A diferencia de Chateaubriand hablo frecuentemente de mis intereses, de mis emociones, de mis trabajos, de mis ideas, de mis afectos, de mis alegrías, de mis tristezas, sin pensar en el profundo tedio que el francés temía causar a los demás hablandoles de si mismo.
Está de moda hablar de “violencia
política” que medios y partidos de la coalición Frankenstein identifican con
las declaraciones de la diputada de VOX Carla Toscano, recordando a la "Ninistra
de Igual Da" Irene Montero que su único mérito para serlo es haber sido pareja
de Pablo Iglesias.
Sin embargo se omite toda crítica a
la verdadera violencia sufrida por la derecha desde la izquierda, empezando por
el
“Cierra de una vez la puta boca,
fascista de mierda”
que le dirigió el secretario podemita de la mesa, Javier
Sánchez Serna, desde su posición al lado de la tribuna de oradores, a Carla Toscano mientras hablaba desde esa tribuna.
Podríamos hacer un memorándum de
ataques verdaderamente violentos hechos por la izquierda la derecha durante
todo el s XX y lo que llevamos del s XXI,
pero me limitaré a destacar solamente los episodios más
destacados.
7 de julio de 1910: Pablo Iglesias,
fundador del PSOE
amenaza a Antonio Maura con estas palabras:
«Hemos llegado al extremo de
considerar que, antes que S. S. suba al Poder, debemos llegar hasta el atentado
personal».
16 de junio de 1936, Dolores Ibarruri
“La Pasionaria”,
se refiere a Calvo Sotelo, poco antes de su asesinato, diciendo:
“Hoy has hablado aquí por última vez”
1 de julio de 1936 Ángel Galarza a Calvo Sotelo en el Congreso
"Pensando en su Señoría encuentro justificado todo, incluso el atentado que le prive de la vida"
29 de enero de 1936: Largo Caballero en El
Liberal :
“Quiero decirles a las derechas que,
si triunfamos, colaboraremos con nuestros aliados. Pero, si triunfan las derechas,
nuestra labor habrá de ser doble, colaborar con nuestros aliados dentro de la legalidad,
pero tendremos que ir a la Guerra Civil declarada. Que no digan que nosotros
decimos las cosas por decirlas, que nosotros lo realizamos”.
11 de
Mayo de 1936: Azaña, Ministro de Guerra
"Todos los conventos de España no valen
la vida de un republicano"
30 de septiembre de
2022, Pablo Iglesias Turrión sobre la Policía Municipal de Madrid:
“Con cinco tías como Isa Serra veríamos
correr como gallinas a toda la Policía Municipal de Madrid. No les serviría
además de nada. Isa me traería las cabelleras de todos ellos y Echenique y yo
las quemaríamos en una hoguera con Arnaldo Otegui en Arralde”.
8 de marzo de 2014 Pablo Iglesias Turrión:
“Ana Botella es la que encarna ser “esposa de”, “nombrada por”, sin preparación . “Relaxing cup of café con leche” y, además, belicista. Una mujer cuya única fuerza proviene de ser esposa de su marido [en referencia al expresidente José María Aznar] y amiga de los amigos de su marido.
30 de noviembre de 2022 Irene Montero en el Congreso
"Ustedes -diputados de la derecha- defienden la cultura de la violación"
Y ahora resulta que decir una verdad sobre la inútil Ninistra
de Igual Da, Irene Montero, que lo es por su relación sentimental con Iglesias, es “violencia política"
Ya lo dijo Blaise Pascal:
“La gente maligna conoce la verdad,
pero solo la sostiene cuando coincide con su interés; fuera de eso, la abandona.”
Y concluyo con la "Marcha Funeral de
Sigfrido" de Wagner, pues en estas circunstancias no estamos para músicas de alegría
Es ir avanzando de dolor en dolor, tratando de superarlos.
La felicidad no es sino una quimera que nada tiene que ver con la verdadera realidad, aunque toda nuestra vida sea un permanente
intento de alcanzarla, aunque sepamos que esa felicidad es atributo exclusivo de los Dioses, que
solo nos permiten disfrutar de ella en fugaces momentos.
