A diferencia de Chateaubriand hablo frecuentemente de mis intereses, de mis emociones, de mis trabajos, de mis ideas, de mis afectos, de mis alegrías, de mis tristezas, sin pensar en el profundo tedio que el francés temía causar a los demás hablandoles de si mismo.
Largo Caballero eligió en 1932 el lado del muro en que quería colocarse. El de la república bolchevique. revolucionaria y asesina.
Sánchez Castejón también lo sabe perfectamente y está en el mismo lado del muro, como ya advirtió en el congreso de la UGT de 2022, que el de Largo Caballero, cuyos pasos quería seguir, y ese posicionamiento es una declaración de guerra a todos los españoles que no estén en el lado sanchista del muro es decir que la izquierda le ha vuelto a declarar la guerra a la derecha después de que lo hiciera hace 92 años en 1931.
Recordemos pues las manifestaciones de Sánchez en aquel Congreso:
"El único muro eficaz contra las políticas de la ultraderecha en comunidades y ayuntamientos ha sido el Gobierno de coalición progresista de España". "Estamos eligiendo algo muy importante: o bien alzamos un muro ante estos ataques recurrentes a los valores de la España democrática y también constitucional, o bien le damos salvoconducto"
Con lo que Sánchez se ratificó en su semejanza con el PSOE en su deriva comunista frente populista y asesina, de Largo Caballero en 1932.
Claro que 2023 no es 1931 ni sociológica ni políticamente, pero la declaración de guerra está ahí presente, y el anuncio de medidas coercitivas de la libertad y derechos de los ciudadanos es una advertencia demasiado grave para simplemente dejarla pasar sin más.
Recordemos por último las manifestaciones de antiguos altos cargos del PSOE, que le dijeron a Sánchez que:
"Largo Caballero perdió la cabeza y evolucionó rápidamente hacia una actitud de extrema rebeldía en su deseo de anticiparse a los comunistas. Como mástil político para clavar la bandera roja (...) anunció que si el señor Gil Robles o cualquiera de sus secuaces entraba a formar parte del Gobierno, el pueblo, es decir, Largo Caballero y sus amigos, se alzaría en armas."
Sin embargo su osadía no disminuye, y paso a paso van controlando todas y cada una de las instituciones del Estado, como el Tribunal Constitucional, que bajo la dirección del desvergonzado sanchista Cándido Conde Pumpido, ha logrado que ese TC, en uso de competencias que no le corresponden, haya “amnistiado fraudulentamente” a los responsables socialistas del escándalo andaluz de los ERE, revisando jurisdiccionalmente las sentencias condenatorias del Tribunal Supremo
Y así vuelve a cobrar actualidad la afirmación de Valle Inclán es su “Luces de Bohemia”:
“En España el mérito no se premia, se premia el robar y el ser un sinvergüenza. En España se premia solo lo malo”
Pero el sanchismo lo esconde todo bajo la periclitada presunción —una y otra vez vomitada por los portavoces de la extrema izquierda que nos gobierna— de que hacen lo que hacen porque son “Progresistas”
Pero, como nos dice Gabriel Albiac, de verdad ¿significan algo los vocablos «progresismo» y «progresista»? ¿O son sólo connotaciones afectivas, que ocultan preferencias sin otro fundamento que no sea el arbitrario deseo de quien los pronuncia?
El gran Gustavo Bueno solía repetir, con aquella amable sonrisa suya que anunciaba la inmediatez de la masacre, que el progresismo era el modo laico de disfrutar sin coste alguno de la providencia divina.
O sea, una monumental majadería.
O mejor, una variedad de ese infantilismo que exige tenerlo todo: laicidad más providencia.
Pero no seamos ingenuos, pues a esa pretensión de totalitarismo está colaborando el PP, hoy gobernado por su ala más socialdemócrata, con un líder —Núñez Feijoo— a quien parece que no le gustan sus votantes, a quienes considera demasiado conservadores.
