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lunes, 27 de noviembre de 2023

ULISES ENTRE SIRENAS

                             Ulises y las sirenas. Herbert Draper (1909)


" …Detén tu nave y ven a escuchar nuestras voces. Después de deleitarse con ellas quienes las escucharon se van alegres conociendo muchas cosas que ignoraban, … sabemos cuánto sucede sobre la tierra fecunda". LA ODISEA Canto XII

                El ciudadano contemporáneo se encuentra, como Ulises, en la encrucijada de abandonarse a los cantos de las Sirenas, que le prometen hacerles partícipes de la verdad y la felicidad, pero que sólo quieren moldear la Sociedad a su antojo, o resistir a tal embelesamiento y proseguir, con criterio propio, la senda de su vida, tratando de alcanzar el conocimiento por si mismo y no como regalo de seres mágicos y embaucadores.

            Y ese es el reto que debemos afrontar, con reforzado ahínco, quienes hemos hecho de nuestra vida vocación por encontrar la sabiduría y la verdad mediante el estudio y la reflexión.

Ante el rechazo sufrido, las sirenas no tuvieron otro remedio que cumplir con sus promesas, por lo que una de ellas debía morir.

La escogida fue Parténope, que se lanzó al mar. Su cuerpo fue arrastrado hasta la costa, donde fue enterrada con grandes honores, construyéndose también un pequeño templo en su honor alrededor el cual se fundó un pueblo, Parténope, que tiempo después sería Nápoles.

Sin embargo, ninguno de los augures mediáticos o políticos que hoy en día nos prometen “conquistar el cielo”, alcanzar la felicidad, o la plenitud de nuestras añoranzas, están dispuestos a sacrificarse cuando los hados desoyen sus promesas; viven demasiado acomodados para aceptar sus falsarias propuestas.

Las redes sociales han usurpado el lugar que correspondía a los oráculos clásicos. Delfos o Dodona han sido sustituidos por Tweeter, Instagram, Facebook y demás chats en los que los charlatanes de cada ideología tratan de difundir sus predicciones, más que opiniones, sobre la realidad cotidiana, y con la particularidad de que cuando la verdad, siempre tozuda, les desautoriza, borran sus mensajes, y como si la verdad fuere tornadiza, inician su nueva andadura con criterios, las más de las veces, contradictorios con sus antiguos pronósticos.

Hoy los políticos y los medios, al amparo de la adaptación a las circunstancias del momento, propia de la corrección política y del principio “haz lo que yo te diga, no lo que yo haga”, opinan blanco o negro según sople el viento que consideren más favorable a sus intereses y objetivos cortoplacistas. Las promesas electorales siempre se quedan en agua de borrajas y la información no tiene por objeto crear una opinión pública plural e informada, sino servir a los intereses de quienes financien sus piruetas ideológicas.

A esta descomposición intelectual ha contribuido lo que Baumann ha llamado “Sociedad Líquida”, una sociedad en la que ya no existen principios sólidos, sino mutables conforme a las circunstancias, y en donde el más preciado objetivo de cada ciudadano ya no sería el afán de superación de la propia situación, sino el mero conformarse con quedarse como está, que papá Estado ya proveerá.

Me revelo contra esta Sociedad, no quiero que mis hijos sean volubles y sin principios sólidos, o que abandonen la exigencia del afán de autosuperación, pues ello solo conduciría a una sociedad decadente, languideciente y sin futuro.

Y no estoy dispuesto a vivir mi vida o censurar mis opiniones conforme a los dictados de ese “despotismo ilustrado” puritano y liberticida que es la Corrección política, que gira sobre el paradigma “Haz lo que yo te diga, no lo que yo haga”, formulado en beneficio de los propios políticos y de los medios a ellos apesebrados en defensa de sus privilegios económicos y su poder político.

Y que dicten todas las leyes que quieran para constreñir mi libertad, pues yo las violaré todas, ya que, como he recogido en varios de mis posts, opino como Thoreau en su “Desobediencia Civil”

“El único sitio decente para un hombre libre, en una sociedad que persigue injustamente las libertades, es la cárcel”

Entre los acordes que llenan mi memoria de melómano, la pieza que más pueda recordarme al canto de las sirenas sería el "Coro a bocca chiusa" de Madame Butterfly de Puccini, que les acompaño en el siguiente video:


© Jesús Fernandez-Miranda, 2019

viernes, 24 de noviembre de 2023

KUMANO KODO



Los caminos espirituales son, desde el nacimiento de las culturas, sendas de reencuentro del hombre con los espíritus que adora. La UNESCO ha reconocido el carácter de “Patrimonio de la Humanidad”, tan solo a dos de ellos, “EL CAMINO DE SANTIAGO” en España, que desde el siglo IX acoge a los peregrinos que desde distintos puntos de Europa acuden visitar la tumba del Apóstol Santiago, recorriendo el norte de la Península Ibérica desde los Pirineos hasta Santiago de Compostela, en Galicia, y que en nuestros días atrae aún a millares de peregrinos que, aunque lo inicien como una experiencia meramente turística, acaban, en su mayoría, respirando la espiritualidad que emana cada rincón de la ruta, y “KUMANO KODO” o camino de Kumano, en los montes Kii de Japón, al que traemos hoy a nuestras páginas.


