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martes, 15 de noviembre de 2022

LOS DESLICES ECOLÓGICOS, CLIMÁTICOS Y ECONÓMICOS DE BERGOGLIO

 


El contenido de este POST, comprendo que pueda resultar irreverente para muchos católicos bien pensantes, educados en el principio de respeto al Papa.

Sin embargo, mi fe se sustenta en la razón, como enseñó el Papa Benedicto XVI, y ello me lleva a ser crítico con el Vaticano y el Papa cuando mi razón me inclina a pensar que sus planteamientos son erróneos, y con la excepción de las ocasiones que el Papa hable "ex cátedra", lo que no se ha producido desde hace tiempo

En su momento publiqué un POST llamado “LOS DESLICES DOCTRINALES DEL PAPA NEGRO” en el que explicaba que “PAPA NEGRO” es la forma en que tradicionalmente se ha llamado al superior de los Jesuitas, dado el poder que tiene en la Iglesia, afirmando que lamentaba poder escandalizar con mis críticas a los Católicos bien intencionados que defienden al Papa a toda costa, a quien llamo "Papa Negro" por ser el primer jesuita en alcanzar la cátedra de San Pedro.

Siempre he considerado un grave error de Bergoglio su indisimulada beligerancia anticapitalista y eco climática, que se ha manifestado sin ambages, en su encíclica “Laudato si” de 24 de mayo de 2015, en la que se muestra firme partidario de la teoría de la “Culpa humana en el cambio climático” materia sobre la que no existe consenso científico, pero que gusta mucho a los ecologistas izquierdistas, ligado a las críticas al capitalismo.

Lo primero que lamento es que el Papa no se haya informado de que tras las posiciones oficialistas de los luchadores contra el Calentamiento global no se esconde sino un claro posicionamiento político de la ONU, que arropa en este terreno posiciones Malthusianistas, tanto de las izquierdas, anti sistémicas y ecologistas, como de los ultra capitalistas conservadores, todos los cuales sostienen el origen antropológico del calentamiento del clima en nuestro planeta, con unos fines igual de oscuros pero que, aún dispares, les hacen ir de la mano en este asunto, como son, para la izquierda considerar el Maltusianismo una fórmula para forzar la desalienación de los pueblos y allanar el camino a la revolución y para la derecha un instrumento para frenar la competencia que implica el desarrollo de los países emergentes y del tercer mundo.

Ello queda demostrado por un hecho, que no se escapará a ningún observador avispado, como es que las medidas propuestas por el Protocolo de Tokio y otras recomendaciones de IPCC, no centren la exigencia de actuaciones en los países desarrollados, con capacidad de inversión en medidas reductoras de la emisión de CO2, sino sobre las economías de los países emergentes, a quienes se culpa de una actuación antiecológica e irrespetuosa con las directrices contra el cambio climático del IPCC en favor de sus economías. El Tema ya lo hemos abordado en nuestro post MALTHUSIANISMO

Sin embargo, mi pregunta en esta situación es: ¿Qué pinta el Papa tomando posición en un debate científico de controversia irresoluta ─polémica analizada en nuestros posts a los que se puede acceder clickando en su nombre LA AMENAZA REAL DEL CAMBIO CLIMÁTICO, REFLEXIONES DE UN CLIMAESCÉPTICO y NEUROSIS CLIMÁTICA─, tomando partido por una causa propia de los sectores izquierdistas de la propia Iglesia?

De todos modos, ya os advierto que este POST no será breve, dado lo delicado e importante que es el tema que trataremos.

Lamentablemente, y con todo mi respeto al Papa Francisco en su labor de Papa, y mi consideración hacia él como un hombre Santo, lo cierto es que con su posicionamiento en esta materia, puede acabar metido en camisa de once varas, entrando a tomar partido por una de las partes en conflicto en un debate científico complejo, delicado y en plena ebullición, en donde su autoridad de Obispo de Roma no le atribuye mayor conocimiento que a cualquier otro lego en la materia, cediendo a los posicionamientos de los sectores más progresistas de la Iglesia y a asesores poco informados en la materia, partidistas e imprudentes, que le hacen entrar en un posible callejón sin salida, poco recomendable y ajeno a su labor pontificia.

