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viernes, 16 de junio de 2023

EL SISTEMA ELECTORAL D'HONDT

 


Victor D'Hondt


Victor D´Hondt fue un jurista belga que diseñó un sistema electoral proporcional con correcciones, basado en la aplicación de cocientes, sistema llamado "de promedio mayor"

Pero ¿Cómo funciona la Ley D´Hondt?

Bajo la premisa no oficial de que cada voto no vale lo mismo en cada territorio, la actual ley excluye de la representación a cualquier candidatura que no alcance el 3% en generales o 5% en las territoriales.

Entre las formaciones que superen ese corte se procede a hacer un cociente entre los votos obtenidos y el número de escaños en juego. Así, si una provincia otorga cuatro escaños, se dividirían los votos logrados por cada partido por cada uno de los escaños existentes (división por 1, por 2, por 3 y por 4). Eso da lugar a una tabla de numerosos cocientes de mayor a menor. 

Siguiendo con este ejemplo de cuatro escaños, estos serían para los cuatro cocientes más altos, dejando sin ningún valor los restantes que sean inferiores. De ahí que se hable de 'peleas' por un diputado más o menos en unos pocos votos. 

Esta fórmula premia la presencia fuerte en cada circunscripción y penaliza a partidos de implantación nacional sin un tirón especial en una zona concreta, y beneficia, en exceso, a partidos de fuerte implantación provincial, que es la circunscripción, lo que da lugar a una representación desviada al alza en favor de partidos localistas extremos, como los nacionalistas y separatistas.

Por ello vienen buena parte de las quejas.

Así, el conjunto, las 26 provincias con menos habitantes de España, que tienen aproximadamente un 17,2 % de la población española, eligen a un 29 % de los diputados.

Por otra parte, mientras que, por lo general, el segundo partido, apenas si sufre las consecuencias negativas del efecto desproporcionalizador del sistema electoral D'Hondt, los partidos 3° y 4°, se encontrarán siempre parlamentariamente subrepresentados en relación a sus porcentajes de votos.

De hecho, un partido que alcance el 8 por 100 de los votos sólo tendrá una oportunidad en aquella circunscripción en la que se elijan más de 7 diputados.

De todas formas, creo que es interesante contar el origen de la aplicación de este sistema y del error de su mantenimiento desde la aprobación de la Ley para la Reforma Política de 1977.

La aplicación de este sistema parte de la idea de Torcuato Fernández-Miranda, de lograr ―de cara a las primeras elecciones democráticas, que darían lugar a unas Cortés que serían constituyentes― la creación de mayorías que llegasen a ser capaces de elaborar una Constitución sin la distorsión de muchas minorías parlamentarias que pudieran complicar aquella misión

De hecho, con este método, la mayoría absoluta se puede obtener con apenas un 35% de votos y sacándole unos pocos puntos porcentuales al segundo.

Sin embargo, la idea de mi padre, Torcuato, era la de implantar, después de lograr este hito, otro sistema electoral que evitase los efectos adversos del D'Hondt, esencialmente la super representación de los partidos localistas y la fragmentación del parlamento entre numerosos partidos, efecto que se ha producido en los últimos años.

Sin embargo no hubo ni posibilidad de estudiar posibles soluciones alternativas, pues cuando Fernández-Miranda se lo propuso a Adolfo Suárez la respuesta de este no pudo ser más chusca.

"Pero Torcuato!!!
¿Cómo pretendes que ahora me ponga a aprenderme otro sistema electoral con lo que me ha costado cogerle el tranquillo al maldito D'Hondt?

Y de esos polvos han venido estos lodos.

En cualquier caso, ni PSOE ni PP, dado que este sistema electoral vigente beneficia a los mayores partidos, quieren oír hablar de ningún cambio en el mismo.

Y concluyamos como es mi costumbre con una nueva pieza musical, hoy "Preludio de la Lluvia" de Chopin


© 2023 Jesús Fernández-Miranda y Lozana

martes, 13 de junio de 2023

LA CREACIÓN

 


    En cosmología, se entiende por 'Big Bang'​​, o Gran Explosión​ en español​, el principio del universo, es decir, el punto inicial en el que se formó la materia, la energía, el espacio y el tiempo.​ 

    De acuerdo con el modelo cosmológico estándar, el Big Bang tuvo lugar hace unos trece mil ochocientos millones de años.

