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miércoles, 29 de abril de 2020

CRÓNICA DE UNA EPIDEMIA ANUNCIADA Y MAL ATAJADA “LA PESTE ROJA”



En el mayor cataclismo del último medio siglo, un gobierno de párvulos perversos tiene su nombre propioTRAGEDIA                                         
Gabriel Albiac – ABC 6.4.2020



Tras no alcanzar la mayoría absoluta en la primera votación para su investidura como Presidente del Gobierno, el día 5 de enero de 2020, Pedro Sánchez obtuvo en la segunda Sesión de Investidura el voto de167 diputados: los 120 del PSOE, los 35 de la formación Comunista radical Unidas Podemos, los 6 de los separatistas vascos del  PNV, los 3 de Más País, escisión personalista de Unidas Podemos encabezada por Iñigo Errejón, el de Nueva Canarias, el del estrambótico partido Teruel Existe y el del partido separatista gallego BNG, así como la abstención de los 13 diputados de ERC, partido catalán republicano de izquierdas heredero del asesino Companys y de los 5 de EH-Bildu, los herederos políticos de la banda asesina terrorista ETA, mientras que el voto del NO se quedó en 165 Diputados.

A los pocos días, y después de que el líder del PSOE dijera reiteradamente en campaña electoral, que nunca pactaría con los comunistas bolivarianos chavistas de Unidas Podemos, el Sr. Sánchez anunció, sin vergüenza ni pudor alguno, su pacto de coalición con Unidas Podemos, los comunistas radicales, para la formación de Gobierno, en el que el Sr Iglesias ocuparía la Vicepresidencia Segunda.

Desde la formación del Gobierno, el 13 de enero de 2020, la política del nuevo ejecutivo se centró en el mensaje feminista como prioridad práctica e ideológica.

El día 31 de enero de 2020 la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya advirtió a España, tras una reunión de sus mayores expertos en Ginebra, sobre las proporciones de lo que se avecinaba. E instó a tomar medidas drásticas para frenar una potencial pandemia.  y promover medidas de distanciamiento físico en las relaciones sociales, medidas de distanciamiento que, en España, cuarenta días después, no se cumplieron.
Sin embargo, es de todos sabido que el Gobierno animó a participar masivamente en las más de 400 marchas convocadas el 8 de marzo por el Día Internacional de la Mujer, y que para no suspender estas, autorizo centenares de actos públicos de concentración de personas, como mítines de otros partidos, conciertos, partidos de futbol, etc…
Ese día había en España 673 personas contagiadas y 17 muertos. Al día siguiente, el lunes 9, ascendieron a 1.073 y 28 muertos. Sólo en Madrid, en 24 horas se duplicaron los casos pasando de 202 a 436. Hoy, las cifras oficiales hablan de 17.000 muertos, aunque esa cifra está puesta en duda por los expertos, que afirman que el número de fallecidos en estas fechas, por la epidemia, podrían situarse en España en torno a los 40.000 muertos infectados.
Desde entonces hemos sufrido la declaración del Estado de Alarma, con orden de reclusión de los españoles en sus casas, restricciones a la movilidad personal, cierre de actividades económicas no esenciales y medidas de índole económica que son un verdadero desastre y que van a provocar una crisis económica sin parangón, de la que tardaremos años en recuperarnos.
Pero para entender por qué esto está siendo así, hay que analizar las razones de la ineficaz, absurda, políticamente contaminada e irresponsable actitud de nuestro Gobierno, y no voy a centrarme en los ejemplos que atestiguan esa ineptitud, si no en las causas de índole ideológica que nos han traído hasta este punto.
Y para ello debemos retroceder, en principio, hasta el primer cuarto del s.XX, y analizar las teorías, hoy aplicadas por la izquierda radical marxista, que encuentran su fundamento en los postulados formulados por el teórico comunista italiano Antonio Gramsci.
Gramsci, nacido en Cerdeña en 1981, inició su andanza en el Partido Socialista Italiano en 1913, a la edad de 32 años.
Sin embargo, la resolución de la Internacional comunista que pedía en 1920 a los partidos socialistas el alejamiento de los reformistas y más en general de los gradualistas (los que pretendían la toma del poder político por la vía democrática electoral para efectuar las reformas sociales) fue desoída por el Partido Socialista Italiano.
                                           Retrato de Gramsci en 1922.

Lo que llevó a la escisión del Partido, que tuvo lugar el 21 de enero de 1921, en el Teatro San Marco de Livorno, con el nacimiento del Partido Comunista de Italia (PCI), en cuyo comité central entran dos ordinovistas, Gramsci y Terracini.
            A partir de ese momento Gramsci lidera el movimiento Comunista Italiano hasta su encarcelamiento por el Régimen Fascista desde 1927 hasta 1935 período en el que escribe sus “Cuadernos de la Cárcel”  un total de 32 cuadernos publicados  tras sumuerte, ocurrida en 1937, y que constituyen el legado teórico del Gramsci ideólogo.
Es en estos Cuadernos es donde se desarrolla la idea de la “hegemonía” gramsciana, elemento esencial en el que se fundamenta toda su construcción ideológica política y sociológica, que los líderes Comunistas radicales de Unidas Podemos respetan como los cristianos su catecismo.
Pero ¿en qué consiste y como opera esa “hegemonía”?
Gramsci atribuyó un papel central a los conceptos de infraestructura (base real de la sociedad que incluye fuerzas de producción y relaciones sociales de producción) y superestructura ("ideología", constituida por las instituciones, sistemas de ideas, doctrinas y creencias de una sociedad), a partir del concepto de "bloque hegemónico".
Según ese concepto, el poder de las clases dominantes sobre el proletariado y todas las clases sometidas en el modo de producción capitalista, no está dado simplemente por el control de los aparatos represivos del Estado pues, si así lo fuera, dicho poder sería relativamente fácil de derrocar (bastaría oponerle una fuerza armada equivalente o superior que trabajara para el proletariado); dicho poder está dado fundamentalmente por la "hegemonía" cultural que las clases dominantes logran ejercer sobre las clases sometidas, a través del control del sistema educativo, de las instituciones religiosas y de los medios de comunicación.
A través de estos medios, las clases dominantes "educan" a los dominados para que estos vivan su sometimiento y la supremacía de las primeras como algo natural y conveniente, inhibiendo así su potencialidad revolucionaria.
Así, por ejemplo, en nombre de la "nación" o de la "patria", las clases dominantes generan en el pueblo el sentimiento de identidad con aquellas, de unión sagrada con los explotadores, en contra de un enemigo exterior y en favor de un supuesto "destino nacional".
Se conforma así un "bloque hegemónico" que amalgama a todas las clases sociales en torno a un proyecto burgués.
Partiendo de tales conceptos, Gramsci se formula la pregunta de cómo el pueblo, el proletariado, las clases sometidas, podrían alcanzar aquella “hegemonía”, que determinase otra forma de entender y regir la Sociedad.
La fórmula no sería otra que la de desarrollar programas culturales que permitan convencer a la sociedad que existen otros valores diferentes a los del capital y la burguesía que permitirían una mayor igualdad con el mismo bienestar, valores como la solidaridad, la justicia social, el derecho efectivo al trabajo o a la vivienda, la igualdad de género, raza o inclinación sexual, el respeto a la naturaleza, o los derechos fundamentales colectivos, deberán ir conquistando la cabeza y el corazón de millones y millones de seres humanos, y una vez que tales valores sean mayoritarios en la sociedad estaremos en la posición que permita que la “hegemonía” sea conquistada por las clases populares.
Para ello es esencial conseguir la sustitución de los “derechos humanos” de carácter individualista, por los “derechos colectivos”, tema al que nos hemos referido en nuestro anterior post.
Toda esta construcción teórica de Gramsci ha tenido sus seguidores y sus consecuencias en el período histórico de la postguerra de la II Mundial, dando lugar a las corrientes marxistas deconstructistas, pues los lideres neocomunistas huyen, en nuestros días, de las revoluciones violentas y han acogido las estrategias de Gramsci para llegar “pacíficamente” a la sociedad comunista donde se engendrará la utopía del “hombre nuevo”, y esta estrategia del comunismo “deconstructista” es, en la práctica, mucho más peligrosa que las de los revolucionarios bolcheviques de principios del s. XX
Menos mal que a las bases de la izquierda radical, mucho menos cultivadas y más adoctrinadas, se les ve el plumero bolchevique y continúan actuando en el marasmo de la violencia como método revolucionario.