En cualquier caso la declaración de la UNESCO ha hecho que existan protocolos de colaboración entre las autoridades, españolas y japonesas, para su promoción y conservación, baste como ejemplo que si visitamos la página Oficial de la Oficina de Turismo Japonesa de Kumano Kodo, encontraremos una explícita referencia al camino de Santiago y viceversa.

Al igual que ocurre con nuestro “Camino”, los japoneses mantienen con absoluto respeto, la bellísima tradición del “Camino de Kumano” o “KUMANO KODO”, en el que se visita el hogar de los “Yomi Kami”, o espíritus de los ancestros, que, según sus tradiciones, habitan su asombrosa naturaleza.

Kumano, es una remota región montañosa situada al sur de Kioto, que ocupa la mitad inferior de la península Kii. Es un lugar sagrado desde tiempos prehistóricos y origen de la espiritualidad japonesa, que tiene sus raíces en la adoración de su impresionante entorno natural, con gigantescos árboles y hermosas cascadas en las que se cree que habitan los espíritus. Estas montañas se consideran la morada mística de los dioses y como hemos dicho, muy especialmente de los espíritus —Kami— de los fallecidos —Yomi—.


Cuando el budismo llegó a Kumano en el siglo VI se fusionó armónicamente con el sintoísmo, la religión in lodígena del Japón, creando formas únicas de sincretismo.

Surgió la creencia de que las deidades locales son manifestaciones de entidades budistas, lo que transformó Kumano en una matriz espiritual rica y compleja, un paraíso terrenal de purificación, sanación y salvación.

Los principales lugares de culto se consolidaron en un conjunto formado por tres grandes Santuarios: Kumano Hongu, Kumano Hayatama y Kumano Nachi. En torno a ellos se desarrolló una red de rutas, el Kumano Kodo, para que circulasen los peregrinos en su arduo viaje. Devotos de todos los estratos sociales –antepasados imperiales, guerreros samuráis o gente del pueblo llano– han recorrido estos caminos, buscando contacto con las fuerzas de este lugar sagrado.

Y hoy continúan haciéndolo.

Los sintoístas distinguen varias clases de Kami o dioses, los inmemoriales, entre los que se encuentra Amaterasu, Diosa del Sol y ancestro de los Emperadores, los de la naturaleza, personificados en ríos, piedras, arboles, montañas, etc.. y los Kami Yomi familiares o espíritus de los ancestros.

Para pasar de este mundo finito al infinito de los Dioses o espíritus, es necesaria una Torii (puerta) especial que delimita el espacio sagrado de los templos y el mundo terrenal. Y en el Kumanu Kodo pueden contemplarse infinidad de ellas que permiten la comunicación espiritual con los “Kami Yomi” de cada uno.



En 1946, el emperador Hirohito declaró, en un discurso radiofónico, y por imposición de las autoridades Norte Americanas, que él no era akitsumikami (divinidad encarnada). Sin embargo, después de esta declaración, el propio Hirohito pidió el permiso a las fuerzas de ocupación para adorar a sus antepasados, entre los cuales adoró a Amaterasu, la Gran Diosa del Sol; así, implícitamente, manifestaba su descendencia divina.

Hoy en día, pese a la abolición por los Americanos del Sintoísmo como religión de Estado y al hecho de que la Constitución japonesa declare el principio de laicidad, que es escrupulosamente respetado, el 90% de los japoneses se declaran sintoístas y la Familia Imperial continúa celebrando sus ritos ancestrales, aunque sean calificados, oficialmente, de rituales privados.

Pero volvamos a Kumano Kodo, pues aparte de su profunda espiritualidad, lo cierto es que la estética del Camino o “Kodo” es espectacular. Desde la conservación exquisita de la naturaleza hasta la de sus construcciones ancestrales y los ritos y tradiciones que allí se celebran.


Una tradición es la procesión de los peregrinos en el Festival de Yata que se celebra el último fin de mes de agosto.

Otra de estas tradiciones es la Fiesta del Fuego o Nachi no Hi Matsuri, que se celebra el 14 de julio en el santuario de Kumano Nachi Taisha, consistente en una procesión en la que se transportan, desde el fondo del Valle donde cae la catarata de Nachi hasta el Santuario, a hombros de los participantes, 12 enormes antorchas de pino de unos 50 kg con las que se purifica el camino para facilitar el tránsito a las deidades que habitan los bosques de Kumano.