Friedrich Nietzsche define esa cualidad esporádica de la felicidad en su frase
"El destino de los hombres está hecho de momentos felices, toda la vida los tiene, pero no de épocas felices".
Por su parteBlaise Pascal, nos dice:
"Todos los hombres buscan ser felices; esto no tiene excepción; por diferentes que sean los medios empleados, tienden todos a este fin."
Sin embargo Nietzsche, no sin cierto humor, afirma lo contrario al decirnos que
“El ser humano no aspira a la felicidad.
Eso es algo que solo lo hacen los ingleses”.
No obstante, si bien aceptamos que la
felicidad es excepción para el hombre, si podemos gozar de breves momentos de
paz, de satisfacción, de alegría, en fin, de cuasi felicidad.
En tal sentido Sir Francis Bacon nos
anima a ello con su célebre aforismo:
“Vieja madera para arder, viejo vino para beber, viejos amigos en quien confiar, y viejos autores para leer.”
Y a medida que
cumplimos años está sentencia adquiere mayor valor, pues que duda cabe que esos
momentos de libro, vino –el mejor posible pues, como dice la foto que encabeza
está entrada, la vida es demasiado corta para beber mal vino— chimenea y
amigos, se hace imbatible.
Hay quien adereza esa situación con
algún juego de naipes, o de fichas, que también entretiene y así huye del
tedio; según Blaise Pascal
“Nada es más insoportable para hombre que estar en absoluta
quietud, sin diversiones. Siente entonces su nada, su abandono,
su insuficiencia, su dependencia, su impotencia, su vacío Incontenible, del
fondo de su alma surgirán el tedio, la negrura, la tristeza, la pena, el
despecho, la desesperanza.”
"He descubierto que todas las desgracias de los hombres derivan de una sola cosa: No saber estar tranquilos en una habitación."
En cualquier caso, a muchos nos basta
con un breve paseo por el campo, la compañía de las personas
queridas, o la mera introspección en la soledad y silencio de "nuestra guarida" —donde hemos aprendido a estar tranquilos— para no encontrarnos en esa malsana quietud
que denuncia Pascal.
Ya lo decía Schopenhauer
"La soledad es la suerte de los espíritus excelentes"
Y en esa soledad, algunos, aprovechamos la pluma y el papel
para no caer en el tedio, aunque sea a costa de acribillar a nuestros amigos
haciéndoles partícipes de nuestras “reflexiones”.
En una entrada publicada en 2020, y llamada
LA ESTILOGRAFICA, me lamentaba de que este placer de escribir con pluma sobre
papel lo fuese abandonando, y decía:
“Pero incluso esta
costumbre —la de escribir con pluma
estilográfica—, que me niego a retirar
al estante de los recuerdos, es ya de utilidad alguna, pues en cuanto llevo
tres o cuatro folios escritos con alguna de mis plumas se me empiezan a
entumecer los dedos de la mano, desacostumbrados al ejercicio de la escritura
manual, y acabo dejándolo por imposible y retornando al sufrido teclado, que
por unos instantes recibe mi ira contenida en forma de golpes, golpecitos,
desacompasados”.
En los colegios, cuando yo era niño, se nos enseñaba
“caligrafía” que empezaba a practicarse con lápiz y que solo con el paso de los
años nos permitía pasar a la pluma, condenado el bolígrafo —o birome como lo llaman en Argentina, en honor de su
inventor, el húngaro Ladislao Biró, o biro en Inglaterra donde ballpointpen o ballpen se consideran americanismos—
porque es un instrumento que destroza la caligrafía.
Hoy se pasa directamente del lápiz
al teclado de la tablet u ordenador, o incluso ni eso si el artilugio que
tenemos entre las manos permite la escritura al dictado.
De modo y manera que llegará el
momento en que nuestros jóvenes, y más tarde mayores, no tendrán, ni tan
siquiera, la habilidad de escribir una simple nota en un papel y serán
dependientes tecnológicos.
¡Y que más da! Dirán algunos.
Pues yo creo que si da, cuando menos pena, ya que nos vamos convirtiendo en elementos de “masa”, sin valorar en nada
la belleza de las habilidades manuales, que no dejan de ser una forma de
desarrollo intelectual y cultural.
