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viernes, 11 de noviembre de 2022

ANÁLISIS DE LA SOCIALDEMOCRACIA

 


Es un juicio sintético aprióri trascendental saber que el Socialismo es teoría errada pues pone el acento de su doctrina en el concepto de “igualdad”, como si la vida fuese el “Lecho de Procusto” y desprecia el elemento esencial de lo humano que es la “libertad”

Partiendo de ello, concluimos que la socialdemocracia no es sino una manifestación burguesa del socialismo marxista que tan solo renuncia a la revolución, aunque no al igualitarismo, como explicó Trotski en 1929, en su crítica a la socialdemocracia austriaca de Adler y Seitz.

Y es en esos lodos donde transita de modo autómata, irreflexivo e irracional, el PSOE y sus líderes, hoy entregados al marxismo más radical de comunistas y separatistas.

Pero las críticas a la socialdemocracia y su deseo de conciliar democracia y socialismo, y planteando la dialéctica entre revolución y reforma, ya fue planteada por Marx en un famoso opúsculo titulado “Crítica del Programa de Gotha”, Programa que no era sino el del Partido Socialdemócrata Alemán, aprobado el año de su fundación (1875).

Tras el final de la Segunda Guerra Mundial la socialdemocracia europea abandonó ─teóricamente─ el marxismo y elaboró una «una visión diferente de las relaciones entre capitalismo y socialismo», y su propuesta se centró en «una mayor intervención estatal en los procesos de redistribución que en los de producción, de forma que una política fiscal progresiva permitiese consolidar eficazmente la red asistencial que configuraría el Estado de bienestar.

Frente a la aceptación del capitalismo propugnada por el SPD y el resto de partidos socialdemócratas del centro y del norte de Europa, sus homólogos del sur elaboraron una alternativa que llamaron socialismo democrático en la que no renunciaban a alcanzar el socialismo, aunque siempre mediante el respeto a las reglas de la democracia —los partidos comunistas del sur también se sumaron a esta iniciativa construyendo su propia alternativa «socialista democrática» que llamaron eurocomunismo—.

Así pues, según los socialdemócratas no existe un conflicto entre la economía capitalista de mercado y su definición de una sociedad de bienestar ─mientras el Estado posea atribuciones suficientes para garantizar a los ciudadanos una debida protección social─.

En general, esas tendencias se diferencian tanto del social liberalismo como del liberalismo progresista en la regulación de la actividad productiva, y en la progresividad y cuantía de los impuestos, así como en la intervención del Estado en todos y cada uno de los ámbitos de actuación de los ciudadanos, con total merma de su libertad individual.

Y esto se traduce en un incremento en la acción del Estado y los medios de comunicación públicos, así como de las pensiones, ayudas y subvenciones a asociaciones culturales y sociales.

Algunos gobiernos europeos han aplicado en los últimos años una variante de la Tercera Vía que es un poco más próxima al liberalismo, con un menor intervencionismo y presencia de empresas públicas, 一pero con el mantenimiento de las ayudas y subvenciones típicas de la socialdemocracia —cuyo principal exponente ha sido el laborista británico Tony Blair.

Por lo demás, su ideología en temas sociales es equiparable a la del resto de la izquierda política.

      Y ello sobre la premisa proclamada por el Partido Socialdemócrata Alemán en su Programa de Godesberg de 1959.

“Competencia donde sea posible, planificación donde sea necesaria”

Pero es que es ahí, precisamente, donde empieza el problema, pues la planificación estatal, las subvenciones o la imposición de una concreta concepción de la sociedad, conducen al totalitarismo, muy deseado por la izquierda, mediante la represión de todo aquel que mantenga posiciones contrarias a la ideología oficial de esa izquierda.

Girauta nos dice [i]:

Una víctima de manía persecutoria, que no escasea, es cierto tipo de filántropo que está constantemente haciendo favores a las gentes contra su voluntad y se asombra y horroriza al ver que no se lo agradecen.

Se trata, efectivamente, de imponer lo que la progresía considera que “Hace Bien” a la gente, sin importarle su opinión, o, es más, contra la opinión mayoritaria de los ciudadanos.

      Y todo ello a base de “prohibir” todo aquello que esa progresía tribal considera malo “subjetivamente”, en la mayoría de los casos sin tener en cuenta la opinión de especialistas ─salvo que sean miembros de la tribu─

      Por cierto, en lo que respecta al “Estado del Bienestar”, en el que se desea que todo ciudadano goce de educación, sanidad, ocio y recursos para la vida, aunque no trabaje ─incluso porque no quiera─ las subvenciones juegan también un papel primordialmente discriminatorio, que diluye la idea de ese modelo de Estado, convirtiéndolo en un “Estado de Bienestar para los miembros de la Tribu”.

Si no, explíquenme ustedes porque se juega siempre a la absurda “discriminación positiva”, en favor de los familiares o amigos, mujeres, inmigrantes o gentes ─como ellos dicen─ “racializadas”, y en perjuicio y discriminación de los opositores, hombres, nacionales o blancos.