Y prueba de ello es su apoyo al nuevo Gobierno de la UE formado por Socialistas, Conservadores Socialdemócratas y liberales, empeñados en el éxito de la abusiva y mal digerida Agenda 2030, limitadora de los Estados miembros, y poco defensora de los derechos y libertades de los ciudadanos.
Y todo ello conduce a que Occidente esté en peligro.
Y Está en peligro porque aquellos que supuestamente deben defender los valores de Occidente, tienen una visión del mundo socialista o socialdemócrata que inexorablemente conduce al absurdo igualitarismo de izquierdas, y en consecuencia a la pobreza.
Y así, una de las pocas fórmulas que nos quedan frente a ese aterrador panorama, no es sino profundizar en la “Guerra Cultural” frente al injustificado y terrorífico predominio de las doctrinas de izquierdas que hoy imperan en nuestra sociedad, sin dejarse amedrentar ni por la casta política, ni por los parásitos que viven del Estado.
Y concluyamos esta “Reflexión Heteróclita” con una nueva pieza musical, en esta ocasión The Wall (el muro) de Pink Floyd
Siempre me ha hecho gracia la expresión del Capitán Haddock, el más íntimo compañero de aventuras de Tintín, posiblemente por la subyugación que sobre mi espíritu han producido, desde mi niñez, las tormentas con mucho ruido y mucho aparato eléctrico, con sus relámpagos refulgentes, sus rayos de trayectoria impredecible y sus truenos llenos de resonancias y ecos, en ocasiones, o de compactos, trágicos y secos estampidos en otras.
Los hombres antiguos pensaban que las tormentas, por su grandiosidad aterradora, eran cosa de los Dioses, ya de la laboriosidad de Thor en su mansión celestial de “Bilskirnir”, golpeando el yunque con su martillo “Mjolnir” y produciendo chispazos y gran ruido, o del enfado de Zeus lanzando sus atronadores truenos, rayos y relámpagos ---regalos de los Cíclopes Brontes (‘el que truena’), Estéropes (‘el que da el rayo’) y Arges (‘el que brilla’)--- contra la faz de la tierra, Gea, la primigenia Diosa, su antigua protectora...
Uno de los sonidos de la naturaleza que más me sobrecogen es el del principio de la tormenta, antes de que descargue su lluvia sobre nosotros, con sus truenos prolongados, roncos, que parecen permanecer en el ambiente más tiempo del imaginado; sobre todo al atardecer, cuando el sonido de la tormenta se acompaña por la luz de los relámpagos, que inunda el cielo con destellos luminosos entre las débiles luces del sol que, al tiempo que cae, se oscurece por efecto de las densas nubes.
En muchas ocasiones esas tormentas eléctricas no son solo ruido y luz, si no que vienen acompañadas de otras sensaciones placenteras, como el olor intenso del ozono, justo antes de que descargue la lluvia, o el fresco olor de la tierra mojada después de su paso, cuando renace el silencio, la paz, el sosiego...
La compensación de mi amor por el estruendo soberano de las tormentas, que de todo se enseñorea, está en mi amor por el silencio, amor al que se refiere Azorín en este pasaje de uno de sus ensayos:
“Cervantes, que tanto había andado por el mundo, amaba el silencio. Había vivido, en Valladolid, en un cuartito que se hallaba situado encima de una taberna ruidosa. Y mientras las voces resonaban en la soledad, turbando su sosiego, Miguel ansiaría cada vez más el silencio: el silencio sedante, el silencio dulce, el silencio que es compañero de los coloquios interiores del artista. Cuando Cervantes pinta en El Quijote la casa del caballero del verde gabán, recordad como hace notar que en ella reinaba el silencio. Recordad también como adjetiva ese silencio. Maravilloso silencio, escribe Miguel”
¡¡¡Cuantas veces habremos añorado un poco de silencio, de maravilloso silencio!!! como lo hiciera Don Miguel en su cuartucho vallisoletano ---yo no me atrevo a tutearle, eso solo le está permitido a los miembros del Club de los Genios---
Amo el silencio íntimo, “bálsamo de fierabrás” de nuestras dolencias espirituales, de nuestras ansias de recogimiento, de nuestra necesidad de soledad y de meditación.