Efectivamente su falta de preparación y su aborregado adoctrinamiento les ha impedido asumir las enseñanzas del propio Marx, quien nos dice que:

"La tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos. Y cuando éstos aparentan dedicarse precisamente a transformarse y a transformar las cosas, a crear algo nunca visto, en estas épocas de crisis revolucionaria es precisamente cuando conjuran temerosos, en su exilio, los espíritus del pasado, toman prestados sus nombres, sus consignas de guerra, su ropaje, para, con este disfraz de vejez venerable y este lenguaje prestado, representar la nueva escena de la historia universal”

afirmando que cada Revolución ha de tener su forma y su estética propias, las adecuadas al momento histórico en que se produzca y no imitando las actitudes de otras revoluciones anteriores, lo que no parece ser recordado por la NUEVA IZQUIERDA RADICAL que pretende encarnar PODEMOS y sus MAREAS, que no deja de ser un calco risible de los mensajes frentepopulistas de la España de los años 30 del s. XX. (Arderéis como en el 36 – Vamos a quemar la conferencia episcopal - La referencia permanente a la República- No Pasarán- etc.…)
Sin embargo, como ya hemos visto, sus líderes, algunos más “leídos”, están jugando esa baza de la “deconstrucción” social a través de la defensa de los derechos colectivos, amparándose esencialmente en los de los colectivos Islámicos, LGTB, y anticatólicos, y amparándose en el juego de la corrección política de los medios de comunicación, como caballos de Troya que destruyan los “principios sociales” de la cultura occidental, hasta llegar a una total desmembración de la misma, y, desde ese lodo primigenio, tratar de construir una sociedad comunista en la que sea posible la creación del tópico del “hombre nuevo”.
Pero ¿A qué se debe este cambio de estrategia?
Creo que la mejor explicación nos la da Marcuse en los años 50/60 del siglo pasado:
En cuanto al presente y a nuestra propia situación, creo que nos enfrentamos a un nuevo momento de la historia, porque hoy debemos liberarnos de una sociedad relativamente funcional, rica y poderosa […] El problema al que nos enfrentamos es la «necesidad» de liberarnos de una sociedad que atiende en gran medida a las demandas materiales e incluso culturales del hombre —una sociedad que, por usar un eslogan, reparte sus mercancías a un amplio sector de la población—. Y esto implica que nos enfrentamos a la liberación de una sociedad en donde la liberación no tiene el aparente sustento de las masas.
La solución, pues, ha sido la de buscar una liberación de todo aquello que implique restricciones al “Ser Libre”, es decir, como nos señala Zygmunt Bauman:

“Una de esas cuestiones fue la posibilidad de que lo que experimentamos como libertad no lo sea en absoluto; que las personas puedan estar satisfechas de lo que les toca, aunque diste mucho de ser «objetivamente» satisfactorio; que, viviendo en la esclavitud, se sientan libres y por lo tanto no experimenten ninguna necesidad de liberarse, renunciando a toda posibilidad de acceder a una libertad genuina. El corolario de este razonamiento fue la suposición de que las personas puedan no ser jueces competentes de su propia situación, y deban ser forzadas o engatusadas, pero en cualquier caso conducidas a experimentar la necesidad de ser «objetivamente» libres y a juntar el coraje y la determinación necesarios para luchar por ello.”

entendiendo, añado yo, que ello será posible con la deconstrucción de la sociedad occidental contemporánea, y la creación de la idílica y perfecta sociedad comunista.

Y ello porque, si seguimos las enseñanzas de Bauman, a la mayoría de los seres humanos contemporáneos les aterroriza ese proceso de liberación, pues implica tener que “ser” “decidir” y “actuar” asumiendo una responsabilidad que rechazan, pues no quieren «Depender de los propios recursos para satisfacer los propios deseos», de tal modo que según Émile Durkheim:

“El individuo se somete a la sociedad y esta sumisión es la condición de su liberación. Para el hombre, la liberación consiste en librarse de las fuerzas físicas ciegas e irracionales; lo consigue oponiéndoles la enorme e inteligente fuerza de la sociedad, bajo cuya protección se ampara. Poniéndose bajo el ala de la sociedad se vuelve, en cierta medida, dependiente de ella [como tributo a su propio hedonismo, y nihilismo, esencialmente manifestados en la pretensión de irresponsabilidad del “hombre de alma líquida”]. Pero se trata de una dependencia liberadora, y sus defensores no ven contradicción en ello”.

No obstante, los defensores de esta sumisión del individuo a la sociedad la consideran una “dependencia liberadora”, siempre que se trate, claro está, de sumisión a una “Sociedad Comunista”, en la que no cuente el individuo, sino los colectivos minoritarios en los que cada uno de ellos se integre.

