Páginas

viernes, 29 de agosto de 2014

REFLEXIONES DE UN CLIMAESCÉPTICO

AUT TACE AUT LOQUERE MELIORA SILENTIO

SI NO TIENES NADA INTERESANTE QUE DECIR, MEJOR GUARDA SILENCIO

                                                                Flores de nieve sobre el mar helado de la Antártida

 A lo largo de los últimos años hemos asistido a una profunda crisis económica de consecuencias graves para las sociedades desarrolladas, más incluso que para aquellas que lo están en vías de dearrollo.

No faltan estudiosos que han puesto en relación la crisis que padecemos con las ingentes inversiones, desviadas de los procesos productivos, de la economía real, al estudio e inversión en acciones de lucha contra el calentamiento global, unido a la presión que trata de evitar algunas inversiones como consecuencia de una concepción eco-mediatizada de la economía, como es el caso del freno al desarrollo de la energía nuclear o la oposición a los sistemas fracking de extracción de gas natural. 

El paleoclimatólogo Antonio Uriarte colgó hace tiempo en su blog CO2 un post en el que decía:

 “Los historiadores del futuro relacionarán la crisis económica actual con la neurosis que provocó en Europa y Estados Unidos el temor a la catástrofe climática planetaria. Una ansiedad por las emisiones de CO2 que nos llevó a rebajar el consumo y paró la producción de mil sectores. Naturalmente fue por California por donde comenzó lo peor de la debacle económica. Su estado fue el primero que entró en quiebra y, aún así, sus periódicos seguían hablando prioritariamente del calentamiento futuro que afectaría en el año 2100 a las naranjas y su gobernador seguía presumiendo de tener un Hummer vegetariano. Los que analicen estos años escribirán con pasmo que las compañías eléctricas recomendaban que se consumiese menos electricidad. El gobierno las apoyaba por el extraño método de poner precio negativo al CO2 y sustituir al carbón por otras fuentes más caras como el gas, traído de unos pocos países monopolistas y hostiles. O por subvencionar la energía eólica, que cuando no había viento no funcionaba, o la solar, que de noche, o con nubes, tampoco. Las compañías de automóviles demonizaban al CO2 y aceptaban sin rechistar la penalización de los coches mejores. Se extendió el bonus-malus de Sarkozy: bonificación a los automóviles de bajas emisiones de CO2 y castigo impositivo a los otros. Al final, la población asustada no compraba ni unos ni otros, a la espera de que los coches eléctricos dejaran de ser de juguete, cosa que no ocurrió en varias décadas. Se dejaron de hacer canales, porque ya se suponía que no iba a llover en ninguna parte. Cerraron cientos de agencias de transporte. Disminuyó también el turismo, sobre todo el de largas distancias. Se redujo drásticamente la fabricación de aviones. El Airbus 380, que se había presentado dos años antes como el triunfo de la cooperación tecnológica, dejo de fabricarse, llevando a la industria aeronáutica al borde de la quiebra. En España se construyeron desaladoras para recuperar agua potable del mar, que no funcionan, se cerraron centrales nucleares y se compra la energía electriza a Francia y no se explota el gas natural porque el sistema fracking que se podría utilizar no esta homologado por los verdes. Y se produjo la gran Crisis” 

No conozco a nadie que haya hecho un análisis similar, pero en mi climaescepticismo estoy de acuerdo con la percepción de Uriarte. Según todos los estudios más recientes, las previsiones formuladas por el PANEL INERGUBERNAMENTAL PARA EL CAMBIO CLIMATICO (IPCC) son erroneas, incluso su vicepresidente Jean-Pascal van Ypersele, ha admitido que es "erróneo" el dato contenido en el informe de 2007 del organismo sobre los efectos del calentamiento global según el cual los glaciares del Himalaya desaparecerían en 2035. 

Reconocimiento que viene a sumarse a otras muchas evidencias de la parcialidad y error de los datos manejados por el IPCC. En el blog, ya citado, CO2, Antón Uriarte nos dice que en junio de 2014 hay casi 2 millones de kilómetros cuadrados de hielo más de lo normal en torno a la Antártida, batiendo el record de los 25 años en que se vienen realizando estas mediciones. Se puede ver la información del blog y los cuadros gráficos ”AQUÍ”.  Lo que viene a contradecir, palmariamente, la teoría del calentamiento global.