Por su parte, el budismo considera que la felicidad tan solo se logra mediante el desapego, tanto de cosas como de personas, pues el apego excesivo esclaviza al alma, a ello me refería en mi reflexión DESAPEGO donde ya explicaba que tal concepto también se fórmula en el cristianismo, que lo concreta en la idea de que
"Nuestra felicidad no depende de mantener la posesión de las cosas o la relación con las personas con las que tengamos un vínculo afectivo."
En cualquier caso, aceptando con Carl Jung que
"La palabra felicidad perdería su significado si no fuese equilibrada por la tristeza.”
hagamos como los ingleses y procuremos los máximos momentos de felicidad, aunque sean breves, y en el caso de los españoles, que no diferenciaban como hacían los romanos —en tiempos del imperio— el sonido de la b y la v, recordemos el dicho romano
"Beati hispani quibus bibere et vivere idem est".
Traducido:
"Dichosos los hispanos, para quienes beber y vivir es lo mismo".
Concluyamos esta breve reflexión con
un nuevo video musical, en esta ocasión Angela Gheorghiu cantando el aria de Musetta,
de la Boheme: “Quando m'en vo”
“Hasta la vida más desgraciada tiene también sus horas luminosas y sus
pequeñas flores de ventura entre
la arena y el peñascal.”Hermann Hesse - El lobo estepario
“Morimos, a eso se reduce todo” nos dice Gabriel Albiac en su obra “La Muerte: Metáforas, Mitologías, símbolos”
¿Realmente a eso se reduce todo?
Pues sí, nada más y nada menos que a eso.
Y me dirán mis lectores
¿Porqué esa obsesión con la muerte?
Pues la contestación es evidente
Como decía Epicuro:
"La muerte no nos concierne, pues, mientras existimos la muerte no está presente, y cuando llega la muerte nosotros ya no existimos"
No estoy de acuerdo con el clásico.
A lo largo de toda su historia, el pensamiento humano se ha centrado en tratar de explicar la propia existencia del hombre y su destino inevitable, que no es sino la muerte, en lo que el propio Albiac nos define diciendo que:
“No hay realidad humana, sin la danza, laberíntica y cruelmente hermosa, del miedo y la esperanza. Lo demás es barbarie.”
y ello sobre la base de Baruch Spinoza, para quien
"No hay miedo sin esperanza, ni esperanza sin miedo."
Y yo interpreto aquella frase de Albiac, no se si en el sentido que quiso darle su autor, pero la concreto en una doble idea.
Miedo a la muerte.
Y esperanza que puede enfocarse en dos formas diversas:
Esperanza en una vida después de la terrenal, espiritual y eterna, según los creyentes.
O esperanza en la mejoría de la situación del hombre mediante su propio quehacer en beneficio propio y de las generaciones venideras, en una racionalista y materialista concepción de nuestra existencia.
Ya lo decía Voltaire:
“La labor del hombre es tomar su destino en sus manos y mejorar su condición mediante la ciencia y la técnica, y embellecer su vida gracias a las artes.”
Ilustro este post con la imagen de uno de los “Burgueses de Calais”, obra de Rodin, cuyo gesto es paradigma de la desesperanza y el miedo.
Sin embargo ―aunque me cueste contradecir al maestro Albiac― creo que la vida no puede reducirse al miedo y la esperanza pues, como dijera Hermann Hesse, a quien cito al inicio de este post, alrededor de la vida de todo hombre, hasta de los más desgraciados, hay, junto a aquellos sentimientos de miedo y esperanza, “horas luminosas o pequeñas flores entre la arena y los peñascales”.
Pequeños detalles, en la vida de cualquiera, que son ventanas que se entreabren a la alegría.
Así, el escritor norteamericano Ralph Waldo Emerson en su obra “Naturaleza” nos describe alguna de esas ventanas que nos brindan pequeños placeres, al decirnos que:
“El mayor deleite que los campos y los bosques nos comunican es la sugerencia de una oculta relación entre el hombre y los vegetales. No estoy solo ni ignorado. Me hacen señales y yo les contesto. El balanceo de las ramas en medio de la tormenta es para mí nuevo y antiguo. Me toma por sorpresa y, sin embargo, no me es desconocido. Su efecto es semejante al del alto pensamiento o la emoción sublime que me invaden cuando juzgo que estoy razonando con acierto o que estoy obrando rectamente.”
