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miércoles, 4 de diciembre de 2024

CORRUPCION

 



    La corrupción política ha acabado convirtiéndose en uno de los grandes males de nuestra sociedad.

La corrupción afecta no solo a políticos, si no incluso a magistrados, funcionarios, empresarios y ciudadanos de a pie.

Sin embargo, en el caso de los funcionarios y de los ciudadanos y empresarios —siempre y cuando su corrupción no tenga implicaciones políticas— la justicia y las Fuerzas de Seguridad del Estado actúan con diligencia en la persecución de sus delitos.

La gravedad se encuentra en la corrupción política, que hoy en día afecta no solo al Presidente del Gobierno, sino a muchos de los miembros de su Gobierno. Al Fiscal General del Estado. A destacados miembros del Partido Socialista, y al entorno familiar más cercano del presidente Sánchez.

El Sanchismo se ha convertido en un modo de exacción de ingresos ilegales que garanticen una fortuna a sus beneficiarios para después de su vida política.

Esto no ocurría en el pasado, en donde la mayoría de los políticos del tardo franquismo y de la transición se retiraron de sus puestos sin grandes fortunas, volviendo la mayoría de los casos a sus profesiones.

Sánchez se ha convertido en el paradigma de la corrupción política en un doble sentido, corrupción institucional tendente a la destrucción del enemigo, a acabar con toda posible oposición con tal de mantenerse en el poder. Y desde el poder a enriquecerse él, sus familiares más cercanos, y toda la banda de criminales que constituyen el Partido Socialista Obrero Español, criminales que ya lo fueron desde la fundación del Partido por Pablo Iglesias, tanto durante la etapa pre revolucionaria, como en la etapa revolucionaria y la guerra civil.

Hoy en día la corrupción vuelve a ser el gran problema político de España que desestructura la sociedad, daña las instituciones, y el trata de crear una nación de súbditos en vez de ciudadanos.

La inverosímil degradación que vive nuestro sistema democrático alcanza cotas que producen sorpresa e incredulidad.

Estamos pasando por una tempestad de corrupción que ha convertido a España en una cleptocracia, que según el DRAE es un «sistema de gobierno en el que prima el interés por el enriquecimiento propio a costa de los bienes públicos».

Y no me negarán que eso exactamente es lo que estamos viviendo.

Aquí estamos en las grandes ligas: el fiscal general del Estado, la mujer del presidente, el hermano del presidente y en cualquier minuto el propio presidente que está preparando un argumentario para justificar que no dimitirá ni aunque lo investiguen directamente a él.

Sin embargo, las bases del PSOE siguen comprando el argumento de que hay una confabulación de la “fachosfera”.

Cada uno puede ignorar la realidad como mejor le parezca.

Pero España hoy es un país a la deriva por un Gobierno inmerso en la corrupción.

Pero sigamos caso por caso para tener una visión amplia de esta realidad

El 6 de noviembre de 2019, a Sánchez se le calienta la boca en una entrevista de Cámara en la radio pública y a la alardea de que la Fiscalía depende de él, con aquel día famoso ¿De quién depende la Fiscalía. Pues eso.

 Durante la pandemia, Ayuso se convierte en la gran antagonista política de Sánchez.

 La animadversión entre ambos es manifiesta.

Saltan los casos de supuesta corrupción de Begoña Gómez, que acabará imputada por partida cuádruple. Sánchez está colérico y maquina una respuesta.

La pareja de Ayuso tiene un problema serio con Hacienda que lo acusa de fraude fiscal, el PSOE lo festeja y lo alzaprima.

Ha encontrado una consumada cortina de humo excelente para decir que en todas partes cuecen habas.

Donde las dan las toman.

La corrupción no estaba en casa de Sánchez, en la puerta de enfrente.

Como tantos contribuyentes investigados, la pareja de Ayuso busca un acuerdo con la Fiscalía.

En este contexto, y como parte de la campaña contra la presidenta de Madrid, se filtran a los medios de las negociaciones de su novio haciéndose públicos los datos fiscales de un particular, algo absolutamente prohibido.

Las sospechas inmediatas recaen sobre el Fiscal General del Estado García.

El paso del tiempo las confirma.

Acaba imputado. Y hace pocos días, un informe de la Guardia Civil al juez del Supremo ha ratificado que fue él el filtrador.

García Ortiz se tomó, además, la misión con interés inusitado, saca a una de sus fiscales del palco del estadio del Atlético de Madrid para que le facilitase parte del material contra el novio de Ayuso, utilizando su correo privado para intentar no dejar huellas.

A la vista de todo esto. La pregunta es fácil.

¿Qui prodest? ¿Quién se beneficia? ¿Tenía Ortiz algún motivo personal para intentar golpear con tal prisa la carrera política de Ayuso?

Aunque sus simpatías sean de izquierdas, no parece. Cae lejos de su ámbito.

Por el contrario, ¿tenía los equipos de La Moncloa un interés político en embadurnar a Ayuso y distraer así el caso Begoña? Evidentemente SI.

Es práctica habitual del Fiscal General del Estado, filtrar informes a los medios por cauces informales. NO.

Y ¿lo es en el caso de los gabinetes de La Moncloa? SI lo hacen constantemente.

El primer medio que publicó la filtración contra el novio de Ayuso fue un minúsculo portal con solo 150000 lectores, cuya directora ha sido premiada ahora como consejera en el Consejo de RTVE, con más de cien mil euros de retribución anual.

¿Quién le ha regalado este premio? García Ortiz, NO. ¿Las letrinas del  PSOE de Sánchez?.

SI.

Este es uno de los casos más sencillos de corrupción: ¿Quien ordenó material e filtrar el material contra el novio de Ayuso para perjudicar a la Presidencia? Es evidente.

El miedo ya habita en la Moncloa.

La deriva que ha tomado el caso de filtración de García Ortiz puede llevarse por delante a un par de ministros y andando el tiempo, tal vez incluso al que lo nombra.

Es evidente que quien ordenó al fiscal lanzarse a la guerra sucia: «¿De quién depende la Fiscalía? Pues eso».

Y pasemos al segundo tema que nos ocupa, que no es sino el de Begoña Gómez, mujer del presidente Sánchez, que se presentó esta semana en la Asamblea de Madrid con cara de ofendida y un discurso tan tramposo como los que habitualmente nos endilga su esposo.

