martes, 22 de noviembre de 2016

¿TIENE QUE VER ALGO LA VICTORIA DE TRUMP CON EL HARTAZGO GENERAL FRENTE A LA CORRECCIÓN POLÍTICA?




La “CORRECCIÓN POLÍTICA”, creo que magníficamente reflejada en las dos viñetas que abren esta “Reflexión Heteróclita”, es considerada por sus defensores como un intento de eliminar del idioma ─aunque se expande a los contenidos ideas y pensamientos─ expresiones pretendidamente discriminatorias para grupos étnicos, religiosos o de tendencias minoritarias en la sociedad (sexuales, alimenticias, estéticas o de cualquier otra naturaleza).

Para sus detractores no es más que un invento del “establishment” para ocultar el hecho mismo de la discriminación, que pervive en los comportamientos de la Sociedad, es decir, esconder como los avestruces la cabeza en un hoyo, imponiendo a los demás la idea de que no expresando la existencia de una discriminación esta desaparece.

Como dicen los Periodistas JAVIER BENEGAS y JUAN M. BLANCO en el Digital VOXPOPULI[i]

La corrección política es producto de ese pensamiento infantil que cree que el monstruo desaparecerá con solo cerrar los ojos. Pero la maduración personal consiste justo en lo contrario, en descubrir que el mundo no es siempre bello ni bueno, en la toma de conciencia de que el mal existe, en llegar a aceptar y encajar la contrariedad, el sufrimiento. Y, por supuesto, en aprender a rebatir los criterios opuestos

En el mismo artículo se nos recuerda que el actor y director norteamericano Clint Eastwood afirmaba que:

 “La corrección política nos está llevando hacia una sociedad adolescente”

Tal y como nos cuentan los periodistas ya citados, JAVIER BENEGAS y JUAN M. BLANCO en su artículo ¿Y si Clean Eastwood tuviera razón?[ii] En el digital VOXPOPULI:

“En la genial novela de Philip Roth, La mancha humana, la vida del decano universitario Coleman Silk se desmorona tras interesarse por dos estudiantes que han faltado a todas sus clases, “¿Conoce alguien a estos alumnos? ¿Tienen existencia sólida o se han desvanecido como negro humo?” pregunta en el aula. Desgraciadamente para Coleman, uno de los aludidos resulta ser afroamericano y, cuando llega a sus oídos la pregunta, la interpreta como un ataque racista. Aunque no había ánimo ofensivo en sus palabras, puesto que jamás había visto al estudiante, Silk es acusado de racista, cesado como decano y despedido.”  

Durante las últimas décadas, numerosos profesores universitarios han padecido los excesos de la corrección política ─nacida precisamente en las universidades americanas como teoría para evitar la discriminación de grupos marginales o minoritarios mediante el uso del lenguaje “correcto”─ y se encuentran ante una población de estudiantes y profesores que en la aplicación del concepto manifiestan dos graves problemas:

1.- La infantilización y sobreprotección de los alumnos,pues se trata de evitar, a toda costa, hablar de cuestiones que puedan afectar a su sensibilidad.

2.- La rigidez de los defensores de la doctrina, que se ha convertido en una auténtica censura que ataca la libertad de expresión y cátedra.

Estos abusos han hecho ya que algunos intelectuales hayan saltado en contra de esta imposición no ya sólo del lenguaje, si no que se ha extendido de forma implacable a los contenidos.

Así, Richard Dawkins profesor de biología evolutiva de la Universidad de Cardiff ─cuyas doctrinas ateas no comparto─ advirtió a sus frente a esta lacra, diciéndoles:

"La universidad no puede ser un 'espacio seguro'. El que lo busque, que se vaya a casa, abrace a su osito de peluche y se ponga el chupete hasta que se encuentre listo para volver. Los estudiantes que se ofenden por escuchar opiniones contrarias a las suyas, quizá no estén preparados para venir a la universidad".

El problema ha sido que esa “corrección política, nacida en el ambiente universitario se ha trasladado a la sociedad en su conjunto. Así, la represión se extiende como mancha de aceite, prohibiendo palabras, términos, actitudes, estableciendo una siniestra policía del pensamiento.

La corrección política es una forma de censura, un intento de suprimir cualquier oposición al sistema. Y es además ineficaz para afrontar las cuestiones que pretende resolver: la injusticia, la discriminación, la maldad. No es más que un recurso típico de mentes superficiales que, ante la dificultad de abordar los problemas, la fatiga que implica transformar el mundo, optan por cambiar simplemente las palabras, por sustituir el cambio real por el lingüístico.

Renunciar al libre discurso, al libre pensamiento, para evitar herir la sensibilidad de algunos es peor que estúpido: es peligroso porque pone en cuestión los principios de la democracia. Debemos ser respetuosos con todo el mundo, por supuesto. Pero también expresar con libertad nuestras ideas y argumentos. Si alguien se molesta, se rasga las vestiduras, es muy probable que esté mostrando su talante inmaduro, su carácter infantil e intolerante.

Lo advirtió George Orwell en su novela 1984:

 "La libertad es el derecho de decir a la gente aquello que no quiere oír".

En los países con convenciones democráticas consolidadas, con una sociedad civil desarrollada y consciente de sus derechos y obligaciones, celosa de sus principios y convicciones, el avance de esta mentalidad ha sido lento, aunque inexorable. En España, sin embargo, carente de tradición democrática, con una mayoría que cree que la democracia consiste solo en votar, la ortodoxia de lo políticamente correcto progresó a una velocidad vertiginosa, convirtiéndose en dogma de general aceptación a izquierda y derecha en tiempo récord.