Por otra parte es interesante leer las conclusiones del  PANEL NO INTERGUBERNAMENTAL DEL CAMBIO CLIMATICO (INPCC), que reúne a un importante conglomerado de los llamados científicos climaescépticos y que contradicen las tesis alarmistas del IPCC y que pueden leer ”AQUÍ”. 

Por lo tanto creo que existen evidencias que desautorizan absolutamente las previsiones y asertos del IPCC y de la ONU y la OMS en materia de Cambio Climático y de la pretendida incidencia de la actividad humana en ese proceso de cambio. Las razones de esta posición inaudita de la ONU y sus agencias, deberá ser, no obstante, objeto de otro post.

miércoles, 16 de abril de 2014

ROMANTICISMO


Todo ideal romántico se hizo, hace tiempo, sospechoso de totalitarismo, confundiendo el ansia de superación intelectual con el hedonismo y el individualismo con la prepotencia, por no ser elemento común a los demás, por no ser colectivo, social.

Y si se habla de “élite cultural”, enseguida se sobrepone la idea del superhombre nietzscheano, cuando solo hay de común entre tales conceptos la idea de superioridad cultural, sin tener porqué aceptar ni la superación de la moral, ni abandonar la idea de trascendencia del ser humano.

O peor, se prefiere el término marxista de “Hombre Nuevo” esa utopía en la que se fundamenta el clímax de la ideología Comunista y que no sería sino:

“Un individuo superior, plenamente emancipado y desarrollado multifacéticamente en todos sus aspectos, es decir, perfeccionado espiritual, moral, física y estéticamente.”

Y ello no por vía de la libertad individual sino de la igualdad de todos, con lo que entramos en la clásica retorica “Libertad/Igualdad” que viene enfrentando a marxistas y liberales desde el siglo XIX, sin que aquel “Hombre Nuevo” se haya logrado materializar en ninguno de los ensayos del llamado “Socialismo Real”.

Incluso recientemente se ha venido en identificar “Romanticismo” con inmadurez, considerando que las características propias de este movimiento cultural filosófico son las propias de la adolescencia humana.

Sin embargo, no podemos olvidar, en una aproximación a la verdadera esencia del Romanticismo, que en su origen se trató de una reacción revolucionaria contra el racionalismo extremo nacido de la Ilustración, que lo encorsetó todo en las inamovibles reglas del empirismo y la razón.

El romanticismo, constituyó la extrema expresión de la sublimación del YO, entendido como entidad autónoma frente a la universalidad de la razón dieciochesca, que se consideraba restrictiva del propio YO y de sus capacidades individuales, como la fantasía o el sentimiento.

Se valoró así lo diferente frente a lo común, el liberalismo frente al despotismo, la originalidad frente a la tradición.

Es propio de este movimiento un gran aprecio de lo personal, un subjetivismo e individualismo absoluto, un culto al YO fundamental.

Es precisamente esa afirmación del YO frente a la POLIS, del individuo frente al colectivo social, lo que ha hecho que el Romanticismo haya sido duramente atacado desde posiciones en las que prima la idea del grupo, de la Sociedad, frente a la del individuo, sin buscar elementos que hagan compatible la coexistencia de ambos conceptos.

No.

Se suprime el derecho a ser individuo —“YO”— en beneficio de la “alteridad” social; de todos los demás, de “los otros”.

Ahí se encuentra, en primera línea, el socialismo marxista.

Y ¿por qué?

Muy sencillo, porque basta la fantasía, la indisciplina, el genio individual, la originalidad, el inconformismo de un solo hombre, para desbaratar el proyecto utópico socialista de la igualdad, desencadenando el axioma “no es que yo sea diferente, es que los demás son todos iguales”.