    El modelo estándar no trata de explicar la causa de este hecho en sí, sino la evolución del universo.

    Si las leyes conocidas de la física se extrapolan más allá del punto donde son válidas, encontramos una singularidad, es decir, un punto al que matemáticamente nos podemos acercar más y más, pero sin llegar a él. Entonces, si se imagina el desarrollo del universo en sentido temporal inverso retrocediendo hacia el pasado, el universo se va haciendo cada vez más pequeño pero la cantidad de materia es la misma, de manera que la densidad va aumentando hasta llegar al punto en el que el tiempo es igual a 0 y la densidad de materia y energía se hace infinita.

    La física actual no conoce ninguna explicación sobre qué ocurrió «antes» del Big Bang ni en el propio Big Bang, ya que no hay tiempo «antes» del inicio del tiempo [i],

    La Iglesia católica ha aceptado el Big Bang como una descripción del origen del universo.[ii] Se ha sugerido que la teoría del Big Bang es compatible con las cinco vías de santo Tomás de Aquino, en especial con la primera de ellas sobre el primer motor, que se puede resumir en estas ideas:

· Todo lo que se mueve es movido por otro.

· Es imposible que una cosa sea motor y móvil.

· Es imposible que nada se mueva a sí mismo.

·Por consiguiente, es necesario llegar a un primer motor que no sea movido por nadie, y éste es el que todos entienden por Dios.

así como con la quinta:

· Lo que carece de conocimiento no tiende a un fin si no lo dirige alguien que entienda y conozca, a la manera como el arquero dirige la flecha. Luego existe un ser inteligente que dirige todas las cosas naturales a su fin, ya éste llamamos Dios.

    El filósofo y teólogo evangélico William Lane Craig usó la teoría del Big Bang como evidencia científica en apoyo del argumento cosmológico Kalām para la existencia de Dios y la creación ex nihilo (desde la nada).[iii]​

       En Cuanto a mi opinión, y como creyente, creo oportunas las palabras del sacerdote y físico belga Georges Lemaître:

«La revelación divina no nos ha enseñado lo que éramos capaces de descubrir por nosotros mismos, al menos cuando esas verdades naturales no son indispensables para comprender la verdad sobrenatural. Por tanto, el científico cristiano va hacia adelante libremente, con la seguridad de que su investigación no puede entrar en conflicto con su fe. Incluso quizá tiene una cierta ventaja sobre su colega no creyente; en efecto, ambos se esfuerzan por descifrar la múltiple complejidad de la naturaleza en la que se encuentran sobrepuestas y confundidas las diversas etapas de la larga evolución del mundo, pero el creyente tiene la ventaja de saber que el enigma tiene solución, que la escritura subyacente es al fin y al cabo la obra de un Ser inteligente, y que por tanto el problema que plantea la naturaleza puede ser resuelto y su dificultad está sin duda proporcionada a la capacidad presente y futura de la humanidad»

    Recientemente, el Papa Francisco afirmó en un discurso a la Asamblea Plenaria de la Pontificia Academia de las Ciencias:

«El inicio del mundo no es obra del caos que debe a otro su origen, sino que se deriva directamente de un Principio supremo que crea por amor. El Big Bang, que hoy se sitúa en el origen del mundo, no contradice la intervención de un creador divino, al contrario, la requiere. La evolución de la naturaleza no contrasta con la noción de creación, porque la evolución presupone la creación de los seres que evolucionan».

        Como creyente, entiendo que la clave de todo está en los evangelios, en donde Juan (1:1-4) nos dice:

En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios. Todas las cosas por Él fueron hechas; y sin Él nada de lo que es hecho, fue hecho.

y así, es el verbo quien lo crea todo; la creación entera depende, de la orden divina de que sucediera el Big Bang, es decir que la creación dependió de la palabra de Dios.

       Naturalmente, de esta concepción ni hay ni habrá nunca pruebas; sólo la fe nos inclina a aceptarla como auténtica.

        Pero hay una realidad incontestable, si antes de la existencia de la materia, la energía o el tiempo, no había NADA ¿como surge todo ello de esa nada, si no es mediante una intervención divina?