Ya lo dice Gabriel Albiac:

“Eso a la cual llamamos naturaleza ─despliegue inacabable de fuerzas materiales─ puede ser figurado bajo cualquier metáfora. Menos bajo esa, estúpida, de lo bueno o lo bello, que tantísimo satisface a bucólicos y ecologistas (…) Una inteligencia básica debería bastarnos para sospechar que decir «naturaleza» es decir «no sé y no quiero saber que ignoro”.

Por tanto, que nadie mal aconseje al Papa para entrar en materias que para él, que no es un experto climatólogo ni naturalista, son esquivas y farragosas como para cualquier lego, por muy bienintencionado que sea. Acepte, Santidad, como dice el pasaje de los Evangelios, que a veces es preciso

“Dar a Dios lo que es de Dios y al Cesar lo que es del Cesar” 

Pero lo más grave del asunto es que el Papa no vaya a centrar su primera encíclica ─puesto que la firmada por él “Lumen Fidei” es prácticamente obra de Ratzinger─ en asuntos espirituales, que se supone deberían ser su prioridad, y ni tan siquiera en asuntos terrenales que conciernan directamente a la defensa de los pobres y desfavorecidos del mundo, si no, precisamente, en un tema que para ellos, para los pobres, es estrictamente “superficial” y que realmente sólo interesa en los países de economías desarrolladas.

Qué duda cabe que la defensa de la riqueza natural y biodiversidad de nuestro planeta debería ser una prioridad paralela al desarrollo, pero eso no se puede hacer castigando a los países en vías de desarrollo, frenando este, precisamente, con políticas malthusinistas al albur de la lucha contra el cambio climático.

El asunto es bastante más complejo, e intervienen en él muchas más derivadas de las que trata el Papa en sus discursos y encíclica de tinte ecologista. Estoy completamente seguro de ello.

Es precisamente en esa materia del “desarrollo sostenible y ecológicamente respetuoso” donde deberían centrarse los esfuerzos internacionales más allá del mero ─y puesto en cuestión─ “Calentamiento Global”.

 

Los países en desarrollo precisan abordar sus procesos de industrialización con ayuda de los países desarrollados y de las instituciones internacionales, pues ese desarrollo es imprescindible para lograr una mejoría de la dignidad de los ciudadanos desfavorecidos del mundo, por vía de su mejoría económica y por ende cultural.

Centrar el debate en el discutible problema del “Calentamiento Global” con medidas claramente Malthusianistas, es errar el tiro, desviar la atención de los problemas reales, y alinearse con los planteamientos más amorales y extremos existentes en la materia.

De la misma forma que eligió la isla de Lampedusa y el drama de la inmigración para convertir su primer viaje apostólico en un alegato contra la “globalización de la indiferencia”, Bergoglio ha querido que su encíclica “Laudatio Si” se convierta en una defensa apasionada de la ecología. Según fuentes del Vaticano, la encíclica en la que Jorge Mario Bergoglio y un significativo grupo de asesores –entre los que destacan el cardenal ghanés Peter Turkson y los teólogos argentinos Carlos María Galli y Víctor Manuel Fernández-- llevan trabajando desde otoño de 2013 se centra en la enorme preocupación, que Bergoglio nunca ha ocultado, ante lo que considera uno de los más grandes desafíos de la humanidad, “la custodia de la creación y la ecología”.

