tanto y cuanto que lo que se trate de evitar sea la discriminación legal, es decir que por cualquiera de aquellas razones se vulnere el principio de “igualdad ante la Ley” de un ciudadano.

    Y que además impere el sentido común en su aplicación, lo cual no es sencillo.

    Imaginémonos algunos supuestos:

    En Londres, y como consecuencia de la violación de varias mujeres por taxistas, se creó una compañía de coches de alquiler con conductor, “Pink Taxi”, conducidos exclusivamente por mujeres con la finalidad de minimizar aquel riesgo. ¿Podría un varón considerar que es discriminado por la referida compañía como consecuencia de su sexo al no ser contratado como conductor precisamente por ser hombre?

    “Victoria Secret” una de las firmas más famosas de lencería del mundo selecciona cada otoño a las modelos que participan en su famoso desfile anual, y este año ha rechazado contratar a algunas candidatas por su obesidad.

    ¿Existe discriminación a las gorditas o mero sentido comercial en tal actuación?

    Lo cierto es que siempre habrá seres humanos altos y bajos, gordos y delgados, guapos y feos, calvos y peludos, atractivos y repelentes, y no por tratar de evitar que nos refiramos a su existencia, van a dejar de existir, o tener mejores alternativas vitales, ni ser mejor o peor aceptados por el resto de sus semejantes.

    Pero eso parece que no les basta a nuestro Gobierno, Dios me libre de que la discordancia pueda ser considerada también discriminatoria en tanto y cuanto no sea conforme a la “opinión mayoritaria” de la Sociedad según el criterio, claro está, de nuestro gobernantes en precario.

En cualquier caso si grave es tener que establecer el “igualitarismo” por ley, más lo es desde el punto de vista técnico jurídico, la inversión de la carga de la prueba que establece el Artículo 28 del anteproyecto de Ley, al establecer que:

 

De acuerdo con lo previsto en las leyes procesales y reguladoras de los procedimientos administrativos, cuando la parte actora o el interesado alegue discriminación y aporte un principio de prueba sobre su existencia, corresponderá a la parte demandada o a quien se impute la situación discriminatoria la aportación de una justificación objetiva y razonable, suficientemente acreditada, de las medidas adoptadas y de su proporcionalidad.

 

    Es decir que el discriminado tan solo con alegar la existencia de una “presunción razonable” o mero “principio de prueba” de la existencia de una discriminación el perjudicado no está obligado a su prueba, sino que el acusado debe probar que no ha existido discriminación frente a la presunta víctima.

El mundo al revés.



[1] En la mitología griega, Procusto era un hermoso bandido y posadero del Ática que invitaba a los viajeros solitarios a tumbarse en una cama de hierro donde, mientras el viajero dormía, lo amordazaba y ataba a las cuatro esquinas del lecho. Si la víctima era alta, Procusto la acostaba en una cama corta y procedía a serrar las partes de su cuerpo que sobresalían: los pies y las manos o la cabeza. Si por el contrario era más baja, la invitaba a acostarse en una cama larga, donde también la maniataba y descoyuntaba a martillazos hasta estirarle. 

     Y concluyamos, como siempre, con una nueva pieza musical, hoy "Prosa pro mortis: Dies Irae I" de Giovanni Legrenza 



© 2024 JESÚS FERNÁNDEZ-MIRANDA Y LOZANA



  


CENSURA FRENTEPOPULISTA

 


El Gobierno del Tirano Sánchez quiere imponer la censura con una nueva Ley de Información que pretende regular los contenidos que se difundan en base a unos criterios establecidos por el propio ejecutivo, para asegurarse de que no incumplan el lenguaje de lo políticamente correcto ni los criterios ideológicos de la agenda política que defienden el PSOE y Podemos, ni los escándalos de corrupción que afectan al PSOE y al entorno familiar del propio Sánchez.

     Así, el Gobierno del Tirano de España, convertido en Juez y Parte, ya no dejaría ni que te puedas expresar libremente.

    Según el proyecto de Ley, se multará a aquellos que difundan información considerada por los estamentos reguladores como falsa, algo que afectará de lleno a todos los protagonistas de canales que disienten de los dogmas progres que pretende implantar el Gobierno de España entre la sociedad vía imposición ideológica, saltándose el principio de que la restricción de los derechos de los ciudadanos o su sanción corresponde, al tratarse de Derechos Fundamentales, no a la Administración sino a los Juzgados y Tribunales

 El proyecto, a mi juicio es inconstitucional, pues restringe los derechos fundamentales a la libertad de pensamiento y de expresión, aunque el control político del Tribunal Constitucional por el sanchismo frente populista, dará via libre al Gobierno social comunista para hacer de mangas capirotes y llevarnos paso a paso hacia una república bolivariana.