Pero, tarde o temprano, estos sistemas, como cualquier otro basado en la mentira, acaban saltando por los aires. Fundamentalmente por el hartazgo de muchas personas cansadas de tanta trampa y marrullería oponiéndose a ciertas reglas censoras, vistas como absurdas y arbitrarias por reprimir conductas e ideas que el sujeto considera justas y lícitas.

No voy a entrar en el análisis gramatical, semántico o lingüístico del dislate de la corrección política cuyo culmen se encuentra en la expresión “Todos y todas” negando la función del plural genérico propio de nuestro idioma, ello daría para una tesis y si alguien está interesado recomiendo la lectura del artículo “Los demonios lingüísticos de la corrección política” de Ylmer Aranda, en su BLOG “SABUDURÍA HERÉTICA” [iii]

En la misma línea es francamente interesante el libro “Sentimentalismo Tóxico” [iv] escrito por Theodore Dalrymple, pseudónimo bajo el que se oculta el escritor y psiquiatra británico Anthony Daniels, que es realmente recomendable, aunque los lectores más “sensibles” puedan llegar a considerar que las ideas expuestas en el mismo pueden llegar a parecerle escandalosas.
El subtítulo con el que presenta la obra Alianza Editorial (De cómo el culto a la emoción pública está corroyendo nuestra sociedad) resulta indicativo de la tesis central que sostiene Daniels, que:
 «el sentimentalismo es la expresión de las emociones sin juicio. Quizás es incluso peor que eso: es la expresión de las emociones sin darnos cuenta de que el juicio debe formar parte de nuestra reacción frente a lo que vemos y oímos. Es la manifestación de un deseo de derogar una condición existencial de la vida humana, a saber, la necesidad ineludible y perenne de emitir un juicio». A partir de tal afirmación, el problema del sentimentalismo no es tanto su traducción en las relaciones personales -en las que resulta inevitable-sino su influencia en las políticas públicas, influencia que el autor estima profundamente negativa: «Es poco probable que se consiga nada bueno permitiendo al sentimentalismo desbordarse hacia la esfera de las políticas públicas».
Y es para demostrarlo para lo que el autor de Sentimentalismo tóxico escribe un libro cuya conclusión es que nuestra sociedad tiende a difuminar los límites entre lo permitido y lo no permitido y a convertir en axioma el principio de que:
«siento rabia, por tanto, tengo razón»
Los efectos del sentimentalismo en la esfera pública, que están mucho más de actualidad de lo que pudiera parecer (piénsese en la situación de los desahucios en España o en la ola inmigratoria que vive Europa) son, para Daniels, indudables, pues el sentimentalismo permite a los gobiernos hacer concesiones sociales en lugar de afrontar los problemas de una forma racional, si esta resulta impopular o controvertida. Además, cuando el sentimentalismo «se convierte en un fenómeno de masas, se vuelve agresivamente manipulador», pues se exige que lo asuma todo el mundo, expulsando del círculo de los virtuosos a los que, echando mano de la racionalidad, se niegan a compartirlo.
Pero no es esto lo peor: lo verdaderamente tóxico del sentimentalismo es que «distorsiona nuestras percepciones y obstruye el pensamiento racional y la compresión». El sentimentalismo que analiza el doctor Daniels afecta en fin, de una manera decisiva a la dialéctica entre juicio y sentimiento, entre Sense and sensibility, por decirlo echando mano del título de la célebre y maravillosa novela de Jane Austen.
Por su parte el catedrático de Historia del pensamiento Político, Demetrio Castro El Imparcial, 24 de junio de 2014 [v] profundiza en la tesis de que “LA CORRECCIÓN POLÍTICA PERJUDICA SERIAMENTE LA LIBERTAD”
El autor, tras encomiar la labor y calidad de la Universidad Norteamericana, manifiesta sin ambages que:

Para confirmar, sin embargo, aquello de que las mejores intenciones empiedran el camino al infierno, la universidad americana (aunque no sea la única) viene acusando hace tiempo con daño para su solvencia los efectos perversos de la corrección política. Es decir, de los mecanismos formales e informales de reprobación y punición de actitudes, comportamientos, expresiones que pueden resultar ofensivos o despectivos para cualquier persona y sus peculiaridades sean éstas somáticas, culturales o étnicas, de género o de preferencias en materia de sexo.
Un acontecimiento reciente nos proporciona un nuevo ejemplo de hasta qué punto llega la situación. Hace un par de semanas Naomi Schaefer Riley, una periodista que se licenció en Harvard y está especializada en cuestiones de enseñanza universitaria, publicó en The Chronicle of Higher Education un artículo en el que sugería la posibilidad de suprimir los Black Studies como especialidad universitaria y aducía para respaldarlo varios ejemplos de tesis doctorales recientes de las que destaca su “cháchara de victimismo izquierdista”. El griterío indignado ha sido imponente y tras las consiguientes presiones, The Chronicle, posiblemente la publicación especializada de mayor circulación, ha dejado de contar con Schaefer Riley y también ha dejado de contar con algo de respetabilidad.

Centrado, pues el tema de la “Corrección Política” y sus peligros vayamos al enunciado de este POST:

¿TIENE QUE VER ALGO LA VICTORIA DE TRUMP CON EL HARTAZGO GENERAL FRENTE A LA CORRECCIÓN POLÍTICA?