En todo caso, en la situación actual de España, la Socialdemocracia que quiere representar el PSOE, ha dejado de ser tal desde el momento en que su mayoría parlamentaria y su Gobierno Frankenstein, se sustentan en los comunistas de UP, ERC, EHBILDU/ETA y demás purrias Separatistas, al igual que hiciera en los años 30 del siglo pasado el dirigente Socialista Largo Caballero, al que en la reunión del Comité Federal del PSOE de julio de este año, Sánchez elogió diciendo que el actual PSOE quiere hacer lo que Largo hizo entonces ─Tratar de imponer un Estado soviético en España─

De modo y manera que no nos gobierna la Socialdemocracia, sino la extrema izquierda.

Y es contra ella contra la que debemos mantenernos activamente beligerantes, si no queremos que nos destruyan, que destruyan nuestras libertades y derechos en aras del concepto marxista de igualdad que olvida la esencial “libertad individual” de cada ciudadano.

Baste por otra parte recordar como Arthur Koestler, en su libro "El cero y el infinito" afirma que:

"El dominio de la JERGA MARXISTA, permite a cualquier idiota pasar por inteligente."

            Y eso es precisamente lo que hacen nuestros gobernantes social comunistas.

  Para mayor desgracia los docialdemócratas europeos han asumido los postulados del ecologismo militante, y con su Agenda 2030, y quiere hacer pagar a los países desarrollados la contaminación procedente de Rusia, China e India.

        Efectivamente, mientras en Europa el reciclaje de plásticos, papel, aceites, etc. están muy desarrollados, con importantes reducciones de contaminación, esos tres Países están contaminando sin límite alguno el aire y los mares. Pero ellos no pagan por esa contaminación, mientras se cargan las medidas anti contaminación sobre los ciudadanos europeos con la malhadada Agenda 2030 de marras.

Y concluyamos, como siempre con un video musical. Y que menos que el himno Comunista “La Internacional” que canta el PSOE en todos sus actos, puño en alto, cual marxistas radicales que han vuelto a ser.



© 2022 Jesús Fernández-Miranda y Lozana



[i] “Sentimentales, Ofendidos, Mediocres y Agresivos” Juan Carlos Girauta. Editorial Almuzara, S.L. 2022

martes, 8 de noviembre de 2022

BOMBARDEO DE CABRA - LA GUERNICA DEL SUR

 


Ayer, día 7 de noviembre, se cumplió el 84 aniversario del bombardeo por la Aviación Republicana de la localidad de Cabra (7 de noviembre de 1938) realizado sobre esa localidad cordobesa, en poder de los nacionales.

El bombardeo se saldó con 107 muertos y más de 200 heridos, todos civiles, en una localidad que no era objetivo militar, pues se situaba a bastante distancia de las líneas del frente, ni era centro logístico ni nudo de comunicaciones importante de los nacionales.

Hacia las 7:31 horas de ese día, tres aviones de procedencia soviética Katiuska SB-2, con tripulación totalmente española, atacaron la localidad.

Los Katiuska, unos bombarderos ligeros y rápidos, se empleaban para el bombardeo estratégico sobre la retaguardia enemiga.

Los aviones dejaron caer una veintena de bombas, que provocaron la pérdida de 107 vidas humanas (96 en el acto) y más de 200 heridos. El bombardeo afectó fundamentalmente a zonas del centro de Cabra, incluida la plaza del mercado, y en especial el barrio obrero de la villa.

Se calcula que cada aparato llevaba en sus bodegas unas dos toneladas de bombas de diverso tamaño. La mayor, de 200 kilogramos, cayó en el Mercado de Abastos. Un artilugio similar detonó en la esquina de las calles Platerías y Juan de Silva. De todas las explosiones, la del mercado fue la más potente, resultando muertas en el acto a 36 personas, más otras 14 posteriores a consecuencia de las heridas causadas.

Entre los muertos, pertenecientes todos a población civil, se hallaban mujeres y niños. El resultado de los bombardeos y la magnitud de la masacre fue recogido por el Noticiario Documental (NO-DO).

El ir y venir de la población aterrorizada a los hospitales también quedó recogida, así como el amontonamiento de los cadáveres que fueron trasladados en carrillo e incluso, con capachos.

El parte de guerra del 9 de noviembre de 1938 recogía su versión de los sucesos, con unos datos aún erróneos del número de aviones y de bajas:

«La aviación roja, huyendo de los encuentros aéreos que tantas pérdidas le cuestan y alejándose de todo objetivo militar, lleva varios días dedicada a batir pueblos civiles de la zona nacional, lo más alejados posible de las actividades militares y desde los que les es fácil la huida.

Hoy correspondió la cobarde e inhumana agresión al pueblo de Cabra, en donde, en la madrugada, nueve aviones rojos han sorprendido a la población civil bombardeándola y causaron 86 muertos y 117 heridos, en su totalidad personas civiles y en gran número mujeres y niños».

A lo largo de mis más de 60 años de vida siempre he oído hablar, por los aparatos propagandísticos de la izquierda, del brutal bombardeo de Guernica por aviones alemanes de la Legión Cóndor, pero no había conocido la historia del bombardeo de Cabra.