Nietzsche, ya en sus últimos momentos de lucidez manifestó destempladamente esa idea, al afirmar:

La degeneración global del hombre, hasta rebajarse a aquello que hoy les parece a los cretinos y majaderos socialistas su «hombre del futuro», —¡su ideal! esa degeneración y empequeñecimiento del hombre en completo animal de rebaño (o, como ellos dicen, en hombre de la «sociedad libre»), esa animalización del hombre hasta convertirse en animal enano dotado de igualdad de derechos y exigencias son posibles, ¡no hay duda! Quien ha pensado alguna vez hasta el final esa posibilidad, conoce una náusea más que los demás hombres, ¡y tal vez también una nueva tarea!...—[2]

Ortega, en sus lecciones ¿Qué es la filosofía? [3], hace una reflexión interesante sobre la superación, por la filosofía, del racionalismo positivista propio de las ciencias del XIX, que contaminó la filosofía en los últimos años del siglo y que impuso una corriente que aceptó el «imperialismo de la física», tendencia iniciada por Kant.

“Como los problemas genuinamente filosóficos no toleran ser resueltos según el modo de conocimiento físico, los filósofos renunciaron a atacarlos, renunciaron a su filosofía contrayendola a un mínimum, póniendola humildemente al servicio de la física. Decidieron que el único tema filosófico era la meditación sobre el hecho mismo de la física, que filosofía era sólo teoría del conocimiento.

Kant es el primero que en forma radical adopta tal actitud, no se interesa directamente en los grandes problemas cósicos, sino que con un gesto de policía urbano detiene la circulación filosófica ―veintiséis siglos de pensamiento metafísico― diciendo: «Quede en suspenso todo filosofar mientras no se conteste a esta pregunta: cómo son posible los juicios sintéticos a priori». Ahora bien, los juicios sintéticos a priori son para la física, el factum de la ciencia fisicomatemática.”

Luego el propio planteamiento kantiano es absurdo.

La conclusión es que el filósofo debe superar aquellas limitaciones que le impone la “razón empírica” y tratar de contestar precisamente a otras cuestiones, lo que Ortega resume en su expresión, tomada de la misma obra:

“Superada la idolatría del experimento, recluido el conocimiento físico en su modesta órbita, queda la mente franca para otros modos de conocer y viva la sensibilidad para los problemas verdaderamente filosóficos.”

Lo que nos retrotrae, en definitiva, a valorar el pensamiento propio del YO, a la esencia de la originalidad de los planteamientos del YO romántico, más allá de las limitaciones “racionales/empíricas”, fruto del racionalismo ilustrado.




[2] Nietzsche; Más allá del Bien y del Mal -  Editorial Tomo (México) 2005 – Sección Quinta: Para la Historia natural de la Moral; Apartado 203, último párrafo.

[3] ¿QUÉ ES FILOSOFÍA? José Ortega y Gasset; Volumen VII, Obras completas, Alianza Editorial-Revista de Occidente, Madrid 1983

domingo, 13 de abril de 2014

CULTURETA: ¿POR QUÉ DEJAMOS QUE SE HABLE DE CULTURA CUANDO HABLAMOS DE OCIO?



En mi post “LUDIBRIA MORTIS” [1] recientemente publicado en este blog, hacía la siguiente reflexión:

“He de reconocer que es loable que la cultura, aunque realmente se habla de “Cultura para referirse al Ocio, sea extensible a todos…”

Hace unos días en el diario ABC se publicó una entrevista al Director de Orquesta Ricardo Muti, que se titula: “La Cultura ha sido abandonada a favor del entretenimiento”

La cuestión, que en principio podría parecer intrascendente es mucho más Importante de lo que podamos inicialmente pensar.

Efectivamente, hoy en día se nos llena la boca a todos con el término “CULTURA” para hablar de una realidad a la que los más críticos denominamos “CULTURETA” pues efectivamente no se habla de Cultura “stricto sensu” sino de manifestaciones menores de las diversas artes, que constituyen espectáculo o actividad de ocio para las gentes más o menos ilustradas, e incluso manifestaciones de entretenimiento puro y duro para parte de los ciudadanos que carecen en absoluto de la más mínima inquietud cultural.

Y no es una mera cuestión semántica.

De hecho en países más estructurados y desarrollados económicamente y culturalmente que nosotros, en los que el concepto de “subvención pública” se limita estrictamente a necesidades básicas de atención social, el concepto utilizado en torno a lo que en España llamamos CULTURA,  es simplemente NEGOCIO, en donde los participantes exponen su inversión y viven de sus ventas y no de ayudas del Estado.