Sin embargo, no cuentan estos “intelectuales” con escollos insalvables en su camino, como la inexistencia de un guion para la creación del Estado Comunista y la desalienación de los individuos para llegar a aquella figura del “hombre nuevo” en el ámbito de la “Sociedad perfecta Comunista”; o el carácter siempre individualista del hombre, olvidando que el hombre será siempre hombre y por tanto amante de su libertad “individual”.
Así, Mounier, fundador de la corriente filosófica “Personalista”, afirma:
“La laguna esencial del marxismo es haber desconocido la realidad íntima del hombre, la de su vida personal.”
Es verdad que Marx indicó con exactitud cómo lograr el cambio total de la situación de la sociedad capitalista burguesa del s.XX, pero no nos dijo cómo se debería proceder después. Suponía simplemente que, con la socialización de los medios de producción y la desaparición de la propiedad privada, la “Dictadura del Proletariado” daría paso la Sociedad Perfecta Comunista y configuraría al “Hombre Nuevo” mediante la desalienación del individuo.
Y esa indefinición, en la práctica —en todos los experimentos políticos reales de socialismo marxista, sin excepción alguna— ha desembocado en un muro infranqueable del que no se ha logrado encontrar salida: La “Dictadura del Proletariado”, que se enquista inevitablemente en si misma, y que es incapaz de encontrar vías de salida hacia aquella “Sociedad Perfecta” presagiada, sin lograr la aparición del “Hombre Nuevo” prometido, y perpetuándose, no ya en una “Dictadura del Proletariado”, sino en una “Dictadura de Partido” caracterizada por la tiranía de unos pocos “la nomenklatura” y el sufrimiento, la falta de libertad y la penuria económica de la mayoría.
Al final, parafraseando a Karl Popper, el Marxismo ha caído en la ridícula idea de pensar que se puede predecir el fututo mirando lo ocurrido en el pasado, lo cual según el austriaco:
“…es falso, teórica y moralmente falso”
Por eso, porque es imposible, porque la “adivinación del futuro” no es sino una falsedad, Marx no supo prevenir el devenir y los procedimientos a seguir una vez instaurada la “Dictadura del Proletariado” para superar esta fase de la evolución social fruto de la revolución, y alcanzar la “Nueva Jerusalén”, la sociedad perfecta presidida y habitada por el “Hombre Nuevo”.
En esta línea Ratzinger manifiesta:
“[Marx] Ha olvidado que el hombre es siempre hombre. Ha olvidado al hombre y olvidado su libertad. Creyó que, una vez solucionada la economía, todo quedaría solucionado. Su verdadero error es el materialismo: en efecto, el hombre no es sólo el producto de condiciones económicas y no es posible curarlo desde fuera, creando condiciones económicas favorables”.
Sin embargo, pese a todo ello, pese a la constatación evidente de los errores del Marxismo, la fascinación que ejerce su “promesa” liberadora del ser humano oprimido, sigue teniendo gran multitud de seguidores en nuestros días, tal y como manifiesta el italiano Marcelo Pera en su Libro “Porqué debemos considerarnos cristianos”. En el que nos dice:
“Recordamos continuamente los crímenes del nazismo, del fascismo o del franquismo, y con mucha más facilidad olvidamos los del comunismo. Los intelectuales de izquierda siguen pensando que la idea en que se inspiraba el comunismo era buena, pero que en la práctica se realizó mal. La utopía sigue obrando dentro de la cultura de izquierda, aunque no produce ninguna idea nueva.”
En definitiva debemos de llegar a la conclusión de que da igual el método empleado, ya sea la revolución violenta, ya la deconstrucción Gramsciana de la Sociedad y sus actuales valores facilitada por la licuefacción de las mentes y la sociedad definida por Bauman pues llegaríamos en cualquier caso, SI, a la Dictadura del Proletariado, pero ese callejón sin salida nos condenaría, como en todos los ensayos precedentes, a la tiranía de unos pocos, y al sufrimiento,  la falta de libertad y la penuria económica de la mayoría, y nunca alcanzaríamos la “Sociedad Perfecta Comunista” ni el mito del “Hombre Nuevo”, falacias demagógicas que ocultan el mero ansia de poder personal de los dirigentes comunistas.

Y así, con este previo análisis ideológico del marxismo contemporáneo llegamos a la cuestión esencial objeto de este escrito y enunciada en uno de los primeros párrafos de este:
Porque el gobierno presidido por Pedro Sánchez ha sido tan ineficaz, absurdo, políticamente contaminado, mentiroso e irresponsable en los trabajos de control y lucha contra la epidemia de Covid-19 que nos asola.
La primera razón de ello es que este Gobierno se creó para tratar de desarrollar un programa político que hiciese lo posible por un cambio en el paradigma de la “Hegemonía Social Gramsciana” del neocomunismo, que hemos venido analizando hasta el momento, y no para enfrentarse a una crisis sanitaria y económica como la actual, que desborda absolutamente su capacidad y preparación.
En segundo lugar, porque el Socialista Pedro Sánchez se ha visto amenazado por el comunista Bolivariano Pablo Iglesias, líder de Podemos, con desvelar la financiación irregular recibida por el Partido Socialista de las naciones narcotraficantes de Hispano América, esencialmente Venezuela Bolivia y Colombia, en un momento en que la DEA Administración para el Control de Drogas) y la fiscalía estadounidenses, están forzando sus actuaciones contra las narcodictaduras mencionadas y sus colaboradores, incluyéndose como tales a los políticos sospechosos de haber sido financiados por ellas, entre los que se encontrarían Zapatero, Sánchez, Iglesias, Monedero, Ábalos,
Y en tercer lugar, porque dichas amenazas, reiteradas al parecer, por la Vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez en su fugaz visita a España, habrían dado lugar a un giro en las políticas del Gobierno, preocupado en su salvaguarda y en las políticas, llamadas sociales, de signo comunista, exigidas por Podemos, a modo de huida hacia adelante, tratando de lograr durante el tiempo que les quede en el Gobierno, el cambio del paradigma de la “Hegemonía Social” a la que aspiran, descuidando la lucha contra la epidemia que nos asola.
Pero quedaría inconcluso este análisis si no hiciéramos mención a la crítica, hoy muy extendida, del marxismo, su desarrollo comunista y el resultado práctico del mismo en las llamadas “Democracias Populares”, que no son sino el desarrollo práctico de ese marxismo comunista y su relación con la nefasta gestión de la epidemia de COVID 19 por parte del Gobierno de España.

El nuevo sistema social, propio de las condiciones de vida del siglo XX, había demostrado rápidamente su imposibilidad de reemplazar, con la planificación económica y la regulación estatal del funcionamiento de la economía, los mecanismos del mercado propios del régimen capitalista, como forma de asignación eficiente de los recursos económicos que permitiera el abastecimiento de las grandes masas. Pero igualmente el socialismo construyó un sistema totalitario de control estatal de la sociedad en todos sus niveles (incluyendo los resortes más íntimos de la vida privada) hasta el punto incluso de acudir al terror y a la persecución de los disidentes.

El proyecto de poner fin a las desigualdades económicas y sociales, que representaba el socialismo, trató de imponerse por la vía de la anulación de las libertades políticas, y al final no logró presentar un resultado a la altura de sus propósitos. Para muchos, en una ecuación inaudita, Marx sería igual a campos de concentración.
Ello llevaría a los teóricos del Marxismo a tener que realizar una revisión de los postulados de Marx y su evolución no al comunismo como estado ideal en que habría de nacer la utopía del “Hombre Nuevo” desalienado, libre y perfecto. Y tal revisión tiene por resultado las formulaciones teóricas del “Nuevo Socialismo”
El enfrenamiento clasista entre empresarios y trabajadores tuvo un importante auge en los países europeos durante la llamada "sociedad industrial" pero el desarrollo del capitalismo e, incluso, la institucionalización de  los conflicto laborales por la vía de los acuerdos patronal/sindicatos y el desarrollo de la legislación laboral, habrían tenido como resultado una integración de la clase obrera al sistema hasta el punto, incluso, de que durante los últimos decenios del siglo XX, esta última sería la menos interesada en promover una revolución social, asumir sus costos y perder las prerrogativas obtenidas en el marco del Estado de bienestar.
El proletariado, entonces, ya no sería el sector social llamado a liderar una revolución o una transformación social, papel que estarían llamados a cumplir movimientos de otro carácter como el de género, la etnicidad, la reivindicación identitaria, la ecología, la lucha antinuclear, es decir, los grupos sociales marginales a los que se impone reconocer sus “Derechos Colectivos”.
 ¿Y que sería entonces un "marxismo sin proletariado"?
La realidad es que somos conscientes de que el desarrollo de la economía y la sociedad capitalista dejaban sin efectos muchas de las predicciones sociológicas de Marxc como fueron:
1.- La previsión del hundimiento del campesinado
2.- El crecimiento de la pobreza de las masas
3.- El augurio de la polarización de la sociedad en dos grandes clases, por la concentración creciente del capital.
4.- La disminución del número de propietarios
5.- La desaparición de la clase media
6.- La reiteración de crisis económicas
7.- la Disminución de la tasa de ganancia
Etc…

Así Bernstein afirmaba ya en 1899 que: "El campesinado no se está hundiendo" [...] "la pobreza y la servidumbre no aumentan" [...] "la polarización entre las clases [...] no se ha producido"; "la concentración del capital en grandes empresas se ve acompañada por el desarrollo de nuevas industrias, pequeñas y medianas; aumenta el número de propietarios; el nivel de vida está creciendo; en lugar de disminuir numéricamente la clase media aumenta; lejos de simplificarse, la estructura de la sociedad capitalista se hace más compleja y diferenciada"

En la época en que aún existía el socialismo en Europa del Este, llamaba la atención la manera como estos regímenes debían acudir al control policíao directo de la población para poder mantener la lealtad al sistema y evitar los desafectos, en contraste con las grandes libertades políticas, ideológicas y en las prácticas sociales que se podían observar en los países occidentales.