     Concluyo este POST con un video musical que entiendo adecuado al tema tratado, la Obertura de “La Creación” de Haydn



© 2023 Jesús Fernández-Miranda y Lozana



[i] «Big Bang - Encyclopaedia Herder». encyclopaedia.herdereditorial.com.

[ii] M. Salmerón (6 de enero de 2011). «La Iglesia Católica cree en el Big Bang (provocado por Dios, por supuesto)». artículo. ecologiablog.com

[iii]  Craig, William Lane (1991). «The Existence of God and the Beginning of the Universe». Truth: A Journal of Modern Thought 3: 85-96.


viernes, 9 de junio de 2023

MARENGO

 


Hoy, para descansar un poco de filosofía, política y trascendentalismo, os traigo una reflexion histórica sobre los caballos de Napoleón y su preferido "Marengo"


Marengo era un caballo árabe de capa torda rodada en gris, de poco más de 1,45 cm de alzada.


 Cuando Napoleón Bonaparte se enfrentó al ejército mameluco de Egipto, el 21 de julio de 1798, en la llamada Batalla de las Pirámides, quedó asombrado ante la extraordinaria caballería de la hueste egipcia.

     Una vez vencidos los mamelucos, Napoleón planeó el traslado a Francia de la mayor cantidad posible de aquellos bravos corceles, escogiendo con cuidado aquellos ejemplares destinados a sus propias cuadras. A partir de ese momento, nunca dudó en decir que el caballo Árabe era, sin lugar a dudas, el mejor del mundo.

     Entre los corceles que Bonaparte eligió, había un tordo perfectamente proporcionado, un digno representante de su raza. El animal descendía de la legendaria yeguada del sultán Al Malik Al Nassir Muhammad ibn Qalawun, quien reinara en Egipto durante tres distintos periodos, entre 1293 y 1341, y quien sentía una verdadera pasión por la crianza de caballos Árabes. A lo largo de un total de 42 años que gobernó, el sultán importó magníficos corceles de distintas partes de Arabia (Hiyaz, Al Ahsa, Bahrain, Qatif) y de la lejana región que hoy ocupa Irak.

     Aquella hermosa bestia que tanto impresionó a Bonaparte fue embarcada hacia Francia en agosto de 1799, y en octubre ya estaba perfectamente instalada en su caballeriza. Pocos meses después se convertiría en uno de los caballos más famosos de la historia.

     Mientras Napoleón llevaba a cabo su expedición a Egipto, Austria había invadido Italia, por lo que el audaz general rápidamente preparó una acción militar para recuperar aquella región arrebatada y defendida por el poderoso ejército austriaco.

 El 14 de julio de 1800, en Marengo, una región del noroeste de Italia y contra todas las expectativas, las fuerzas napoleónicas obtuvieron una brillante victoria que marcaría el destino de Bonaparte, quien se convertiría en emperador en 1804.

     El corcel que aquel genial estratega montaba el día de la Batalla de Marengo, era el caballo Árabe que tanto le había gustado y que había llevado con él desde Egipto. A partir de ese día el noble bruto recibió un nuevo nombre: Marengo, y se convirtió en el inseparable compañero de Napoleón, siendo el caballo con el que se le asocia con mayor frecuencia.

 A primera vista, parecería que Marengo era un tamaño adecuado para Napoleón, que también se supone que era pequeño en estatura. Sin embargo, Napoleón tenía, en realidad, una estatura perfectamente respetable de 1,68 cm, un poco más alto que el francés promedio de 1800.

 

En junio de 1812, Napoleón emprendió la campaña contra Rusia y se enfrentó a uno de los más estrepitosos fracasos de la historia, ya que, además de las vicisitudes de la guerra, el ejército francés fue sorprendido por un crudísimo invierno que mató a miles de hombres y animales.

 Se estima que el contingente francés perdió al 80 % de sus integrantes y sólo para llegar a Moscú se perdieron 12.000 caballos.

     Pero el regreso a Francia fue aún más terrible, pues murieron 30.000 animales. Casi todos los sobrevivientes eran caballos de las Ardenas, una antigua raza famosa por su increíble resistencia y capaz de soportar el severo invierno ruso. Estas duras y austeras bestias tiraban de la artillería y del bagaje militar.