Una manifestación más de la deriva totalitaria en la que se ha instalado el Gobierno del Tirano Sánchez.

 Y si le consentimos que prosiga avanzando por el camino de la Tiranía, acabaremos esclavizados, privados de libertad y condenados a una vida miserable de esclavitud.

 Así que, creo apropiado como video musical el del “Coro de los Esclavos” de Nabucco de Verdi.

 


© 2024 JESÚS FERNÁNDEZ-MIRANDA Y LOZANA


lunes, 8 de julio de 2024

TOTALITARISMO SANCHISTA

 


    Largo Caballero eligió en 1932 el lado del muro en que quería colocarse. El de la república bolchevique. revolucionaria y asesina.

    Sánchez Castejón también lo sabe perfectamente y está en el mismo lado del muro, como ya advirtió en el congreso de la UGT de 2022, que el de Largo Caballero, cuyos pasos quería seguir, y ese posicionamiento es una declaración de guerra a todos los españoles que no estén en el lado sanchista del muro es decir que la izquierda le ha vuelto a declarar la guerra a la derecha después de que lo hiciera hace 92 años en 1931.

    Recordemos pues las manifestaciones de Sánchez en aquel Congreso:

"El único muro eficaz contra las políticas de la ultraderecha en comunidades y ayuntamientos ha sido el Gobierno de coalición progresista de España". "Estamos eligiendo algo muy importante: o bien alzamos un muro ante estos ataques recurrentes a los valores de la España democrática y también constitucional, o bien le damos salvoconducto"

    Con lo que Sánchez se ratificó en su semejanza con el PSOE en su deriva comunista frente populista y asesina, de Largo Caballero en 1932.

    Claro que 2023 no es 1931 ni sociológica ni políticamente, pero la declaración de guerra está ahí presente, y el anuncio de medidas coercitivas de la libertad y derechos de los ciudadanos es una advertencia demasiado grave para simplemente dejarla pasar sin más.

    Recordemos por último las manifestaciones de antiguos altos cargos del PSOE, que le dijeron a Sánchez que:

"Largo Caballero perdió la cabeza y evolucionó rápidamente hacia una actitud de extrema rebeldía en su deseo de anticiparse a los comunistas. Como mástil político para clavar la bandera roja (...) anunció que si el señor Gil Robles o cualquiera de sus secuaces entraba a formar parte del Gobierno, el pueblo, es decir, Largo Caballero y sus amigos, se alzaría en armas."

    Sin embargo su osadía no disminuye, y paso a paso van controlando todas y cada una de las instituciones del Estado, como el Tribunal Constitucional, que bajo la dirección del desvergonzado sanchista Cándido Conde Pumpido, ha logrado que ese TC, en uso de competencias que no le corresponden, haya “amnistiado fraudulentamente” a los responsables socialistas del escándalo andaluz de los ERE, revisando jurisdiccionalmente las sentencias condenatorias del Tribunal Supremo

    Y así vuelve a cobrar actualidad la afirmación de Valle Inclán es su “Luces de Bohemia”:

“En España el mérito no se premia, se premia el robar y el ser un sinvergüenza. En España se premia solo lo malo”

    Pero el sanchismo lo esconde todo bajo la periclitada presunción —una y otra vez vomitada por los portavoces de la extrema izquierda que nos gobierna— de que hacen lo que hacen porque son “Progresistas”

Pero, como nos dice Gabriel Albiac, de verdad ¿significan algo los vocablos «progresismo» y «progresista»? ¿O son sólo connotaciones afectivas, que ocultan preferencias sin otro fundamento que no sea el arbitrario deseo de quien los pronuncia?

    El gran Gustavo Bueno solía repetir, con aquella amable sonrisa suya que anunciaba la inmediatez de la masacre, que el progresismo era el modo laico de disfrutar sin coste alguno de la providencia divina. 

    O sea, una monumental majadería.

    O mejor, una variedad de ese infantilismo que exige tenerlo todo: laicidad más providencia.

    Pero no seamos ingenuos, pues a esa pretensión de totalitarismo está colaborando el PP, hoy gobernado por su ala más socialdemócrata, con un líder —Núñez Feijoo— a quien parece que no le gustan sus votantes, a quienes considera demasiado conservadores.