Amo el silencio de los campos paseados, nunca silencio, pues siempre queda roto por el rumor de la brisa entre la vegetación, los cantos de las cigarras y los grillos, o los gorjeos de las aves.
Amo el silencio de los templos, siempre hollado por los ecos de puertas y pisadas, de murmullos de confesión, de roce de cuentas de un rosario que se deslizan entre los dedos de alguien que reza, o del crepitar de las velas.
Pero amo sobre todo el más placentero, para mí, de mis silencios, el silencio posterior a la plenitud de la tormenta, cuando el viento se amaina y tan solo se escuchan el goteo de los restos de lluvia, deslizándose desde las ramas de los árboles o desde los aleros de los tejados, y la lejana trepidación, ya apenas audible, de la tormenta que se extingue en la distancia.
Amo, finalmente, el “conticinio”, que según el DRAE es el momento de la noche en que todo está en
silencio,
Me refiero, pues, a esos silencios imperfectos, acogedores, “atopadizamente” protectores, humanos, no a los silencios absolutos, pues esos solo los habrá más allá de la muerte y para ellos deberemos esperar, deseo que por largo tiempo, a nuestro ocaso.
Y como siempre termino con una pieza musical, hoy "Tormentas de Verano" fragmento de "Las Cuatro Estaciones" de Vivaldi
Ya no importa cuán estrecho sea el
camino, ni cuantos golpes lleve ya mi espalda, Soy el amo de mi destino, Soy el capitán de mi alma”.
Estas son las dos últimas estrofas del
poema “Invictus”, del poeta inglés William Ernest Henley, que Mandela tenía
como poema preferido.
Lo
cierto es que el poema es impactante, y refleja el espíritu invencible de un
ser sufriente, que mantiene la cabeza alta y el control de su destino y su
alma.
Y,
en cierta medida, todos podríamos vernos reflejados en la realidad penosa que
describe.
El
ser humano, excepcionalmente, se considera invencible y pone todo lo que puede,
de su parte, para evitar la derrota, ya en el amor, en el trabajo, o ante la
injusticia.
H.D.Thoreau,
el librepensador americano del s.XIX, explicaba, en su obra “El deber de la
desobediencia civil”, su determinación frente a la injusticia, afirmando
“Bajo un Gobierno que
encarcela a alguien injustamente, el lugar que debe ocupar un hombre justo es
también la prisión”
Y
ello es, precisamente, lo que está haciendo el sanchismo con sus normas sobre “regeneración
democrática” —pues así llaman a sus proyectos coercitivos que, por supuesto, ni
son regeneradores, ni democráticos y que no son sino proyectos meramente
coercitivos de la libertad de los ciudadanos—
Podemos
afirmar que el primer envite de la ultraizquierda frente populista que nos
gobierna, contra los jueces y magistrados, ha sido un fracaso, y ahora van
contra la libertad de información y expresión de los medios que le resultan
incómodos, moviéndose continua y cada vez más intensamente, entre tics
totalitarios.
Por
lo tanto, deberíamos reaccionar para que nuestra indolencia no nos haga caer en
el oscuro sueño de los exhaustos y afligidos, sufrientes siervos esclavizados de
esa causa política nefasta que es la ultraizquierda sanchista.
Y
esa reacción debería protagonizarla el PP, que tiene a sus votantes
abandonados, pudiendo considerarse que al socialdemócrata Feijoo no le gustan
sus votantes, razón por la que los desprecia, ningunea y maltrata con sus
acuerdos con Sánchez.
Prueba
de ello es el apoyo al gobierno de la UE junto con los socialistas y liberales
y su “desprecio” hacia la derecha nacional, a quien eufemísticamente llaman “Ultraderecha”.