     Bonaparte llevó con él a Rusia no menos de 52 caballos, pero Marengo, como en otras muchas ocasiones también lo acompañaba, demostró su inigualable vigor, pues sobrevivió a todos los problemas a los que se enfrentó el cada vez más desmoralizado Napoleón. Recorrieron juntos más de 4000 km, entre París y Moscú y de regreso, en las peores condiciones.

 Se dice que al inicio de dicha campaña se dio un suceso que sería tomado como un mal presagio que pronosticaba la ya cercana pérdida de poder de Napoleón. Resulta que su corcel llamado Friedland se asustó tanto al paso de una liebre, que se encabritó y tiró a su jinete.

     El funesto augurio no tardaría en materializarse. El 18 de junio de 1815, apenas un año después de que iniciara la invasión de Rusia, el dirigente francés sufrió una aplastante derrota en Waterloo. Las fuerzas napoleónicas contaban con 15.000 jinetes, mientras que el enemigo movilizó 17.000 hombres a caballo. Dos tercios de esas bestias habían muerto al finalizar el día.

     Entre los oponentes de Napoleón estaban los Royal Scots Greys de Inglaterra, quienes antes de iniciar la carga retiraron el freno de cada uno de sus animales y al momento del ataque, los corceles desbocados, en una pavorosa e imparable estampida, se precipitaron contra los franceses que no pudieron soportar tan colosal empuje. Napoleón se refirió a ellos como “esos infernales caballos grises…”

    Vencido y rendido a los aliados en la batalla de Waterloo el 18 de junio de 1815. Marengo, montado por el emperador en la batalla, pasó a manos británicas cuando Napoleón fue enviado al exilio.

 


     Marengo, fue herido ocho veces en su carrera, llevó al emperador en la batalla de Austerlitz, en la batalla de Jena, en la batalla de Wagram, y en la batalla de Waterloo. También fue utilizado al galope entre Valladolid y Burgos por Napoleón en su salida de España, recorriendo la distancia de 130 kilómetros en cinco horas.

 Sobrevivió a la retirada de Moscú en 1812. El semental fue capturado en 1815 en la batalla de Waterloo por Guillermo Henry Francis Petre, 11º barón Petre. Vivió alrededor de 38 años, entre 1793 y 1831. Su esqueleto se encuentra en Inglaterra, en el Museo Nacional del Ejército de Sandhurst.

     Una vez derrotado, Bonaparte fue desterrado a la isla de Santa Elena, a donde sólo lo acompañaba un caballo: Vizir, otro de sus más conocidos corceles, regalo del sultán otomano Selim III. No obstante, le prohibieron montarlo, por lo que Napoleón replicaba con furia que no era posible dicha restricción cuando él había recorrido a caballo toda Europa. 

    Y tenía razón.

   Y concluyamos, como siempre con una pieza musical, hoy creo que lo adecuado es el “Adagio un poco Mosso” del Concierto Para Piano y Orquesta nº5 de Beethoven: “El Emperador”


© 2022 Jesús Fernández-Miranda y Lozana


martes, 6 de junio de 2023

LUZBEL


Luzbel, Samael, Belial, Abadón, pues muchos son los nombres que se le han atribuido, era uno de los Arcángeles más bellos y poderosos que estaban cerca de Dios, pero la soberbia y la ambición le hicieron pensar que podría acabar con el Eterno Reinado del Padre, lo que provocó la revuelta contra Él, acompañado de la miríada de sus ángeles seguidores, que fueron derrotados por los ángeles fieles a Dios comandados por el arcángel Miguel, y fruto de su derrota fue su caída al Infierno.

Tal es la historia que nos cuenta la Biblia, concretamente en Isaías 14:12-14 

 

»¡Cómo has caído del cielo, oh estrella luciente, hijo de la mañana! Has sido arrojado a la tierra, tú que destruías a las naciones del mundo. Pues te decías a ti mismo: “Subiré al cielo para poner mi trono por encima de las estrellas de Dios. Voy a presidir en el monte de los dioses, muy lejos en el norte. Escalaré hasta los cielos más altos y seré como el Altísimo”

 

El Libro de Apocalipsis describe una guerra en el cielo entre ángeles liderados por el arcángel Miguel contra aquellos liderados por “el dragón”, identificado como el diablo o Satanás, y las Bestias del Apocalipsis quienes serán derrotados y arrojados a la tierra.