Pero es lo que tiene la Ley de Memoria Democrática, que, por desgracia, despierta la de ambos bandos  enfrentados en nuestra guerra civil 1934-1939 del siglo pasado.

Así, existen pruebas, en los propios partes de guerra del bando rojo, que acreditan que el bando republicano fue el primero en bombardear ciudades.

Antes de finalizar el mes de julio de 1936 ya habían sido bombardeadas Zaragoza, Córdoba, Sevilla y otras muchas ciudades fueron bombardeadas durante la guerra por las tropas rojas sin ser objetivos militares y estar alejadas de los frentes de batalla.

O sea, que Guernica no es un acontecimiento aislado y procedente de la maldad de las derechas, sino un acontecimiento más, uno más simplemente, de los muchos sangrientos y dolorosos ocurridos en nuestro dramático enfrentamiento civil del siglo XX.

     Y como este POST no me inspira al alma para melodías, os traigo, simplemente, el video de noticias del No-Do sobre la matanza...

 


© 2022 Jesús Fernández-Miranda y Lozana


viernes, 4 de noviembre de 2022

RETRATOS DE JUVENTUD

“Ni un seductor Mañara, 

ni un Bradomín he sido”

Antonio Machado

Cuando uno se encomienda a la memoria con el fin de hacer un retrato de juventud, suele ocurrir que se mezclan recuerdos e imaginaciones que tratan de explicar retazos de su vida.

De este modo, en ocasiones, aquello que creemos un recuerdo se confunde con el contenido de una historia escuchada, o sucesos conocidos de las vidas de otros, aunque los incorporemos a nuestra memoria como vivencias propias.

En otras ocasiones se produce el efecto de la "Magdalena de Proust" y cualquier olor, sabor, o melodía, nos retrotrae automáticamente a sucesos acaecidos en nuestro pasado.

Pero dentro de todo este proceso de memorización y recuerdo de nuestro pasado, me ha llamado especialmente la atención el llamado “Síndrome de Memoria Falsa”, que implica la evocación de hechos cuya existencia sólo es reconocida por la persona que los evoca.

Es decir,  se trata de recuerdos de hechos que no han ocurrido realmente, o cuya memoria han sido distorsionadas de manera importante.

Este ”Síndrome” no es reconocido hoy en día por las organizaciones internacionales especializadas.

No obstante, el síndrome de memoria falsa cada día está más presente en investigaciones científicas y legales, como consecuencia de distintas polémicas y controversias generadas en dichos contextos, y como consecuencia de la profundización de los estudios sobre el funcionamiento de la memoria.

Las más modernas teorías psiquiátricas consideran que nuestra memoria no trabaja como un disco duro que almacena y esconde recuerdos.

Muy por el contrario, y como ya he adelantado en los párrafos iniciales de esta reflexión, nuestra memoria es más bien un sistema reconstructivo y reproductivo que se construye y modifica con el paso del tiempo y a través de nuestras propias narraciones, interacciones y experiencias, por lo que está sujeta a errores y distorsiones.

 Tales RECUERDOS FALSOS pueden ser:

a.- Espontáneos, es decir como mero resultado del complejo funcionamiento de nuestra memoria

b.- Implantados, o resultado de la asimilación de una información falsa, que se nos presenta por un tercero de modo coherente y lógico con los esquemas de memoria de cada persona y con el efecto de generar tales recuerdos falsos.

Por ejemplo, la psiquiatra Janet Boakes (1999), quien es una de las pioneras en los estudios sobre el síndrome de la memoria falsa, sugiere que este síndrome ocurre en gran medida como consecuencia de la sugestión producida a los pacientes en el contexto psicoterapéutico como consecuencia de las creencias del paciente y la influencia del profesional gestor de tales procesos psicoterapéuticos.

        A los efectos de este POST, tan solo me interesan los “recuerdos falsos espontáneos”, que son los que se producen en la mente de las personas digamos “sanas”, es decir, no sometidas a terapias psicológicas.

         Y son estos RECUERDOS FALSOS ESPONTÁNEOS los que articulan en la memoria de todos y cada uno de nosotros, esas autojustificaciones, esas "amnesias" voluntarias, que tratan de justificar ya una vida que en su conjunto consideramos así muy positiva, o falsas experiencias traumáticas que, inexistentes, justifican nuestras decepciones, manías o angustias presentes.

         Frente a esas falsedades históricas que constituyen esa "memoria a la carta", nada como ser realistas, y aceptar que nuestra vida toda no es ni un dechado de virtudes y buenas experiencias, ni un cúmulo de desgracias e infelicidades insuperables, pues la realidad es que de todo tenemos en nuestra vida, como de todo hay en rebotica.

         Ya Shakespeare nos dijo que

“La memoria es el centinela del cerebro”

y por lo tanto no permitirá que esas ensoñaciones o falsas verdades enturbien la verdad de mantener una visión integral de nuestra existencia, con sus bondades y maldades, sus éxitos y sus fracasos, sus esperanzas y sus decepciones, sus alegrías y sus tristezas.