Para analizar esta pregunta y darle una respuesta me he permitido beber en las fuentes y me voy a referir al artículo “The end of Identity Liberalism” de Mark Lilla, profesor de Humanidades de Columbia, publicado por el New York Times el pasado día 18 de noviembre de 2016 [vi], en el que se recogen algunas conclusiones que creo que darán luz al respecto., interesante artículo del que reproduzco los principales párrafos en los que, tras elogiar la diversidad cultural y étnica de la Sociedad Americana y la tendencia de los políticos a elogiarla como una verdadera conquista social, hace un análisis de los problemas del liberalismo actual, que son las causas de la derrota de Hilary Clinton:

“Hillary Clinton estaba en su mejor y más estimulante momento cuando habló acerca de los intereses americanos en asuntos del mundo y cómo se relacionan con la comprensión de la democracia. Pero cuando llegó a la realidad sociológica en los EEUU, durante su campaña, perdió esa gran visión y cayó en la retórica de la diversidad, llamando explícitamente a los votantes afroamericanos, latinos, L.G.B.T. y mujeres en cada parada. Ello fue un error estratégico. Si mencionaba a los grupos étnicos y sociológicos americanos debería de haber mencionado a todos ellos. Si no, los no mencionados se sienten excluidos. Y eso, como demuestran los datos, fue exactamente lo que sucedió con la clase obrera y agricola blanca y con los americanos con fuertes convicciones religiosas. De este modo dos tercios de los votantes blancos sin títulos universitarios votaron por Donald Trump, así como más del 80% de los evangélicos blancos.”

Por último, los demócratas han acusado a quien se opone a su política de “Corrección Política” de ser revisionistas de las tesis igualitarias y de estar profundizando en un nuevo racismo. Esta postura les resulta muy conveniente porque absuelve a los liberales de tener que  reconocer que ha sido su propia obsesión con la diversidad la que ha alentado a los ciudadanos blancos, rurales, o religiosos estadounidenses a pensar que serlo es para ellos una desventaja, y que su identidad está siendo amenazada o ignorada.

En definitiva habremos de concluir que la “Corrección Política” de los Demócratas y su empeño en establecer distinciones de grupos sociales “discriminados”, ha llevado a las mayorías a sentirse abandonadas por ellos y a girar su voto hacia un Republicano “atípico” como es Trump. A partir de aquí deberemos de esperar a ver los frutos de esta nueva etapa.



[i] http://www.vozpopuli.com/opinion/Clint-Eastwood-razon-sociedad-adolescente-correcion-politica_0_973103229.html
[ii] http://www.vozpopuli.com/opinion/Clint-Eastwood-razon-sociedad-adolescente-correcion-politica_0_973103229.html
[iii] https://sabiduriaheretica.wordpress.com/2015/03/13/los-demonios-linguisticos-de-la-correccion-politica/
[iv]Sentimentalismo tóxico: Theodore Dalrymple; Alianza Editorial - Colección: Alianza Ensayo 2016; I.S.B.N.: 978-84-9104-405-5
[v] http://www.elimparcial.es/noticia/104170/opinion/
[vi] http://www.nytimes.com/2016/11/20/opinion/sunday/the-end-of-identity-liberalism.html?_r=0

martes, 25 de octubre de 2016

VUELVE EL OTOÑO CON LA BERREA

Vuelve el otoño, y llega cargado de sinsentidos y disparates; con nuestra sociedad cada día más desarraigada y perdida; con una paliza de 50 de “esos muchachos” -que decía Arzallus- a dos guardias civiles y sus acompañantes, en Alsasua; con una niña de 12 años brutalmente agredida por una pandilla de inmigrantes musulmanes -hecho al que las autoridades quitan hierro-.

Vuelve el otoño y vuelve Iceta, inquieto y dolorido por la resaca de aquellos bailes en los que se embriagaba de federalismo asimétrico; vuelve Correa destapando a todos sus cómplices en la corrupción, en un intento de obtener el perdón al arrepentido, olvidando que Roma nunca paga a traidores, pero sabiendo que los traicionados difícilmente volverán a la escena política y, por ello, gana más que pierde acusando al Lazarillo -dos a dos-; vuelven los homenajes independentistas a Companys, ese golpista y asesino, que los separatistas presentan como ejemplo Dios Mío!!! de catalanidad.

¿Y con estas, y otras muchas más desventuras, como carajo quieren ustedes que no me asalte la melancolía? Sobre todo cuando “la berrea” se ha contagiado, en lo ruidoso, de los venados a los políticos.

Según nos dice Herman Hesse en “El lobo estepario”, en el pecho del hombre anida una miríada de distintas personalidades, fruto de nuestras propias experiencias, que aleatoriamente se manifiestan, según las circunstancias, dando esencia al complejo ser del arma inabarcable.

Pues bien, en este momento de todas esas criaturas, mi alma se encuentra dominada por un venado, ese Rey de los bosques, majestuosamente coronado, a la vez curioso y asustadizo, que huye en cuanto ve algo anormal en su mundo, al no querer saber nada de la basura que todo lo domina.

Hace un par de noches comencé a pergeñar este post, pero me dio pereza levantarme de la cama para escribirlo y en gran parte se me ha olvidado, aunque sé que permanece en mi interior como los versos de Harry Haller, y que del mismo modo que a él, imagino que sus retazos permanecen escondidos en mi interior como una nuez dentro de una cáscara rugosa y vieja.

Trataré, a fuerza de constancia, sacarlos a la luz y disfrutarlos.