Como
dijera Carmen Martínez Castro en su columna de EL DEBATE del pasado día 30 de
junio:
"Juntar en una misma
coctelera el rechazo a las
políticas medioambientales, a los inmigrantes, a la Agenda 2030 o incluso la
propia Unión Europea, no se puede explicar desde la racionalidad, sino desde la
emotividad, desde el temor, que hoy comparten muchos europeos, de ver su
identidad y sus intereses amenazados por políticas que perciben como impuestas
desde fuera.
Seguir
hablando de extrema derecha para no afrontar la realidad del auge del
nacionalismo, puede ser un gravísimo error, porque la primera es una ideología,
pero el segundo es un sentimiento. No escuchar o despreciar el mensaje que
están enviando los ciudadanos europeos solo conseguirá que cada vez se escuche
con más fuerza. Como ha ocurrido en Francia”.
Pero los políticos del contubernio
socialdemócrata que gobierna en la UE, así como muchos países europeos, deben
de saber que el mensaje de esas fuerzas conservadoras nacionalistas se va
imponiendo, lenta pero inexorablemente en la Unión, donde ya controla Hungría,
Holanda, Italia, Francia, Eslovaquia, Finlandia y Croacia, mientras que en
otros como Bélgica o Austria están presentes en las coaliciones de Gobierno.
En cualquier caso, las técnicas de
AGITPROP de la izquierda hacen que simplemente mencionar el término “Ultraderecha”
suponga u plus de preocupación en los ciudadanos desinformados.
Ya lo decía Sócrates:
“El hombre se comporta mal
porque es ignorante, es decir, porque su inteligencia interpreta erróneamente y
cree ver el bien donde, en realidad, no existe, o considera como bueno algo que
en realidad no lo es”.
Y
eso, precisamente, es a lo que juega el sistema de AGITPROP de la izquierda, a
lograr que el pueblo ignorante considere como buena su nefasta política y vea
el bien en la restricción de los derechos de los ciudadanos por la
ultraizquierda, cuando en realidad esas políticas no son sino el paradigma del
mal.
Así,
en estos tiempos, más que opiniones se
exigen adhesiones. No es fácil para los que nacimos amor por nuestra libertad e
independencia
La
izquierda ha sido especialista en generar creencias que parecían sustituir a la
fe religiosa, señalando como herejes a todos aquellos que no cumplieran los
mandamientos que dictaba el momento ideológico.
Sentirse
hereje en España es lo más natural que puede sucederle a quien movido por su
carácter decide tener un pensamiento independiente, no marcado por los partidos
políticos
En
España gobierna la ultraizquierda sanchista, y los que tan furiosamente lo defienden
han decidido que admitir la crisis a que esa ultraizquierda nos está llevando,
es hacerle el juego al adversario, de tal manera que se mantiene la ficción de
un país en crecimiento, y de una normalidad democrática que el sanchismo está destrozando.
Sánchez
y sus coríferos, han convertido a sus votantes en fieles que defienden un
acuerdo tácito entre ellos de que todo lo que haga su capitán será para bien.
No
obstante, la verdad se acabará imponiendo, y a Sánchez y su extrema izquierda
frente populista, les explotará la crisis en plena cara y los que vocean sus
hazañas encontrarán una manera de justificar su encantamiento, como siempre ha
hecho la izquierda con sus estrepitosos fracasos a lo largo del último siglo y
medio.
A pesar de que el presente es tan inquietante
como novedoso, hay situaciones que ya hemos vivido.
Sobre
todo, la impresión de que hay una masa dispuesta a desautorizar a todo aquel
que disiente, aunque sea un poco, y unos voceros de esa masa que escriben sin
acordarse de lo que opinaban anteayer y se sacuden las creencias de hace tan
sólo cinco años.
Y lo
que quiere esa nueva izquierda es dividir al país en dos: los puros y los
impuros.