Pero volviendo al principio de la reflexión, hemos de aceptar como cierto que, efectivamente, si algo termina en nuestras vidas, incluso la vida misma, simplemente termina y contra ello no cabe lucha u oposición. Es más, inevitablemente todo terminará. Todo y cada cosa, por muy sencilla o
compleja que ella misma sea.
Y como dijera Marco Aurelio en sus "Meditaciones"
"Todo termina siempre demasiado pronto"
"Piensa que estás muerto. Que ya has vivido tu vida. Ahora aprovecha lo que te queda y vívela como deberías. Lo que no transmite luz crea su propia oscuridad."
Ello no obstante no quiere decir que el fin de la vida sea el fin de “todo” para el ser humano que fallece.
Y es precisamente en el análisis de lo que haya de venir después de ese instante ineludible, la muerte, lo que conmueve al pensamiento.
¿Moriremos, al fin y al cabo, para unirnos a la nada, o será nuestra muerte inicio de otra andadura?
Ardua pregunta para la que no hay respuesta racional, pues nadie conocido —salvo que así lo creamos en Cristo desde la fe religiosa— ha vuelto de detrás del manto del Averno.
Y es ante esa amarga pregunta, implícita o explícita, que se han escrito los más bellos párrafos, en prosa o en verso, de nuestra literatura.
Siento haber de dejar deshabitado
cuerpo que amante espíritu ha ceñido
desierto un corazón siempre encendido
donde todo el amor reinó hospedado
ó
Dichoso serás y sabio habrás sido
si cuando la muerte venga
no te quitare sino la vida solamente.
que nos dijera Quevedo entre su amplia obra.
Soles occidere et redire possunt;
Nobis cum semel occidit brevis lux,
Nox est perpetua una dormienda.
Los soles seguirán muriendo y volviendo a nacer;
Pero, una vez que nuestra breve luz se apague,
Sólo nos quedará una noche eterna
Que habremos de dormir.
que nos dice Cátulo en uno de sus poemas.
Podríamos añadir aquí citas interminables.
¿Para qué? Cualquiera que haya leído un poco sabrá
perfectamente de lo que hablo.
Al fin y a la postre, es a cada uno de mis lectores a quien le corresponde la contestación a tan dramática pregunta.
La mía ya está hecha.
DE PROFUNDIS clamavi, ad te Domine;
Domine, exaudi vocem meam.
Fiant aures tuae intendentes in vocem
deprecationis meae.
DESDE LO PROFUNDO a ti clamo Señor.
Señor, Escucha mi voz.
Atiende señor el clamor de mi suplica.
Debo añadir que, en cualquier caso, lo normal es que la mayoría de la gente mantenga una actitud
ajena a cualquier posibilidad de acercamiento a esa realidad atemorizadora que es la muerte, su negación o mejor su elusión permanente.
Sabemos que la muerte está ahí, pero no queremos nada con ella, ni tan siquiera plantearnos que
implicará en su momento para nosotros mismos.
Ante esa actitud elusiva, tan generalizada, caben otra bien diferente que es la de tratar de contemplar la realidad de la muerte en un proceso intelectual, más que racional, pues la razón difícilmente puede sentar plaza frente a una realidad empíricamente inabordable.
Y dentro de esta segunda actitud, como ya hemos dicho, caben dos diferentes aproximaciones a ella:
La de la certeza de la “nada” después de la muerte, con todas las implicaciones que ello conlleva.
Y la de la certeza de la existencia trascendental del hombre, con las implicaciones que de ello a su vez se derivan.
No sé, nunca me ha preocupado saberlo, si el gran poeta José Hierro era o no creyente, pero me llama la atención uno de sus sonetos, cuya última estrofa nos dice, descorazonadoramente:
“Que más da que la nada fuera nada,
si más nada será, después de todo.