Son muchos los acontecimientos ocurridos en este otoño como para centrarse solamente en uno de ellos, pero como sería imposible abarcar todos los dislates que ocurren en nuestra sufriente Patria, voy a céntrame solamente en uno de ellos, amplio y complejo, que no es sino espejo de lo que ocurre, todo, en nuestra enferma sociedad, y que no es sino el comportamiento de ese Jefe supremo de la manada podemita, Pablo Iglesias.

Y la primera reflexión que me asalta es la de su parecido, tal vez intencionado, con las actitudes de aquel malhadado Social/Comunista que fuera Largo Caballero, instigador del intento de Golpe de Estado de 1934, antidemócrata, frentepopulista declarado y defensor de la dictadura del proletariado marxista.

Son proverbiales sus declaraciones en un miting en Linares el 20 de enero de 1936, durante la campaña de las elecciones de febrero del mismo año en las que la izquierda protagonizó un verdadero golpe de Estado con el pucherazo de que dio el poder, ilegalmente, pero de facto, al Frente Popular:

Quiero decirles …que si triunfan las derechas nuestra labor habrá de ser doble, colaborar con nuestros aliados dentro de la legalidad, pero tendremos que ir a la guerra civil declarada. Que no digan que nosotros decimos las cosas por decirlas, que nosotros lo realizamos

Para reiterar poco después sus soflamas:

“... la clase obrera debe adueñarse del poder político, convencida de que la democracia es incompatible con el socialismo, y como el que tiene el poder no ha de entregarlo voluntariamente, por eso hay que ir a la Revolución”.

Pues miren ustedes por donde, nuestro ínclito Pablo Iglesias acaba de decir públicamente:

“Si se produce la investidura de mariano Rajoy como Presidente del Gobierno, convocaremos una Huelga General y nos apoderaremos de la calle. La política no se hace solo en el Parlamento, sino también en la Calle”

Vamos, que Podemos vuelve a transitar iguales bravuconadas y alardes de sentimiento antidemocrático propios de la izquierda radical comunista. Y la primera de las convocatorias, que Podemos niega haber hecho, pero que es evidente que es suya, es la de rodear ─“sitiar”─ el Congreso de los Diputados el día en que se celebre la Sesión de investidura de Mariano Rajoy, si esta llega a producirse por la abstención del PSOE, con vulneración de la Ley, pues no olvidemos que el art. 494 del Código penal dice que:

“Incurrirán en la pena de prisión de seis meses a un año o multa de doce a veinticuatro meses los que promuevan, dirijan o presidan manifestaciones u otra clase de reuniones ante las sedes del Congreso de los Diputados, del Senado o de una Asamblea Legislativa de Comunidad Autónoma, cuando estén reunidos, alterando su normal funcionamiento.”

Lo malo es que en 1936 aquellos alardes condujeron a una guerra Civil, cosa que veo harto improbable hoy en día, pero la toma de las calles, la inseguridad, los actos de coacción de las libertades de los demás (escraches) y el talante navajero tabernario y fasciocomunista nos amenazan de nuevo.

Por otra parte, quiero comentar también, aprovechando que la alcaldesa populista de Barcelona “La Colau” ha sacado de los almacenes municipales una estatua ecuestre de franco, decapitada tal vez por el miedo de las valientes hordas populistas a su fiera mirada, para su escarnio pueril, después de 40 años de su muerte en su cama, para referirme a la presencia de una estatua del fascicomunista Largo caballero, que tanto me recuerda a “pablemos”, en las calles de Madrid.

En marzo de 2005 el Gobierno Socialista presidido por el Sr. Rodríguez Zapatero decidió, en un acto más de su campaña por la recuperación de la Memoria Histórica, retirar la estatua ecuestre de Francisco Franco situada en los jardines de la plaza de San Juan de la Cruz de Madrid, frente al Ministerio de la Vivienda.

A la vuelta de la esquina, en el Paseo de la Castellana, y en el bulevar lateral situado delante del edificio de los Nuevos Ministerios, se encuentra el monumento a Largo caballero cuya fotografía reproducimos.

¿Fue acaso Largo caballero más demócrata que Franco como para merecer que su estatua perdure en las calles de Madrid después de haber sido retirada la de Franco?

Sinceramente, creo que no.

Si el argumento para la retirada del monumento del general es que en nuestras calles no deben perdurar monumentos a “antidemócratas”, la estatua de Largo Caballero debería seguir el mismo destino que la de Franco: ser retirada de la calle y arrumbada en un almacén.


Y voy a explicar el porqué de esta mi reflexión heteróclita.


LARGO CABALLERO RESPONSABLE DE LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE DE 1934
En el año 1934, tras largos y concienzudos preparativos, Largo Caballero lideró en la sombra el golpe de Estado contra la legalidad de la República. A tal efecto y desde el 3 de febrero de 1934 presidió el Comité Nacional Revolucionario-

Por todo ello fue considerado como uno de los máximos responsables de la revolución de Asturias de octubre de 1934. El balance del tristemente famoso golpe de Estado socialista fue casi de 1.400 muertos en 26 provincias.

 Fervoroso defensor del marxismo y la dictadura del proletario, el golpe de Estado de Largo Caballero y el PSOE, es considerado por muchos historiadores como el inicio de la Guerra Civil de 1936-1939.