Mientras estos últimos lograban mantener elevados niveles de conflicto sin desbaratarse y desfondarse, los países socialistas necesitaban reprimir hasta las más mínimas expresiones de desajuste porque cualquier desacuerdo podía poner en cuestión la legitimidad precaria de su autoridad o el débil sentido de pertenencia. Y la explicación de este contraste habría que buscarlo precisamente en el hecho de que las prácticas de consumo garantizaban en el mundo occidental una integración social básica que permitía la existencia de un espacio de libertad, donde se podían desarrollar múltiples formas de expresión y desplegar múltiples identidades. La vieja pregunta que se hacían algunos sociólogos del siglo xix, acerca de las condiciones que hacen posible mantener la unidad de la sociedad ante la desaparición de la religión tradicional que cumplía esa función, ahora se puede responder de manera tajante: el consumo.


            Y ante estas realidades nos encontramos con la postura racionalmente insostenible de los movimientos de izquierdas, que no se justifican en la necesidad de “liberar a los oprimidos”, sino en establecer estructuras sociales que justifiquen, con una nueva ingeniería social, el asalto al poder por el poder mismo, para lo cual pretenden destruir el equilibrio de las sociedades occidentales, reestructurándolas en torno a nuevas categorías sociales como “inmigrantes”,” Personas LGTBI”, “Minorías étnicas”, etc…, cuyos derechos colectivos se antepongan a los derechos individuales del común los ciudadanos, reprimiendo sus derechos y doblegando sus libertades en aras de  “La Conquista del Cielo”

            EL PODER POR EL PODER

jueves, 24 de enero de 2019

¿POR MUCHOS O POR TODOS?



En las últimas semanas hemos sido testigos del cambio introducido por la Conferencia Episcopal Española en la fórmula de la consagración del Cáliz en la Santa Misa, que se ha producido en cumplimiento de la instrucción de la Congregación para la Disciplina de los Sacramentos y el Culto Divino de la Santa Sede, del 28 de marzo de 2001, que, sin embargo, no se ha cumplido en la práctica hasta ahora.

            El cambio se trató de explicar por una carta enviada por Benedicto XVI al Presidente de la Conferencia Episcopal Alemana, el Arzobispo Zollistsch, en la que le manifiesta que

“… cuando hubo que traducir al alemán el Misal Romano, bajo la responsabilidad de los obispos, había un consenso exegético en que la palabra «los muchos», «muchos», en Isaías 53,11s, era una forma de expresión hebrea que indicaba la totalidad, «todos»”.

Y continúa diciendo:

“…la Santa Sede ha decidido que, en la nueva traducción del Misal, la expresión «pro multis» deba ser traducida literalmente, y no al mismo tiempo interpretada. En lugar de la versión interpretada «por todos», ha de ponerse la simple traducción «por muchos»… (aunque) ..para quienes participan habitualmente en la Santa Misa, esto pueda parecer casi una ruptura precisamente en el corazón de lo sagrado. Ellos se dirán: Pero Cristo, ¿no ha muerto por todos? ¿Ha modificado la Iglesia su doctrina? ¿Puede y está autorizada para hacerlo? ¿Se está produciendo aquí una reacción que quiere destruir la herencia del Concilio?”

            Para concluir señalando que lo cierto es que Cristo se entregó por todos, y a todos alcanza su poder salvífico, como se desprende de varios textos sagrados como son

Pablo en la Carta a los Romanos afirma (Rm 8,32) Dios entregó a su Hijo «por todos»

 El mismo pablo, en la Segunda Carta a los Corintios, hablando de la muerte de Jesús (2 Co 5,14) nos recuerda que «Uno murió por todos»

 Y, en la Primera Carta a Timoteo (1 Tm 2,6) escribe Jesús «se entregó en rescate por todos».

Entonces, con mayor razón, una vez más, debemos preguntarnos: si esto es así de claro, ¿por qué en la Plegaria Eucarística está escrito «por muchos»?

Y finaliza su reflexión afirmando que “El respeto reverencial por la palabra misma de Jesús es la razón de la fórmula de la Plegaria Eucarística”. Y que lo cierto es que los Cristianos Católicos somos hoy ni tan siquiera muchos, sino muy pocos y que, si bien Cristo se entregó por todos, sólo son “muchos” quienes desde su libertad de conciencia aceptarán el mensaje del Salvador, pues el sacrificio de Cristo y la voluntad salvífica de Dios no tienen un efecto obligatorio ni automático, pues Dios respeta nuestra libertad. De modo que cada hombre tiene que acoger en su vida la salvación que Dios le otorga gratuitamente.

            Lamento profundamente discrepar de la opinión del Papa Benedicto, de la Congregación para la Disciplina de los Sacramentos y el Culto Divino y de la Congregación para la Doctrina de la Fe, cuyos miembros son, todos ellos, muy respetables Doctores Teólogos de la Iglesia, y entiendo que muchos de mis lectores consideren mi postura una imprudencia y una insolencia, pero tengo la impresión de que su instrucción responde a motivos que sospecho espurios, a los que ha cedido el Santo Padre por evitar nuevos enfrentamientos con la Curia.
            Y tales motivos podrían no ser otros que:

·        El temor de los actuales responsable de nuestra Iglesia, infectada por el virus de la corrección política, de que defender la voluntad salvífica de Cristo hacia “todos” pudiera ser interpretada como una intromisión y falta de respeto a los creyentes de otros credos, especialmente los musulmanes.
·        El deseo de la Iglesia de conservar a sus fieles, o, dicho de otro modo, de evitar el abandono de las Iglesias por los católicos, cada día menos numerosos, con el argumento de que la fórmula “por muchos” expresa la terrible realidad, ya comentada anteriormente, de que sólo muchos, pero no todos, se beneficien efectivamente de ese don salvífico consustancial a la muerte de Jesús, proscribiendo una interpretación ilusoria de la salvación, que puede desembocar en la creencia de que, por el Sacrificio de Cristo Jesús estuviéramos ya salvados, pues lo cierto es que, en uso de nuestra libertad, no queramos acoger el regalo de la salvación y de la gracia, excluyéndonos así de esos «muchos» a los que Jesús desea salvar.
·        Item más, que para alcanzar esa salvación debemos acogernos al seno de la Iglesia como único vehículo doctrinal y litúrgico que garantiza el camino a esa salvación.

Pues bien, en relación con el primero de los argumentos de la Iglesia, el del respeto a la literalidad del mensaje de Jesucristo,  hemos de advertir que los conceptos hebreo [rabbîm] y arameo [saggi`îm], que son los vocablos utilizados en la versión de la que parten las traducciones de los evangelios al griego y al latín, son términos, que aun significando literalmente “muchos”, se refieren a “todos” y, especialmente, si van precedidos de artículo, en cuyo caso significan toda la humanidad, según afirman expertos en ambas lenguas. 

Pero entonces, ¿por qué cambiarlo? ¿Por fidelidad a la literalidad de las palabras de Jesús? ¿Qué literalidad, la latina, la griega o la hebrea/aramea?