La tradición cristiana tiene historias sobre seres angelicales expulsados del cielo por Dios, a menudo presentando el castigo infligido en particular a Satanás. A raíz de enlazar este motivo con el pasaje citado del Libro de Apocalipsis 12:4, la guerra contra Satanás se presenta como una acción de Dios mismo, que atribuye al arcángel Miguel la conclusión de la guerra entre dos grupos de ángeles, de los que un tercio está en el lado de Satán:

“Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles; pero no prevalecieron, ni se halló ya lugar para ellos en el cielo. Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él.”

 Los comentaristas han atribuido la rebelión de Satanás a un número de motivos, todos los cual se originan en su gran orgullo. Estos motivos incluyen:

● La negativa de inclinarse ante la humanidad tras la creación del hombre.

● La culminación de un distanciamiento gradual de Luzbel de Dios por su desviado libre albedrío.

● La decisión de Dios de que todos, hombres y ángeles, quedarían sujetos a su Hijo, el Mesías.

        Jonathan Edwards, teólogo y misionero para los nativos americanos durante el s. XVIII, conocido como uno de los más grandes y profundos teólogos protestantes en la historia de los Estados Unidos declara en su sermón “Sabiduría Mostrada en la Salvación”:

 “Satanás y sus ángeles se rebelaron contra Dios en el cielo, y orgullosamente intentaron probar su fuerza contra la de él. Y cuándo Dios, por su poder todopoderoso, venció a la fuerza de Satanás, y lo envió como relámpago del cielo al infierno con todo su ejército; Satanás todavía esperaba conseguir la victoria por sutileza y engaño.”

      Lo que conecta con la famosa frase de Charles Baudelaire

“El mayor truco del diablo es hacernos creer que no existe“.

     La Biblia, nos relata, desde el Génesis (3,15): «pongo enemistad perpetua entre ti [la serpiente, Satanás] y la mujer [María, la Iglesia]», hasta el Apocalipsis (12,17): «se enfureció el Dragón contra la Mujer [que había dado a luz al Salvador], y se fue a hacer la guerra contra el resto de su descendencia."

    Una cosa que siempre me ha sorprendido de Madrid es la presencia de imágenes del Diablo en diversos sitios de la ciudad.

Pocos lugares en Madrid han despertado tantas teorías y tantas leyendas como la estatua “El Ángel Caído” levantada en una de las rotondas del Parque del Retiro.


Esta Ubicación Exacta, que podría haberse titulado como “la única escultura del demonio que es Patrimonio de la Humanidad” debido a la inscripción hace poco de este paisaje cultural en la lista de la Unesco, tiene sin embargo una curiosidad topográfica que ha llamado la atención de mucha gente: se encuentra a 666 —el número de la Bestia— metros sobre el nivel del mar, si bien el parque, en su conjunto, se ubica a dicha altitud, aunque el morbo se acrecienta al existir al pie de su fuente una pequeña chapa topográfica de bronce que marca esa altitud .

Eso sí, la singularidad de esta escultura de Bellver va más allá de su emplazamiento. Se trata de una de las únicas —y también de las primeras— estatuas públicas dedicadas al diablo de todo el mundo. Sin embargo, su contexto no es del todo morboso, ya que dicha obra se enmarca en el Romanticismo, una corriente que comenzó a explorar la belleza de lo patético y de lo maligno. No en vano, en el catálogo de la exposición en la que Bellver presentó su creación —la de la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1877— hay referencias a su coetáneo poeta John Milton y a versos de su relato satánico "El paraíso Perdido".

Obra de la que siempre he recordado este pasaje:

"Dios sólo nos ha dado dominio absoluto sobre las bestias, los peces y las aves, pero no ha hecho al hombre señor de los demás hombres, sino que, reservándose este título para sí, dejó a la humanidad libre de toda servidumbre humana."

Existe en Madrid otra representación del ángel caido.