 Nos dijo que ella es una mujer con una larga carrera profesional a sus espaldas víctima de una cacería política.

Ella sería la damnificada, la pieza inocente que se quieren cobrar los enemigos políticos de su marido. A nadie le puede sorprender su planteamiento; no ha hecho más aplicar el manual familiar del victimismo político según el cual todo es culpa de la ultraderecha y de la desinformación.

Pero los rastros que Begoña ha dejado de sus actividades demuestran lo contrario.

Begoña Gómez nunca ha sido víctima de nada ni es la inocente «pichona» que describen sus defensores, sino una arribista de libro que intentó sacar tajada de su privilegiada posición social.

Sin méritos académicos o profesionales ha intentado labrarse una carrera profesional a la sombra del poder de su marido.

Los responsables de las grandes empresas de España le abrieron las puertas de sus despachos porque era la esposa de quien era; por ese único motivo financiaron su cátedra y no la de cualquier otro profesional con más merecimientos que ella.

Por ser quien es, Begoña se convirtió en la única persona sin titulación académica capaz de dirigir una cátedra en la Complutense, previa excursión del rector por las mullidas alfombras de La Moncloa.

También por eso las principales tecnológicas le diseñaron un software a la medida de sus intereses y, de remate, aprovechó la infraestructura de La Moncloa para utilizar a una funcionaria como asistente personal en sus negocios privados.

Será la Justicia la que determine cuántas de estas conductas son solo indecorosas y cuántas delictivas, pero en el largo historial de corruptelas patrias, jamás se había visto semejante mezcla de descaro y de ignorancia.

 Si Begoña fuera esa profesional acreditada que presume ser, jamás hubiera incurrido en semejante colusión entre sus intereses particulares y su condición de esposa del presidente del Gobierno.

Begoña Gómez no es víctima más que de su ambición y su osadía. Los correos electrónicos que conocimos esta semana dibujan un escenario inaceptable en una democracia avanzada.

Una funcionaria, que se debe al interés público, convertida en recaudadora de lujo para las actividades privadas de la esposa del primer

ministro.

Por si esto no fuera suficientemente escandaloso, concluye el encargo mostrando su disposición —y la de su jefa— a colaborar con la empresa donante «en lo que necesitéis».

En boca de cualquiera de nosotros esa frase no pasa de ser una fórmula de cortesía, pero cuando la dice una directora general de La Moncloa en nombre de la esposa del presidente del Gobierno, su significado cambia radicalmente.

Esos correos electrónicos nos permiten entender mucho mejor otros aspectos de las problemáticas andanzas empresariales de Begoña Gómez.

Las cartas de recomendación a Barrabés para ganar concursos públicos y las relaciones con Aldama o a Javier Hidalgo se nos presentan con una nueva perspectiva.

Todos financiaban a la esposa del presidente, porque, con correo electrónico o sin él, ella siempre estaba dispuesta a «colaborar en lo que necesitéis».

Y nadie podrá decir que no cumplió su palabra.

El tiempo apremia  y Sánchez busca un giro de guion que salve el Congreso del PSOE.

Por su parte, Alberto Núñez Feijóo recriminó a Sánchez que, un mes después, viniera al Congreso para «esconderse de los casos de corrupción que llevan su nombre» y «cubrirse de toda la peste de corrupción y mentiras que le rodean».

Al líder de la oposición se le notaron las ganas de hablar más de Aldama y menos de la DANA. «Usted ya no gobierna, déjelo ya», le pidió.

No obstante, Feijóo lanzó algunas cargas de profundidad contra el jefe del Ejecutivo: «Debieron ser el Gobierno de España y decidieron ser oposición a la Generalitat valenciana», le recriminó.

Como también no haber declarado la emergencia nacional.

«Hasta en ese momento solo hizo cálculo político. Esta vez no ha calculado bien, la gente no le va a perder que no asumiera sus competencias», sostuvo.

Ha venido a decir que todo está bien hecho y que volvería a hacer lo mismo con cero autocrítica.

Qué falta de humanidad y de humildad», se quejó Feijóo.

«Este Gobierno está centrado en protegerse a sí mismo. Usted ya no gobierna, déjelo ya», remató.

Por su parte, Santiago Abascal repartió culpas.

Aldama y la DANA han dado a Vox vitamina en las encuestas, como en la que publicó El Debate el lunes. «Señor Feijóo, Sánchez es el responsable último de esa tragedia, y ustedes son responsables de que Sánchez siga sentado en el banco azul (el del Gobierno).

Durante estos años se han negado a hacer una oposición de verdad», señaló.

«El verdadero problema de España es que el presidente está en un búnker de corrupción

mirándose al espejo para ver cómo elude la cárcel para él y para los suyos», afirmó también.

Y acusó al presidente de «crueldad», «sadismo» y «cálculo político».

Y pasemos a una nueva cuestión.

Le ha molestado mucho a Irene Montero que el juez Velasco relacionara sus conocimientos en Derecho con su trabajo original, de cajera en el Mercadona, aunque ha sido su macho alfa quien más rotundo fue en la réplica, defecada en una nueva red social donde la progresía practica ahora onanismo ideológico:

«Que las altas magistraturas están llenas de señores machistas es una evidencia. De que algunos de tales señores traten de compensar las disfunciones eréctiles propias de su edad siendo unos chulos de mierda no tengo pruebas, pero tampoco dudas».

De las rabietas de los Marqueses de Galapagar se deducen dos conclusiones.

Que ella es el paradigma de la corrupción institucional: Se nombra a un ignorante en la materia porque es cónyuge de.

Que a ella le Molesta que un juez sepa más de leyes que una cajera, que el trabajo de cajera les parece desdoroso a ambos y que él se siente muy seguro de sus prestaciones musculares, al menos frente a un juez cercano a la jubilación, si bien aquí el silencio de su pareja deja al menos abierta la duda.

Que un juez hable de leyes parece, ya de entrada, más razonable que en los otros casos: él no tiene la culpa de que, antes de medrar en política, ella solo hubiera ejercido de cajera una pequeña temporadita.

La comparación de Velasco hubiera funcionado igual de bien si la eurodiputada hubiese ejercido, antes de profesionalizar una ocupación necesariamente efímera, de médico, periodista o tornero fresador; oficios tan dignos como el de cajera y con los mismos conocimientos jurídicos, entre pocos y ninguno, particularmente si se miden con los de un magistrado.