En segundo lugar y ante el deseo de la Jerarquía de la Iglesia de mantener su monopolio en la gestión de ese pretendido único vehículo doctrinal y litúrgico que garantice el camino a esa salvación, hemos de defender la idea de que Cristo ofrece su vida por todos los hombres, por «el mundo», y que la salvación no es "mercancía" gestionada monopolísticamente por la Iglesia, sino que reside en el amor de Dios al hombre y la repuesta individual de este al Padre.

Así debemos interpretar las palabras del Evangelio de Juan
“Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él.” (Juan 3, 16-21)
«Y el pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo» ( Juan 6,51).

Sin perjuicio de que, por desgracia, no todos acojan el deseo del Salvador

 «Vino a su casa, y los suyos no lo recibieron» (Juan 1,11)

«Señor, ¿son pocos los que se salvan?», y Jesús respondió: «Esforzaos en entrar por la puerta estrecha, pues os digo que muchos intentarán entrar y no podrán» (Lucas 13,23-24).
Por ello, y frente a la opinión de los expertos de la Congregación, que estaba liderada por el Cardenal nigeriano Francis Arinze, sigo preguntándome: 
¿Por qué este cambio? ¿Cómo puede ser que la liturgia parezca recortar la validez redentora de la sangre de Cristo de “todos” a “muchos”? ¿No es esto un paso atrás, una rémora o coletazo de esa Iglesia que parece querer restringir la salvación a “unos pocos”?

Por todo ello considero erroneamente fundamentado el cambio comentado y pienso que lo correcto sería mantener la referencia a "todos" en la consagración del vino.

            Para concluir, quiero citar unas palabras que contradicen la opinión, en este tema, del propio Papa Benedicto y que ya he comentado en mi post Y EL VERBO SEHIZO CARNE Y HABITO ENTRE NOSOTROS   que se puede leer íntegramente haciendo click en el enlace, y cuya lectura recomiendo como complemento a la presente reflexión.
Esa reflexión de Benedicto XVI, contenida en su obra “El infierno es estar sólo” y que, implícitamente se refiere a "todos los hombres", es la siguiente:
Si existiese [después de la muerte] una suspensión de la existencia tan grave que en ese lugar [o situación] no pudiera haber ningún tú, entonces tendría lugar esa verdadera y total soledad que el teólogo llama infierno. Pero una cosa es cierta, hay una noche a cuyo abandono no llega ninguna voz; hay una puerta que podemos atravesar solo en soledad: la puerta de la muerte. La muerte es la soledad por antonomasia. Aquella soledad en la cual el amor no puede penetrar es el infierno. Sin embargo, Cristo ha atravesado la puerta de nuestra última soledad; con su Pasión ha entrado en el abismo de nuestro ser abandonado. Allí donde no se podía escuchar ninguna voz. Allí está Él. De este modo el infierno, la muerte que antes era el infierno, ya no lo es más.”





martes, 21 de febrero de 2017

VULGAR ergo LEY

Uno de los más graves problemas que se presentan a los espíritus libres, cultivados o no, en la Sociedad contemporánea, es la sumisión permanente, que respecto a ellos se pretende, desde las corrientes de pensamiento mayoritarias de la propia Sociedad.

Pero el problema se agrava, más si cabe, en el momento en que esas corrientes de pensamiento mayoritarias nacen, generalmente, de la intoxicación de las mentes menos preparadas, por parte de los mass media y del mundo, sin leyes ni fronteras, que son las redes virtuales, Internet. Cuando no de los intereses de grupos sociales de conformación de opinión pública, que actúan exclusivamente en defensa de sus intereses corporativos, ya sean partidos políticos, sindicatos, asociaciones, fundaciones, lobbies, etc…

Nace así, de esa manipulación, el “pensamiento políticamente correcto” la “verdad incontestable”, que se impone como LEY pese a su origen generalmente VULGAR, término que quiero utilizar, en su acepción etimológicamente más pura, como lo perteneciente o relativo al “vulgo” o sea al  común de la gente.

Donald Trump, respecto del cual puede tenerse una opinión negativa o positiva, lo mismo me da, ha sido uno de los primeros líderes mundiales que se ha atrevido a poner el dedo en la llaga, acusando a lo que él llama el “establishment” demócrata, de hondas raíces socialdemócratas, de ser el paradigma de ese proceso de manipulación y de creación de aquella “verdad correcta” sobre la base de la falsedad el infundio y la manipulación.

Y claro, en cuanto que ataca el poder establecido durante decenios en beneficio de aquellos a quienes critica, el partido demócrata (socialdemócrata) y los medios de comunicación, y centra su foco de atención en la mayoría silenciosa de los ciudadanos, que se han visto perjudicados por la tendencia de la “verdad correcta” a centrarse en la defensa de las minorías y los marginados, con olvido de sus intereses, aquel poder establecido cruje, se rebela y contraataca, pero lo hace tan burdamente, que su efecto bumerang les perjudica más.

Al final la corrección política llega a imponer su “verdad incontestable” por el simple procedimiento de repetir tantas veces una mentira que la gente acaba considerando que es la verdad.

Y cualquiera que discrepe de esa “verdad incontestable” es inmediatamente calificado, socialmente, de reaccionario, insolidario o totalitario. En el “argot” de la corrección “un facha”.

Esta idea de que el pensamiento vulgar se ha hecho Ley, lo expresa admirablemente Armando Pego Puigbó, en un artículo entrevista elaborado por Daniel Capó Laisfeldt, recientemente publicado en el número 160 (Enero 2017) de “Nueva Revista”

En sus "Escritos Corsarios" Pasolini lo anticipó con una gran valentía y lucidez.

Es una pretensión tiránica intentar relegar al ámbito privado la disconformidad de los ciudadanos ─con la verdad incontestable─ por razones morales y/o religiosas, obligándoles a un asentimiento público por acción u omisión.

Y lo es sobre todo en una época cuya ideología dominante está tejiendo un entramado legal que intenta imponer la "transparencia" -como cumplimiento del ideal ilustrado?- hasta en la intimidad del hogar, que se quiere identificar, de manera gnóstica. como un ámbito de oscuridad y de freno al progreso.

En cualquier caso, lo más interesante que está ocurriendo, concretamente en Europa, tanto en los partidos que se definen como conservadores, pero que en realidad se pliegan con dulzura a los postulados socialdemócratas, como en los partidos de la izquierda moderada, también socialdemócratas, y naturalmente en los medios de comunicación que están al servicio de aquellos y en las comunidades y círculos adoctrinadores de la red, es que la discrepancia con lo que podríamos llamar “EL CREDO DE LOS PODERES ESTABLECIDOS”, que en la mayor parte de los casos se centra en la crítica a las políticas migratorias, las políticas LGTBI, y las políticas financieras de los Gobiernos de la mayoría de los países de la CE, se tacha, automáticamente y con ánimo de descalificación, de POPULISMO, ISLAMOFOBIA, HOMOFOBIA o NEOLIBERALISMO.

Sin embargo, lo que está ocurriendo es que los ciudadanos europeos están siendo muy críticos con esas políticas, por razones muy respetables, que van, desde la oposición a la colonización cultural islámica, con peligro para los fundamentos cristianos de la Sociedad Europea Occidental, a la exigencia de recuperar la seguridad pública que se ha perdido, o la exigencia de que sea respetado el derecho de los padres a elegir la educación moral de los hijos, sin que se les imponga la ideología de género, por presión de los lobbies Gay.

