viernes, 23 de septiembre de 2022

EL NIÑO Y LA NIÑA

 


    Las terribles olas de calor y la sequía que hemos padecido durante este verano, han propiciado incendios forestales terroríficos, que según el Tirano Sánchez 一en un nuevo ejercicio de estulticia progre politicamente correcta一 han sido provocados por el cambio climático, que según sus propias palabras "Mata".

    Sin embargo, los expertos, además de señalar el abandono de los bosques por una nefasta política forestal social comunista,  hablan de la influencia de un efecto climático cíclico conocido como "LA NIÑAque provoca desastres climáticos tanto en Latinoamérica como en el resto de nuestro planeta, con efectos demostrados en la península Ibérica.

          Durante el fenómeno de "LA NIÑA", que es el efecto contrario al de "EL NIÑO", los vientos alisios se fortalecen y las anomalías en la temperatura de las aguas superficiales del mar son precisamente más frías de lo normal en el Pacífico.

     En consecuencia, la atmósfera se enfría por el contacto con las frías aguas superficiales del océano y, por ello, el agua no se evapora y el aire no se eleva ni se crean nubes, así que el nivel de lluvias y tormentas disminuye de forma anómala en amplias extensiones del planeta.

     Las predicciones de los modelos indicaban que había una probabilidad de que persistieran las condiciones de La Niña durante 2022,  y ahora parece que se extenderá incluso hasta la primavera de 2023.

     En el caso concreto de la Península Ibérica, y tras varios meses sin apenas lluvias, se puede empezar a pensar que LA NIÑA es la que provoca este patrón tan seco y persistente, explica Juan Jesús González, físico, investigador en dinámica atmosférica y portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).

     Para González, esta situación de escasez de lluvias, no se puede atribuir al cambio climático: "la sequía es una característica intrínseca del clima peninsular y este periodo de ausencia de lluvias es más o menos normal; lo que es anormal es lo que apuntan las predicciones de que no se ve un claro escenario de lluvias".

    El actual periodo de sequía en España es la consecuencia de un bloqueo anticiclónico que provoca una ausencia prolongada de precipitaciones, además de una fuerte oscilación térmica, con más de 25ºC de diferencia entre la temperatura máxima y la mínima en algunos puntos.

        De momento, las proyecciones climáticas apuntan con claridad a que en "España habrá un aumento de la persistencia y frecuencia de la sequía", lo que se podría aplicar en este contexto.

            González hace hincapié en que esta situación de sequía puede afectar a otras zonas del globo, incluso de manera "más notable que en España", porque están más cerca del Océano Pacífico, como pueden ser el oeste de los Estados Unidos y países de hispanoamérica; en el otro lado, Marruecos es otro de los países afectados por la sequía. En el reino alauita, al estar tan cerca de España, se encuentra fuertemente influenciado por los patrones climáticos peninsulares, y, a día de hoy, ante la falta de lluvias de este otoño e invierno, el país afronta su peor sequía de las últimas tres décadas con un déficit de precipitación del 53% respecto a la anterior temporada.

         Diversos medios de comunicación ya apuntaban, a finales de la primavera, que La Niña es la posible causa de la sequía en España, donde no llueve de forma regular desde Navidad, y todo apunta a que este evento oceánico podría mantenerse activo el próximo otoño por tercer año consecutivo

         Las implicaciones de un fenómeno atmosférico de este calibre son múltiples ya que afecta a toda la cadena de producción y distribución de muchos de los productos más demandados globalmente.

        Arruina cosechas por exceso o defecto de agua; aumenta los incendios en plantaciones y bosques ─como ocurre ahora mismo en la península─ y la aparición de plagas en las zonas secas ─como la plaga de langosta sufrida hace poco por Extremadura─; frena la explotación minera, especialmente al aire libre, provoca destrozos y cortes en las infraestructuras que impiden la generación eléctrica y la salida de la materia prima al mercado.

     Y todo ello desemboca en un aumento de los costes de aprovisionamiento, que se traduce en un incremento de la inflación de bienes y en una reducción de los márgenes empresariales en las naciones e industrias perjudicadas.

         Pero tan importante como el efecto económico de El Niño y La Niña, son las consecuencias sociales que, de su aparición, se derivan para muchas naciones en las que los productos negativamente afectados constituyen la base fundamental de su dieta cotidiana.

          Gran parte de las revueltas internas en áreas en desarrollo que se produjeron en el pasado (el caso de las tortillas en México o el pan en Egipto) están ligadas a un aumento del precio del trigo, el maíz, el arroz o similares, todos ellos en riesgo como consecuencia del impacto meteorológico de estos fenómenos que afectan principalmente a las grandes zonas productoras de grano a nivel mundial.

      Eso por no hablar de las consecuencias que la ausencia o el exceso de lluvia tienen sobre las regiones económicas más deprimidas del planeta, esas que, lamentablemente, no importan a nadie.

      Por otra parte el fenómeno de la Niña provoca mayor frecuencia en la aparición de Huracanes Atlánticos, como el Danielle, cuyos restos nos han llegado en forma de borrasca que afectó con sus lluvias a la península, mientras que el calentamiento generado por La Niña sobre las aguas del Mediterráneo, auguran lluvias torrenciales muy dañinas sobre nuestra costa levantina, que ya han comenzafo a producirse.

        Algunos climatólogos han afirmado que durante este tiempo se ha producido un poco frecuente fenómeno de "El Niño Atlántico", que es el que ha provoca el estancamiento de La Niña en el Pacífico.

     Finalmente, no quiero dejar de referirme a los “científicos clima alarmistas” que permanentemente nos dan la paliza con sus predicciones de calentamiento global, a quienes me gustaría formular una pregunta:

 ¿Cómo es que en un período teóricamente de calentamiento del planeta, se produce un persistente enfriamiento del Pacifico como el que implica el fenómeno de “La Niña”?

en resumidas cuentas 

¿El planeta se calienta o se enfría?

     Nadie lo sabe, y hay científicos que pronostican una nueva glaciación, frente a los defensores de la teoría del calentamiento.

     En atención a todo lo comentado, podemos concluir que toda previsión de los analistas no deja de ser ingenua porque si “El Niño o La Niña” se junta con la “Tormenta Solar” a que hemos hecho referencia en uno de nuestros anteriores POST "CITAS LITERARIAS DE UN CLIMAESCÉPTICO", eso querrá decir que la Madre Tierra «Gea» y sus camaradas estelares, nos van a jugar no una, sino varias malas pasadas y todas ellas a la vez en lo que queda de 2022 y años siguientes.

 O sea, que Dios nos pille confesados.

         Concluyamos, como de costumbre con una pieza musical, en este caso la pieza de canto gregoriano “Vidi Aqua”

 


 

 

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