En la Calle Mayor de Madrid hay otra escultura sorprendente para todo el que la descubre. Se llama Accidente aéreo y no se encuentra a simple vista. Para admirarla tienes que levantar la mirada hasta la azotea de un edificio de cinco plantas.


    La escultura se encuentra en el número 3 de la calle Milaneses, casi haciendo esquina con la Calle Mayor y debemos tener en cuenta que Madrid es una ciudad para mirar en las alturas. 

Al pasear por sus calles es buena idea ir levantando la mirada porque encontramos cosas sorprendentes. Por ejemplo, la figura alada del Edificio Metrópolis o el mencionado Accidente aéreo.

    Cuando instalaron la escultura “Accidente Aéreo” en la azotea del edificio, en el año 2005, los vecinos se preguntaron qué era aquello. Unos aseguraban que era el diablo, un ángel expulsado del paraíso. De ser cierto estaríamos ante la segunda representación de Lucifer en Madrid después de la estatua del Ángel Caído del Parque del Retiro.

    Para otros, los que pudieron ver el rostro del personaje según lo subían con una grúa, esa expresión no tiene nada de satánica y más bien sería una imagen de Ícaro. Es decir, el hijo de Dédalo, el constructor del laberinto de Creta.

    el autor de la obra, fue Miguel Ángel Ruiz Beato.

    El personaje de la escultura tiene un tamaño un poco más grande que una persona al natural, un 20% más según el autor. La pieza está realizada en bronce y pesa unos 300 kilos. Se instaló ahí a petición de los dueños de la finca, propietarios de una inmobiliaria y amigos del escultor.

    La figura está desnuda y se encuentra en una posición extraña. La cabeza la tiene aplastada contra el edificio y los pies están en alto. Las alas están desplegadas porque venía volando y uno de los brazos parece fracturado por el impacto. Sin duda el obstáculo lo cogió por sorpresa.

     Pero lo importante en relación con Satanás no es tanto su iconografía, sino el papel que juega en nuestras vidas.

     Stefan Zweig, en su obra "La lucha contra el demonio" afirma:

“Solamente quien se ha encontrado en su vida con el demonio, quien lo ha percibido en todo su peligro, sólo ése puede sentirse enemigo terrible de él”.

    Varios Papas de la Iglesia Católica han reconocido públicamente haber sido tentados personalmente por el Demonio, y haber experimentado su presencia y sus intentos de corromper a la Iglesia de Roma.

    Pablo VI nos dijo: 
“El Demonio es el enemigo número uno, es el tentador por excelencia. Sabemos que este ser oscuro y perturbador existe realmente y sigue actuando; es el que insidia sofísticamente el equilibrio moral del hombre, el pérfido encantador que sabe insinuarse en nosotros por medio de los sentidos, de la fantasía, de la concupiscencia, de la lógica utópica, o de las confusas acciones sociales, para introducir en nosotros la desviación…"

    Y numerosos son los exorcismos que a lo largo de la Historia han realizado, desde Jesús hasta miembros contemporáneos de la Iglesia, para expulsar de los poseídos a los demonios que les atormentaban.