         Al final, analizada mi vida hasta donde alcanza mi memoria, llego a dos conclusiones.

Por una parte y como dice uno de los personajes de la novela “La Lapida Templaria” de Nicholas Wilcox:

“Soy un asceta; Pertenezco a una comunidad de un solo miembro, y en la que soy, al mismo tiempo, Abad Mitrado, Monje, Portero, Ecónomo, Visitador y Enfermero siendo un solo individuo; a veces es arduo, pero a todo se acostumbra uno”

O bien, rememorando “Sonata de Primavera” de Valle Inclán, podría decir, como el Marqués de Bradomín, que

“Yo, calumniado y mal comprendido, nunca fui otra cosa que un místico galante como San Juan de la Cruz”

Y en ambas ideas concreto la totalidad de mis desgracias y alegrías, mis reproches a mi mismo y mi complacencia con mi vida toda.

Y reflejan un sentimiento que siempre tengo presente: Soy un hombre de tendencias solitarias y melancólicas, me gusta disfrutar de mis cosas sin gente que me distraiga.

Puedo parecer antisocial sin realmente serlo, pues es mi esencia personal la que me mantiene en esa actitud, y siempre me pregunto ¿Qué pensarán los demás de mi comportamiento?

Aunque en el fondo vuelvo a los clásicos y con Cicerón afirmo que mis principios, mi conciencia, mis hábitos y mis convicciones, tienen para mí mucho más valor que la opinión de todos los demás.

De todas formas soy consciente, como lo fue Nietzsche, de que mi personalidad se ha ido acrisolando con el paso de los años por medio de la conjunción de mis experiencias.

“Quid luce fuit, tenebris agit”

“Lo que estuvo en la luz, actúa en las tinieblas”

Así, a la manera de Proust, trato de dormir infructuosamente.

Después de un breve sueño, despierto agitado por mis ensoñaciones, mezcla de recuerdos infantiles y de pesadillas, y en el acogedor silencio de la oscuridad de mi habitación vuelvo adormirme, no sin antes acurrucarme en mi cama en busca del consuelo del sueño que me esquiva.

Y en esos momentos de duermevela, mezclo mis recuerdos con mis frustraciones, mis ilusiones y mis deseos, hasta que, recobrada la conciencia, alejo esos pensamientos que me entretienen, los reconozco como obsesiones de mi alma y tras respirar profundamente vuelvo a la paz del sueño, que generalmente no dura mucho tiempo pues la experiencia se repite una y otra vez hasta el alba.

No obstante, si hacemos caso a Nietzsche, esa experiencia proustiana habría venido a contribuir a la formación de mi “YO”, con idéntica fuerza que mis vivencias “reales” y así, lo que ahora conocéis es el resultado de mi vida real y de la onírica, lo que no deja de ser, al menos, poético, sin que todo ello deje de ser el conjunto de vivencias y recuerdos que dan una explicación completa de mi propia vida, y de las experiencias vividas a lo largo de ella.

Y ciertamente, el único retrato de mi juventud que aparece en este POST es el la fotografía que lo encabeza, en la que aparezco con 15 años.

No he hecho, pues, un retrato de mi juventud, pero he transitado, con vosotros por los laberintos de mis ideas, y he de reconocer que si bien mi alma es, como la de todos, compleja, espero que os parezca más llena de sorpresas agradables que de vericuetos intransitables.

Concluyamos con música. En esta ocasión os traigo "Sueño de Amor" de Franz Litz




Ⓒ 2022 Jesús Fernández-Miranda y Lozana


martes, 1 de noviembre de 2022

MUERTE COTIDIANA...Y ALGO MÁS

 

Tumba de Santa Cecilia Mártir, Catacumbas de San Calixto Roma

 

Para vivir un año es ne­ce­sa­rio

mo­rir­se mu­chas veces mucho 

Ángel González

   Lo cierto es que la vida son muchas pequeñas muertes cotidianas.

Mueren los sentimientos, las ilusiones, las decepciones, las alegrías, las desgracias.

Van muriendo nuestros recuerdos, nuestras sensaciones nuestros amigos y parientes, nuestras ambiciones.

Hasta el máximo placer es llamado “la petite mort” por nuestros vecinos franceses, como si experimentarlo matase parte de nuestro ser.

Solo falta que muramos, del todo, nosotros mismos para alcanzar la plenitud de esa muerte que vivimos cada instante.

Según Albiac:

“… el fin del mundo no sucede un día, a una hora, en un instante; el fin del mundo es cada instante en el cual el mundo existe, porque jamás podremos remontar el flujo herácliteo del tiempo, y ese mundo que fue se extingue en el acto mismo de nombrarlo. Y, con él, nosotros. (…………) La muerte, como el fin del mundo, sucede en cada partícula del tiempo, es el tiempo. Y así lo supo San Agustín, ásperamente empeñado en ser griego en cristiano: «¿Qué es el tiempo? Si nadie me lo pregunta lo sé; pero si quiero explicarlo al que me lo pregunta no lo sé... Porque los dos tiempos de pretérito y futuro, ¿cómo pueden ser, si el pretérito ya no es él y el futuro todavía no es? Y en cuanto al presente, si fuese siempre presente y no pasase a ser pretérito, ya no sería tiempo, sino eternidad».”

