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martes, 18 de octubre de 2022

PATRIA INGRATA

 

Publio Cornelio Escipión Torcuato Fernandez-Miranda  Fadrique Álvarez de Toledo

 

«Patria Ingrata, no eres digna de poseer mis huesos»

      Tal fue el epitafio grabado en la tumba de Publio Cornelio Escipión el Africano, cuya indignación con su amada Roma por la persecución injusta a que fue sometido tras sus éxitos militares, con la derrota de Cartago, le llevó a ordenar en su testamento, no ser enterrado en la ciudad y que no se hicieran funerales ni homenajes públicos en su honor. [1]

      Con la misma frase comienza el prólogo de la obra “Don Fadrique Álvarez de Toledo, El sueño, la gloria y la realidad del poder” de Álvaro Bueno Blanco 一que ha tenido la bondad de regalarme su descendiente Alonso Álvarez de Toledo XII Marqués de Valdueza一 como consecuencia de su enfrentamiento con el Conde Duque de Olivares y su persecución y empeño en su deshonra por parte del valido real.

      Y también sería aplicable al olvido programado y ejecutado, respecto de la figura de mi padre, Torcuato Fernandez-Miranda, en la memoria colectiva de los ciudadanos, por mor del empeño de Adolfo Suárez y todo el entrono ucedista y suarista, en apropiarse del éxito histórico de la Transición, que nos llevó de la Dictadura de Franco a una Monarquía Parlamentaria, que no hubiese sido posible sin el deseo del Rey Juan Carlos y el asesoramiento y ejecución de lo planeado por parte de mi padre, pese a que tal ingratitud no alcanzó al Rey Juan Carlos que le hizo Duque, Grande de España y Caballero del Toisón de Oro.

      Por desgracia, el acceso a la Monarquía Parlamentaria y Democrática devendría más tarde en un sinsentido por el empeño de Suárez en el "consenso" y sus pactos con socialistas y comunistas, de limitar los poderes de la Corona, hasta su casi desaparición, ─relegada a ser una figura meramente representativa con muy limitados poderes de arbitraje institucional, aunque enorme prestigio como crisol de los sentimientos nacionales─ y la implantación de un insostenible “Estado de la Autonomías” que llevó a Torcuato a abstenerse en el voto a la Constitución, por no desairar al Rey con un voto negativo, y no poder votar afirmativamente por sus reservas ante el texto propuesto por los socialdemócratas,  demócratacristianos, socialistas, separatistas y comunistas.

   Y de aquellos polvos estos lodos.

      Muchos otros podrían ser los ejemplos a los que sería aplicable la frase que encabeza este POST, pues España ha sido pródiga en la ingratitud con muchas personas que le prestaron, a lo largo de su dilatada historia, grandes e importantes servicios y sacrificios, incluyendo la entrega de la propia vida, ingratitud cuyo origen se encuentra, en muchas ocasiones, en envidias, en los intentos de otros de apropiarse de sus méritos, o por simple antipatía, hacia ellos, de los poderosos.

      Pero la peor de las injusticias es la que hemos cometido, voluntaria o involuntariamente, con un buen número de personas que llevaron a cabo actos que merecería un enorme reconocimiento, pero a los que hemos ignorado sistemáticamente.

      Tal sería el caso de Blas de Lezo, al que ahora una parte de los españoles tratan de recuperar como héroe patrio, o tantos y tantos que dieron su vida en defensa de España o de sus compañeros de armas, como el comandante del Regimiento de Cazadores de Alcántara, el Teniente Coronel Fernando Primo de Rivera, que atacó con sus hombres a caballo, una y otra vez, a los moros del Rif, hasta la completa desaparición de sus propias tropas ─en las cargas de este regimiento de caballería murieron el 90% de sus miembros, incluido Primo de Rivera─, para defender las columnas de soldados que huían del desastre de Annual hacia Melilla perseguidos y tiroteados por los rifeños y cuyo sacrificio, honor y valentía, en hechos ocurridos en 1921, no fueron reconocidos con la Laureada Colectiva hasta 2012.

            Invito a mis lectores a leer más Historia de España, pues desde el s. VIII hasta el s. XX, hay incontables episodios de grandeza y multitud de héroes desconocidos.

      Y concluyo este POST con un nuevo video musical, en honor de todos esos héroes y grandes personajes de nuestra historia, olvidados o desconocidos, de los que gran parte dieron su vida en la defensa de la Patria. 

      En esta ocasión el toque de oración interpretado por una unidad de la Legión.



[1] Valerio Máximo; Factorum et Dictorum Memorabilium, V.III.2b


© 2022 Jesús Fernández-Miranda y Lozana


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