Y todo este movimiento no responde a consignas de signo “POPULISTA”, sino al deseo de conservar nuestras sociedades, libres y democráticas, frente al acoso al que la “mayoría silenciosa” de los ciudadanos está siendo sometido, por los poderes establecidos con su foco puesto, no en la defensa de los intereses de esa mayoría, si no en defensa de las minorías étnicas, religiosas o de índole sexual.

A partir de este momento declaro que acepto “pulpo” como animal de compañía y que la caterva de los “correctos” me llamen “facha”, porque, desde la discrepancia ejercida consciente y libremente, ni lo uno ni lo otro.


Copyrigth © 2017 Jesús Fernandez-Miranda

sábado, 14 de enero de 2017

GUERNICA




En abril de 1937 aviones de la legión Cóndor, fuerzas de aviación alemana unidas al ejército del General Franco, escoltadas por cazas italianos, bombardearon la localidad de Guernica, causando aproximadamente 150 muertos, según cifras corroboradas por los historiadores que han estudiado este trágico episodio de nuestra Guerra Civil 1936-39.

El Presidente del Gobierno Autónomo Vasco, Sr. Ibarreche, ha convocado a una reunión en la villa foral vizcaína a los alcaldes y representantes de otras ciudades bombardeadas, como Dresde o Hiroshima, con la intención de convertir a Guernica en un símbolo internacional contra la guerra.

Lo más llamativo del asunto es que se compare el bombardeo de Guernica, en el que se produjeron no más de 150 víctimas, con los bombardeos de Dresde, Hiroshima o Nagasaki, ciudades en las que los muertos superaron, en cada una de ellas, los 150.000, mil veces más que en la villa vizcaína.

Por otra parte y según los estudios más serios, sobre Guernica se arrojaron unas 28 toneladas de bombas, muy lejos de las más de 1.200 toneladas de bombas que arrasaron la Capital de Sajonia o de los 15 y 25 kilotones de potencia nuclear respectivamente, de las bombas lanzadas sobre Hiroshima o Nagasaki.

Está muy bien que se realicen actos contra los bombardeos de poblaciones en las guerras ---táctica odiosa utilizada por todos los ejércitos a lo largo de las guerras ocurridas en el s. XX--- pero creo que el caso de Guernica es, en el contexto histórico y dentro del movimiento de la llamada “Recuperación
de la Memoria Histórica”, más un símbolo de propaganda que otra cosa, aprovechando el tirón propagandístico de la repercusión internacional lograda como consecuencia del cuadro pintado por Picasso con el mismo nombre.

Efectivamente, el Gobierno de la Republica encargó a Picasso un cuadro monumental para el Pabellón Español de la Exposición Internacional de Artes y Técnicas de 1937 en París.

Cuando se produjo el bombardeo de Guernica los bocetos del referido cuadro estaban ya muy avanzados, por lo que la inspiración del malagueño difícilmente se enrizaba en aquellos hechos.

En la copia del boceto insertado más arriba puede verse la primera intención de Picasso respecto de la obra que se le había encargado, y que no es más que una representación dramática de una corrida con el picador caído y el caballo muerto por el toro, sin referencia alguna a la guerra.

Lo que si es cierto es que, en una alarde propagandístico del activista de izquierdas que era Picasso aprovechó aquellos infaustos hechos para montar una operación propagandística, modificando la idea original de la pintura prevista con el fin de aportarle un mayor dramatismo y compromiso político.

Para ello incluyó en su cuadro, en los primeros días de mayo del 37, la escena de la madre con el niño en brazos; a la edificación de la derecha le añadió llamas; incorporó al hombre ardiendo, etc…, y le puso a la obra el nombre de “Guernica”.


Todo ello tal y como se aprecia en el boceto ulterior que aquí se reproduce, antes de llegar a la versión definitiva de esta maravillosa, aunque politizada, obra de arte: ya absolutamente vinculada a los horrores de la guerra en homenaje a la Guernica bombardeada.



¿Y a cuento de que esta reflexión heteróclita? Pues sencillamente al hecho de que si yo tratase de determinar quien sea el paradigma de ciudad bombardeada, no elegiría, desde luego, a Guernica, pues los hechos son tozudos. Guernica, en 1937, era una villa de apenas 5.000 habitantes cuya única gracia era ser la localidad en que se encontraba la antigua Casa de guernica 6 de 11 Juntas, símbolo de la antigua soberanía foral de los territorios vascos con el legendario roble bajo el que los Señores de Vizcaya juraban lealtad a las viejas leyes vizcaínas y donde se celebraban las reuniones de las antiguas Juntas. Arbol que los requetés navarros custodiaron con un reten al efecto tras la toma de la Villa por los nacionales.

Su bombardeo, sin embargo, no se debió a esta circunstancia, ajena por completo a las estrategias militares, sino al hecho de que estaba en la línea de penetración de las fuerzas nacionales en su ataque
al flanco derecho del “cinturón de hierro” o defensas de Bilbao.

De hecho la ofensiva final a Bilbao comenzó con los bombardeos de Guernica y de las defensas del
del monte Sollube por la Legión Cóndor, facilitando guernica 7 de 11 la superación del cinturón de hierro de Bilbao ---otra fallida línea magninot--- por la Brigada mixta Flechas Negras y las Brigadas Navarras, hasta la definitiva toma de Bilbao el 19 de Junio.

Entre las autoridades invitadas a los actos promovidos por Ibarreche se encontraban los alcaldes de otras ciudades objeto de bombardeos masivos cuya “destrucción injustificada” presentaría mayores merecimientos para erigirse en “símbolo de los sufrimientos en la guerra” que la Villa de Guernica.

Se trata de las ciudades de Dresde, Hisroshima o Nagasaki, destruidas durante la II Guerra Mundial no por la barbarie fascista o comunista, sino por la acción de los ejércitos de las democracias occidentales en guerra.


Hiroshima bombardeada 
















Dresde bombardeada Dresde, 

que en 1945 tenía una población de unos 600.000 habitantes, y que en las fechas de los bombardeos reunía cerca de un millón de personas si se contabilizan todos los desplazados del frente Este que huían de la ofensiva del ejercito rojo, no era un centro militar ni industrial de primer orden, ni una plaza militar cuya resistencia hubiera que doblegar para garantizar el avance de tropas terrestres de los aliados, sino que fue elegida por su carácter de símbolo de ciudad monumental con cuya destrucción se humillase a Alemania facilitando su desmoralización y consecuente derrota.

Y lo mismo sucedió con las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, con cuya destrucción se buscó y obtuvo, la rendición incondicional del Japón ante el temor de nuevos ataques nucleares.

Sin embargo echo de menos en esos actos propagandísticos la presencia de representantes de otros “desastres de la guerra” Así, en primer lugar, entre los asistentes al acto no estaba invitado el Alcalde de Oviedo, ciudad que como ya he contado en otro de mis escritos, fue sitiada durante meses por las fuerzas de la República, asedio durante el que fue objeto de 130 bombardeos aéreos, algunos de 13 horas seguidas, durante los que recibió más de 10.000 bombas de aviación, lo que supone, aproximadamente, el doble que las arrojadas sobre Guernica, tal y como cuenta Francisco Camarero en el periódico “La Nueva España” el 6 de marzo de 2004, en su página 48, sin que el bombardeo y destrucción de la ciudad haya sido nunca lamentado por los “progresistas” ni haya dado lugar a ningún desagravio por los causantes de aquel desastre.