Y también parece más razonable que el bueno de Eloy resulte más creíble hablando de leyes que Pablo Iglesias de potencia sexual, pues de lo primero tenemos constancia pública curricular y para lo segundo hemos de conformarnos con los alaridos engorilados de nuestro Casanova de mercadillo en chats internos de su organización: no dudamos de tu boquilla, Pablito, pero el resto está pendiente de verificación por Newtral.

Tal vez Velasco pudo encontrar mejor momento y mejores palabras para referirse al asunto, pero lo sustantivo no varía: se limitó a desmontar la teoría de que, hasta el advenimiento de Irene, el consentimiento no formaba parte del universo jurídico y los tribunales iban como locos absolviendo a violadores por esa lamentable laguna.

Tampoco yerra al recordar que el único efecto práctico de la tonta ‘Ley del sí es sí’ ha sido el opuesto al que buscaba: el piropo está más perseguido que nunca, sí; pero mil agresores sexuales de lo más abyecto se han beneficiado de la torpeza leguleya de la antigua cajera, sostenida temerariamente entre insultos a la judicatura, pese a las advertencias de los compañeros de Velasco en el Poder Judicial.

La inexistente ofensa del magistrado a la cajera y al marido de la cajera y a los amigos del marido de la cajera y a la cajera misma no debe tapar la moraleja del episodio:

España se escandaliza más cuando un juez habla de leyes que cuando una cajera legisla. Y a su barragán le motiva más comparar erecciones que aprender las lecciones: si le das una escopeta a un mono, no esperes que gane la medalla de oro de tiro olímpico.

Y quiero concluir con una nueva reflexión en relación con la querella interpuesta contra el Rey Juan Carlos por nulidad de las regulaciones fiscales que ha realizado,  y que ha sido interpuesta por una banda de Comunistas Republicanos Resentidos y amargados, que en ejercicio de la “Corrupción Institucional” pretenden tapar los escándalos de la izquierda y cuya lista es la siguiente:

Carlos Jiménez Villarejo: jurista y exfiscal anticorrupción, fue uno de los primeros fichajes estrella de Podemos. Ocupó el número tres de la lista de Podemos a las elecciones europeas de mayo de 2014 que encabezaba Pablo Iglesias. Solo fue eurodiputado un mes; luego dimitió y criticó a Pablo Iglesias por no apoyar la investidura de Sánchez en 2016.

.

Javier Pérez Royo: catedrático de Derecho Constitucional, fue candidato de Podemos por Sevilla durante diez días en las elecciones generales de 2015, pero en el último momento renunció.

 

José Antonio Martín Pallín: magistrado emérito del Tribunal Supremo, tiene 88 años y es toda una referencia para Podemos. Cree que los jueces están aplicando mal la ley de Amnistía, porque no se aplica a Carles Puigdemont; sostiene que algunos de ellos cometen lawfare y afirma que los dirigentes separatistas no cometieron delito de sedición en Cataluña.

Clemente Auger: magistrado emérito del Tribunal Supremo. Tiene 90 años y siempre se ha posicionado claramente en la izquierda.

 

José María Mena: exfiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, se manifestó en contra de las acusaciones de sedición y rebelión contra los dirigentes separatistas catalanes. En su opinión, eran «presos políticos». También se ha pronunciado a favor de una consulta sobre la independencia de Cataluña, aunque él dice que votaría no.

 

Pilar del Río: periodista y viuda del escritor portugués José Saramago, miembro del Partido Comunista. Ella fue una de las firmantes de una carta abierta al PSOE en 2013 a favor de la unidad de toda la izquierda para hacer frente entonces a la derecha.

 

Miguel Mora: periodista, estuvo más de veinte años en El País y es director de CTXT, un medio digital de izquierda creado en 2015 cuyo presidente de honor del Consejo Editorial es el filósofo y lingüista Noam Chomsky, de extrema izquierda y que se define a sí mismo como partidario del anarcosindicalismo.

 

Josep Ramoneda: periodista, filósofo y escritor, escribe en El País y colabora en la cadena Ser. Tiene tal resentimiento contra Don Juan Carlos que ha llegado a afirmar que «lo que legitimó la monarquía fue el papel de buen traidor de Juan Carlos I».

 

Blanca Rodríguez Ruiz: profesora de Derecho Constitucional de la Universidad de Sevilla, ha publicado trabajos sobre temas como «el Rey como problema constitucional».

 

Joaquín Urías: profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Sevilla, fue portavoz de la asociación de izquierda Foro Social de Sevilla, defiende la constitucionalidad de la ley de Amnistía y escribe en medios de comunicación vinculados a la extrema izquierda como ARA o CTXT.

 

Eduardo Ranz: abogado experto en Memoria Democrática, celebró con una botella de cava la exhumación de Franco del Valle de los Caídos, según ha relatado él mismo. Quiere que el Ministerio de Defensa pida disculpas por la Guerra Civil, que Sánchez celebre un gran acto en el Valle de los Caídos y que se haga un reconocimiento histórico a las mujeres que fueron violadas o torturadas.

 

Santiago Alba Rico: filósofo y escritor, vive en Túnez desde hace 26 años y dice que «España es una nación sin hacer, no tiene aún bandera». También afirma que «la monarquía no va a caer mañana, pero conviene asegurarse de que no caerá de mala manera, en un contexto de guerra civil, ni siquiera fría. Cuando nos la quitemos de encima, debemos hacerlo en condiciones que garanticen que no habrá Restauración».

 

Con esos mimbres díganme ustedes que búsqueda del “bien común” se pretende con  la referida querella, sino la de la utópicamente soñada victoria en la guerra Civil 1934/1939 perdida por la izquierda en los campos de batalla.

Y concluyamos esta “Reflexión Heteróclita” con una nueva pieza musical. En esta ocasión Luciano Miotto como Alejandro VI, el Papa corrupto por excelencia, en el musical “Borgia” 


©2024 JESÚS FERNÁNDEZ-MIRANDA Y LOZANA

lunes, 2 de diciembre de 2024

LA LLAVE DEL LABERINTO

 


    Nadie sale de un laberinto propio con llave ajena.

  Sólo pueden usarse algunos trucos como el de Ariadna y su hilo.

    La Mitología griega nos cuenta que Todo gira en torno al Minotauro mitad hombre, mitad toro.

    El Minotauro solamente se alimentaba de carne humana y a medida que iba creciendo se volvía más salvaje.