Y a tal tránsito del tiempo, inexplicable, apunta otro Grande, Quevedo, en su verso soy un fue y un será y un es cansado

Esa fuga inescrutable del tiempo ha inspirado a todo escritor desde el nacimiento de la filosofía en la Grecia Clásica hasta nuestros días.

Pero nada lo altera, y tras múltiples pequeñas muertes, todo se disolverá y no dejará rastro, y llegará el dormir postrero.

¡Morir, dormir, dormir… tal vez soñar!

        En palabras de Hamlet, de Shakespeare.

        Pero no puedo quedarme en esta mera reflexión, pues la muerte ha estado en estos últimos tiempos, más que cotidianamente presente, dramáticamente presente, en primer lugar por la Pandemia de COVID, que ha provocado la muerte, en España, de más de 150.000 personas, aunque las estadísticas, falseadas, del Gobierno de Sánchez, diga que han sido muchas menos.

Como continuación del drama, España presenta, junto con Portugal, el mayor número de muertes extraordinarias después del proceso de vacunación, lo que hace pensar que este programa ha causado efectos sorprendentes, pues la “vacuna”, si bien es cierto que ha minorado la gravedad de los efectos de la enfermedad, no ha evitado su contagio, y ha provocado un exceso inexplicable de muertes extraordinarias.

Y finalmente nos asomamos diariamente a la realidad, por la ventana que son nuestros televisores, e incluso nuestros teléfonos inteligentes, a comprobar las matanzas provocadas en Ucrania por los rusos de Putin, que se comportan como bestias rabiosas con la población civil ucraniana, al tiempo que pierden la iniciativa militar en aquellas tierras de Dios. 

Esperemos que la guerra termine pronto y con la derrota del Tirano Putin.

        Y despidámonos con otro video musical, hoy “Tears in Heven” (Lágrimas en el Cielo) de Eric Clapton


© 2022 Jesús Fernández-Miranda y Lozana



viernes, 28 de octubre de 2022

DERECHOS COLECTIVOS POLÍTICAMENTE CORRECTOS

 

Los derechos colectivos no son derechos humanos sino intereses de grupo

 

Un fantasma pernicioso deambula por las naciones occidentales y golpea con la furia de la “Guerra Santa” a sus ciudadanos y sus instituciones, mientras que nuestros políticos y periodistas miran para otro lado en tributo a la religión de la “corrección política.

Se trata de el abrumador triunfo de los “DERECHOS COLECTIVOS”

Y quiero advertir a mis lectores que esta reflexión es larga, pues el tema tratado es importante. Espero no aburriros.

Se entiende por “Derechos Colectivos” los derechos cuyo sujeto no es un individuo ─como es el caso de los derechos individuales─, sino un conjunto, colectivo o grupo social.

Mediante esos derechos se pretende proteger los intereses e incluso la identidad de tales colectivos.

El asunto de los derechos colectivos es muy controvertido, particularmente cuando los derechos colectivos entran en conflicto con los derechos individuales.

Como en toda clase de derechos, el debate se centra en tres aspectos:

1.- Determinar si realmente existen esos derechos colectivos.

2.- Si se acepta su existencia ¿Cuáles son?

3.- Determinar, si se acepta su existencia, como juegan en su interrelación con los derechos individuales.

Todas estas cuestiones, aunque en orden aleatorio o implícitamente, se tratan en estas líneas.

Los modernos autores marxistas nos permiten afirmar que, desde un punto de vista estrictamente teórico, los derechos colectivos tienen su raíz en la consideración marxista de que su materialismo y el colectivismo de la síntesis marxista, no dejarían lugar para la formulación de lo que, desde la consideración occidental se llaman habitualmente «Derechos Humanos».

Si acudimos a los escritos de Marx, podemos contemplar cómo, desde épocas muy tempranas, critica lo que hoy conocemos como derechos humanos y que el refiere a la declaración revolucionaria francesa de los derechos del hombre y del ciudadano ─no olvidemos que La “Declaración Universal de Derechos Humanos” se formula en la ONU en 1948, mucho más tarde de la muerte de Marx─, y respecto de tales derechos ya nos dice en «La Cuestión Judía», inserto en el primer y único número de los «Anales Franco Alemanes», publicados por él en París en 1843, que:

«…comprobamos ante todo el hecho de que los llamados derechos del hombre son los derechos del miembro de la sociedad civil, es decir, del hombre egoísta, del hombre separado de los demás hombres y de la comunidad»

para afirmar, más adelante que:

«Ninguno de los llamados derechos del hombre sobrepasa, pues, al hombre egoísta, al hombre tal como es, miembro de la sociedad civil, al individuo cerrado en sí mismo, reducido a su interés privado y a su arbitrio particular, separado de la comunidad. Lejos de considerarse al hombre un ser social —continúa— la propia vida social, la sociedad, aparece más bien como un cuadro exterior al individuo, como una limitación de su autonomía originaria.»

párrafos en donde vemos ya la formulación “social” del concepto del “hombre” que posteriormente formularía en “El Capital”, pues Marx considera que el hombre no es una realidad unipersonal y autónoma, sino que para Marx el hombre es ante todo el conjunto de sus relaciones sociales, y concretamente nos dice:

«La esencia humana no es algo abstracto inherente a cada individuo. Es, en su realidad, el conjunto de sus relaciones sociales.»