El 3 de diciembre de 1933, las elecciones fueron ganadas por las derechas, siendo la consecuencia inmediata la nueva distribución de los escaños del Congreso, ya que ahora los partidos de la derecha ocupaban 217, de los cuales 115 pertenecían a la CEDA; 160 a los partidos de centro-derecha, y 96, a los de izquierdas. Por primera vez habían participado las mujeres, mientras que los anarquistas se abstuvieron.

Ese mismo día Largo Caballero instaba a la Directiva del Partido a concretar:

un movimiento revolucionario a fin de impedir un régimen fascista”.

 Así pues, el alzamiento de 1934 no fue una consecuencia, como a veces se ha intentado hacer creer, del abuso de la derecha en el Gobierno durante su mandato, ya que éste aún no había tomado posesión y el golpe ya se estaba preparando.


LARGO CABALLERO IMPULSOR DEL FRENTEPOPULISMO BOLCHEVIQUE TRAS LAS ELECCIONES DE 1936


Largo Caballero difícilmente podía ser más explícito sobre las intenciones del PSOE de cara a las elecciones de 1936.

 Ya hemos comentado algunas las expresiones inequívocamente antidemocráticas del personaje. Pero hay más:

El 10 de febrero de 1936, en el Cinema Europa, Largo Caballero volvía a insistir en sus tesis:

“... la transformación total del país no se puede hacer echando simplemente papeletas en las urnas... estamos ya hartos de ensayos de democracia; que se implante en el país nuestra democracia”.

Para afirmar finalmente:

“Yo declaro... que, antes de la República, nuestra obligación es traer al socialismo... Hablo de socialismo marxista... socialismo revolucionario... somos socialistas pero socialistas marxistas revolucionarios... ¿Procedimiento? ¡¡El que podamos emplear!!»...

Y así fue, provocando el levantamiento de los militares y la guerra civil con sus desmanes.

Tras las elecciones de 1936, según datos aportados por Cesar Vidal en un artículo publicado en la Bitácora “Rabos de Pasa”, en las elecciones los resultados fueron los siguientes:

9.716.705 votos emitido
4.430.322 fueron para el Frente popular
4.511.031 para las derechas
682.825 para el centro91.641 emitidos en blanco o resultaron destinados a candidatos sin significación política.

Sobre estas cifras resulta obvio que la mayoría de la población española se alineaba en contra del Frente popular.

Sin embrago, y según relato del que fuera presidente de la República, Alcalá Zamora, al diario Journal de Geneve, publicadas en 1937:

“A pesar de los refuerzos sindicalistas, el "Frente Popular" obtenía solamente un poco más, muy poco, de 200 actas, en un Parlamento de 473 diputados. Resultó la minoría más importante pero la mayoría absoluta se le escapaba. Sin embargo, logró conquistarla consumiendo dos etapas a toda velocidad, violando todos los escrúpulos de legalidad y de conciencia.
Primera etapa: Desde el 17 de febrero, incluso desde la noche del 16, el "Frente Popular", sin esperar el fin del recuento del escrutinio y la proclamación de los resultados, lo que debería haber tenido lugar ante las Juntas Provinciales del Censo en el jueves 20, desencadenó en la calle la ofensiva del desorden, reclamó el Poder por medio de la violencia. Crisis: algunos Gobernadores Civiles dimitieron. A instigación de dirigentes irresponsables, la muchedumbre se apoderó de los documentos electorales: en muchas localidades los resultados pudieron ser falsificados.
Segunda etapa: Conquistada la mayoría de este modo, fue fácilmente hacerla aplastante. Reforzada con una extraña alianza con los reaccionarios vascos, el "Frente Popular" eligió la Comisión de validez de las actas parlamentarias, la que procedió de una manera arbitraria. Se anularon todas las actas de ciertas provincias donde la oposición resultó victoriosa; se proclamaron diputados a candidatos amigos vencidos. Se expulsaron de las Cortes a varios diputados de las minorías. No se trataba solamente de una ciega pasión sectaria; hacer en la Cámara una convención, aplastar a la oposición y darle mayoría absoluta al Frente Popular.”

En consecuencia, no podemos sino denunciar la responsabilidad de los líderes del Socialismo español de los años 30 en el desencadenamiento de la Guerra Civil, de la que, con toda desfachatez, culpan a la derecha.

En atención a todo lo relatado, que evidencia el talante antidemocrático y bolchevique de Largo Caballero, no veo razón para que se mantenga su monumento en nuestras calles.

       Su sola presencia hiere mi sensibilidad democrática.

Pero como la conciencia y la memoria populares son obtusas, manipuladas y adoctrinadas, tendré que aguantarme, y recordar lo que decía Marcelo Pera:

“Se recuerdan continuamente los crímenes del nazismo, del fascismo o del franquismo, y con mucha más facilidad se olvidan los del comunismo. Y ello porque, en gran medida los autoproclamados “intelectuales de izquierda” siguen pensando que la idea en que se inspiraba el comunismo era buena, pero que en la práctica se realizó mal. La utopía sigue obrando dentro de la “cultura ─cultureta─ de izquierda”, aunque lo cierto es que esa pervivencia no ha producido ninguna idea nueva.”

Ni ha sido capaz, añadiría yo, de encontrar fórmulas para lograr alcanzar sus metas y superar sus errores para llegar a la creación de su quimera del “hombre nuevo”, porque en esencia es imposible encontrar soluciones para lo que son errores teóricos de base ─insuperables─ del marxismo/comunismo, como he tratado de explicar en mi blog PORQUE SOY ANTIMARXISTA, errores entre los que destaca, esencialmente, el desconocimiento por parte del el marxismo/comunismo, del misterio más hondo del ser humano, el enigma y la realidad innegable de LA LIBERTAD que habita en él y que hace imposible reducir al hombre a un mero conglomerado de determinantes sociales y económicos; libertad que no admite ser sometida o limitada en aras de una pretendida y falsa igualdad, pues al serlo queda destruida la esencia y dignidad del ser humano.