    Para neutralizarlo, Minos le encargó a Dédalo la construcción de un laberinto con una única salida. Finalmente, el Minotauro quedó atrapado allí.

    Micenas y Atenas entraron en guerra, que ganó Micenas.

    Tras la victoria de Micenas, Minos  exigió la entrega de jóvenes atenienses para su sacrificio, entregándolos al Minotauro para que se alimentara.

    Teseo era el hijo del rey de Atenas, Egeo, y era famoso por su valor y arrojo. Además, tenía la fama de haber vencido siempre a todos sus enemigos.

    Por eso, cuando cumplió 18 años, se ofreció para que lo incluyeran entre los efebos a sacrificar.

    Aprovecharía para matar al Minotauro y así acabar con los sacrificios.

    Ariadna era la hija del rey Minos. Se enamoró de ella al verla y fue correspondido.

    Ariadna conoció cuáles eran las intenciones del joven. Sabía que, aunque lograra derrotar al Minotauro, no conseguiría después salir del laberinto.

    Para evitar que esto ocurriera, le entregó a su amado un ovillo de hilos de oro. Así Teseo lo iría deshaciendo a medida que avanzara en el laberinto, para seguir su rastro de vuelta.

    De este modo Teseo inició su misión. Primero dio muerte al Minotauro y encontró la salida gracias al hilo de Ariadna.

    Pero volvamos al objeto de esta reflexión.

    La realidad nos hace comprender que los problemas propios han de resolverse por uno mismo, sin que podamos contar con otros para que nos los resuelvan y que esos problemas son diferentes para cada persona en atención a sus percepciones personales.

    Así una lombriz advertía a sus hijos que los leones, tigres y otros grandes depredadores son inofensivos, mientras que las gallinas y los patos son animales altamente peligrosos.

    En mi caso, los años y los golpes recibidos, me han dejado cicatrices que durante mucho tiempo escondí por miedo y vergüenza.

    Hoy he decidido no ocultarlas más porque gracias a ellas mantengo mi rumbo personal, y su reconocimiento me han hecho más fuerte, resistente y selectivo.

    Pero lo que más me sorprende, es que fui consciente de que era diferente al resto del mundo, cuando los que tenían más que yo empezaron a tenerme celos.

     Pero ¿Celos de qué?

    Ni soy atractivo, ni demasiado simpático, ni estoy sano, ni tengo fortuna personal. Y soy un jugador medio de croquet, mi actual juego/deporte.

    Pero es algo que me ha sucedido siempre y que no he entendido nunca.

    Puedes que se trate de mi fuerza personal, que trascienda en cada acto que protagonizo en mi vida.

    O puede, que se trate, simplemente, de una visión de las cosas, que como Kant nos recuerda, las vemos no como son, sino como somos nosotros, que no percibimos la realidad objetivamente, sino a través de nuestros propios filtros.

    Y así, llegados a la vejez los filtros que usamos son ya muy numerosos, y afectan a nuestra percepción de las cosas más que a los jóvenes, quienes todavía están formando sus filtros.

    El envejecimiento es un proceso extraordinario donde uno se convierte en la persona que debería a ver sido siempre

    Dicen que la vejez es la edad del atardecer, pero hay atardeceres que muchos se paran a admirar.

    Pero en esta situación, cada noche me envuelve la oscuridad con su frio manto y susurra mi nombre como en una letanía infinita y el eco del reloj murmura palabras que las sombras dejaron inconclusas.

    Al final, a mi edad, vivo según mis propias reglas, compartiendo mis pensamientos sin buscar aprobación. Si no te gusta respeto tu opinión, pero no me afecta.

    Es curioso como ahora, la gente siente que tiene derecho a meterse en la vida de los demás, exigiendo explicaciones, como si se les debiera alg.

    No estoy aquí para alimentar esa curiosidad.

  Cada uno sigue su propio camino y el mío es exclusivamente mío.

    Ya no me preocupa lo que piensen los demás.

    Si quieres juzgarme, adelante.

    Ya no tengo necesidad de explicar quién soy, que hago, o por qué tomó ciertas decisiones.

    Si alguna vez me veis callado y mirando a un punto fijo, no os preocupéis y pensar que a veces mi mente está en un caos, luchando con mis propias ideas.

    Al final el olvido no es sino un océano que arrastra los restos de un naufragio que nadie intenta rescatar.

    Y para concluir esta “Reflexión Heteróclita”, como es mi costumbre, os traigo una nueva pieza musical. Hoy "Sibilando y ululando" el Aria de Medea de la ópera “Teseo” de Händel, interpretada por la Mezzo Soprano Maria Riccarda Wesseling.




©2024 JESUS FERNÁNDEZ-MIRANDA Y LOZANA

viernes, 29 de noviembre de 2024

¿Y YO ... QUÉ?

 

Siempre es interesante preguntarse por uno mismo, y con preguntas varias que traten de averiguar la situación de nuestra salud física y espiritual, nuestras fortalezas y debilidades, nuestras conquistas y nuestras derrotas.

Y a ello quiero dedicar esta “Reflexión Heteróclita”.

He de empezar por afirmar que mi locura es sagrada, por lo que ruego a todos que la respeten.

Y ello, porque debemos recordar que este mundo es para los locos, los inadaptados, los rebeldes, aquellos que no encajan, los que ven las cosas diferentes, los que no siguen las reglas y no respetan el status quo.

Se puede no estar de acuerdo con ellos, pero lo que no puedes es ignorarlos, porque cambian las cosas, empujan a la raza humana hacia adelante.

Mientras algunos lo ven como locos, yo los veo como genios porque las personas que son tan locas que creen que pueden cambiar al mundo, al final son las que lo hacen.

Y por ello, y desde mi locura, lo de caer bien se lo dejo a los paracaidistas y los de dar buena impresión a las impresoras.

Y es tal la angustia que provoca el caos de este tergiversado mundo, que querría irme, irme a un lugar donde deba estar porque encajaría.

Pero mi lugar no está en ninguna parte.

No soy deseado, no escribo como hablo, no hablo como pienso, no pienso como debería pensar y así sucesivamente hasta lo más profundo de las tinieblas, pero sin olvidar que ello es consecuencia de que, como los sabios, no digo todo lo que pienso, pero siempre pienso todo lo que digo.