Concepción que nos marca el camino a la negación de los derechos individuales y nos acerca al concepto de “derechos colectivos”.

Esta idea la recoge Gianfranco Morra, sociólogo y ensayista católico italiano, quien escribió:

«para Marx, el verdadero hombre es el social, el hombre colectivo; para él, hablar de la «dignidad de la persona humana» es un juego de palabras, como ha hecho la revolución burguesa con la «Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano». En realidad, para el marxismo, el hombre y el ciudadano existen solamente cuando cesa el dualismo entre vida privada y vida social. El hombre individual, según esta doctrina,  debe ser integrado en el hombre social: sólo entonces la emancipación será un hecho real y la religión, ese juego interior, no tendrá ya sentido»

Por su parte Mounier, fundador de la corriente filosófica “Personalista” afirma:

«La laguna esencial del marxismo es haber desconocido la realidad íntima del hombre, la de su vida personal.»

Finalmente, Benedicto XVI expone que:

«El marxismo parte de la idea de que la libertad es algo indivisible y subsiste por tanto, como tal, sólo si es la libertad de todos. La libertad está unida a la igualdad: para que haya libertad, hay que establecer ante todo la igualdad. Lo que significa que para el objetivo de una plena libertad son necesarias ciertas renuncias a la libertad. La solidaridad de los que combaten por la libertad común, de todos, precede la realización de la libertad individual.»

En definitiva, en Marx prevalece la idea de la postergación de la libertad del individuo en aras de lograr la igualdad de todos los miembros de la Sociedad, lo que lleva, a la postre, a una libertad limitada del individuo, pues sobre la libertad individual ha de prevalecer la igualdad de los miembros comunidad y sobre sus derechos individuales como persona los derechos de la Colectividad.

Llegamos, así pues, a la consideración indiscutible de que los llamados Derechos humanos de tercera generación, o “derechos colectivos”, nacen y se fundamentan en la concepción sociológica marxista de los derechos humanos, que niegan su individualidad y solo aceptan su existencia en tanto que tales derechos sean “colectivos”.

Pues bien, lo asombroso de esta cuestión es que tales derechos colectivos han sido abrazados con entusiasmo no solo por la izquierda marxista ─Socialdemócratas, Socialistas y Comunistas─, sino que también lo ha sido por Partidos que pretenden autodefinirse de derecha o centro derecha, y ello porque esa política responde al principio de lo “políticamente correcto”.

Lo cierto es que tales “derechos colectivos” no son sino privilegios en perjuicio de las mayorías, y en beneficio de las minorías que lo sean por razón de nacionalidad, real o pretendida, raza, sexo, pensamiento político, religión, circunstancias económicas o familiares, etc.

Así, en los últimos decenios hemos visto como se ha penalizado a los movimientos “provida”, con la disculpa de que se perjudican los derechos de las minorías proabortistas.

Hemos visto cómo se penaliza el cristianismo a costa del Supremacismo islámico, mediante la penalización de la “Islamofobia” y la censura de las posiciones cristianas por “ultraconservadoras”.

Hemos visto cómo se penaliza la heterosexualidad con la condena del inventado heteropatriarcado y la subvención y fomento de los movimientos LGTBI, hasta el punto de la censura de la libertad de expresión de quienes se oponen a los privilegios de estas minorías sexuales, o la imposición de la educación infantil en la “ideología de género”, que defiende que las diferencias entre el hombre y la mujer, a pesar de las obvias diferencias anatómicas y fisiológicas, no corresponden a una naturaleza fija, sino que son unas construcciones meramente culturales y convencionales, hechas según los roles y estereotipos que cada sociedad asigna a los sexos, y que por lo tanto lo importante no es lo que cada cual sea biológicamente sino psicológicamente.

Hemos visto cómo, en España, la Ley de Memoria Histórica se utiliza para reinventar la Historia, reescribiendo la “Victoria Moral” de los vencidos en la guerra civil 1934-1939 y elevando a la categoría de héroes a asesinos y pandilleros comunistas frentepopulistas y golpistas, tratando de vender como verdad la mentira de que la II República fue un ejemplo de Democracia, y olvidando injustificadamente, que en una guerra civil los abusos y la violencia se ejerce, siempre y desgraciadamente, desde las dos partes contendientes.

Hemos visto como los fondos destinados al injusto sistema del PER andaluz han sido desviados a sindicatos y partidos y a sus dirigentes, sin que haya existido una acción contundente de la Justicia, y cuando la ha habido se juega desde la izquierda con el indulto a los penados por estas fechorías.

Hemos vivido la politización de la Justicia, en beneficio esencialmente de la izquierda, sin que se haya reaccionado contundentemente frente a ella.