Todo
consiste en trazar esa línea divisoria y quedarse uno en el campo de los
buenos. División que a los que no creemos en la pureza sin fisuras nos causa
una tremenda inquietud.
No
es fácil escribir en estos tiempos en los que más que opiniones se exigen
adhesiones. No es fácil, pero para los que nacimos con el gen de la libertad,
es casi imposible asumir los entusiasmos colectivos. Por definición, los
entusiasmos colectivos nos asustan.
Y más si vemos la lenidad, la parálisis cómplice, la falta de
iniciativa, por no pensar en las estrategias socialdemócratas, del líder de la
oposición Sr. Feijoo y su partido, el PP, que les acercan más al sanchismo de
ultraizquierda que a sus propios votantes.
Y concluyamos esta "Reflexión Heterócllita", como siempre, con una nueva pieza musical. Hoy el "Nessun dorma" de la Ópera Turandot de Puccini, interpretado por Luciano Pavarotti, con su final "Vinceró"
En ocasiones, los sentimientos, las emociones, embotan la razón, de tal modo que influyen en la elaboración de mis reflexiones
heteróclitas más que la razón.
La elaboración de reflexiones intelectuales queda oscurecida
por el imperativo de los sentimientos, de las sensaciones personales, de la
memoria, de todos aquellos acontecimientos de la vida, que han ido marcando el devenir
de la propia historia.
Y ello hace que mis reflexiones, en ocasiones, se desvíen
hacia cuestiones de carácter intimo y personal, abandonando las elaboraciones
intelectuales genéricas.
Algunos de mis lectores me dicen que tales Reflexiones
son, por ser demasiado intimistas, menos interesantes que las que se
desarrollan en relación con cuestiones, políticas, filosóficas, teológicas o
divulgativas.
Pero mi mente está llena de unas y de otras, sin que
pueda renunciar a ninguna de ellas.
Ya lo decía Shakespeare en su obre “La Tempestad”
“Estamos hechos de la misma materia de la que están
hechos nuestros sueños”.
Y, por lo tanto, no podemos desvincular nuestros pensamientos, de toda clase, de esa materia que conforma nuestro ser.
El mundo emocional se encuentra lleno de múltiples sensaciones y
sentimientos, comoel miedo, la ira, la alegría, la tristeza, el asco, la sorpresa...
La mayoría de las veces, la razón termina
justificando nuestras decisiones emocionales, así que la emoción decide y la razón
justifica.
Y para equilibrar
adecuadamente el mundo emocional con el mundo racional, debemos aprender a unir
ambas esferas de nuestro pensamiento a través de esa habilidad que se llama
“inteligencia emocional”.
No obstante, en muchas
ocasiones nos dejamos arrollar por las emociones, los sentimientos, y dejamos a
la razón de lado, lo que suele ocurrir cuando queremos ir a esas reflexiones
más intimistas sin que nos importe que sean o no acordes con la razón.
Ocurre, por ejemplo con
las “Cuestiones de Honor”, en las que es el sentimiento y no la razón lo que impera en la
mente de quien lo valora y lucha por su defensa.
El Bushido, o código de
honor de los Samuráis japoneses, define el honor como “la sensación del alma
propia de quien le da importancia”, mientras que Chateaubriand nos dice que el
Honor es “La sensación que hace que el hombre honorable siga siéndolo en medio
de la corrupción que le rodee”
Posición del hombre de
honor que se fundamenta, pues, en emociones y creencias, y no en la razón.
Otra cuestión que puede
contemplarse desde perspectivas de razón o de emoción, es la muerte.
A ella me he referido en
diversos POSTS de este BLOG, tanto en la búsqueda de razones teológicas que
ayuden a contemplarla con un intento de explicación, o limitarnos a lo meramente emocional,
tratando de expresar los sentimientos que produce.
Y así, en la esfera emocional, con
frecuencia recordamos cuando vimos a alguien importante en nuestras vidas por
primera vez pero, sin embargo, nunca sabemos cuándo estamos viendo a alguien clave
en nuestra vida por última vez.