CULTURA según la definición del DRAE es:

“El conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar su juicio crítico. O bien el conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc.”

En relación con tal concepto el propio DRAE define lo artístico como:

“lo perteneciente o relativo a las artes, Manifestación de la actividad humana mediante la cual se expresa una visión personal y desinteresada que interpreta lo real o imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros, especialmente a las que se denominan bellas, que según el propio diccionario son cada una de las que tienen por objeto expresar la belleza, y especialmente la pintura, la escultura, la arquitectura y la música.”

a las que podríamos añadir el teatro y el cine.

Pues bien, llegados a este punto, y por desgracia, hemos de afirmar que, contemporáneamente, el arte se ha convertido en un inmenso negocio de Ocio, su finalidad no es ya expresar la belleza [2] ni expresar una visión personal y desinteresada que interprete lo real o imaginado con recursos plásticos, lingüísticos o sonoros, sino constituirse en un mecanismo de entretenimiento de la gente en general y ser generador de ingresos para una determinada casta de ciudadanos “Los artistas” que, por el mero de serlo, consideran tener un status superior al resto de sus conciudadanos dentro de  la Sociedad, convirtiéndose en lo que ya he venido, en un post anterior, en llamar “Santones Intelectuales[3]

En conclusión podemos decir, sin equivocarnos, que la CULTURA, con mayúsculas, es la suma de los conocimientos y los saberes científicos, filosóficos, artísticos, literarios e históricos, que constituyen la sabiduría acumulada por el hombre desde que aprendió a escribir y a pensar. Y eso sólo interesa, también por desgracia, a una minoría de ciudadanos de las sociedades desarrolladas.

Y por lo tanto me inclino a dejar el apelativo de CULTURETA, para aquello a lo que los interesados dan en llamar cultura, que no es más que manifestación de entretenimiento para el público en general.

Hay, no obstante, en relación con todo esto, algo que me parece lo más grave y OBSCENO, y que no es otra cosa que el derroche de subvenciones con las que los sucesivos gobiernos, especialmente los socialistas, han venido retribuyendo el favor político de los “Gurús” de la CULTURETA.

Si un libro no se vende: pues que tenga una ayuda a su edición, que el cine español no llena las salas de exhibición,  por su deficiente calidad, pues que el Estado subvencione a los productores, que la música española no vende, pues es culpa del incremento del IVA, y así sucesivamente.

Pues mire Vd. escriba libros de calidad y verá como se venden, hagan cine atractivo (P.Ej.: “Ocho apellidos vascos”) y verá como recauda por vía de la venta de entradas, pero no me exija a mi, sufrido contribuyente, que siga financiando a esos paniaguados que si tienen éxito, se van a vivir fuera de España por motivos fiscales, que actúan como comunistas de caviar y que se venden al mejor postor político (de izquierdas) porque es lo que les resulta más rentable.

Visto lo cual voy a ver si me voy al cine a ver una película americana, termino de leer algún libro interesante, que seguro que no es éxito de ventas y me pongo un poco de música, alguna grabación de la Deutsche Grammophon, de un concierto de algún compositor centroeuropeo, y así mezclo CULTURA Y CULTURETA y no se me toma por un bicho raro.

viernes, 3 de enero de 2014

MOMENTOS ESTELARES


 


“Una vez sucedió por la noche que, estando despierto en la cama, empecé de pronto a recitar versos, versos demasiado bellos, demasiado singulares para que yo hubiera podido pensar en escribirlos, versos que a la mañana siguiente ya no recordaba y que, sin embargo, estaban guardados en mí como la nuez sana y hermosa dentro de una cáscara rugosa y vieja.”
Hermann Hesse; El Lobo estepario
 
Tal vez esta sea una de las experiencias que todos hemos sentido alguna vez; que en ese estado especial de duerme/vela próximo al momento de dormirnos, hayamos creado párrafos, poemas, pensamientos sublimes, que a la mañana siguiente ya no recordamos.
¿Es una realidad, o es sólo una jugada más de nuestro subconsciente, que nos hace pensar que somos capaces de crear belleza siendo seres insignificantes?.
Los clásicos pensaban que el genio, la perfección, eran atributo exclusivo de los Dioses y que, al igual que la felicidad, Ellos tan solo nos dejaban intuirla.
 