No encajo ni encajaré jamás en el sistema, porque todo lo que representa el sistema es un gran insulto para mi alma, ya que los políticos dividen a la humanidad en dos clases: herramientas y enemigos.

Por ello, si desaparezco, búscame en el filo oscuro de la noche, en el cauce de una larga sombra, en la comisura de una sonrisa forzada.

Yo solo trato de captar el sentir colectivo, y después, decir en voz alta lo que miles y miles de personas se han dicho a sí mismos en cualquier rincón de nuestro planeta; aunque no hay que olvidar, como nos advertía Kierkegaard, que allí donde haya una multitud, habrá falsedad.

Lo que Oscar Wilde, con su cínico humor describía con esta afirmación:

Los ingleses tienen tres cosas de las que mostrarse orgullosos, el té, el whisky y un escritor como yo, pero resulta que el te es indio, el whisky escocés y yo soy irlandés.

Y en un alarde de amor propio, considero que soy más de lo que los ojos pueden ver.

Soy mi lucha y mis victorias.

En cada cicatriz se esconde una historia de triunfo.

Efectivamente, los momentos de desesperación que superamos son uno de los rasgos más extraordinarios de la naturaleza humana.

Y despierto contento de estar solo, por la simple razón de estar conmigo, que soy el viejo amigo de algunos buenos ratos que he vivido, aunque en lo más profundo de la noche, cuando todo está en silencio puedo oír cómo crecen las raíces de mi soledad.

Sin embargo, los fuertes son humanos, por lo que, a veces, también se derrumban. La diferencia es que no hacen tanto ruido.

Y me extasío pensando que estoy hecho de pedazos de todos los lugares en los que he estado y de las personas que he conocido.

He sido tejido por letras de canciones, citas de libros, aventuras, conversaciones nocturnas, la luz de la luna y el aroma del café.

Llegando a la conclusión de que la verdadera fuerza está en mantenerte firme y sereno mientras todos los demás pierden la cabeza.

Y no podemos confiar en las generaciones venideras, pues lo han perdido todo sirviéndoles de burla los buenos y los malos de ejemplo, pero la raíz de esos males está en la propia educación que reciben, pues su educación limita su imaginación, es decir, se trata de puro adoctrinamiento

Y por ello estamos ante una generación de gente emocionalmente débil, donde todo debe ser suavizado porque todo es ofensivo. Incluida la verdad.

Yo, sin embargo, y muchos de mi edad aproximada, mientras más edad tienen, más entienden el valor de la soledad, de cultivar su círculo, de solo dejar entrar a ciertas personas, siendo abiertos, honestos, reales, pero a la vez comprender que no todo el mundo merece un asiento en la mesa de nuestra vida.

Y en esa misma edad dejamos de estar pendiente de muchas cosas. No tenemos porqué aclararle a nadie lo que somos, lo que hacemos, ni a dónde vamos.

En este momento de mi vida tampoco me importa si me quiere o se me odia. Vivo mi vida sin hacer daño a nadie. Y soy feliz, pues tengo una paz interior y felicidad que surgen cuando dejas de intentar controlar lo que está fuera de ti y comienzas a dominar lo que está dentro de ti.

Y siguiendo a Haruki Murakami, debo reconocer que mis únicas pasiones sin reserva han sido los libros y la música y tal vez, como lógica consecuencia de todo ello, me fui convirtiendo en un escritor solitario.

Lo cual me lleva a pensar que de los diversos instrumentos inventados por el hombre, el más asombroso es el libro.

Todos los demás inventos son extensiones de nuestro cuerpo.

Solo el libro y la música son una extensión de la imaginación y la memoria.

Pero aquella soledad que percibe Murakami está tan concurrida, que está llena de nostalgias y de rostros, de voces, de holas y adioses.

Yo mismo tengo una soledad tan concurrida que puedo organizarla como una procesión por colores, tamaños y promesas, por épocas, tactos y sabores.

Y sólo se convierte en autentica soledad querida cuando conscientemente me encierro en mi Castillo.

Pero con los años no solo se aprende o consolida la esencia intelectual de cada uno, sino que también se sufre, de otra manera más física, que se manifiesta en el deterioro del cuerpo, el deterioro de la salud, y, también en muchas ocasiones —aunque gracias a Dios no en mi caso— el deterioro cognitivo, recordándonos que, también se producen dos tipos de cansancio, el primero es una extrema necesidad de dormir y el otro una extrema necesidad de paz.

En cualquier caso como decía Schopenhauer, nada permanece en esa efímera vida, todo se diluye en el torrente del tiempo.

Estamos hechos, como nos dice Shakespeare, de la misma materia de la que están hechos los sueños, y nuestra vida se deshará, también, en el breve tiempo que dura un sueño.

Por ello no olvidemos que todos nacemos originales y morimos copias.

Y permitirme que concluya con una trágica historia real.

Un día, Friedrich, el filósofo del superhombre, colapsó en plena calle.

Pero lo más impactante no es el colapso en sí, sino lo que ocurrió antes.

Nietzsche estaba paseando por Turín cuando vio a un cochero azotando brutalmente a un caballo.

Sin poder soportar esa imagen, Nietzsche corrió hacia el animal, lo abrazó llorando y luego. Se desplomó.

Este incidente marcó el comienzo de su colapso mental, que lo llevó a pasar los últimos 11 años de su vida en la oscuridad de la locura.

Algunos dicen que fue una mezcla de agotamiento y enfermedad.

Otros creen que fue el peso de su propia filosofía.

Sea como sea, sa escena con el caballo sigue siendo uno de los momentos más misteriosos y trágicos de la vida de Nietzsche.

Un genio atrapado entre su mente brillante y su fragilidad humana.

Al final, como decía Góngora, hasta en las flores hay categorías, unas embellecen la vida y otras adornan la muerte.

Así que, llegados hasta aquí, tan sólo deseo sentarme con Dios y no decir nada, solo llorar.

Él ya sabe por qué.

Y concluyo como siempre esta “Reflexión Heteróclita” con un video musical. Hoy  Mozart: Don Giovanni, K. 527 / Act 1 - "Là ci darem la mano" Interpretada por Pavarotti y Sheryl Crow.

 



©2024 JESÚS FERNANDEZ-MIRANDA Y LOZANA

miércoles, 27 de noviembre de 2024

LA PENA DE MUERTE

 




    En la localidad de Campillo, provincia de Zamora, se encuentra la Iglesia de San Pedro de la Nave, construcción visigoda del s.VII, una de las más antiguas iglesias existentes en España, en cuyo interior hay varios capiteles de mármol maravillosamente grabados.