    El primer exorcismo nos lo relata el evangelio de San Mateo 5

1 Y llegaron al otro lado del mar, a la región de los gadarenos. 2 Y cuando salió él de la barca, enseguida le salió al encuentro, de entre los sepulcros, un hombre con un espíritu inmundo, 3 que moraba en los sepulcros, y ni aun con cadenas podían atarle; 4 porque muchas veces había sido atado con grilletes y cadenas, mas las cadenas habían sido hechas pedazos por él, y los grilletes desmenuzados; y nadie le podía dominar. 5 Y siempre, de día y de noche, andaba dando voces en los montes y en los sepulcros, e hiriéndose con piedras. 6 Y cuando vio a Jesús de lejos, corrió y le adoró. 7 Y clamando a gran voz, dijo: ¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te imploro por Dios que no me atormentes. 8 Porque le decía: Sal de este hombre, espíritu inmundo. 9 Y le preguntó: ¿Cómo te llamas? Y respondió, diciendo: Legión me llamo, porque somos muchos. 10 Y le rogaba mucho que no los enviase fuera de aquella región. 11 Y había allí cerca del monte un gran hato de cerdos paciendo. 12 Y le rogaron todos los demonios, diciendo: Envíanos a los cerdos para que entremos en ellos. 13 Y Jesús se lo permitió. Y saliendo aquellos espíritus inmundos, entraron en los cerdos, y el hato se lanzó al mar por un despeñadero, los cuales eran como dos mil; y en el mar se ahogaron. 14 Y los que apacentaban los cerdos huyeron y dieron aviso en la ciudad y en los campos. Y salieron para ver qué era aquello que había acontecido. 15 Y vinieron a Jesús y vieron al que había sido atormentado por el demonio, y que había tenido la legión, sentado y vestido y en su juicio cabal; y tuvieron miedo. 16 Y los que lo habían visto les contaron lo que le había acontecido al que había tenido el demonio, y lo de los cerdos. 17 Y comenzaron a rogarle a Jesús que se fuese de sus contornos. 18 Y entrando él en la barca, el que había estado poseído por el demonio le rogaba que le dejase estar con él. 19 Mas Jesús no se lo permitió, sino que le dijo: Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo y cómo ha tenido misericordia de ti. 20 Entonces se fue y comenzó a publicar en Decápolis cuán grandes cosas Jesús había hecho con él; y todos se maravillaban.”

    Jesús tuvo su primer encontronazo con Satanás en el comienzo mismo de su ministerio público, o para ser más exactos, cuando se preparaba en el desierto para iniciarlo. Terminó aquel primer combate con el mandato irresistible de Cristo: «Apártate, Satanás» (Mt 4,10)

    Con todo, y pese a las advertencias de la Iglesia, de sus Santos e incluso de Baudelaire, la gente, hoy en día, no cree en posesiones diabólicas, que interpreta como meros desordenes mentales, ni en la real influencia del Demonio en la vida de los hombres, a quienes quiere apartar de Dios.

    Allá con los no creyentes, yo me conformo con creer en el mensaje de Jesús respecto al poder del "enemigo" —el demonio—.

"Yo he contemplado a Satanás, como un rayo, cayendo del cielo y he aquí que os he dado poder de pisotear serpientes y escorpiones, y,  sobre todo, de vencer al poder del enemigo…” (Lc 10, 19).

       Y concluyamos, según nuestra costumbre con un nuevo video, hoy no es musical, pero creo que es muy adecuado al tema tratado en esta mi reflexión heteróclita.


© 2023 Jesús Fernández-Miranda y Lozana


 

viernes, 2 de junio de 2023

¡OH SILENCIO, OH SOLEDAD!

 


En mi biblioteca todo está en calma, de vez en cuando se escucha el crujido de la leña en la estufa ―que he vuelto a encender por el frío provocado por la humedad que nos han traído las terribles tormentas primaverales que nos golpean―.

He disminuido la intensidad de la lámpara y ahora apenas hay luz en el ambiente, solo unas llamas anchas y alargadas que arden en la estufa proyectan sus reflejos vacilantes sobre el suelo y la madera de mi escritorio, mientras medito arrellanado en mi sillón favorito. 

El reloj marca las últimas horas del día, y pienso que siempre he sido admirador de Friedrich Nietzsche, como saben mis lectores habituales por las frecuentes citas que hago a su obra filosófica.

Hoy, sin embargo, no voy a referirme a su obra filosófica, pues en uno de mis habituales paseos por los libreros de viejo, bajo los chaparrones que, por fin, han regado las calles de Madrid, he encontrado una deliciosa obra literaria del prusiano, que relata sus años de juventud.

Pero, al leerlo, me ha sorprendido la identidad de pensamiento que se produce entre algunos párrafos de ese genio del pensamiento y algunas de mis reflexiones, siendo yo un mero aficionado intelectual desprovisto de la grandeza del filósofo, y con ello temo que, al final, acabe como él, mecido en los brazos de las Furias entre arrebatos de enajenación.

Por ejemplo, en mi reciente Post “Soledad y Silencio” casi repito las palabras de Nietzsche cuando el prusiano nos dice:

“Desde la infancia busqué la soledad....  Una tormenta me ha producido siempre una impresión muy hermosa; el lejano retumbar del trueno y el brillo amenazador de los relámpagos no hacían más que acrecentar mi respeto a Dios.”[i]

al decir yo

“Pero amo, sobre todo, el más placentero, para mí, de los silencios, el silencio posterior a la tormenta, nunca silencio, cuando el viento amaina, y tan solo se escucha el goteo de los restos de la lluvia deslizándose desde las ramas de los árboles o desde los aleros de los tejados, y la lejana trepidación, ya apenas audible, de la tormenta que se extingue en la distancia.”