Después de tanto todo para nada.”
que recuerda al quevediano verso dirigido a Lico:
“nada que, siendo, es poco,
y será nada en poco tiempo”
En cualquier caso el hombre prudente debe adoptar ante la realidad de la muerte —esa temida realidad que nos agobia— una actitud de serena contemplación, ya que si creyentes, la muerte implicará que estaremos ante la Divina Presencia, en “un mundo de paz y descanso” y nada ocupará nuestra mente sino el Gozo; y si ateos, nada habremos de temer, pues en la nada —esa nada total descrita por Hierro— no habrá nada, ni tan siquiera sufrimiento ni conciencia del dolor o del olvido.
Desde esa actitud, la creencia en la existencia de Dios no actúa si no como un hálito de esperanza, una bocanada de luz, llevándonos a la consideración de que nuestra vida terrenal no ha sido una pérdida de tiempo, pues, en otro caso, de nosotros solo quedarían en la posteridad los genes transmitidos, si acaso, a generaciones venidas y venideras, tan solo eso y un resto de polvo orgánico, detritus de nuestra existencia material.
Un amigo me contestó a mi artículo “El Infierno” con estas palabras:
“Querido Jesús no te olvides del miedo, de la venganza impotente y de aquella frase de Nietzsche al ver la crueldad, arrebatada, gratuita o simplemente mandada por la supervivencia: “algunas veces la única justificación de Dios es que no exista….”
No quiero compartir sus reflexiones, me opongo a la conclusión del gran pensador prusiano; Elijo acercarme a la existencia de Dios, exista o no exista, como dice otro de mis amigos:
“Cuando tienes problemas considerables, cuando se oscurecen los escenarios, cuando buscas, con poco éxito, ciertos objetivos... cuando te golpea el dolor, persistente..., te persigue una sutil tristeza...; hay que pedir ayuda, comprensión, escucha...dirigiendo nuestra mirada, creas o no creas en Dios, a la gran Fuerza que está en el trasfondo de todo..., exista o no exista, es nuestra única posibilidad....”
Prefiero pensar, aunque solo sea por ser la opción más poética, en una existencia trascendental venidera, y si ha de serlo desacralizadamente, al menos pensemos que nuestra fuerza espiritual, la energía que ha configurado los chispazos de nuestro entramado neuronal, pasará con personalidad propia y unívoca a sumarse al “Todo” existencial.
La materia y la energía no desaparecen, tan solo se transforman. Y en esa verdad científica está, precisamente, y desde un punto de vista estrictamente intuitivo, la razón de mi creencia en la existencia trascendental del hombre.
Me niego a aceptar que todas mis vivencias, mis recuerdos, mis sensaciones, mis emociones, mis placeres, mis dolores, mi vida humana, en fin, tenga por único destino la desintegración en unidades de materia inconexas y en energía “cósmica” disuelta.
Si tan solo fuésemos el fruto de una incomprensible, por excesiva, casualidad cósmica, fruto de la
conjunción de infinitas casualidades anteriores, producidas desde el momento primigenio del “BigBang”, en tal caso, la existencia del hombre, con su cualidad intelectual intrínseca, sería una carambola excesivamente cruel del Universo.
Y como siempre, quiero terminar con un video musical, en esta ocasión la canción "Medo" de la cantante portuguesa Mariza
Como
casi siempre, mis tardes de otoño se llenan de melancolía, como
los caminos se llenan de hojas caídas.
Dicen
que los hombres movemos nuestros sentimientos al albur de lo que nos inspira la
naturaleza, los “biorritmos” lo llaman, y no sé si será eso lo que me induce a
la melancolía, o un exceso de inclinación atrabiliaria de mi alma bajo la suave
seda de mis meninges.
