sábado, 19 de octubre de 2013

LA DISYUNTIVA PSOE-PSCE Y LOS DESMANES CATALANISTAS


                     Companys detenido tras su declaración de independencia de Cataluña

Artur Mas y Oriol Junquera, Lideres del separatismo catalán actual
 
 
Cervantes, cuando define la Historia lo hace con estas palabras:
“Émula del tiempo, depósito de acciones, testigo del pasado, aviso del presente, advertencia de lo porvenir.”
Pues vista la cita ciñámonos a la Historia.
Asistimos en los últimos tiempos a una guerra fratricida (soterrada y oculta a los oJos del pueblo) entre el PSC-PSOE y el PSOE, que viene decantándose a favor de las tesis federalistas del PSC que, con debilidad alarmante, acepta sin reparo Pérez Rubalcaba.
El Partido Socialista Obrero Español es, conforme a sus siglas y sus estatutos, un partido que podríamos calificar de Españolista, en cuanto que su actividad se desarrolla en todo el territorio Nacional y en tanto que los Estatutos de las Agrupaciones Regionales o Autonómicas del partido deben ser aprobados por su Comité Federal. Sin embargo y con renuncia al principio jacobino de centralismo, que inspira toda ideología socialista en relación a organización territorial de una Nación, el PSOE, por aquello de sacar provecho de los movimientos políticos “nacionalistas”, abdicó, ya en tiempos de la Transición, de ese carácter centralista, jugando a quitarle votos a los partidos nacionalistas de derechas, CIU y PNV, y de izquierdas ERC y las escisiones socialdemócratas radicales del PNV, con el discurso de defensa de las singularidades culturales y sociológicas de aquellos “territorios históricos”, como son considerados en su jerga, Cataluña y las Vascongadas.
Carme Chacón tras recriminar al líder del PSC-PSOE, Pere Navarro, su connivencia con Mas en su iniciativa soberanista, y después de que cinco diputados del PSC-PSOE, saltándose la disciplina de voto,  apoyaran de modo expreso en la Cámara Autonómica Catalana la iniciativa independentista de CiU, haciendo oídos sordos a la resolución del Tribunal Constitucional que ha calificado esa iniciativa y la correspondiente resolución del Parlament, como contraria a la Carta Magna, ha decidido quitarse de en medio, para no verse alcanzada por las salpicaduras del muladar en que el PSOE se ha convertido, y se ha marchado a dar clases a EEUU, en asíncrona paradoja.
Mientras tanto, el  Presidente de la Generalidad de Cataluña, Sr Mas, ha decidido no cumplir las sentencias judiciales que imponen un  trato igualitario del castellano con el catalán en las aulas y profundizar en su pretensión soberanista camino de la independencia de Cataluña respecto de España.
Y el portavoz de ERC en el Parlamento Nacional se ha permitido el lujo de decir públicamente, y en sede parlamentaria, que “Cataluña no aplicará las leyes aprobadas en el Parlamento cuando consideren que son contrarias a los intereses de su comunidad”, vamos que se pasn la legalidad por el arco del triunfo.
En cualquier país civilizado, toda esta tropa estaría ya en prisión por un delito continuado de desobediencia a las resoluciones de los Tribunales y otro también continuado de traición en sus pretensiones secesionistas, pero lamentablemente cada día somos menos serios.
El camino que sigue Mas no se diferencia, en esencia, del seguido en 1934 por Companys, declarando la independencia de la República Catalana, con aspiraciones de ser un Estado propio dentro de la “Confederación de Pueblos Ibéricos”
Efectivamente la Historia parece repetirse. Tras la victoria electoral de la derecha en las elecciones republicanas de noviembre de 1933, la izquierda radical, apoyada en los nacionalismos, inició toda clase de movimientos tendentes a derrocar al gobierno, que desembocaron en la Revolución de Octubre de 1934, cuya máxima expresión de fuerza se concretó en Asturias, y en la declaración de independencia de Cataluña por Companys que el 6 de octubre del mismo año realiza su proclama con la escusa de que:
Las fuerzas monárquicas y fascistas, que de un tiempo a esta parte pretenden traicionar a la República, han logrado su objetivo y han asaltado el Poder.”
Hoy, el enemigo fascista a derrocar es el legítimo Gobierno del PP, que se sustenta en la mayoría absoluta parlamentaria alcanzada en las Elecciones generales de noviembre de 2011.
Ya sabemos que los pueblos que olvidan su Historia están condenados a repetirla.
Esperemos que impere la autoridad por parte del Gobierno de España, que acabe con estos desmanes, y el sentido común en los líderes políticos catalanes, que eviten males mayores y sobre todo que Mas y Junqueras no tengan que acabar en la cárcel, aunque se lo merezcan.
 

1 comentario:

  1. No hay poder mas férreo que el que detentan los presidentes sucesivos de los partidos que gobiernan; desde Felipe hasta Rajoy tienen mas autoridad que el propio Franco pero dudo mucho que la utilicen para acabar con los nacionalismos de los que aún están dependientes y pendientes para poder sacar algo
    Saludos

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