Hemos visto como la Nación española se desintegra en beneficio de los Reinos de Taifas en los que se han convertido la Autonomías, que además han quintuplicado el gasto público en los últimos 30 años.

Hemos visto ¡¡tantas cosas!! que, al final, las mayorías silenciosas han empezado a decir ¡Basta!

Y toda esta acumulación de agresiones formuladas desde la “corrección política” no hacen sino establecer mecanismos de censura y sanción al discrepante, como nos dice Armando Pego:

«Es una pretensión tiránica intentar relegar al ámbito privado la disconformidad de los ciudadanos por razones morales y/o religiosas con esa usurpación de facto ─del derecho a la discrepancia─. obligándoles a un asentimiento público por acción u omisión. Y lo es sobre todo en una época cuya ideología dominante ─la corrección política y el conjunto de los derechos colectivos─ está tejiendo un entramado legal que intenta imponer la "transparencia" -¿cómo cumplimiento del ideal ilustrado?- hasta en la intimidad del hogar, que se quiere identificar, de manera gnóstica, como un ámbito de oscuridad y de freno al progreso.»

Y finalmente, si llegamos a la conclusión de que son una mera construcción ideológica izquierdista, la respuesta a la pregunta de cómo funcionan frete a los “derechos humanos Individuales” es evidente:

Mi conclusión es que “Los pretendidos “derechos humanos colectivos” nunca pueden prevalecer sobre los “Derechos Humanos Individuales”, realidad que la progresía dogmática intolerante de la “izquierda progresista” niega, pues es un freno a sus privilegios, que se concretan, esencialmente, en predominio social y subvenciones.

El problema es que de momento las mayorías dicen ¡Basta! con la boca pequeña, pero puede llegar un día que lo digan de tal modo que, en España, se pueda llegar a producir algún fenómeno tan inesperado como la victoria electoral de Trump, el Brexit o la amenaza de crecimientos importantes en partidos de la extrema derecha en diversos países europeos, como acaba de ocurrir en Italia.

Pero el stablishment parece ciego y sordo, y continuará, por desgracia, en la senda que ellos consideran que les perpetuará en el poder, que no es otra que el uso de la corrección política como una reedición del despotismo ilustrado del s. XVIII, consistente en decirle al pueblo, a la gente, como debe comportarse, como debe pensar y lo que debe censurar.

Y no porque lo que les digan busque su bienestar, sino porque facilita su perpetuación en el poder, sin tener en cuenta que la corrección política, articulada como esa reedición del despotismo ilustrado, es incompatible con la democracia, con la sociedad abierta, porque niega la libertad de pensamiento, expresión y debate, dando lugar a un nuevo puritanismo que se escandaliza con un inocente retrato dieciochesco, una suerte de religión laica  al estilo de lo planteado por Rousseau, en su “Contrato Social” publicado en 1762, que establece como ideal del jacobinismo la imposición por el Estado de un credo laico: una profesión de fe civil, cuya definición corresponde al Soberano, que hoy son los políticos y los medios de comunicación, fijando las reglas, no como dogmas de religión, sino como sentimientos de sociabilidad, sin las cuales es imposible ser buen ciudadano; religión laica concretada en un conjunto de prohibiciones, códigos y tabúes lingüísticos, cuya excusa es que sólo prohíbe lo que pudiera resultar ofensivo para las “víctimas” sin tener en cuenta que la ofensa suele ser subjetiva, que no se encuentra en el emisor sino en el receptor y que por ello, la frontera entre lo permitido y lo prohibido es arbitraria y, demasiadas veces, interesada.

 Pero esta ideología no tiene nada que ver con el respeto al ciudadano, pues de hecho, es antagónica al respeto porque anima a denigrar, a denostar, a linchar a quienes no se pliegan a sus dictados.

Y, al mismo tiempo, muestra una exquisitez tan extrema y exagerada con otros, que prohíbe muchas expresiones que ni por asomo tienen ánimo de injuriar

En España, la expansión de esa corrección fue primero consentida, y después alentada, por las élites, porque políticos y burócratas cayeron en la cuenta de que podían utilizarla en su favor.

Clasificar a la sociedad en rebaños dificulta el control sobre los gobernantes.

Además, políticos y partidos podían suplir su mala gestión y ganar notoriedad sumándose a las nuevas “causas sociales”, incluso llegando a ser sus ideólogos. 

Y por último, la súbita eclosión de “discriminaciones” justificaba una ingeniería social que, como es lógico, lleva aparejada más poder y más gasto.

Claro que… una cosa es resolver problemas y otra muy distinta favorecer a unos cuantos grupos de activistas bien organizados.

Con demasiada frecuencia, las nuevas medidas no sólo agravan los problemas, sino que crean otros nuevos.

Y la solución, cómo no, es la creación de más organismos, más observatorios, más burocracia, más presupuesto…

Pero juzgar a los individuos por el colectivo al que pertenecen, y no por sus hechos y cualidades personales, desemboca finalmente en aquello que la corrección política dice combatir: la injusta discriminación.