De algo tan esencial como eso, nunca hay
aviso.
Ambos conceptos, Honor y
Muerte, podría abordarlos en esta reflexión desde posiciones puramente
emocionales.
Pero prefiero no reflexionar
y sumirme en un estado de ataraxia (imperturbabilidad o calma espiritual) en la
que disfrutar de la tranquilidad de espíritu.
Y como siempre concluyo con una nueva pieza musical, hoy Beethoven “Concierto para piano n.º 5, "Emperador",
Adagio un poco mosso”
Mandar a hacer puñetas a alguien es una expresión que se utiliza cuando quieres deshacerte de alguien que te es molesto y deseas que se marche, dejándote en paz.
En los siglos XVI y XVII eran signo de
poder o de lujo en el vestir, tanto femenino como masculino.
Hoy en día las puñetas son los bordados y puntillas colocadas en las
bocamangas de las togas que utilizan los miembros de la judicatura y de la
fiscalía, así como los catedráticos y doctores universitarios.
La confección de cada puñeta requería un largo y
entretenido trabajo, por lo que mandar a alguien a hacer puñetas era sinónimo
de quitárselo de encima durante un largo tiempo.
Algunas fuentes indican que el lugar donde se
confeccionaban las puñetas era en los conventos apartados, por lo que se le
estaba mandando a un sitio alejado y durante mucho tiempo.
Otras fuentes apuntan a que hubo un tiempo en el que este
laborioso trabajo lo realizaban las presas, motivo por el que al mandar a hacer
puñetas a alguien se le deseaba que fuera a la cárcel por un largo tiempo.
Así que mandar al Fiscal General del
Estado a hacer puñetas es tanto como desear que se vaya, e incluso que sea
encarcelado.
Y motivos para ello sobran, pues quien se
presume que debe ser “Defensor de la Legalidad” se ha convertido en un peón más
del sanchismo, como demuestra:
1.- El hecho de que Sánchez declarase en
su día en una entrevista televisiva “¿Quién nombra al Fiscal General del
Estado?... Pues eso?
2.- Su implicación en el delito de
desvelación de secreto en relación con el novio de Isabel Ayuso, con la
intención de hacer daño a esta última.
3.- La defensa a ultranza de la
inconstitucional Ley de Amnistía.
Por ello y por su
total desempeño partidista y politizado de su cargo, contaminando de su
implicación ideológica sanchista a la Fiscalía toda, merece nuestro desprecio y
nuestra conminación a que se vaya a hacer puñetas.
Pero, aunque lo
importante es lo relatado hasta el momento, lo peor es su carácter “chulesco”
con la afirmación de que no presentará su dimisión ni siquiera aunque el
Tribunal supremo —ante el que está aforado— le impute los delitos por los que
puede ser denunciado, lo que no es sino muestra del hecho de su confianza en la
impunidad a la que juega todo sanchista, olvidando que la posición que adopte
la fiscalía en ese procedimiento no sería tomada en cuanta por el Tribunal
Supremo, al saberse trufada de influencia del propio Fiscal General del Estado
y el dictadorzuelo de Sánchez.
Desde posiciones
tiránicas, el sanchismo, el nuevo frentepopular, ha iniciado una cruzada contra
Jueces y Magistrados y Periodistas y medios independientes, contra todos aquellos,
en definitiva, que se oponen, y no acatan servilmente, la doctrina socialcomunista
de ese sanchismo.
Si no somos
capaces de limitar y defenestrar al sanchismo del poder, mucho me temo que
volvamos a vivir una trágica situación parecida a la del período 1931/1939.
Dios no lo
quiera.
Y concluyamos
esta “Reflexión Heteróclita”, como siempre, con una nueva pieza musical, hoy, de la Ópera Lucia de Lamermmoor” de Donizetti el cuarteto “¿Qui mi frena
in tal momento?”