Los pensadores paganos de la antigüedad equiparaban las diferentes pasiones humanas con los héroes imperfectos nacidos de los Dioses, y el ideal de lo perfecto solo encontraba reflejo en los atributos de cada morador del Olimpo.
Junto a ellos Apolo, dominando desde su morada del Parnaso el hogar de las Musas, en el vecino monte Helicón, permitía a las hijas de Mnemósine inspirar pensamientos elevados a un pequeño grupo de mortales escogidos, por el solo placer de ver a sus criaturas participar en el conocimiento de lo eterno.
 
Pero el Mundo ha evolucionado, los Dioses ya no existen, "Dios ha Muerto" como pretendiera el todavía lúcido "Nietzsche" en uno de sus últimos escritos antes de entregar su mente a las Bacantes.
¿Acaso nuestro destino es ser pasto de la locura como recompensa a nuestros desvelos?
 
No lo sé, pero mientras mantenga la lucidez trataré de culminar mis reflexiones, como si de una pincelada de luz difuminada, como la del atardecer que ilustra este post, se tratase.
 
En cualquier caso, y no sé si en lucidez o en arrebato, he continuado cultivando mi afición por el arte de Calíope, Erato y Polimnia en los distintos momentos en que he necesitado refugiarme en mi mismo para combatir, o para disfrutar, mis episodios esporádicos de melancolía.
Esa melancolía que el DRAE define como aquella situación de genio destemplado y tristeza recurrente, vaga, profunda y sosegada, en que el individuo que la padece no encuentra gusto ni diversión en nada, y que aparece muy frecuentemente en los espíritus atormentados por la duda, la reflexión o el proceso creativo, y que Víctor Hugo consideraba que era “la dicha de estar triste”, pues la consideraba una placentera sensación de tristeza.
 
Estoy de acuerdo con el atrabiliario francés siempre que la melancolía no llegue a ser patológica, pues en tal caso deja de ser una situación anímica placentera de espíritus cultivados, para convertirse en una verdadera alteración psicótico depresiva, y la frontera entre ambos márgenes está, en ocasiones, como casi siempre en relación con las emociones anidadas en la mente humana, muy difuminada.
Mientras tanto, lúcido o trastornado, solo sé que las horas pasan siempre más deprisa de lo que desearíamos. Las horas, los días, las semanas, los meses…
 
La vida, en fin, se escapa inexorable en cada bocanada de aire respirado, en cada latido de sangre bombeada…
Menos mal que el tiempo pasado no se acumula en ningún sitio. Sería terrible llevar encima el saco de los minutos agotados, creciendo cada minuto; contemplar la montaña del tiempo pasado y no ver, siempre incógnito, el tiempo que aún nos quede por llegar.
 
Quedan del pasado solo los recuerdos, como señales indelebles del tiempo agotado, pese a que los recuerdos también envejecen y se borran, al igual que las esperanzas, y no damos mayor importancia al tiempo venidero que, inevitablemente, pondrá a cada uno en su sitio.
Algunos como Chateubriand, se autoconfortan:
 
“La incertidumbre acerca de nuestro porvenir confiere a las cosas su verdadero valor”
aunque en ocasiones entra en aquella melancolía:
 
” El tiempo hace justicia por igual a las pretensiones de todos  —ricos o pobres, famosos o ignorados— y todos acaban siendo igual de ridículos o indiferentes a los ojos de las generaciones que les suceden.”
En relación con el devenir del tiempo, en definitiva, solo hay una verdad incontrovertible: A medida que vamos añadiendo tiempo al cómputo del tiempo vivido, más nos alejamos del momento de nuestro nacimiento y más nos acercamos al de nuestra muerte.
 
La vida, sin los males que la vuelven grave, es una futilidad, y esa extraña mezcla, conformada por la certeza y la incertidumbre de la muerte, es el más grave de los males que nos amenaza.
No obstante, en un ingenuo juego de autodefensa, el hombre, en nuestro entorno, suele obviar estas reflexiones.
 