La belleza natural, del “Camino” sus tradiciones ancestrales, y el cuidado de las mismas por los japoneses, bien merecen nuestra atención.

©2023 Jesús Fernández-Miranda y Lozana

lunes, 20 de noviembre de 2023

LA MUERTE


Cuando se vive la muerte de cerca. Cuando te sopla como un toro en el cogote, empiezas a valorar las cosas de otra manera.

Y sientes que Dios esta ahí, y que te aporta una inmensa paz de espíritu.

Todo está en sus manos, tu vida o tu muerte y nada puedes hacer para evitarlo, pues como nos recordara Chateaubriand:

“El minuto presente nos pertenece, pero el siguiente ya no es nuestro, sino de Dios”

Nunca había sido consciente de que la “Parca” está ahí, esperando a darte el último golpe con su guadaña en cualquier momento.

Lo cierto es que a esa paz de espíritu contribuye no tenerle miedo a la muerte, considerando que si después de ella existe la salvación seremos eternamente felices. Mientras que si lo que nos encontramos es la nada, nada habremos de temer, pues nada sufriremos, nada añoraremos, nada nos agobiará ni entristecerá…

Siempre pensé que la certeza de la propia muerte me produciría un absoluto terror, y sin embargo me ha congraciado con el destino de una profunda sensación de aceptación y paz.

Es como si una espina de experiencia tuviese más valor que un bosque de advertencias.

Muchos me dirán: Eso es porque eres creyente.

Sin embargo no es eso, pues como dijera Montaigne, la filosofía tan sólo consiste en aprender a morir, y a ella se llega cuando se abandonan las creencias.

Y, según Albiac, nada hay en relación con la muerte sino la danza laberíntica del miedo y la esperanza.

De tal modo que es más fácil soportar la muerte sin pensar en ella, que soportar el pensamiento de la muerte.

Y como en el alma hay de todo, llego a la conclusión de que en la mía prevalece la luz. Así que pienso que, en su momento, me iré como he venido, sin avisar. Sin despedirme, como hojarasca de otoño que haya caído.

Y concluyo, como siempre, con una nueva pieza musical "La mamma morta," de la Ópera Andrea Chenier de Umbertto Giordano cantada por María Calas


©2023 Jesús Fernández-Miranda y Lozana



viernes, 17 de noviembre de 2023

TARDES DE OTOÑO



       Imogen y Postumo por John Bacon

Como casi siempre, mis tardes de otoño se llenan de melancolía como las calles se llenan de hojas caídas.

Dicen que los hombres movemos nuestros sentimientos al albur de lo que nos inspira la naturaleza, los “biorritmos” lo llaman, y no sé si será eso lo que me induce a la melancolía, o un exceso de inclinación atrabiliaria de mi alma bajo la suave seda de mis meninges.

Cuentan que Lord Tennyson, el gran poeta inglés, falleció en Aldworth en la noche del 6 de octubre de 1892, a la edad de 81 años “con el esplendor de la luna llena cayendo sobre él, y su mano asiendo el libro “Cimbelino” de Shakespeare” que  fue depositado en su ataúd, enterrado públicamente y con gran solemnidad en la abadía de Westminster. ─En descripción recogida en su Biografía escrita por su hijo Hallam─

Su propia muerte a la luz de la luna parece anunciada por él mismo Tennyson en uno de sus poemas

Cuando la luz de la luna cae sobre mi lecho,
Sé que en tu lugar de descanso,
Desde las amplias aguas del oeste,
Llega una gloria trepando los muros:
El mármol brillante aparece en la oscuridad,
Arrastrándose lentamente sobre la plateada llama
Que recorre las letras de tu nombre,
Y el número de tus años.

La obra “Cimbelino” es un drama escrito durante la madurez del autor de Stratford-upon-Avon y en ella se encuentra una de las más bellas declaraciones de amor jamás escritas por el poeta; la que Póstumo, tras su destierro, dedica a su mujer Imogen al descubrirla viva:

“Cuelga aquí de mí, como un futo, alma de mi vida, hasta que el árbol muera”

Y esta relación entre el profundo amor y la conciencia de finitud de la vida ─…hasta que el árbol muera…─ es una constante en Shakespeare.

Esta sensación de finitud, de transitoriedad de la vida es espléndidamente definida por Shakespeare en su obra dramática “La Tempestad”  donde su personaje Próspero nos la describe, también, con muy bellas palabras:

“Ahora, nuestro juego ha terminado. Estos actores, como dije, eran sólo espíritus y se han fundido en el aire, en la levedad del aire; y al igual que la efímera obra de esta visión, las altas torres que las nubes tocan, los palacios espléndidos, los templos solemnes, el inmenso globo, y todo lo que en él habita, se disolverá; y, tal como ocurre en esta vana ficción, desaparecerán sin dejar humo ni estela. Estamos hechos de la misma materia que los sueños y nuestra pequeña vida cerrará su círculo con otro sueño.”