Ya no queda ninguna duda de que el jesuita Bergoglio, se esperara o no ser elegido Papa tras la renuncia de Joseph Ratzinger, tenía muy claro desde el primer día su proyecto de Iglesia. No sólo porque sus primeros desplazamientos por él elegidos una vez designado Papa –las islas de Lampedusa y Cerdeña— quisieran escenificar el viaje hacia las periferias de la inmigración y el paro, sino porque ya en la primera misa de inauguración del pontificado, el 19 de marzo de 2013, subrayó la importancia de “custodiar la naturaleza”. Dijo entonces que Francisco de Asís, en cuyo nombre y mensaje quiere inspirar su papado, representa el modelo de vida austero, respetuoso con la creación, tan lejano a la actual “cultura del descarte”, por culpa de la cual en unos países se derrochan de forma caprichosa alimentos y recursos naturales mientras en otras latitudes millones de personas mueren de hambre. Sólo cuidando la naturaleza, advirtió el Papa, es posible también “custodiar a la gente, preocuparse por todos, especialmente por los niños, los ancianos, los más frágiles”.

Han sido muchas desde aquel día las referencias de Francisco a la protección de la naturaleza, tanto a lo largo de sus viajes como en las audiencias en la plaza de San Pedro. El pasado mes de mayo, ante unos 100.000 peregrinos llegados de todo el mundo, Bergoglio advirtió:

La naturaleza no es una propiedad de la que podamos abusar a nuestro antojo, ni mucho menos es la propiedad de unos pocos, sino un don de todos, que debemos custodiar. Si destruimos la creación, la creación nos destruirá a nosotros. ¡Nunca lo olvidéis!”.

Bergoglio ha sacado a colación en varias ocasiones un dicho popular: “Dios perdona siempre, los hombres algunas veces, la naturaleza nunca”. Y, el pasado mes de julio, declaró: “Estamos destruyendo la Creación. Matamos la naturaleza sin darnos cuenta de que nos estamos quedando con un desierto, no con un jardín”. El pontífice admitió que estaba escribiendo una encíclica que podría llevar el nombre de “La ecología de la Humanidad”.

 

El Papa ha querido que la parte doctrinal de su encíclica sea sustentada por los dos máximos responsables del Pontificio Consejo para la Justicia y la Paz, su presidente, el cardenal ghanés Peter Turkson, de 66 años, y su secretario, el obispo italiano Mario Toso, de 64 años, un prestigioso experto en teología y filosofía, aunque “demasiado progresista” para algunos conciliábulos vaticanos. La parte expositiva también ha sido redactada por dos de las personas más cercanas a Bergoglio. El arzobispo Víctor Manuel Fernández, rector de la Pontificia Universidad Católica de Argentina (UCA), y el sacerdote Carlos María Galli, doctor en Teología por la UCA.

 

Pero centrémonos en el análisis de los principales puntos de la Encíclica:

 

Existe una evidente contradicción en alabar a:


“quienes luchan con vigor para resolver las consecuencias dramáticas de la degradación ambiental en las vidas de los más pobres del mundo.”

 

y la necesidad de esos pobres de realizar actividades que, aún heterodoxas con las doctrinas conservacionistas, les permitan salir de esa terrible pobreza.

 

La acumulación de basuras sin control se produce más en los países no desarrollados que en los desarrollados en los que el reciclaje y tratamiento de residuos está muy avanzado, pero eso vuelve a caer en una incongruencia pues sería tanto como pedir a los países no desarrollados que no tienen esos procesos implantados que redujeran su consumo, incrementando su pobreza por mor de no ·ensuciar el planeta

 

“…la mayor parte del papel que se produce se desperdicia y no se recicla… “

 

     Esta afirmación, por ejemplo, es falsa

 

En los países mayores productores de papel como son los escandinavos o Canadá y EEUU existen planes de reforestación para suplir los árboles talados para la fabricación de papel, de modo que por ejemplo en los países escandinavos la superficie arbórea ha crecido en los últimos años casi un 20% respecto de la existente en el momento en que se iniciaron estos planes, y nuevamente son los países no desarrollados los que carecen de pantas de reciclaje y donde se produce ese descarte del que “Francisco” nos habla.