    En uno de ellos, cuya fotografía os acompaño, se representa la condena de Daniel por parte de Darío, quien ordenó que fuese arrojado al pozo de los leones para que estos le devorasen, aunque los leones, por orden de Yahvé, no le atacaron, si no que se postraron a sus pies.

    Esta referencia al intento de ejecución de Daniel me recuerda que el pasado día 10 se ha celebrado, por iniciativa de “Amnistía Internacional” el día mundial contra la Pena de muerte.

    Según los informes de esta organización durante el año 2004 se ejecutaron a 3.797 personas en 25 países.

    La información de esta ONG, de la que se ha hecho eco la prensa, viene enmarcada en una frase que actúa como titular y que dice:

“el 97 % de las penas de muerte se ejecutaron en China, Estados Unidos, Irán y Vietnam”

    No soy partidario de la pena de muerte, pero tampoco lo soy de la manipulación de los datos.

    Según los datos publicados por Amnistía Internacional [i], en 2004 se realizaron en Estados Unidos solo 59 ejecuciones, luego no parece razonable incluir a EEUU en ese 97 % cuando el total de ejecuciones practicadas en este país representan, tan solo, el 1,5% del total mundial, mientras que 3.400 ejecuciones se practicaron en China, 159 en Irán, 64 en Vietnam y 115 en otros países. Es decir, que incluso si queremos ser antiamericanos, pero seriamente, cabría decir que con excepción de las practicadas en China, en EEUU se practicaron en 2004 el 16 % de las ejecuciones ocurridas en el mundo.

Lo correcto, en definitiva, debería haber sido decir que en China se produjeron prácticamente el 90 % de las ejecuciones ocurridas en el mundo durante 2004, sin mezclar ese dato escalofriante con el de los Estados Unidos.

    Sin embargo la propaganda anti yanki es parte del programa de “Amnistía Internacional”, empeño antiamericano que desgraciadamente y pese a su positiva labor, la desprestigia.

    Lo que tampoco nos dice Amnistía Internacional en sus informes es que la pena de muerte se aplicó durante 2004 en 25 países, de los cuales 16 son musulmanes: Afganistán, Arabia Saudí, Bangladesh, Egipto, Indonesia, Irán, Jordania, Kuwait, Líbano, Pakistán, Siria, Somalia, Sudán, Tayikistán, Uzbekistán y Yemen.

    Ni que más de la mitad de los países que mantienen la pena de muerte en el mundo, 36 sobre 68, son musulmanes, y el resto, casi todos, tercermundistas y que por supuesto se mantiene en las dos dictaduras comunistas de Cuba y Corea del Norte.

    Los datos destacan una realidad incontrovertible: El sistema punitivo Islámico no tiene ningún respeto por la vida humana, y para delitos considerados “hadd” (graves) se ordenan amputaciones (como para el robo: Versículo 38 de la Sura 5 Al Maeda), o la aplicación de la Ley del talión (para los casos de asesinato conforme al versículo 178 de la Sura 2 Al bacara) y la pena de muerte por lapidación para la mujer adultera, práctica que se fundamenta en el hadith 478.809, contenido en el libro Sahih Bukhari, recopilación de “hadids” o conjunto de ejemplos, dichos y conductas del Profeta Mahoma, que constituyen la Sunna, segunda fuente del Islam.

    La Sharía, o ley islámica, establece así, sobre la base del Corán y la Sunna, la pena de muerte para determinados delitos y aquí se diferencia esencialmente del cristianismo.

    Conforme a la tradición cristiana el propio Jesús vino a corregir las duras normas punitivas contenidas en la Biblia dadas por Yahvé al pueblo judío sobre el fundamento de la dureza de sus corazones (Mc10), y así, por ejemplo, el Mesías se manifiesta contrario a la pena de lapidación de las adulteras, como demuestra Su enfrentamiento con los fariseos relatado en los evangelios, a quienes, con ocasión de un intento de lapidación de una adultera, Se opuso conminándoles:

    “El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra” (Juan 8,7)

    En cuanto a la consideración actual de la pena de muerte por la Iglesia Católica, puede afirmarse que si bien su enseñanza tradicional no excluye el recurso a la pena de muerte, si ésta fuera el único camino posible para defender eficazmente las vidas humanas del agresor injusto, la actitud contemporánea ante esta cuestión es la de considerar que las penas incruentas bastan para proteger y defender la seguridad de las personas, razón por la cual la autoridad se limitará a esos medios, porque ellos corresponden mejor a las condiciones concretas del bien común y son más conformes con la dignidad de la persona humana.[ii]

    Hoy, en efecto, la opinión mayoritaria de los teólogos cristianos es que, como consecuencia de las posibilidades que tiene el Estado para reprimir eficazmente el crimen, haciendo inofensivo a aquél que lo ha cometido sin quitarle definitivamente la posibilidad de redimirse, los casos en los que sea absolutamente necesario suprimir al reo, mediante la pena de muerte, suceden muy rara vez, si es que en realidad se pueda pensar que se de algún supuesto.

    Por lo demás, la pena de muerte puede combatirse con distintos argumentos.

    El más simple, aunque no el menos contundente, es el que nos dice que el carácter intrínsecamente irreversible de la pena de muerte hace imposible la revisión de la situación del condenado en caso de error judicial, lo que implica, “per se”, una grave injusticia.

    Y el argumento no es menor, pues la infalibilidad de la justicia, incluso en los países desarrollados, es una quimera, como lo es propugnarla de cualquier actividad humana.

    En segundo lugar, y desde el punto de vista moral se fundamenta el rechazo a la pena de muerte sobre la base del “valor supremo” de la vida humana, pues ese valor supremo hace que la vida humana sea indisponible para los demás hombres, conforme al imperativo “no matarás”, pero también para la Sociedad.

    Sin embargo, frente a esta concepción de la vida como “bien supremo indisponible” se argumenta, por los partidarios de la pena de muerte, la necesidad de la Sociedad de defenderse frente al delincuente, hasta el punto de llegarse a considerar admisible que la Sociedad, en su propia defensa, deba de apartar de si misma, incluso de eliminar, a los delincuentes, no solo como medida punitiva, sino de defensa de la propia Sociedad frente a la delincuencia.