Pero claro, los sitiados eran fascistas y no leales republicanos…


Oviedo tras los bombardeos

No he visto tampoco al alcalde de Londres, ciudad que durante la misma II gran guerra fue objeto de bombardeos indiscriminados, tanto aéreos, como el famoso Blitz que entre el 7 de septiembre de 1940 y el 16 de mayo de 1941 provocó alrededor de 43.000 muertes, y destruyó más de un millón de viviendas, o los ataques con los cohetes llamados bombas voladoras V-1 y V-2, que causaron más de 5.000 muertes, destruyendo o dañando seriamente entorno a 13.000 casas.

Ni al alcalde de Liverpool, que también sufrió su Blitz /ataque aéreo particular entre el 1 y el 7 de mayo de 1941, que con más de 800 toneladas de bombas de gran tonelaje y cerca de 100.000 bombas incendiarias, sufrió 1.700 muertes y la destrucción de los hogares de más de 75.000 personas.


Liverpool bombardeado

En definitiva, Guernica no es la muestra paradigmática, como propagandísticamente quiere hacérsenos creer, de la brutalidad fascista, ni de los excesos de laboratorio de la Luftwaffe, sino una
lamentable acción de guerra similar a los centenares de ellas que se produjeron desde todos los bandos contendientes durante nuestra guerra civil o la II Guerra Mundial, todas ellas execrables.

martes, 22 de noviembre de 2016

¿TIENE QUE VER ALGO LA VICTORIA DE TRUMP CON EL HARTAZGO GENERAL FRENTE A LA CORRECCIÓN POLÍTICA?




La “CORRECCIÓN POLÍTICA”, creo que magníficamente reflejada en las dos viñetas que abren esta “Reflexión Heteróclita”, es considerada por sus defensores como un intento de eliminar del idioma ─aunque se expande a los contenidos ideas y pensamientos─ expresiones pretendidamente discriminatorias para grupos étnicos, religiosos o de tendencias minoritarias en la sociedad (sexuales, alimenticias, estéticas o de cualquier otra naturaleza).

Para sus detractores no es más que un invento del “establishment” para ocultar el hecho mismo de la discriminación, que pervive en los comportamientos de la Sociedad, es decir, esconder como los avestruces la cabeza en un hoyo, imponiendo a los demás la idea de que no expresando la existencia de una discriminación esta desaparece.

Como dicen los Periodistas JAVIER BENEGAS y JUAN M. BLANCO en el Digital VOXPOPULI[i]

La corrección política es producto de ese pensamiento infantil que cree que el monstruo desaparecerá con solo cerrar los ojos. Pero la maduración personal consiste justo en lo contrario, en descubrir que el mundo no es siempre bello ni bueno, en la toma de conciencia de que el mal existe, en llegar a aceptar y encajar la contrariedad, el sufrimiento. Y, por supuesto, en aprender a rebatir los criterios opuestos

En el mismo artículo se nos recuerda que el actor y director norteamericano Clint Eastwood afirmaba que:

 “La corrección política nos está llevando hacia una sociedad adolescente”

Tal y como nos cuentan los periodistas ya citados, JAVIER BENEGAS y JUAN M. BLANCO en su artículo ¿Y si Clean Eastwood tuviera razón?[ii] En el digital VOXPOPULI:

“En la genial novela de Philip Roth, La mancha humana, la vida del decano universitario Coleman Silk se desmorona tras interesarse por dos estudiantes que han faltado a todas sus clases, “¿Conoce alguien a estos alumnos? ¿Tienen existencia sólida o se han desvanecido como negro humo?” pregunta en el aula. Desgraciadamente para Coleman, uno de los aludidos resulta ser afroamericano y, cuando llega a sus oídos la pregunta, la interpreta como un ataque racista. Aunque no había ánimo ofensivo en sus palabras, puesto que jamás había visto al estudiante, Silk es acusado de racista, cesado como decano y despedido.”  

Durante las últimas décadas, numerosos profesores universitarios han padecido los excesos de la corrección política ─nacida precisamente en las universidades americanas como teoría para evitar la discriminación de grupos marginales o minoritarios mediante el uso del lenguaje “correcto”─ y se encuentran ante una población de estudiantes y profesores que en la aplicación del concepto manifiestan dos graves problemas:

1.- La infantilización y sobreprotección de los alumnos,pues se trata de evitar, a toda costa, hablar de cuestiones que puedan afectar a su sensibilidad.

2.- La rigidez de los defensores de la doctrina, que se ha convertido en una auténtica censura que ataca la libertad de expresión y cátedra.

Estos abusos han hecho ya que algunos intelectuales hayan saltado en contra de esta imposición no ya sólo del lenguaje, si no que se ha extendido de forma implacable a los contenidos.

Así, Richard Dawkins profesor de biología evolutiva de la Universidad de Cardiff ─cuyas doctrinas ateas no comparto─ advirtió a sus frente a esta lacra, diciéndoles:

"La universidad no puede ser un 'espacio seguro'. El que lo busque, que se vaya a casa, abrace a su osito de peluche y se ponga el chupete hasta que se encuentre listo para volver. Los estudiantes que se ofenden por escuchar opiniones contrarias a las suyas, quizá no estén preparados para venir a la universidad".

El problema ha sido que esa “corrección política, nacida en el ambiente universitario se ha trasladado a la sociedad en su conjunto. Así, la represión se extiende como mancha de aceite, prohibiendo palabras, términos, actitudes, estableciendo una siniestra policía del pensamiento.

La corrección política es una forma de censura, un intento de suprimir cualquier oposición al sistema. Y es además ineficaz para afrontar las cuestiones que pretende resolver: la injusticia, la discriminación, la maldad. No es más que un recurso típico de mentes superficiales que, ante la dificultad de abordar los problemas, la fatiga que implica transformar el mundo, optan por cambiar simplemente las palabras, por sustituir el cambio real por el lingüístico.

Renunciar al libre discurso, al libre pensamiento, para evitar herir la sensibilidad de algunos es peor que estúpido: es peligroso porque pone en cuestión los principios de la democracia. Debemos ser respetuosos con todo el mundo, por supuesto. Pero también expresar con libertad nuestras ideas y argumentos. Si alguien se molesta, se rasga las vestiduras, es muy probable que esté mostrando su talante inmaduro, su carácter infantil e intolerante.

Lo advirtió George Orwell en su novela 1984:

 "La libertad es el derecho de decir a la gente aquello que no quiere oír".

En los países con convenciones democráticas consolidadas, con una sociedad civil desarrollada y consciente de sus derechos y obligaciones, celosa de sus principios y convicciones, el avance de esta mentalidad ha sido lento, aunque inexorable. En España, sin embargo, carente de tradición democrática, con una mayoría que cree que la democracia consiste solo en votar, la ortodoxia de lo políticamente correcto progresó a una velocidad vertiginosa, convirtiéndose en dogma de general aceptación a izquierda y derecha en tiempo récord.

Pero, tarde o temprano, estos sistemas, como cualquier otro basado en la mentira, acaban saltando por los aires. Fundamentalmente por el hartazgo de muchas personas cansadas de tanta trampa y marrullería oponiéndose a ciertas reglas censoras, vistas como absurdas y arbitrarias por reprimir conductas e ideas que el sujeto considera justas y lícitas.