 

Otra afirmación es que:


 “La humanidad está llamada a tomar conciencia de la necesidad de realizar cambios de estilos de vida, de produc­ción y de consumo, para combatir este calenta­miento o, al menos, las causas humanas que lo producen o acentúan.”…  “numerosos estudios científicos señalan que la mayor parte del calentamiento global de las úl­timas décadas se debe a la gran concentración de gases de efecto invernadero (anhídrido carbóni­co, metano, óxidos de nitrógeno y otros) emiti­dos sobre todo a causa de la actividad humana”… ”Esto se ve potenciado especialmente por el patrón de desarrollo basado en el uso intensivo de combustibles fósiles, que hace al corazón del sistema energético mundial. También ha incidido el aumento en la práctica del cambio de usos del suelo, principalmente la deforestación para agricultura.”…” A su vez, el calentamiento tiene efectos so­bre el ciclo del carbono. Crea un círculo vicioso que agrava aún más la situación, y que afectará la disponibilidad de recursos imprescindibles como el agua potable, la energía y la producción agríco­la de las zonas más cálidas, y provocará la extin­ción de parte de la biodiversidad del planeta.” 

 

     El calentamiento ori­ginado por el enorme consumo de algunos países ricos tiene repercusiones en los lugares más po­bres de la tierra, especialmente en África, donde el aumento de la temperatura unido a la sequía hace estragos en el rendimiento de los cultivos [[1]]

 

     Esta última afirmación en concreto queda desmentida por este estudio del paleoclimatólogo Antonio Uriarte DESIERTOS MAS VERDES 

 

Y todas estas aseveraciones clima alarmistas contenidas en la Encíclica son, cuando menos discutibles, y toman partido por la posición oficialista de la ONU, pues no podemos olvidar que otro “nutrido grupo de científicos” englobados en el PNICC (Panel No Intergubernamental del Cambio Climático) las desmienten, tal y como apuntaba en ESTE post PANEL NO INTERGUBERNAMENTAL DEL CAMBIO CLIMÁTICOOTRO  de Antonio Uriarte.

 

      Por otra parte, el Papa hace una crítica injustificada y fuera de lugar a la propiedad privada, en un guiño a los movimientos progresistas de la iglesia de los países desarrollados y de los movimientos populistas de los países en desarrollo al afirmar:

 

En algunos lugares, rurales y urbanos, la pri­vatización de los espacios ha hecho que el acceso de los ciudadanos a zonas de particular belleza se vuelva difícil. En otros, se crean urbanizaciones «ecológicas» sólo al servicio de unos pocos, don­de se procura evitar que otros entren a molestar una tranquilidad artificial. Suele encontrarse una ciudad bella y llena de espacios verdes bien cui­dados en algunas áreas «seguras», pero no tanto en zonas menos visibles, donde viven los descar­tables de la sociedad. [[2]]


 

La tierra de los pobres del Sur es rica y poco contaminada, pero el acceso a la propiedad de los bienes y recursos para satis­facer sus necesidades vitales les está vedado por un sistema de relaciones comerciales y de pro­piedad estructuralmente perverso. [[iii]]


¿Sistema de propiedad estructuralmente perverso

 

Recordemos que el papa cita la declaración universal de Derechos Humanos en varios pasajes de su encíclica, pero en este punto se olvida que el Derecho a la propiedad privada también es un derecho esencial según su artículo 17. Otro guiño a la progresía pro socialista vaticana y a las influencias marxistas jesuítico/argentinas y el desconocimiento del papa de lo que es una verdadera economía libre de mercado, lo que no existe, desde luego, en Argentina, en donde ha vivido toda su vida.

 

Y, por cierto, Santidad, ¿hablamos de ecología o de distribución de la riqueza?

 

El resto de la Encíclica es más pastoral, centrándose en las escrituras y sus recomendaciones de amor hacia la naturaleza, hacia la “Creación”, por lo que voy a acabar aquí mis críticas.

 

Bien haría el papa en no dejarse convencer tan fácilmente de cuestiones tan espinosas, y centrar su actividad en lo que es su misión, ser jefe de la Iglesia católica y velar por las cuestiones doctrinales y no científicas.