    Como justificación a dicha postura se citan los índices de reincidencia de los penados en la comisión de delitos y en el fracaso de las políticas de reeducación y reinserción social de los delincuentes, sobre la idea de que si no es posible lograr su reinserción y reeducación, los delincuentes deben ser apartados de la sociedad, y en los casos más extremos incluso eliminados.

    Y aquí entramos en un debate diferente.

    En occidente, y por influencia de las posiciones sociológicas y jurídicas de carácter “progresista/izquierdista”, se ha hecho de la reinserción y reeducación de los delincuentes el objetivo prioritario de las políticas penales, en detrimento del carácter punitivo y ejemplarizador de las penas, e incluso del efecto de “resarcimiento moral” de las víctimas.

    ¿Debe ello ser así?

    Es difícil mantener un debate sosegado al respecto en nuestra Sociedad, en la que esa política penal “progresista”, ha llegado incluso a defender la idea de que el delincuente no es un “enemigo social”, si no la “víctima” de las injusticias y desigualdades sociales que le han abocado a la delincuencia.

    Según estas teorías el delincuente no es el “culpable” de sus delitos, si no que ese “culpable” sería la propia sociedad que margina a parte de su población que se deslizaría así, irremisiblemente, por el camino de la delincuencia, ante las penurias, ante el “estado de necesidad” e injusticia a que la propia sociedad les ha condenado.

    La idea, con ser romántica, no es de recibo, pese a que manifestarse en contra de tales posiciones haya devenido en “políticamente incorrecto”; Vamos, que cualquiera que no comulgue con ese credo, automáticamente, es calificado de “fascista”, ya se sabe...

    Pues yo, a fuer de ser así catalogado, mantengo una posición crítica con esa concepción “progresista”.

    El primer argumento que desbarata aquella “doctrina científica” es la propia realidad de los hechos que, tozudamente, viene a demostrarnos que la delincuencia no es patrimonio de las clases sociales desfavorecidas o marginadas, si no que se produce en toda la sociedad.

    Bien es cierto que la delincuencia más elemental ─los pequeños robos, las pequeñas situaciones de violencia─ viene generalmente ligada a situaciones de escaso nivel económico y educativo y en tales casos aquella idea romántica de la culpabilidad de la Sociedad podría tener alguna cabida.

    Pero con carácter general, en las sociedades desarrolladas no es ese el origen de la delincuencia.

    ¿O acaso es aplicable tal doctrina a los delitos de seguridad contra el tráfico (la conducción negligente y con resultado de muerte), a los delitos económicos (llamados de cuello blanco), a los delitos contra la naturaleza o ecológicos, a los llamados delitos pasionales, o a los delitos de corrupción urbanística, etc...?

    Pues NO.

    En consecuencia deberíamos exigir que por los teóricos del ramo, penalistas, criminólogos y sociólogos, se abandonase aquel camino tan “progresista” y se planteasen cuestiones que la ciudadanía quiere ver contestadas.

    Voy a referirme solo a dos cuestiones que conectan con lo comentado hasta el momento.

    Así, en primer lugar, nos encontramos con la demanda social, cada vez más extendida, de la no remisión de las penas, es decir, que no quepa la reducción de la pena hasta su integro cumplimiento, para determinados delitos, como son los delitos de terrorismo con resultado de muerte o los asesinatos, es decir los homicidios en los que se den las agravantes de premeditación, alevosía, ensañamiento, abuso de fuerza, etc...

    Esta pretensión ya ha sido catalogada de “retrograda” por sus críticos, pues a su juicio se opone al mandato Constitucional de que las sanciones penales estén orientadas hacia la reeducación y la reinserción social de los penados, lo que no se lograría si se impidiese la remisión de las penas.

En el análisis de la cuestión, ha abierto el camino a esa no redención de penas la llamada, ─y muy controvertida─ “doctrina Parot” de nuestro Tribunal Supremo, conforme a la cual los beneficios de reducción de penas deben computarse, en el caso de condenas por diversos delitos, no sobre la base del período máximo de privación de libertad, establecido en nuestras leyes en 30 años, sino sobre el conjunto sumado de las penas impuestas, lo que en la práctica lleva al cumplimiento integro de aquellos 30 años.

La pretensión comentada se basa en la idea de que no parece de recibo, por ejemplo, que un condenado a 300 años de prisión por haber cometido 20 delitos de asesinato, se vea libre tras el transcurso de no más de 15 años de privación de libertad porque haya estudiado “corte y confección” en la cárcel, o por su buena conducta en el establecimiento penitenciario, pues conforme a la técnica que ha venido a corregir aquella doctrina jurisprudencial, la redención de penas operaba simultáneamente sobre cada pena al mismo tiempo, y no sobre la totalidad acumulada de la condena.

    Más alarmante es, si cabe, la confusión de conceptos imperante en el mundo del sistema “correccional” de la delincuencia juvenil, es decir en el tratamiento de los delitos cometidos por menores de edad.

    Por principio la Sociedad considera que los delincuentes menores de edad deben ser objeto de un trato especial que garantice su reeducación y reinserción social con mayor énfasis que el que se pone al respecto en relación con los delincuentes adultos.

    Sin embargo el sistema ha incurrido en excesos difícilmente defendibles sino es desde posiciones “teóricas” científico-doctrinales.

    El primero de estos excesos lo constituye el análisis psicológico de los efectos de las penas sobre los menores y su ineficacia socializadora o integradora.

    Según este criterio, la pena carece de efectos de reinserción del joven penado, por lo que su corrección debe formularse no con medidas punitivas, si no con acciones pedagógicas o formativas tendentes a fomentar no el castigo, sino aquella reinserción y resocialización del delincuente juvenil, medidas que, sin embrago, en la práctica, al menos en los casos de delitos muy graves, o de delincuentes juveniles reincidentes, es absolutamente ineficaz

    El segundo de los abusos en la materia se deriva de la existencia de un tratamiento sancionador excesivamente favorable ─a juicio de la ciudadanía─ para una minoría de jóvenes muy exigua.

    Efectivamente, en 2004, según datos del Instituto de Estadística de la Comunidad de Madrid, fueron detenidos 23.884 delincuentes juveniles, de los que solo 72 lo fueron por homicidios y asesinatos [iii].

    Según la misma fuente, de los detenidos 19.994 fueron menores de entre 15 y 17 años de edad.