Cuentan
que Lord Tennyson, el gran poeta inglés, falleció en Aldworth en la noche del6 de octubrede 1892,a la edad de 81 años “con el esplendor de la
luna llena cayendo sobre él, y su mano asiendo el libro “Cimbelino” de
Shakespeare” quefue depositado en
su ataúd, enterrado con gran solemnidad en laabadía de
Westminster. ─En descripción recogida en su Biografía escrita por su hijo
Hallam─
Su
propia muerte a la luz de la luna parece anunciada por él mismo Tennyson en uno
de sus poemas
Cuando la luz de la
luna cae sobre mi lecho, sé que en tu lugar de
descanso, desde las amplias aguas
del oeste, llega una gloria
trepando los muros: El mármol brillante
aparece en la oscuridad, arrastrándose
lentamente sobre la plateada llama que recorre las letras
de tu nombre y el número de tus
años. La mística gloria nada
en la distancia; Fuera de mi lecho la
luz de la luna muere; Y cerrando los párpados
de agotados ojos, duermo hasta que se
diluya el crepúsculo: Y entonces sé que la
niebla ha cubierto con su lúcido velo
todas las costas y en una iglesia oscura, como un fantasma, el destello de tu
lápida reposa hasta el alba.
La
obra “Cimbelino” es un drama escrito durante la madurez del autor de Stratford-upon-Avon y en ella se encuentra una
de las más bellas declaraciones de amor jamás escritas por el poeta; la que
Póstumo, tras su destierro, dedica a su mujer Imogén al descubrirla viva:
“Cuelga aquí de mí,
como un futo, alma de mi vida, hasta que el árbol muera”
Y esta
relación entre el profundo amor y la conciencia de finitud de la vida ─…hasta
que el árbol muera…─ es una constante en Shakespeare.
Imogén y Póstumo por John Bacon
Esta
sensación de finitud, de transitoriedad de la vida, es espléndidamente definida
por Shakespeare en su obra dramática “La Tempestad” donde su personaje Próspero
nos la describe, también, con muy bellas palabras:
“Ahora, nuestro juego ha terminado. Estos actores, como dije, eran
sólo espíritus y se han fundido en el aire, en la levedad del aire; y al igual
que la efímera obra de esta visión, las altas torres que las nubes tocan, los
palacios espléndidos, los templos solemnes, el inmenso globo, y todo lo que enél habita, se disolverá; y, tal como
ocurre en esta vana ficción, desaparecerán sin dejar humo ni estela. Estamos
hechos de la misma materia que los sueños y nuestra pequeña vida cerrarásu círculo con otro sueño.”
Pero Shakespeare no sólo habla de la
transitoriedad de la vida, sino también del furor inevitable de la muerte, y la
necesidad de su aceptación, tal y como dice Julio Cesar en la tragedia de su
mismo nombre:
“Los cobardes mueren muchas veces antes de su
verdadera muerte. Los valientes prueban la muerte sólo una vez.”
En todo caso no olvidemos que para Montaigne
"La Filosofía es aprender a morir"
Aunque Blaise Pascal afirmaba que
"Burlarse de la filosofía es verdaderamente filosofar"
De todos modos, digamos como El Comendador Escrivá
"Ven muerte tan escondida que no te sienta conmigo..."
Al final, según Zygmunt Bauman
"El intento de hacer más llevadero el hecho de vivir con la conciencia de ser mortales es el hecho fundamental de toda cultura humana."
Lo que conecta con el sublime pensamiento de Gabriel Albiac y su concluyente frase
"Morimos. A eso se reduce todo. A eso y a no saber ni siquiera decirlo. Desde Epicuro, el pensar occidental gira sobre las paradojas que esa barrera impone a la condición humana..."
Citas todas ellas que me llevan a reconocer, con Blaise Pascal, que siempre hablo de "Mi Reflexión Heteróclita", lo que huele a burgués con bienes raíces y siempre con un «en mi casa» en
la boca, cuando haría mejor diciendo: «Nuestra Reflexión Heteróclita», visto que de ordinario hay en ellas tanto de cosecha ajena como propia.
Y concluyamos ya esta reflexión. En Esta ocasión con un video musical que recoge la obra “Serenade” de Schubert.
No Hay nada peor que una Ley
sobre animales ─domésticos o silvestres─ hecha por urbanitas desconocedores de
lo que realmente es la naturaleza y articulada con motivos y finalidad
ideológica, con desconocimiento absoluto de las realidades afectadas.
Y
eso es precisamente lo que nos desvela el Anteproyecto de Ley de Protección y
Derechos de los animales, dado a conocer por el Gobierno social comunista del
Tirano Sánchez.