       Mientras tanto Pablo Iglesias, aventajado discípulo de los antidemocráticos miembros del Frente Popular de los años 30 del siglo pasado, manifiesta con ardor que “Ve con buenos ojos” la manifestación “Rodea el Congreso”, si no convocada por él mismo si por sus círculos, como verá con buenos ojos la reciente toma de la Asamblea Legislativa Venezolana por los chavistas, la toma del Palacio de Invierno por los bolcheviques, el asalto al cuartel de la montaña por las turbamultas anarquistas o comunistas, la quema de iglesias o cualquier otro acto brutal y antidemocrático que a ustedes pueda ocurrírseles.

Mientras tanto recuperemos la paz espiritual, al menos en privado, escuchando esta pieza musical 




Hojas Muertas de Fausto papetti

lunes, 9 de mayo de 2016

POSTCAPITALISMO: LA SOCIEDAD DEL CONOCIMIENTO



Según el catedrático y economista Peter F. Drucker:

 "Si quieres hacer algo nuevo, tienes que dejar de hacer algo viejo"

Cada X cientos de años, en la historia occidental se produce una fuerte transformación. En unas pocas décadas, la sociedad, su cosmovisión, sus valores básicos, sus estructuras sociales y políticas, sus instituciones claves, se reorganizan a sí mismas... En efecto la sociedad deja de hacer lo que le era habitual (algo viejo) y enfrenta la realidad desde perspectivas diferentes (algo nuevo), desde una forma nueva de hacer.

La caída del imperio romano y la invasión de Europa por los bárbaros; La desaparición del feudalismo y la aparición de las Naciones modernas; la Reforma en el cristianismo; La revolución francesa y Napoleón; La caída de las Monarquías y el transito al Estado democrático moderno; el enfrentamiento de los totalitarismos con la democracia; los procesos de emancipación colonial; etc… Son algunos ejemplos de esos procesos de transformación.

Cincuenta años después de concluido cada proceso de transformación, surge un nuevo mundo, y las personas entonces no imaginan como era el mundo en que vivieron sus abuelos...
En estos momentos esa transformación se centra en el tránsito de la La sociedad capitalista a la sociedad del conocimiento y la comunicación.
En un sistema capitalista, el “capital” es el recurso de producción crítico y está totalmente en oposición, hasta en “lucha” con el “trabajo”.
En la sociedad postcapitalista, hacia donde nos estamos dirigiendo muy rápidamente, será el “saber” ─ que no puede ser comprado con dinero ni creado por capital de inversión─ y no el capital, el recurso clave.
Ello dará lugar a una economía diferente, la economía del conocimiento y la comunicación, cuyo protagonista será el operador del conocimiento y las comunicaciones, y todo ello con unas implicaciones mayores de las que podemos pensar en la actualidad.
Entre otras consecuencias decisivas está la desaparición de la dialéctica de la lucha entre “capital” y “trabajo”, con las inmensas consecuencias que ello tendrá a efectos de “reorganización” del “equilibrio entre poderes” que se centrará en la dialéctica “Conocimiento vs Ignorancia” frente a la dialéctica “Capital vs Trabajo” en que hemos vivido desde mediados del s.XIX.
Por ello la crítica del neomarxismo al sistema capitalista es ya algo completamente desfasado, aunque siga durante años dando coletazos, la dialéctica no va a volver a ser la pugna “Capital vs. Trabajo” y las posiciones anticapitalistas de los partidos de izquierdas, completamente desnortados ante una Sociedad que ha logrado las cotas de nivel de vida y bienestar que actualmente se disfrutan en occidente ─jamás soñadas en el pasado─ se diluirán como un bloque de hielo en una corriente primaveral, al no entender que el tránsito histórico que vivimos y el mundo que nos depara el futuro, es precisamente el de la “Sociedad del Conocimiento y la Información”, que permitirá mejorar aún más las condiciones de vida, de todos los ciudadanos del planeta, con los avances tecnológicos y sociales que del conocimiento van a desprenderse.
Sin embargo, este nuevo paradigma social no estará exento de críticas y de enemigos.
Los operadores del conocimiento y la información serán élites que dominarán en la práctica todos los recursos de la Sociedad, y naturalmente, en una tendencia nefastamente humana, la de la ambición y la codicia, se constituirán en una nueva clase dominante, y no lo serán a título individual, sino a través de grandes corporaciones e instituciones multinacionales de ámbito global.
Ya lo hemos comentado en nuestro Post “NUEVA IZQUIERDA vs NUEVA SOCIEDAD LIBRE”:
Los marxistas contemporáneos consideran que La esclavitud se realiza hoy en una sociedad fuerte y rica, que permite al hombre desenvolverse y satisfacer mejor que nunca las necesidades materiales y culturales. Por eso el socialismo tiene que hacerse hoy más utópico que nunca, tiene que afirmar que su ruptura es una ruptura total con la historia, un rompimiento radical, un ir hacia el reino de la libertad que solamente puede lograrse si destruimos de raíz la sociedad actual, con todos sus fundamentos culturales. Hoy luchar contra la sociedad opulenta es precisamente intentar abolir los sistemas constituidos de servidumbre. Y eso sólo pueden hacerlo mediante la afirmación de los valores cualitativos. La sociedad moderna, en todo su desarrollo, significa la transición de la servidumbre de la miseria a una servidumbre que esta Nueva Izquierda considera peor: la servidumbre voluntaria, que acepta, con los valores, maneras y formas de vivir que la sociedad opulenta ofrece, y consideran que todo ello puede llevar al peligro de que el hombre se resigne a ser dócil y obediente y abandone su actitud radicalmente negativa, negadora, revolucionaria, única actitud capaz, según ellos, de movernos hacia el futuro.
Lo que ocurre es que esa actitud es que ─para la Nueva izquierda, que aún no es consciente del cambio drástico a que nos enfrentamos─, una sociedad que satisface crecientemente las necesidades del hombre es una sociedad represiva, contraria a la auténtica libertad, porque al crear una existencia humanamente satisfactoria, destruye en el hombre su capacidad de negación, su actitud negativa ante los valores que ellos llaman burgueses, que son los valores de la civilización occidental, que son, en último término, los valores humanistas, los valores cristianos, los valores cuya defensa habría de unirnos de cara a defender nuestro futuro como sociedad libre.
En tal sentido debe advertirse como el socialismo marxista pretende destruir los poderes económicos y sociales para asegurar la libertad a todos los seres humanos y el medio que utiliza es una política de dirección e intervención estatal que conduce a la radical funcionarización de la vida humana y esa funcionarización tiene una consecuencia de radical gravedad: El abandono del propio destino.