    Y prueba de ello es su apoyo al nuevo Gobierno de la UE formado por Socialistas, Conservadores Socialdemócratas y liberales, empeñados en el éxito de la abusiva y mal digerida Agenda 2030, limitadora de los Estados miembros, y poco defensora de los derechos y libertades de los ciudadanos.

    Y todo ello conduce a que Occidente esté en peligro.

  Y Está en peligro porque aquellos que supuestamente deben defender los valores de Occidente, tienen una visión del mundo socialista o socialdemócrata que inexorablemente conduce al absurdo igualitarismo de izquierdas, y en consecuencia a la pobreza.

    Y así, una de las pocas fórmulas que nos quedan frente a ese aterrador panorama, no es sino profundizar en la “Guerra Cultural” frente al injustificado y terrorífico predominio de las doctrinas de izquierdas que hoy imperan en nuestra sociedad, sin dejarse amedrentar ni por la casta política, ni por los parásitos que viven del Estado.

    Y concluyamos esta “Reflexión Heteróclita” con una nueva pieza musical, en esta ocasión The Wall (el muro) de Pink Floyd




©2024 JESÚS FERNÁNDEZ-MIRANDA Y LOZANA

 

viernes, 5 de julio de 2024

TRUENOS, RAYOS Y CENTELLAS



    Siempre me ha hecho gracia la expresión del Capitán Haddock, el más íntimo compañero de aventuras de Tintín, posiblemente por la subyugación que sobre mi espíritu han producido, desde mi niñez, las tormentas con mucho ruido y mucho aparato eléctrico, con sus relámpagos refulgentes, sus rayos de trayectoria impredecible y sus truenos llenos de resonancias y ecos, en ocasiones, o de compactos, trágicos y secos estampidos en otras.

    Los hombres antiguos pensaban que las tormentas, por su grandiosidad aterradora, eran cosa de los Dioses, ya de la laboriosidad de Thor en su mansión celestial de “Bilskirnir”, golpeando el yunque con su martillo “Mjolnir” y produciendo chispazos y gran ruido, o del enfado de Zeus lanzando sus atronadores truenos, rayos y relámpagos ---regalos de los Cíclopes Brontes (‘el que truena’), Estéropes (‘el que da el rayo’) y Arges (‘el que brilla’)--- contra la faz de la tierra, Gea, la primigenia Diosa, su antigua protectora...

    Uno de los sonidos de la naturaleza que más me sobrecogen es el del principio de la tormenta, antes de que descargue su lluvia sobre nosotros, con sus truenos prolongados, roncos, que parecen permanecer en el ambiente más tiempo del imaginado; sobre todo al atardecer, cuando el sonido de la tormenta se acompaña por la luz de los relámpagos, que inunda el cielo con destellos luminosos entre las débiles luces del sol que, al tiempo que cae, se oscurece por efecto de las densas nubes.

    En muchas ocasiones esas tormentas eléctricas no son solo ruido y luz, si no que vienen acompañadas de otras sensaciones placenteras, como el olor intenso del ozono, justo antes de que descargue la lluvia, o el fresco olor de la tierra mojada después de su paso, cuando renace el silencio, la paz, el sosiego...

    La compensación de mi amor por el estruendo soberano de las tormentas, que de todo se enseñorea, está en mi amor por el silencio, amor al que se refiere Azorín en este pasaje de uno de sus ensayos:

“Cervantes, que tanto había andado por el mundo, amaba el silencio. Había vivido, en Valladolid, en un cuartito que se hallaba situado encima de una taberna ruidosa. Y mientras las voces resonaban en la soledad, turbando su sosiego, Miguel ansiaría cada vez más el silencio: el silencio sedante, el silencio dulce, el silencio que es compañero de los coloquios interiores del artista. Cuando Cervantes pinta en El Quijote la casa del caballero del verde gabán, recordad como hace notar que en ella reinaba el silencio. Recordad también como adjetiva ese silencio. Maravilloso silencio, escribe Miguel”

     ¡¡¡Cuantas veces habremos añorado un poco de silencio, de maravilloso silencio!!! como lo hiciera Don Miguel en su cuartucho vallisoletano ---yo no me atrevo a tutearle, eso solo le está permitido a los miembros del Club de los Genios---

    Amo el silencio íntimo, “bálsamo de fierabrás” de nuestras dolencias espirituales, de nuestras ansias de recogimiento, de nuestra necesidad de soledad y de meditación.