Para
empezar, ya su exposición de motivos nos pone los pelos de punta con la
afirmación:
“(La
Ley persigue) el fomento de la adopción frente a la compra de animales de
compañía, prestando apoyo financiero adecuado y otros tipos de apoyo material y
no material a los centros de rescate de animales y a las asociaciones/ONG de
protección de los animales.”
Vamos, que comenzamos con nuevas subvenciones a “chiringuitos”.
Y continúa diciéndonos que
En
particular, respecto a las personas propietarias de perros, se establece la
necesidad de haber superado un curso formativo al efecto, con el objetivo
de facilitar una correcta tenencia responsable del animal, muchas veces
condicionada por la ausencia de conocimientos por parte de la persona
propietaria en el manejo, cuidado y tenencia de animales.
Y ya para bordear el absurdo intervencionista propio de las
izquierdas, anuncia que la Ley:
la
cría y comercio de animales que debe regirse por normas garantistas y claras,
distinguiendo a los animales por su condición de seres sintientes. La cría
y venta solo podrá realizarse por profesionales registrados/as, con
mecanismos de supervisión veterinaria, para conseguir que se realice de forma
responsable y moderada, prohibiéndose la cría de animales de compañía por
particulares y fijándose la limitación reproductora de los animales de compañía
no destinados a la cría profesional. El propósito de esta normativa es
incidir en la paradoja que existe entre el reconocimiento de ser sensible al
animal y su cosificación comercial.
Vamos, que como el animal es un ser sensible, se sentirá emocionalmente afectado por ser una cosa comercial.
Apaga y vámonos...
Y,
naturalmente, se anticipa la futura desaparición de la actividad taurina al
establecerse que:
se regula
el uso de animales en actividades culturales y festivas, estableciendo unas
condiciones de uso acordes a su dignidad como seres sensibles, con el fin de
evitar situaciones de humillación, maltrato y muerte del animal.
aunque el art.1.3 nos diga que:
Quedan
fuera del ámbito de aplicación de esta Ley los espectáculos taurinos previstos
en los artículos 2 y 10 de la Ley 10/1991, de 4 de abril, sobre potestades
administrativas en materia de espectáculos taurinos.
Si
bien podríamos pensar que no afecta a la caza al amparo del texto de su art.3.g
que nos dice que son animales de producción:
aquel
animal doméstico, no perteneciente a las especies del listado positivo de
animales de compañía, que es mantenido, cebado o criado para la producción de
alimentos o productos de origen animal para cualquier uso industrial u otro fin
comercial o lucrativo.
Y
aquí empezamos con los disparates Art.33.3
Los
animales que se mantengan o tengan acceso al exterior de las viviendas y puedan
tener contacto no controlado con otros animales, deberán estar esterilizados. En
el caso de que en una misma vivienda o ubicación haya animales de la misma
especie y de distintos sexos, al menos todos los miembros de uno de los sexos
deben estar esterilizados, salvo en el caso de criadores inscritos en el
Registro Nacional de Criadores
¿Algún propietario de un animal de compañía va a estar
dispuesto realmente a su esterilización?
Y los criadores de razas pastoras o cazadoras ¿Van a esterilizar a sus perros acabando con una cría y selección milenaria?
Exigencia que se reitera en el art.34.2
para los animales que habitualmente permanezcan en espacios abiertos y convivan
o puedan relacionarse con otros animales de la misma especie y distinto sexo, que
deberán ser esterilizados. O sea, que los perros pastores, perros de caza o de
rehalas, habrán de serlo, cortando de raíz su reproducción, que durante siglos
han seleccionado y criado ganaderos o cazadores, para lograr las razas hoy
existentes y que a partir de ahora estarán en peligro de desaparecer, salvo que
sus propietarios se registren como criadores, aunque Sánchez, con gran cabreo
de los podemitas ha anunciado que estos animales quedarán excluidos de la Ley.