La muerte es tema tabú de nuestras conversaciones, el futuro no es más que expresión de nuestras ambiciones, y el pasado la constatación de los éxitos, mayores o menores, de la propia vida y generalmente, olvido de nuestros fracasos o de nuestros errores.
Y desgraciadamente, para la mayoría de los seres humanos la vida no es más que el esfuerzo cotidiano por la mera supervivencia.
 
Mientras tanto, los filósofos de nuestro tiempo se encuentran perplejos ante la actitud del “hombre civilizado”, al que solo importa su propio bienestar, volviendo a las viejas formulas del aforismo romano “Panem et Circus”, concretado en nuestras sociedades en el binomio “Bienestar Social” – “Ocio”.
Otros conceptos más elevados (solidaridad, justicia, respeto, etc...) solo son contemplados en tanto y cuanto su garantía para los demás no sea si no garantía para uno mismo, sin el más mínimo atisbo de generosidad o desprendimiento.
 
«Homo homini lupus est» dice la locución latina.
Pero ya, ni tan siquiera. En nuestra avanzada sociedad occidental el hombre es un mero elemento más de la colmena, un engranaje de la maquinaria en funcionamiento, destinado a cumplir con su papel....siempre que esté bien “engrasado y entretenido”.
 
A los lobos, en esta sociedad, tan solo los queremos en los zoológicos... o en las cárceles.
Mientras, yo sigo escribiendo..., buscando esos momentos estelares.