 

En este punto, y ante el entusiasmo de la ONU, no puedo sino recordar las manifestaciones de GUY SORMAN en la entrevista concedida al diario ABC de Madrid el 8 de abril de 2015, en el que, a la pregunta: ¿Le gusta este Papa y lo que está diciendo?, contestó:

 

“Cuando [el Papa] dice que la mayor preocupación de la Iglesia es cuidar de los pobres estoy de acuerdo, lo apruebo. Es uno de los grandes papeles de la Iglesia. Pero cuando empieza a hablar de problemas globales, como cuál es el mejor sistema económico o el calentamiento global, él no sabe más que otros. Puede ser el Papa, pero no conocer los temas. Creo que el Papa no es prisionero del tiempo, sino de su época en Buenos Aires. El Papa se sirve del típico lenguaje de la izquierda y de los jesuitas en Buenos Aires. En guerra con el Opus Dei (el Opus Dei era partidario del mercado y los jesuitas estaban en contra), creo que todo su pensamiento social está basado en una experiencia limitada y en un conocimiento limitado, fruto de lo que vivió en Argentina, que nunca ha sido un mercado libre. El Papa creía que vivía en un mercado libre y no es así, vivió en una economía mafiosa, que es algo totalmente distinto.”

 

La misma tesis, en relación con la falibilidad de las manifestaciones o pronunciamientos de los Papas a lo largo de la Historia sobre temas ajenos a la religión, y concretamente a sus encíclicas de contenido religioso, mantiene el economista norteamericano Thomas E. Woods en su obra “PORQUÉ EL ESTADO SI ES EL PROBLEMA” [[iv]quien nos dice:

 

“(...) Siento el más profundo respeto por los papas anteriores al Vaticano II cuyos comentarios económicos lamento haber tenido que criticar en el presente estudio. Eran hombres buenos, santos y valientes que gobernaron la Iglesia con gran habilidad y coraje y de cuyos escritos me he beneficiado inmensamente. Pero por grandes que fueran, por el mero hecho de ocupar el sillón de San Pedro no heredaron una perspectiva económica superior a la que pueda poseer cualquier persona inteligente. El hecho de que en este libro someta a cuidadoso escrutinio algunas de sus afirmaciones sobre cuestiones económicas, no significa que los esté criticando como papas.”

 

Por otra parte los últimos inviernos han sido especialmente crudos en la costa Este norteamericana, y nadie comenta los efectos climáticos que empieza a provocar el fenómeno de oscilación térmica del Pacifico conocido como “El Niño” o “La Niña” según se produzca calentamiento o enfriamiento del mar.

 

Por otra parte existe un movimiento científico opuesto a estas teorías, conocidos como “clima escépticos”, grupo formado por científicos independientes y grupos liberal-conservadores, que alegan que el cambio climático es, como la deriva de los continentes, un hecho no controlable por el hombre.

 

Qué duda cabe de que el cambio climático se está produciendo, pero el estudio científico de sus causas y efectos es desalentador, ante la enorme cantidad de contradictorias conclusiones a que llegan los científicos de ambas tendencias.

 

Así, es evidente que durante los últimos años se está produciendo una reducción de la superficie de hielo invernal en el Polo Norte –Ártico─, pero sin embargo esta reducción se ve correspondida por un incremento porcentualmente mayor de crecimiento de los hielos del Polo Sur –Antártico─ y las últimas noticias afirman que la capa de hielo de Groenlandia ha crecido de forma extraordinaria en las últimas semanas.

 

De lo que no cabe duda alguna es de que no es la actividad humana la desencadenante de los cambios climáticos que se están produciendo en nuestro planeta, eso sería tan aventurado como decir que es el hombre el causante de la deriva de los Continentes, inexorable y callada hasta que provoca un desastre como el reciente terremoto en Nepal.