"La vida humana ─escribe Torcuato Fernández-Miranda- es radical intimidad, mismidad, destino propio, peculiar, infungible, intimo. Así como nadie puede morirse por mí, soy yo el que tengo que morir mi muerte, así de la misma manera sólo en mi radical intimidad puede mi vida ser vivida. Renunciar a esta radical intimidad, al propio destino de nuestra vida infungible, para asumir un destino ajeno, enajenar nuestra vida, es dimitir del modo más absoluto de la vida humana y aceptar la peor de las esclavitudes".

El socialismo marxista amenaza tanto la libertad cuanto algo más radical: La intimidad, la posibilidad de vivir cada uno dentro de sí mismo, en ese castillo interior que es el alma y la vida del hombre.

"El concepto de intimidad quiere subrayar esto: Cada hombre tiene su propio destino, su vocación específica, infungible. Pretender, por tanto, funcionarizar al hombre, estandarizarlo, uniformar su vida bajo la igualdad de una normatividad igualitaria, es desconocer lo que la vida tiene de infungible y hacer imposible la vida concreta de cada hombre para designar la cual hemos empleado la palabra intimidad.” (TFM)

Al final es otra forma de sojuzgar al hombre en Sociedad, despersonalizarlo, hacerlo número y masa gobernable por la élite neomarxista instalada en el aparato del Estado, y ello con una finalidad, la imposición de un “pensamiento único” que adocene y someta al individuo negándole su “libre albedrío” en aras de una igualdad utópica de todos.

Y la “Sociedad del Conocimiento” es un nuevo escollo para esa doctrina, pues el acceso de todos a la información, a la cultura, al conocimiento, los hará no cada vez más iguales, sino cada vez más libres, salvo que se unifique el mensaje, se dosifique y adoctrine el pensamiento mediante el control de esa Sociedad, mediante el control de los “Trabajadores del Conocimiento”, lo que ya ha comenzado a intentarse, afirmando que la verdadera cultura es de izquierdas, que el verdadero conocimiento es el previamente sometido a censura y legitimado por la izquierda, retorciendo torticeramente la “realidad histórica” para legitimar, sólo, “Su” verdadera historia.

Y es aquí donde los “demócratas” debemos esforzarnos en la defensa de la libertad de conciencia, la libertad religiosa, la libertad de Cátedra, la libertad de expresión, la libertad de información, la libertad de creación artística y cultural; en definitiva, de los derechos fundamentales que garanticen la libertad del conocimiento, rechazando las sectarias mentiras, el adoctrinamiento y la censura.

Deshacer, en definitiva, el velo de control de esas libertades que desde la nueva izquierda se nos quiere imponer.

Y el camino no será fácil.

viernes, 1 de abril de 2016

LA LEY "CIFUENTES" DE IDENTIDAD DE GÉNERO

La comunidad de Madrid quiere aprobar una Ley de Igualdad de Género a mi juicio absurda y desproporcionada, que trata de imponer una mordaza ideológica a quienes no estemos de acuerdo con estas barbaridades de los políticos adscritos a los movimientos de la corrección política



Cayo Argentius Nepociano paseaba por la Casa de Campo una tarde de primavera.

Los pinos y las retamas comenzaban a despedir su característico olor balsámico como reacción al sol que los calentaba.

Los pájaros cantaban y la tranquilidad del momento le relajaba.

Tras un recodo del camino, que serpenteaba entre los pinos y las encinas, descubrió la presencia de una bella joven que leía tranquilamente, sentada en un banco, bajo una gran encina que extendía una gruesa rama sobre ella, resguardándola con su sombra, con los auriculares de su MP3 colocados en sus oídos y una expresión de calma y placidez maravillosas.

Se quedó un rato, extasiado, contemplando a la bella mujer, hasta que, al cabo de un rato ella, que había percibido su presencia, pero que intencionadamente le había ignorado, le miró y le sonrió.

Aquello fue el comienzo de una bella historia de amor.