jueves, 26 de diciembre de 2013

...EN LA MISMA PIEDRA

 
La Primera Guerra Mundial supuso la caída de los últimos vestigios del “Antiguo Régimen” en dos zonas tan importantes de Europa como el Imperio Austro-Húngaro y el Imperio Ruso.
Sin embargo su conclusión no supuso la tan ansiada “Paz”, sino que dio lugar a una crisis económica mundial, cuyo máximo exponente fue el Crack de 1929. El paro y la hambruna se extendieron por todo el mundo y se acabó desembocando en la Segunda Gran Guerra Mundial.
 El periodo histórico de “entreguerras”, en el que se produjo esta situación económica insostenible, dio lugar al nacimiento y consolidación de doctrinas de carácter socialistas y antidemocráticas, por una parte el fascismo-nazismo, socialismo nacionalista, y por otra el marxismo-comunismo, socialismo de signo internacionalista. Cuyo enfrentamiento protagonizó la historia del siglo XX todo.
Fueron fruto del sentimiento popular, de las clases sociales más desfavorecidas, de que la “Reforma” del sistema democrático “burgués” no solucionaba, ni sería capaz de hacerlo en el futuro, los graves problemas por los que se atravesaba.
Las circunstancias culturales, económicas, estructurales en fin, de la Europa de 2013 nada tienen que ver con las de la década de los 20 del siglo pasado, pero la pregunta empieza a formularse con cierta reiteración: ¿Estamos todavía en situación de solucionar nuestros problemas mediante reformas de nuestro sistema democrático, o necesitamos romper con este sistema, ya gastado, e inventar otro mejor?
Es famosa la frase de Winston Churchill afirmando que “La democracia es la peor forma de gobierno inventada por el hombre, con excepción de todas las demás formas que se han probado de vez en cuando”
Y lo cierto es que todas las formulaciones teóricas que en estos momentos se están barajando frente al sistema, que con carácter general podemos denominar “democracia occidental” y al que se considera en crisis insuperable, no aportan nada nuevo, no son sino meras variaciones sobre fórmulas ya fracasadamente ensayadas.
Y así, como panacea para controlar “Los Mercados”, concepto que, demagógicamente y desde ambas posiciones maximalistas, ha alcanzado la categoría de “Leviatán”, de mal absoluto, se proponen soluciones bien de tipo nacionalista, excluyentes de terceros, xenófobas, totalitarias y limitadoras de la libertad y claramente fascistas (Ejemplo de ello son los movimientos de alcance nacional como el “Amanecer Dorado” griego, o los movimientos nacionalistas territoriales de derechas de Cataluña o Vascongadas); o se tratan de reimplantar, con otras palabras, las doctrinas del socialismo internacionalista, marxista-comunista, igual de xenófobo, totalitario y antidemocrático, pero presentado hoy con otras palabras más amables, como hace el desaparecido y viejo marxista Stéphane Hessel, autor del libro ¡Indignaos! que planteaba  recuperar al espíritu de la “Resistencia” marxista-antifascista francesa de los años 40 y 50 del s.XX. como solución a nuestros actuales problemas y que se ha convertido en autor de cabecera de los movimientos “antisistema”.
O sea, que ideológicamente sigue sin haber nada nuevo bajo el sol. Tropezamos exactamente en las mismas piedras de siempre.
De nada sirven las bienintencionadas intentonas de crear un movimiento ciudadano —al margen de los partidos políticos—  como fórmula para el saneamiento de lo que se ha definido como un sistema podrido.
Creo que la única fórmula válida es el regeneracionismo desde la plataforma de los propios partidos.
Se me podrá llamar ingenuo, tratar de convencer de que la corrupción, instalada en los dos partidos mayoritarios, PP y PSOE, harían imposible esa regeneración, pero creo que la solución a nuestros problemas pasa por una democracia ordenada, donde, qué duda cabe, se necesita una regeneración intensa y cambios profundos, que solo se lograran dentro de un ordenado sistema de partidos.
Ahora bien, y dicho esto, se necesita un verdadero esfuerzo de regeneración y gran capacidad de gestión,  liderazgo e imaginación, para llevar a cabo el saneamiento que nuestras instituciones y nuestra vida social precisan.
Esperemos que alguno de nuestros políticos reúna esas características, y los necesarios apoyos para llevar adelante ese proyecto.
Sin embargo como es muy fácil terminar diciendo “que lo hagan ellos”, aquí propongo una serie de medidas —las más básicas y elementales— que creo que, razonablemente, podrían contribuir a la regeneración que proponemos. Tales medidas no son fáciles, necesitarían el acuerdo de la Sociedad toda vía referéndum, pues implican reformas de nuestra Constitución, pero creo que son imprescindibles.
1.- Reordenación del “Estado de las Autonomías” con recuperación de las competencias en materia de educación, sanidad, justicia y orden público, así como representación y fomento internacional, que hubiesen sido cedidas por el Estado Central  a las Comunidades Autónomas.
2.- Desaparición de los órganos legisladores de las Comunidades autónomas. Sus normas de funcionamiento tendrán el carácter de normas internas ejecutivas con carácter de ordenanzas y reglamentos sometidas, siempre, a la legislación general emanada del Estado a través del Parlamento Nacional.
3.- Desaparición del Senado Nacional por inoperante.
4.- Desaparición de las Subvenciones a Partidos Políticos y a Sindicatos, que habrán de financiarse con las cuotas de sus asociados y donaciones que habrán de regularse en una Ley de Financiación ad hoc.
5.- Reforma de la Justicia, abandonando el concepto Asambleario de la Cortes, que mantendrán las competencias de designación del Ejecutivo, y sus propias competencias legislativas, pero transfiriendo a los Jueces y Magistrados la elección de los miembros del Örgano de Gobierno del Poder Judicial, y estableciendo un sistema de meritos objetivos para el ascenso de los Jueces, que serán inamovibles y solamente sancionables por la Sala correspondiente del Tribunal Supremo, evitando asi influencias directas sobre los jueces de los poderes legislativo o ejecutivo.
6.- Reforma del Ministerio Fiscal, de tal forma que siendo el Fiscal General del Estado designado en proceso electoral, sea independiente del Poder Ejecutivo, lo que debería acompañarse de una reforma del Estatuto de la Fiscalía y de las normas procesales, suprimiendo las competencias de Instrucción de los Jueces, cuya función habrá de ser Juzgar y no Instruir o investigar, y correspondiendo el impulso investigador y acusador, además del de defensa de la legalidad, a la Fiscalía y no a los Jueces.
Apunto sólo esta media docena de medidas; Más deberían impulsarse, pero todo ese proceso regenerador y reformista —que por desgracia presumo que contaría siempre con la oposición de la cerril izquierda patria— es la única garantía de un futuro mejor para nuestros ciudadanos.
Esperemos que alguien sea capaz de iniciar este proceso.