 

Según la opinión de los científicos clima escépticos, organizados en torno al NIPCC:

 

El calentamiento total habido desde aproximadamente 1860 corresponde a la recuperación de las temperaturas bajas de la Pequeña Edad de Hielo, modulado por ciclos naturales causados por las oscilaciones oceánico-atmosféricas, o por variaciones solares con las periodicidades de de Vries (de unos 208 años), de Gleissberg (de unos 80 años) y otras más cortas. [[v]]

 

Por otra parte, y contrarrestando el alarmismo del que está contagiada la ONU, el propio informe afirma:

 

Durante el reciente tiempo geológico, la temperatura de la Tierra ha fluctuado entre +4ºC y -6ºC con respecto a la temperatura del siglo XX. Un calentamiento de 2ºC por encima de la temperatura actual, si se diese, entraría dentro de los límites de la variabilidad natural [7]

 

Finalmente, el informe del NIPCC recoge las siguientes dos conclusiones [7]:

 

1.- Las causas del calentamiento global histórico son aún inciertas, pero existen correlaciones significativas entre el devenir climático y las variaciones multidecadales y la actividad solar durante los últimos cientos de años.

 

2.-Las proyecciones futuras de los ciclos solares implican que las próximas décadas pueden estar marcadas por un enfriamiento más que por un calentamiento, a pesar de que continúen las emisiones de CO2

 

Y me dirán ustedes, pero si existe el más mínimo riesgo de que el calentamiento global esté influido por el comportamiento humano, tomemos medidas, pues algo harán.

 

Mi pregunta en esta situación es: ¿Qué pinta el Papa tomando posición en un debate científico de controversia irresoluta ─polémica existente analizada en nuestros posts   LA AMENAZA REAL DEL CAMBIO CLIMÁTICOREFLEXIONES DE UN CLIMAESCÉPTICO y NEUROSIS CLIMÁTICA ─, más allá de tomar partido por una causa propia de los sectores izquierdistas de la propia Iglesia?

 

No olvidemos las palabras anteriormente mencionadas de Guy Sorman:

 

 El Papa se sirve del típico lenguaje de la izquierda y de los jesuitas en Buenos Aires”

 

y no olvidemos que esa izquierda jesuítica sudamericana ha sido el caldo de cultivo de la herejía de la “Teología de la Liberación”, que desnaturaliza el mensaje salvífico de Cristo en aras de una política terrenal de redención puramente material y no espiritual de los pobres, como denunciamos en nuestros Posts  "IGLESIA DE SAN CARLOS BORROMEO" y "JON SOBRINO Y LA TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN"


 Y lo que propone, no sin cierta carga de ingenuidad, es que todos los hombres seamos beatíficos, ya que lo único que podría, y debería, salvarnos del «climatismo» es una metamorfosis moral.

¿De dónde surgiría esta redención de la Humanidad, convertida repentinamente a la pobreza compartida en vez de dedicarse a la búsqueda del progreso material y de la libertad individual? El Papa no contesta; esta encíclica es menos política que apocalíptica, no tiene ninguna utilidad práctica y tiene que ver con la teología, no con la ciencia política o la económica.

Y por ese camino, con sus deslices y anatemas, puede que este Papa nos conduzca al cataclismo. Por ello, recordemos las palabras de Jesús:

“Dar al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios”

A mí, al menos, me desconcierta y escandaliza.

Debemos asimismo recordar que el cofundador y ex presidente de Greenpeace, Patrick Moore, dice que el cambio climático es un "engaño y estafa", que se ha "apoderado de la ciencia con la superstición y una especie de combinación tóxica de religión e ideología política". 

El mensaje del cofundador de Greenpeace se hace eco del de John Coleman, el difunto fundador de Weather Channel que calificó el calentamiento global como " la mayor estafa de la historia "  .

 

Moore afirma que el  miedo y la culpa  están impulsando el argumento del cambio climático, 

El miedo se ha utilizado a lo largo de la historia para controlar las mentes y las billeteras de las personas y todo lo demás, y la catástrofe climática es estrictamente una campaña de miedo. Bueno, miedo y culpa. Temes que estás matando a tus hijos porque estás conduciendo. Recójalos en su SUV y emita dióxido de carbono a la atmósfera y se sentirá culpable por hacerlo. No hay una motivación más fuerte que esos dos.