    Amo el silencio de los campos paseados, nunca silencio, pues siempre queda roto por el rumor de la brisa entre la vegetación, los cantos de las cigarras y los grillos, o los gorjeos de las aves.

    Amo el silencio de los templos, siempre hollado por los ecos de puertas y pisadas, de murmullos de confesión, de roce de cuentas de un rosario que se deslizan entre los dedos de alguien que reza, o del crepitar de las velas.

    Pero amo sobre todo el más placentero, para mí, de mis silencios, el silencio posterior a la plenitud de la tormenta, cuando el viento se amaina y tan solo se escuchan el goteo de los restos de lluvia, deslizándose desde las ramas de los árboles o desde los aleros de los tejados, y la lejana trepidación, ya apenas audible, de la tormenta que se extingue en la distancia.

    Amo, finalmente, el “conticinio”, que según el DRAE es el momento de la noche en que todo está en silencio,


    Me refiero, pues, a esos silencios imperfectos, acogedores, “atopadizamente” protectores, humanos, no a los silencios absolutos, pues esos solo los habrá más allá de la muerte y para ellos deberemos esperar, deseo que por largo tiempo, a nuestro ocaso.

    Y como siempre termino con una pieza musical, hoy "Tormentas de Verano" fragmento de "Las Cuatro Estaciones" de Vivaldi



©2024 Jesús Fernández-Miranda Lozana






miércoles, 3 de julio de 2024

INVICTUS

No


"Entre las garras crueles de la suerte

no lloré y resistí con entereza

los golpes del azar me dieron fuerte,

pero ni herido agacho la cabeza.

Más allá de este mundo de ira y llanto

acecha de las sombras el horror.

Los años que amenazan entre tanto

me encontrarán alerta y sin temor

 

Ya no importa cuán estrecho sea el camino,
ni cuantos golpes lleve ya mi espalda,
Soy el amo de mi destino,
Soy el capitán de mi alma
”.

 

       Estas son las dos últimas estrofas del poema “Invictus”, del poeta inglés William Ernest Henley, que Mandela tenía como poema preferido.

    Lo cierto es que el poema es impactante, y refleja el espíritu invencible de un ser sufriente, que mantiene la cabeza alta y el control de su destino y su alma.

Y, en cierta medida, todos podríamos vernos reflejados en la realidad penosa que describe.

El ser humano, excepcionalmente, se considera invencible y pone todo lo que puede, de su parte, para evitar la derrota, ya en el amor, en el trabajo, o ante la injusticia.

H.D.Thoreau, el librepensador americano del s.XIX, explicaba, en su obra “El deber de la desobediencia civil”, su determinación frente a la injusticia, afirmando

“Bajo un Gobierno que encarcela a alguien injustamente, el lugar que debe ocupar un hombre justo es también la prisión”

 

Y ello es, precisamente, lo que está haciendo el sanchismo con sus normas sobre “regeneración democrática” —pues así llaman a sus proyectos coercitivos que, por supuesto, ni son regeneradores, ni democráticos y que no son sino proyectos meramente coercitivos de la libertad de los ciudadanos—

 Podemos afirmar que el primer envite de la ultraizquierda frente populista que nos gobierna, contra los jueces y magistrados, ha sido un fracaso, y ahora van contra la libertad de información y expresión de los medios que le resultan incómodos, moviéndose continua y cada vez más intensamente, entre tics totalitarios.

 

Por lo tanto, deberíamos reaccionar para que nuestra indolencia no nos haga caer en el oscuro sueño de los exhaustos y afligidos, sufrientes siervos esclavizados de esa causa política nefasta que es la ultraizquierda sanchista.

 

Y esa reacción debería protagonizarla el PP, que tiene a sus votantes abandonados, pudiendo considerarse que al socialdemócrata Feijoo no le gustan sus votantes, razón por la que los desprecia, ningunea y maltrata con sus acuerdos con Sánchez.

 Prueba de ello es el apoyo al gobierno de la UE junto con los socialistas y liberales y su “desprecio” hacia la derecha nacional, a quien eufemísticamente llaman “Ultraderecha”.

 Como dijera Carmen Martínez Castro en su columna de EL DEBATE del pasado día 30 de junio:

"Juntar en una misma coctelera el rechazo a las políticas medioambientales, a los inmigrantes, a la Agenda 2030 o incluso la propia Unión Europea, no se puede explicar desde la racionalidad, sino desde la emotividad, desde el temor, que hoy comparten muchos europeos, de ver su identidad y sus intereses amenazados por políticas que perciben como impuestas desde fuera.