No voy a entrar en el análisis gramatical, semántico o lingüístico del dislate de la corrección política cuyo culmen se encuentra en la expresión “Todos y todas” negando la función del plural genérico propio de nuestro idioma, ello daría para una tesis y si alguien está interesado recomiendo la lectura del artículo “Los demonios lingüísticos de la corrección política” de Ylmer Aranda, en su BLOG “SABUDURÍA HERÉTICA” [iii]

En la misma línea es francamente interesante el libro “Sentimentalismo Tóxico” [iv] escrito por Theodore Dalrymple, pseudónimo bajo el que se oculta el escritor y psiquiatra británico Anthony Daniels, que es realmente recomendable, aunque los lectores más “sensibles” puedan llegar a considerar que las ideas expuestas en el mismo pueden llegar a parecerle escandalosas.
El subtítulo con el que presenta la obra Alianza Editorial (De cómo el culto a la emoción pública está corroyendo nuestra sociedad) resulta indicativo de la tesis central que sostiene Daniels, que:
 «el sentimentalismo es la expresión de las emociones sin juicio. Quizás es incluso peor que eso: es la expresión de las emociones sin darnos cuenta de que el juicio debe formar parte de nuestra reacción frente a lo que vemos y oímos. Es la manifestación de un deseo de derogar una condición existencial de la vida humana, a saber, la necesidad ineludible y perenne de emitir un juicio». A partir de tal afirmación, el problema del sentimentalismo no es tanto su traducción en las relaciones personales -en las que resulta inevitable-sino su influencia en las políticas públicas, influencia que el autor estima profundamente negativa: «Es poco probable que se consiga nada bueno permitiendo al sentimentalismo desbordarse hacia la esfera de las políticas públicas».
Y es para demostrarlo para lo que el autor de Sentimentalismo tóxico escribe un libro cuya conclusión es que nuestra sociedad tiende a difuminar los límites entre lo permitido y lo no permitido y a convertir en axioma el principio de que:
«siento rabia, por tanto, tengo razón»
Los efectos del sentimentalismo en la esfera pública, que están mucho más de actualidad de lo que pudiera parecer (piénsese en la situación de los desahucios en España o en la ola inmigratoria que vive Europa) son, para Daniels, indudables, pues el sentimentalismo permite a los gobiernos hacer concesiones sociales en lugar de afrontar los problemas de una forma racional, si esta resulta impopular o controvertida. Además, cuando el sentimentalismo «se convierte en un fenómeno de masas, se vuelve agresivamente manipulador», pues se exige que lo asuma todo el mundo, expulsando del círculo de los virtuosos a los que, echando mano de la racionalidad, se niegan a compartirlo.
Pero no es esto lo peor: lo verdaderamente tóxico del sentimentalismo es que «distorsiona nuestras percepciones y obstruye el pensamiento racional y la compresión». El sentimentalismo que analiza el doctor Daniels afecta en fin, de una manera decisiva a la dialéctica entre juicio y sentimiento, entre Sense and sensibility, por decirlo echando mano del título de la célebre y maravillosa novela de Jane Austen.
Por su parte el catedrático de Historia del pensamiento Político, Demetrio Castro El Imparcial, 24 de junio de 2014 [v] profundiza en la tesis de que “LA CORRECCIÓN POLÍTICA PERJUDICA SERIAMENTE LA LIBERTAD”
El autor, tras encomiar la labor y calidad de la Universidad Norteamericana, manifiesta sin ambages que:

Para confirmar, sin embargo, aquello de que las mejores intenciones empiedran el camino al infierno, la universidad americana (aunque no sea la única) viene acusando hace tiempo con daño para su solvencia los efectos perversos de la corrección política. Es decir, de los mecanismos formales e informales de reprobación y punición de actitudes, comportamientos, expresiones que pueden resultar ofensivos o despectivos para cualquier persona y sus peculiaridades sean éstas somáticas, culturales o étnicas, de género o de preferencias en materia de sexo.
Un acontecimiento reciente nos proporciona un nuevo ejemplo de hasta qué punto llega la situación. Hace un par de semanas Naomi Schaefer Riley, una periodista que se licenció en Harvard y está especializada en cuestiones de enseñanza universitaria, publicó en The Chronicle of Higher Education un artículo en el que sugería la posibilidad de suprimir los Black Studies como especialidad universitaria y aducía para respaldarlo varios ejemplos de tesis doctorales recientes de las que destaca su “cháchara de victimismo izquierdista”. El griterío indignado ha sido imponente y tras las consiguientes presiones, The Chronicle, posiblemente la publicación especializada de mayor circulación, ha dejado de contar con Schaefer Riley y también ha dejado de contar con algo de respetabilidad.

Centrado, pues el tema de la “Corrección Política” y sus peligros vayamos al enunciado de este POST:

¿TIENE QUE VER ALGO LA VICTORIA DE TRUMP CON EL HARTAZGO GENERAL FRENTE A LA CORRECCIÓN POLÍTICA?

Para analizar esta pregunta y darle una respuesta me he permitido beber en las fuentes y me voy a referir al artículo “The end of Identity Liberalism” de Mark Lilla, profesor de Humanidades de Columbia, publicado por el New York Times el pasado día 18 de noviembre de 2016 [vi], en el que se recogen algunas conclusiones que creo que darán luz al respecto., interesante artículo del que reproduzco los principales párrafos en los que, tras elogiar la diversidad cultural y étnica de la Sociedad Americana y la tendencia de los políticos a elogiarla como una verdadera conquista social, hace un análisis de los problemas del liberalismo actual, que son las causas de la derrota de Hilary Clinton:

“Hillary Clinton estaba en su mejor y más estimulante momento cuando habló acerca de los intereses americanos en asuntos del mundo y cómo se relacionan con la comprensión de la democracia. Pero cuando llegó a la realidad sociológica en los EEUU, durante su campaña, perdió esa gran visión y cayó en la retórica de la diversidad, llamando explícitamente a los votantes afroamericanos, latinos, L.G.B.T. y mujeres en cada parada. Ello fue un error estratégico. Si mencionaba a los grupos étnicos y sociológicos americanos debería de haber mencionado a todos ellos. Si no, los no mencionados se sienten excluidos. Y eso, como demuestran los datos, fue exactamente lo que sucedió con la clase obrera y agricola blanca y con los americanos con fuertes convicciones religiosas. De este modo dos tercios de los votantes blancos sin títulos universitarios votaron por Donald Trump, así como más del 80% de los evangélicos blancos.”

Por último, los demócratas han acusado a quien se opone a su política de “Corrección Política” de ser revisionistas de las tesis igualitarias y de estar profundizando en un nuevo racismo. Esta postura les resulta muy conveniente porque absuelve a los liberales de tener que  reconocer que ha sido su propia obsesión con la diversidad la que ha alentado a los ciudadanos blancos, rurales, o religiosos estadounidenses a pensar que serlo es para ellos una desventaja, y que su identidad está siendo amenazada o ignorada.

En definitiva habremos de concluir que la “Corrección Política” de los Demócratas y su empeño en establecer distinciones de grupos sociales “discriminados”, ha llevado a las mayorías a sentirse abandonadas por ellos y a girar su voto hacia un Republicano “atípico” como es Trump. A partir de aquí deberemos de esperar a ver los frutos de esta nueva etapa.



[i] http://www.vozpopuli.com/opinion/Clint-Eastwood-razon-sociedad-adolescente-correcion-politica_0_973103229.html
[ii] http://www.vozpopuli.com/opinion/Clint-Eastwood-razon-sociedad-adolescente-correcion-politica_0_973103229.html
[iii] https://sabiduriaheretica.wordpress.com/2015/03/13/los-demonios-linguisticos-de-la-correccion-politica/
[iv]Sentimentalismo tóxico: Theodore Dalrymple; Alianza Editorial - Colección: Alianza Ensayo 2016; I.S.B.N.: 978-84-9104-405-5
[v] http://www.elimparcial.es/noticia/104170/opinion/
[vi] http://www.nytimes.com/2016/11/20/opinion/sunday/the-end-of-identity-liberalism.html?_r=0