Y concluyamos con una nueva pieza musical, hoy una interpretación orquestal de la obra "Everything I do I do It for you" de Brian Adams


© 2023 Jesús Fernández-Miranda y Lozana








lunes, 13 de noviembre de 2023

EL ÁNGEL CUSTODIO DE ESPAÑA


He tenido siempre una especial debilidad y devoción hacia la figura del Ángel de la Guarda.
La idea de que Dios nos haya asignado un auxilio espiritual en forma de espíritu puro que vela por nosotros a lo largo de nuestra vida y que nos acompaña en el momento de nuestra muerte, me parece una auténtica delicia, y su fundamento se quiere encontrar en la biblia y muy concretamente en el libro del Éxodo:

«Yo voy a enviar un ángel delante de ti, para que te proteja en el camino y te conduzca hasta el lugar que te he preparado» [1]

Su culto surgió en España en el s.V, por ello no ha de extrañarnos que en la Iglesia de San José de Madrid, en la calle de Alcalá), exista una imagen que representa al “Angel Custodio de España”, co-patrón de nuestra Patria junto al Apóstol Santiago y La Inmaculada Concepción, por petición del Rey Fernando VII al Papa León XII.

Su imagen representa a un arcángel con coraza dorada que sostiene una espada en su mano derecha mientras que con la izquierda sujeta una corona real y el escudo de España, y que se cubre con una capa roja cuajada de flores de lis, mientras pisa la cabeza de una serpiente. Y se eleva sobre un altar adornado con los escudos de las distintas regiones españolas.

 El altar fue inaugurado el 12 de mayo 1920 por el rey Alfonso XIII acompañado por la familia real y por el Presidente del Consejo de Ministros Eduardo Dato.

Pese a que los antecedentes de esta devoción que se remontan a la edad media, lo cierto es que se ha ido perdiendo a lo largo de los años y actualmente es casi residual.

La imagen había sido trasladada desde el Cerro de los Ángeles, y se había proyectado como modelo para un gran monumento nacional, que extendiese esta devoción, hoy casi olvidada. Cuando, diez años después, estalló la persecución religiosa, las imágenes del Cerro fueron profanadas por los republicanos, y la del Ángel Custodio -que porta en su mano una corona, un escudo con blasones de los reinos de Castilla, León, Navarra y Aragón, y que luce más de cien borbónicas flores de lis en su capa; o sea, todo un desafío para los fieles de la República- se salvó de las llamas porque los milicianos respetaron la iglesia al estar dedicada a san José, «que era un obrero».

Pero la devoción al Ángel de España no nació el siglo pasado, sino que hunde sus raíces en las del nacimiento de la nación. Ya hay mención de ella durante la invasión de las tropas francas de Carlomagno, en el siglo VIII, y también en la victoria de Las Navas de Tolosa, en 1212, con la que comenzó el principio del fin de la Reconquista, y en la que un misterioso pastor guio a las tropas cristianas para emboscar a los moros, y luego desapareció. En 1624, la obra El Bernardo [2], que canta la Victoria de Roncesvalles, contra Carlomagno y los musulmanes, dice así:

«Los demonios, que tratan de destruir a España, muestran la insaciable sed que tienen de nuestra perdición, y con qué gusto y facilidad la harían, si el freno de la potencia divina no los detuviese, significada por el Ángel Custodio de España, que descubre cuan cortas fuerzas son las del infierno para ofender a los que el cielo tiene por amigos».

Tal era la confianza que nuestros antepasados tenían en su fiel protección, que Fernando VII, tras la guerra contra Napoleón y con el país desvencijado por la contienda, solicitó -y consiguió- que el Papa León XII nombrase a tan celestial protector co-patrón de España, junto a la Inmaculada Concepción y a Santiago Apóstol, y aprobase una fiesta litúrgica con oficio propio.


© 2023 JESÚS FERNÁNDEZ-MIRANDA Y LOZANA




[1] Éxodo 23, 20; Libreria Editrice Vaticana (7 de mayo de 2007). Otros ejemplos se hallan en el Libro de Daniel (6, 22; y 10, 13-20), en el Libro de los Salmos (34, 7; y 91, 11-12) y en el Evangelio de Mateo (18, 10).

[2]  El Bernardo: poema heroico / del doctor D. Bernardo de Balbuena (1568-1627) Biblioteca Virtual de las Letras Mexicanas; Madrid, Imprenta de Gaspar y Roig, 1852.