Seguir hablando de extrema derecha para no afrontar la realidad del auge del nacionalismo, puede ser un gravísimo error, porque la primera es una ideología, pero el segundo es un sentimiento. No escuchar o despreciar el mensaje que están enviando los ciudadanos europeos solo conseguirá que cada vez se escuche con más fuerza. Como ha ocurrido en Francia”.

        Pero los políticos del contubernio socialdemócrata que gobierna en la UE, así como muchos países europeos, deben de saber que el mensaje de esas fuerzas conservadoras nacionalistas se va imponiendo, lenta pero inexorablemente en la Unión, donde ya controla Hungría, Holanda, Italia, Francia, Eslovaquia, Finlandia y Croacia, mientras que en otros como Bélgica o Austria están presentes en las coaliciones de Gobierno.

        En cualquier caso, las técnicas de AGITPROP de la izquierda hacen que simplemente mencionar el término “Ultraderecha” suponga u plus de preocupación en los ciudadanos desinformados.

        Ya lo decía Sócrates:

 “El hombre se comporta mal porque es ignorante, es decir, porque su inteligencia interpreta erróneamente y cree ver el bien donde, en realidad, no existe, o considera como bueno algo que en realidad no lo es”.

 

Y eso, precisamente, es a lo que juega el sistema de AGITPROP de la izquierda, a lograr que el pueblo ignorante considere como buena su nefasta política y vea el bien en la restricción de los derechos de los ciudadanos por la ultraizquierda, cuando en realidad esas políticas no son sino el paradigma del mal.

Así, en estos tiempos,  más que opiniones se exigen adhesiones. No es fácil para los que nacimos amor por nuestra libertad e independencia

La izquierda ha sido especialista en generar creencias que parecían sustituir a la fe religiosa, señalando como herejes a todos aquellos que no cumplieran los mandamientos que dictaba el momento ideológico.

Sentirse hereje en España es lo más natural que puede sucederle a quien movido por su carácter decide tener un pensamiento independiente, no marcado por los partidos políticos

En España gobierna la ultraizquierda sanchista, y los que tan furiosamente lo defienden han decidido que admitir la crisis a que esa ultraizquierda nos está llevando, es hacerle el juego al adversario, de tal manera que se mantiene la ficción de un país en crecimiento, y de una normalidad democrática que el sanchismo está destrozando.

Sánchez y sus coríferos, han convertido a sus votantes en fieles que defienden un acuerdo tácito entre ellos de que todo lo que haga su capitán será para bien.

No obstante, la verdad se acabará imponiendo, y a Sánchez y su extrema izquierda frente populista, les explotará la crisis en plena cara y los que vocean sus hazañas encontrarán una manera de justificar su encantamiento, como siempre ha hecho la izquierda con sus estrepitosos fracasos a lo largo del último siglo y medio.

 A pesar de que el presente es tan inquietante como novedoso, hay situaciones que ya hemos vivido.

Sobre todo, la impresión de que hay una masa dispuesta a desautorizar a todo aquel que disiente, aunque sea un poco, y unos voceros de esa masa que escriben sin acordarse de lo que opinaban anteayer y se sacuden las creencias de hace tan sólo cinco años.

Y lo que quiere esa nueva izquierda es dividir al país en dos: los puros y los impuros.

Todo consiste en trazar esa línea divisoria y quedarse uno en el campo de los buenos. División que a los que no creemos en la pureza sin fisuras nos causa una tremenda inquietud.

No es fácil escribir en estos tiempos en los que más que opiniones se exigen adhesiones. No es fácil, pero para los que nacimos con el gen de la libertad, es casi imposible asumir los entusiasmos colectivos. Por definición, los entusiasmos colectivos nos asustan.

       Y más si vemos la lenidad, la parálisis cómplice, la falta de iniciativa, por no pensar en las estrategias socialdemócratas, del líder de la oposición Sr. Feijoo y su partido, el PP, que les acercan más al sanchismo de ultraizquierda que a sus propios votantes.

    Y concluyamos esta "Reflexión Heterócllita", como siempre, con una nueva pieza musical. Hoy el "Nessun dorma" de la Ópera Turandot de Puccini, interpretado por Luciano Pavarotti,  con su final "Vinceró"



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