    Los jóvenes españoles entre 15 y 17 años en 2004 eran 1.800.000 según datos del INE [iv], es decir, que los delincuentes juveniles representaron un 1,1 % de la población juvenil española, considerando que en esta estadística se incorporan menores delincuentes autores de toda clase de faltas y delitos, desde los menos graves a los más graves.

    De esta estadística delictiva [v] llegamos a la conclusión de que los delitos cometidos por menores con daños a las personas ─incluyéndose los robos con violencia o intimidación, las lesiones, los homicidios y asesinatos, los delitos contra la libertad sexual y otros contra las personas─ no llegaron a 2.900, es decir en torno a un delito con daño a las personas por cada mil menores de edad entre los 15 y los 17 años.

    La conclusión es fácil: los menores delincuentes representan el 1 % de la población juvenil española entre los 15 a los 17 años ─considerándose la comisión de toda clase de faltas y delitos─ mientras que los delitos contra las personas cometidos por aquellos se sitúan en el 1 por 1.000.

    Y es precisamente respecto de esta absoluta minoría de jóvenes violentos en relación con los cuales la Sociedad demanda una mayor dureza en su tratamiento, con independencia de las teorías científicas a la moda, pues no parece de recibo que un asesino de 16 o 17 años deba recibir un tratamiento correccional tendente esencialmente a su “reeducación”, pues, si nos atenemos a las doctrinas imperantes en el ámbito de la psicología evolutiva ─Modelo de Kolhberg─ a partir de los 14 años ya se ha producido la conformación intelectual del individuo, su reconocimiento de los conceptos del bien y del mal, la conciencia de la existencia y necesaria aceptación de normas sociales de convivencia, y la conciencia de la responsabilidad del individuo ante la Sociedad.

    Pero no puedo concluir este POST sin referirme a la noticia aparecida en la prensa a principios de agosto [vi], según la cual La Justicia británica decide desconectar a un niño en muerte cerebral que quedó en coma después de, según creen sus padres, participar en un reto viral de TikTok llamado 'Blac kout Challenge'.

    El niño podría ser desconectado del soporte vital, después de que la Justicia rechazara ayer el último intento legal para que siga respirando gracias a un ventilador.

      Sin embargo, los padres del pequeño, se han visto inmersos durante meses en una batalla legal para que su hijo no fuera desconectado.

    No obstante, los jueces consideraron una solicitud del Comité de las Naciones Unidas sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad para mantener al niño con vida mientras estudia su caso.

    Tras la gestión de la familia, el gobierno le pidió a la Justicia que «considerara urgentemente» la petición de la ONU, que para los abogados de los padres, es una solicitud «vinculante» según el derecho internacional.

    Pero los jueces anunciaron su dictamen: el niño podrá ser desconectado.

    Pero sus progenitores, califican como de «una crueldad extraordinaria y una violación flagrante de los derechos del niño como persona discapacitada». Según su madre, «le corresponde a Dios decidir qué cuándo y cómo debe morir» y luche por su vida.

    La madre prometió no darse por vencida, y defendió que los médicos y los jueces deberían tener en cuenta las creencias religiosas de la familia y el hecho de que no están de acuerdo «con la idea de la dignidad en la muerte» ya que «imponerla y acelerarla con ese propósito es profundamente cruel».

    Pero, según una sentencia anterior, «los sentimientos individuales y las creencias religiosas son insuficientes para evitar la conclusión de que la continuación del tratamiento de soporte vital ya no es lo mejor para este niño moribundo, que está a semanas de una muerte que de otro modo ocurriría por un deterioro gradual y posterior fallo de sus órganos seguida de un fallo en su corazón».

    «Solo se puede dar consentimiento para el tratamiento médico cuando sea en el mejor interés del paciente y la consecuencia de la evaluación del juez es que el tratamiento de soporte vital continuo para el niño no será lícito, incluso por un período de días o semanas».

    En declaraciones a la cadena SkyNews antes de la vista, la madre habló de la «ansiedad» que sufren ella y el padre del menor, tras haber sido «arrastrados» por los tribunales a un camino que no quieren tomar y denuncia que han sido tratados «sin compasión».

    La madre calificó los últimos meses como «muy difíciles», una «montaña rusa emocional». «La ansiedad de que me digan que le quitarán el soporte vital a Archie ha sido terrible».

    También, en declaraciones a Radio u de la BBC, insistió en que el futuro de su hijo «no debería depender de las decisiones de un tribunal o del hospital» sino que estas «deben ser tomadas por los padres».

    «No creo que me esté aferrando a la esperanza, solo estoy pidiendo un tiempo realista para que mi hijo se recupere de una lesión cerebral»,detalló la madre.

    «Querían apagar la máquina el tercer día, ¿cuál es la prisa?», se preguntó.

    La cuestión esencial que plantea este dilema es si los jueces deben ser quienes estén capacitados para ordenar la muerte de u ser humano.

    Pero vivimos en una Sociedad progresista woke de izquierdas compleja, e incluso contradictoria, en donde estamos en contra de la pena de muerte pero no de otra forma de la misma que es la Eutanasia no aceptada por el moribundo ni su familia, y se da a los Jueces un poder omnímodo sobre la vida en atención a criterios de “oportunidad” de “bien ajeno” sin contemplar la opinión de ese ser “ajeno” o de sus padres.

    Es decir, una izquierda de se otorga el derecho a decidir cundo tenemos que morir.

    Otro acontecimiento poco comprensible es el de la reciente aplicación de la Eutanasia a un preso tetrapléjico en espera de la celebración de su juicio por asesinato y lesiones.

    No es aplicable la pena de muerte pero si la "eutanasia reparadora". Lamentable.

    Muy desesperanzador.

    Y concluiremos, como siempre con un video musical, Banda sonora de la película “La muerte tenía un precio”


©2024 JESÚS FERNÁNDEZ-MIRANDA Y LOZANA




[i] http://web.amnesty.org/pages/deathpenalty-sentences-esl

[ii] Nº2266 del Catecismo de la Iglesia Católica de 1997

[iii]  http://www.madrid.org/iestadis/fijas/estructu/general/anuario/descarga/anu8-3-3e.xls

[iv] http://www.ine.es/inebase/cgi/axi

[v] http://www.elmundo.es/anuario/2001/sec/nac/53.htm

[vi] ABC, 2/8/2022 -  IVANNIA SALAZAR - CORRESPONSAL EN LONDRES