En cualquier caso, encontrar estos libros, auténticos tesoros, me lleva a la conclusión de que los libros son el mejor equipaje que he hallado para recorrer este viaje sinuoso al que llamamos vida, y me reafirmo en la idea de que la soledad tiene nombre de mujer —acogedora y amantísima— mientras que el olvido, por el contrario, lo tiene de viento —arrebatador y dañino—.

A lo largo de mis muchos años de lectura y escritura ―momentos acompañados en muchas ocasiones por el sonido de piezas musicales― he llegado al convencimiento de que el mayor gozo intelectual reside en haber comprendido, con la lectura, todo lo que he ido pudiendo comprender, y en reverenciar, con calma, todo aquello que sigue siendo para mi misterio incomprensible, aunque sin renunciar a que, algún día, alguna nueva lectura me vaya permitiendo comprender una tras otra la esencia de aquellos infinitos misterios, pese a la permanente discusión de si es mejor saber mucho de todo, o todo solamente de algo.

Y así, he convertido mi biblioteca en mi Castillo, en el que ejerzo un poder ilimitado, y en el que habita ese “yo interior” al que Goethe llama su “ciudadela” y al que sólo dejamos entrar a quienes deseamos, por amor o por conveniencia, pues tenemos en nuestra alma, aunque sea ínfima, una leve influencia del diablo, que nos hace ser oportunistas e interesados.

Y, de esta manera, en medio de esta turbulencia política y social que nos afecta, y en la que cualquier ciudadano corre el riesgo, permanente, de sufrir un cambio drástico en su situación personal o económica, tratamos de mantenernos incólumes en nuestros principios y esperanzas, en nuestros derechos y libertades, en nuestro “yo interior”, al que pretendemos mantener a salvo de aquellas turbulencias, arropado por nuestras lecturas, nuestra música, nuestras reflexiones y nuestros escritos en el silencio y la soledad que precisamos para ello.

Empeño no desprovisto de dificultad, pues el silencio y la soledad deseados son permanentemente asaltados, hoy en día, por esos bárbaros, nacidos del cinismo de los autoproclamados “progresistas”, que prostituyen las costumbres y el sentido moral de todo, empeñados en la destrucción de nuestra sociedad como lo que son, deformidades monstruosas y malvadas de una naturaleza corrompida, aunque aquel “yo interior” siempre estará a salvo de los ataques de los sicarios de aquellos pretendidos “progresistas” cuyas armas, que son la censura, la manipulación y el adoctrinamiento, son incapaces de penetrar en nuestra “ciudadela”.

En cualquier caso, no soy ni filósofo ni pensador, pues mi labor esencial es tratar de moldear mi existencia, mi “yo interior”, mi “ciudadela”, y mi sola intención es facilitar ideas o argumentos a los demás para que puedan hacer lo mismo. 

Así pues, tan sólo actúo como crisol donde fundir las palabras que permitan al lector discernir sobre la esencia y cualidades de ese “yo”, lo que, sin lecturas, quizá nunca  conseguiría.

Al fin y al cabo sólo soy un “divulgador de ideas” cuyo único propósito es cuidar de su existencia y disfrutar plenamente de la misma.

Cada lector debe encontrarse a sí mismo mediante la reflexión sobre su propio yo.

Lamento sin embargo, transitar por pensamientos tan íntimos y personales, como los expuestos en este post, que, realmente, no creo que interesen mucho a mis lectores; por ello vuelvo, ya, a mi silencio, y lo hago, siguiendo mi costumbre, con una nueva pieza musical, en esta ocasión “El Silencio de Beethoven” del compositor mejicano Ernesto Cortázar.


© 2023 Jesús Fernández-Miranda y Lozana


[1] Colección de Friedrich Nietzsche (Clásicos de la literatura) e-artnow, 2015 ISBN 978-80-268-3589-