Meses más tarde, los titulares de los periódicos relataban en las páginas de sucesos:

"Un joven aparece ahorcado en una encina de la Casa de Campo”

A sus pies, sobre un banco del parque había aparecido una nota que confirmaba el suicidio del joven.

Señor Juez:
La presente tiene por objeto imputar la causa de mi suicidio a los políticos progresistas que velan por nosotros, tanto los que nos gobiernan como los de la oposición, pues ellos son los que han dado pié a mi drama y al enorme engaño del que he sido víctima.

Yo era un hombre feliz, normal y corriente, que conocí por casualidad a quien pensé sería mi compañera de por vida y la madre de mis hijos, tal y como le ocurre al común de los mortales en algún momento determinado de su vida.

Claudia Quinta Sertoria, pues a sí se llamaba la interfecta, era una mujer bella, aunque en ocasiones me sorprendían sus reacciones poco femeninas y ciertos ademanes excesivamente vigorosos, que yo, ingenuamente, achacaba a su educación o a sus orígenes, sobre los que se negaba a hablar.

Compramos un piso de esos que las administraciones sortean para jóvenes con pocos ingresos, pues tuvimos la inmensa suerte de que me adjudicasen uno en un sorteo, así que ya ve que la vida nos sonreía. 

El piso, como diría la Ministra Socialista de la Vivienda no es que fuera pequeño, sino que era coqueto, una “solución habitacional” que, más o menos, satisfacía nuestras necesidades, con un único inconveniente, cuando vas al cuarto de baño has de tener cuidado de cerrar la puerta, no ya por los olores, sino porque si alguien abre la puerta de la calle te pillan in fraganti, sentado en el trono, con una visión directa desde el descansillo de la escalera.

Ya el día que fuimos al Notario, pues consideré oportuno cederle el 50% de mi piso en prueba de amor, me extrañó que su carnet de identidad fuese uno de esos tan modernos con el chip incorporado, que tan solo hacía un mes que se había anunciado que se ponían en circulación, pero ella me dijo con esa gran sonrisa que me deslumbraba, que lo había tenido que renovar hacía poco porque el anterior lo había perdido.

Planeamos nuestra boda con esmero. No queríamos una boda religiosa, sino civil, y el banquete sería reducido para un grupo de amigos solamente, porque como ella me contó sus padres habían muerto cuando era pequeña y no tenía familia.

Nuestras relaciones sexuales antes del matrimonio fueron muy conservadoras. Ella me decía que quería mantener incólume su cuerpo hasta el matrimonio, así que se limitaron a algunos besos, más o menos apasionados y algunos intentos de “tocamiento” que ella siempre frustraba.

El día de nuestra boda hubiese deseado hacer el amor con ella apasionadamente, pero después de intentarlo infructuosamente solo me dejó hacerlo con la luz apagada, sin desvestirse y por un conducto a mi juicio inapropiado, pero como siempre había escuchado a los amigos del trabajo decir que las mujeres no quieren hacerlo normalmente por ahí, pensé muy ufano que aquello no era sino una muestra más de amor de mi adorada Claudia.

No voy a entretenerle con otros detalles sórdidos de nuestra relación, que poco a poco, y en muy poco tiempo arruinaron nuestra convivencia.

El mayor de mis pesares consistía en su obstinación de no hacer el amor, pues ella se negaba a tener hijos, defraudando así mi deseo de crear una familia, siempre con la disculpa de que no quería truncar su carrera profesional, ¡¡¡ ella que era dependienta de una tienda de ultramarinos !!!.

Su terco comportamiento llegó a no tener disculpa, pues yo le insistía en que el mejor sistema para no procrear, aceptando resignadamente su dedicación al trabajo, era una visita al ginecólogo para que le recetase algún anticonceptivo, de tal modo que, al menos, recuperásemos la ilusión en nuestro matrimonio que marchitaba, haciendo el amor, cosa que me estaba vedada. A lo que ella se negó reiteradamente con igual ahínco, acrecentando así mis sospechas de infidelidad conyugal.

Pero la gota que colmó el vaso y que me ha llevado a la determinación que hoy ejecuto, ocurrió esta misma mañana.

Me sentí indispuesto en el trabajo y decidí marcharme a Casa.

Al llegar pensé que Claudia estaría despachando mortadela en su colmado, pero la horrorosa escena que contemplé en mi hogar me ha empujado irremediablemente a quitarme de en medio de este mundo, pues soy el hombre más desafortunado que por él pudiera arrastrar sus huesos.

Al entrar en Casa me encontré allí a Claudia desnuda, su espalda era enorme, nunca hasta el momento me había fijado en el detalle, de pie ante el retrete haciendo pis.

Al descubrir mi presencia, instintivamente se giró hacia mi con cara de horror y con un inmenso pene entre sus manos que continuaba orinando.

Salí corriendo sin atender a sus gritos y sus súplicas de que volviera, que seguí oyendo mientras bajaba precipitadamente las escaleras.

Al llegar a la calle no supe que hacer. Me alejé del barrio tan rápido como pude y me encontré, de repente y sin pensarlo, ante el banco en el que la había visto por primera vez en mi vida, y que estoy decidido a que sea la ultima visión de mi existencia.”

Según relata una pareja de ciclistas, que descubrieron el cuerpo inherte de Cayo colgando de una rama de una gran encina de la Casa de Campo, antes de llegar hasta ella escucharon un gran crujir de ramas, precedido de una desesperada exclamación vociferante que decía:

“¡¡¡¡ Me cago en la madre que parió la Ley de Identidad de Género !!!”