Y
como si de menores o incapaces fuesen los ciudadanos se prevé también, que toda
persona titular o responsable de los perros deberán haber realizado previamente
un curso de formación acreditado para la tenencia de perros, cuyo contenido se
determinará reglamentariamente y que los perros deberán cumplir los criterios
de clasificación por sociabilidad, cumpliendo los mecanismos de validación de
comportamiento y socialización determinados reglamentariamente.
Es
decir, que nuevamente se tendrá que analizar “psicológicamente” a los perros
para ver si son, o no, sociables.
Por otra parte, se establece que los animales silvestres criados en cautividad con
fines cinegéticos deberán ser identificados de manera individual y visible
previo a su puesta en libertad. Es decir que los cazadores que cacen animales
de repoblación, o pájaros “de bote” como se llama a los criados y soltados para
las cacerías, lo harán sobre animales con anillas, crotales u otros sistemas de
identificación visibles, lo que, en definitiva, perjudica el ánimo del cazador
y de los propietarios de cotos de caza.
Y se
complica más tanto la repoblación, como el transporte de animales para su
“suelta” al prohibirse el traslado de cualquier animal silvestre sin un informe
etológico ─ya estamos otra vez con los “psicólogos veterinarios─
realizado por un experto en comportamiento de su especie que justifique la
necesidad u oportunidad del movimiento del animal, respetando sus
vínculos emocionales. ─vamos que se analizará si los animales
transportados ven afectados sus sentimientos por ser separados de su terruño de
nacimiento, su pandilla de amigos o sus padres, así de absurdo─
Mayor
INRI presenta la pretendida regulación sobre los “Animales utilizados en
actividades profesionales” donde destaca el tratamiento de los equinos
donde se prohíbe el uso de caballos en actividades profesionales hasta haber
cumplido los cuatro años de edad, así que adiós a las carreras de potros o los
concursos de saltos por profesionales con caballos menores de esa edad, lo que
es imprescindible para lograr un gran caballo saltador.
Un profesional habrá de expedir un informe de
aptitud y bienestar cada año desde los quince años de edad teniendo en cuenta
las capacidades físicas y psicológicas del animal
Por su parte, el artículo 45
regula el fomento de la convivencia responsable con animales, asignando a las Administraciones
Públicas el fomento de la convivencia responsable con animales, mediante la
realización de campañas dirigidas a promocionar la protección y defensa de los
animales, la adopción de animales de compañía, el comportamiento animal y el
perjuicio social relacionado con el maltrato animal, resaltando los beneficios
que, para el desarrollo de la personalidad, conlleva la convivencia con
animales.
Pero el CGPJ ya ha advertido
que entre los dislates de esta Ley está el hecho de que penaliza el maltrato a
animales con mayor severidad que el maltrato regulado por la Ley del Si es Si,
en los casos de maltrato de un hombre a su pareja.
No voy a entretenerme más en
analizar todo el articulado de esta Ley y sus dislates, pero quiero concluir
con una reflexión.
La Ley ha sido elaborada por la impresentable ministra comunista Ione Belarra, rodeada y "asesorada" por una pandi de urbanitas con mascota que desconocen lo que es la vida animal, el
campo, los deportes con animales e incluso podríamos definirlos como “No padres
pero con mascotita en un piso urbanita"
La nueva ley volverá a traer problemas donde se trata de imponer obligaciones alambicadas y poco apegadas a la realidad de nuestra sociedad, y producirá el efecto previsto por Bastiat:
La mejor manera de que una ley sea respetada es que sea respetable. Cuando la ley y la moral ─o los deseos de la sociedad─ entran en contradicción el ciudadano se encuentra en la cruel disyuntiva de perder la noción de la Moral ─o renunciar a sus aspiraciones─ o de perder el respeto a la Ley, dos desgracias entre las cuales es difícil elegir.
En conclusión, la ley no busca el bienestar de los animales sino realmente modificar nuestra relación con ellos e intenta poner en el mismo plano a personas y a animales, un hecho tremendamente ideológico y fuera de todo lugar.
Terminemos aquí, y lo hago
con un nuevo video como un homenaje a los animales silvestres o domésticos implicados en la caza..
La “Sinfonía da Caccia” en Sol mayor para 4 trompas,
cuerdas, tambores y bajo continuo de Leopold Mozart.