 

Y finalmente tampoco quiero omitir las opiniones de ANTÓN URIARTE, ya fallecido, en la entrevista concedida el 27/04/2016 a “Noticias 324.cat”, e inmediatamente retirada por orden del jefe de meteorología de TV3 Tomás Molina

En esa entrevista Antón Uriarte hacía las siguientes manifestaciones que creo merece la pena recordar:

En realidad, los escépticos manejamos los mismos datos y las mismas series de temperatura que los oficialistas, pero no vemos en esos datos el calentamiento catastrófico del que se habla. La temperatura del siglo XX subió desde unos 13.6ºC al principio hasta unos 14.5ºC al final, pero no lo hizo de una forma regular. La subida comenzó bastante antes de que se le pudiese achacar al CO2 el incremento, hacia 1910, y la temperatura subió hasta 1945. Después hubo un largo período de estabilidad hasta 1975, y de 1975 hasta 1998 subió de nuevo. Desde hace doce años no ha subido nada, a pesar del incremento del CO2. Por lo tanto, estamos desde hace un siglo en lo más alto, pero en los doce años que llevamos de este siglo XXI,  la temperatura no ha subido. En 1990 el IPCC (Panel Intergubernamental del Cambio Climático) publicó su primer informe. En una de las páginas del resumen inicial se vaticinaba que la temperatura en el 2025 habrá subido probablemente 1ºC con respecto a la de 1990, con una media aproximada de 0,3 ºC por década.  Han pasado ya 22 años desde que se hiciera aquella predicción y no se ha cumplido esa subida, pues todas las series indican desde entonces, desde Enero de 1990, una tendencia lineal de entre 0,13 y 0,18 ºC por década, que es mucho menos, y cero de subida en los últimos diez años.

 

El CO2 está en la base de la vida orgánica de este planeta. Con CO2, agua y luz es como se crea la vida. A esta reacción, la fotosíntesis, le viene muy bien que haya más CO2 en el aire. Lo sabe cualquiera que tenga un invernadero. En las épocas en que ha habido más CO2 en la atmósfera, por ejemplo durante toda la era secundaria y casi toda la terciaria, la vegetación en la Tierra era mucho más abundante. Otra ventaja del incremento del CO2 en la atmósfera es que las plantas aguantan mejor las sequías ya que cierran sus estomas y pierden por evapo-transpiración menos agua. Es un absurdo el paradigma reinante de que el CO2 es el mayor contaminante. Al contrario, es una bendición que el CO2 aumente. En las épocas glaciares, cuando el CO2 desaparecía en los océanos y su concentración atmosférica bajaba de las 200 partes por millón (ahora estamos en casi 400 ppm), la vegetación arbórea tenía dificultades para desarrollarse, no sólo por el frío, sino por esta bajada de CO2 que dificultaba la fotosíntesis y el crecimiento de las plantas.

 

Steve McIntyre demostró que los cálculos que originaron la famosa gráfica del “palo de hockey” eran erróneos. Fué el primer gran varapalo a los gurús del cambio climático. Ahora, el “climagate”, la difusión de miles de e-mails del departamento del clima de la Universidad de East Anglia, han sacado a la luz el comportamiento poco ético de algunos de esos gurús. ¿Puede más la fe, la ideologia, que el método científico? ¿Són los “modelos”, como sugiere Claude Allègre, una nueva ideologia.

No es fácil encontrar una música adecuada para este complejo y delicado POST, pero voy a intentarlo con "LA TRISTESSE DU DIABLE" de Meimuna







[[1] ] Punto 23 de la Encíclica

[[2]] Punto 45 de la Encíclica

[[iii]] DUDH Art. 17

[[iv]] Thomas E. Woods; PORQUÉ EL ESTADO SI ES EL PROBLEMA; Ed. Ciudadela, Madrid, 2008; Título original: “The Church at the market. A Catholic defense of the free economy”;  Lexintong Books, Maryland, EEUU)

[[v]]Antón Uriarte, Panel No Intergubernamental del Cambio Climático (NIPCC), resumen de sus conclusiones”; “Sumario Ejecutivo”, el Cambio Climático Reconsiderado II: Ciencia Física (Chicago, IL: The Heartland Institute, 2013

 

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