Error sobre error, la ingeniería social no cambia la naturaleza humana, no puede erradicar la maldad, mucho menos construir un mundo feliz.

Más bien suele conseguir lo contrario.

De hecho, la corrección política, como herramienta de transformación social, se ha convertido en un factor determinante de la alarmante polarización política que hoy aflora en muchos países.

 Convierte a muchas personas en personajes dogmáticos, quejumbrosos y neuróticos, que en todas partes ven agresiones, conflictos, agravios contra su propio colectivo.

A un martillo todo le parecen clavos.

Aun sin saberlo, podemos estar convirtiendo el mundo en un sufrido espejo de nuestros miedos y traumas personales. En esta línea se revela Richard Dawkins, con quien no comparto su ateísmo militante, pero que acierta al afirmar que:

«La Universidad no puede ser un “espacio seguro”. El que lo busque, que se vaya a casa, abrace a su osito de peluche y se ponga el chupete hasta que se encuentre listo para volver. Los estudiantes que se ofenden por escuchar opiniones contrarias a las suyas quizá no estén preparados para venir a la Universidad.»

Se que con este post voy a ganarme los adjetivos de islamófobo, homófobo, incorrecto políticamente, intolerante y fascista.

Lo doy por descontado y lo asumo, pues parafraseando a Thoreau:

«El único sitio decente para un hombre libre, en una sociedad que persigue injustamente las libertades, es la cárcel»

Todas estas políticas, sobre las que reflexionamos, responden al ideal Gramsciano de superación de la “Cultura Occidental” como vía para su destrucción y posterior imposición de una Sociedad Marxista mediante la hegemonía social de sus postulados, en la que sea posible la quimérica creación de la utopía del “Hombre Nuevo”

No olvidemos que, para Gramsci, teórico marxista italiano idolatrado por los neocomunistas:

«Si la revolución brota de un hecho violento o de una ocupación militar, siempre será superficial y precaria, y se mantendrá asimismo en un estado violento. El hombre no es una unidad que se yuxtapone a otras para convivir, sino un conjunto de interrelaciones activas y conscientes. Todo hombre vive inmerso en una cultura que es organización mental, disciplina del yo interior y conquista de una superior conciencia a través de una autocrítica, que será motor del cambio. La vida humana es un entramado de convicciones, sentimientos, emociones e ideas; es decir, creación histórica y no naturaleza.»

Y, por lo tanto el gran objetivo del marxismo contemporáneo ha de ser, como lo fue en su primer experimento en el “Mayo del 68” ─el mayor éxito hasta la fecha de la penetración del marxismo en las sociedades occidentales─ la destrucción de la familia, de la religión, de los principios morales occidentales de raíz cristiana, que constituyen, en lenguaje gramsciano, el entramado de convicciones, sentimientos, emociones e ideas, que conforman el armazón de la sociedad occidental que debe ser destruida como paso previo a la implantación de una sociedad marxista.

Lo más lamentable es que es que todo esto se está haciendo con la complicidad, o al menos con la obtusa idiocia del pasotismo de algunos sectores definidos como “conservadores” o considerados “de derecha”, como pueda ser el propio Partido Popular, trufados de corrección política de sesgo socialdemócrata.

No quiero concluir esta reflexión introductoria sin una referencia a lo que está sucediendo actualmente en los países occidentales: El crecimiento político de los movimientos “antistablishment”.

Efectivamente, los ciudadanos de los países occidentales están decantando su voto hacia posiciones que, con carácter siempre despectivo, el stablishment izquierdista socialdemócrata que nos viene gobernando por décadas, define como “POPULISTAS” o de "ULTRADERECHA" y ello, a mi juicio, no es más que una reacción de las “mayorías silenciosas” que se han visto flagrantemente perjudicadas por las políticas en beneficio de las minorías étnicas, sexuales o religiosas y han contemplado como su propio “bienestar” se ha reducido, mientras el de esas minorías ha mejorado, pero no gracias a su esfuerzo, su trabajo y su mérito, sino a través de multimillonarias subvenciones o subsidios pagados con sus impuestos.

En cualquier caso, si somos optimistas, todavía nos queda la reflexión de Popper:

«El marxismo solamente constituye un episodio más, uno de los tantos errores cometidos por la humanidad en su permanente y peligrosa lucha para construir un mundo mejor y más libre»

Veremos cómo evoluciona todo, y si Popper tenía razón, pero la denuncia de la situación que hoy vivimos debe hacerse para contribuir a la superación de la situación de acercamiento al apocalipsis social.

Ante este panorama, recemos….

Veremos cuánto dura…

 Y concluyamos, como siempre con un video musical. Hoy  “Lascia ch'io pianga” (Déjame que llore) de Händel, aria de la Ópera “Rinaldo” en la versión de la película “Farineli”

Pues, como dice su letra, llorar puede que acabe siendo nuestro último refugio…

«Déjame llorar sobre
mi cruel destino
y déjame suspirar por
mi libertad.

Que el dolor rompa
estas cadenas,
por mis tormentos,
sólo por piedad.»


 

© 2022 Jesús Fernández-Miranda y Lozana