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martes, 12 de septiembre de 2023

VULGARIDAD Y EXCELENCIA - LUDIBRIA MORTIS



Este mortal despojo, oh caminante,
triste horror en la muerte, en quien la araña
hilos anuda y la conciencia engaña.
Que ha romper lo sutil no fue bastante,
coronado se vio, se vio triunfante.
Con los trofeos de una y otra hazaña,
favor su risa fue, terror su saña.
Atento el orbe a su Real semblante,
donde antes la soberbia dando leyes
a la paz y a la guerra presidía,
se prenden hoy los viles animales.
¿Qué os arrojáis, oh Príncipes oh Reyes,
si en los ultrajes de la muerte fría
comunes sois con los demás mortales?[i]

        Hoy os traigo una "reflexión heteróclita" puramente filosófico teológica, que comprendo que pueda aburrir y superar la paciencia o el interés de más de uno de mis sufrientes lectores, pero entra de lleno en lo que para mi alma son profundas preocupaciones.

     Cuán cierto es, como nos dice Saavedra Fajardo en el epílogo de su obra, que la muerte nos iguala a todos con sus ultrajes, pero ni tan siquiera ello es absoluta verdad, pues si somos Cristianos habremos de pensar que tras la muerte habrá quienes alcancen la gloria y quienes no.

    Hablando de igualdad percibo que los movimientos filosóficos contemporáneos, reiteradamente y de distintas tendencias, establecen su “Utopía” en una Sociedad en la que la igualación de los ciudadanos sea la esencia de la convivencia y la paz.

        Discrepo, no obstante de tal afirmación, venga de donde venga, pues siempre he sido más partidario de la defensa de la libertad individual que de la igualdad de los individuos.

        He de reconocer que es loable que la cultura, ―aunque realmente se habla de “Cultura” para referirse al “Ocio”― sea extensible a todos, pero de ahí a obviar la necesidad de “élites” sociales, afirmar, casi, que cabe la “autogestión” de una Sociedad compuesta por un todo de “Individuos Excelentes” creo que hay un trecho importante.

        Yo no soy un filósofo profesional, y como dijera Herman Hesse:

 

“No tengo ningún arma defensiva contra las inteligencias agudas ni contra la técnica intelectual súper ejercitada, y menos aún poseo armas para la réplica y el ataque. Pero tengo cierta intuición para saber si detrás de las palabras y escritos de un hombre hay alguna convicción. Con esta ingenua varita consigo superar mis encuentros con las filosofías de nuestro tiempo.” [ii]

        Valgan pues estas primeras líneas para entonar un “mea culpa” un “Sí, he sido yo”, denunciando mi atrevimiento al plantear mis comentarios como lo que son: los que pudiera hacer cualquier discípulo ante los Maestros; como hicieran con Platón sus amigos en sus “Diálogos”.

         Pues bien, centrémonos en el asunto que queremos tratar:

        Hay, hoy en día, una corriente filosófica que ensalza el concepto de la VULGARIDAD, pero no en su sentido peyorativo sino como el entendimiento de que lo que antes se consideraba la excelencia de unos pocos, se ha convertido, por efecto de la sociedad democrática en que vivimos, en una exigencia de excelencia de todos.

        Sólo es vulgarmente excelente, dentro de tal concepción, quien desde su posición individual dentro de la masa, es excelso por vocación propia; quien asume el concepto de humanidad y del yo consciente y desde él trata de cumplir su misión de hombre adulto y pleno dentro de la Sociedad y no como excepción sino como regla general.

        Se trata pues de ensalzar la excelencia, pero no desde una posición elitista, sino como aspiración que ha de ser, de todos y para todos, un acicate de la existencia, conectando con la idea que ya aparece en las Odas de Horacio, cuando habla de la "Aurea Mediocritas" o "Mediocridad dorada", expresión con la que alaba la vida equilibrada y equidistante de cualquier posición extrema.

        Sin embargo, si bien este planteamiento de la vulgaridad parece, desde el punto de vista semántico, literario y filosófico, un concepto novedoso, no es menos cierto que, a mi juicio, conecta con las teorías expuestas por Ortega y Gasset en su “Rebelión de las Masas” [iv], ya que, en definitiva, se reinterpreta la idea de que la generalidad de la ciudadanía ha abandonado la búsqueda de élites excelentes que la dirijan —porque ya no las hay— y busca en sí misma la dirección, el rumbo, la iniciativa de sus acciones y de la determinación de su futuro.

        Y esa vulgaridad se pone en conexión con la idea de EJEMPLARIDAD, entendiendo que es, precisamente, la ejemplaridad de la excelencia vulgar en el comportamiento de cada uno de nosotros en sociedad, de nosotros todos, lo que constituye el vínculo de enaltecimiento del individuo en la Sociedad.

    Sin embargo, ante esta formulación me surgen algunas dudas.

     Así, según Weber:

“De forma inevitable y justificada el hijo del mundo cultural europeo moderno tratará los problemas de la historia universal a partir de la cuestión: ¿qué encadenamiento de circunstancias ha conducido a que justamente en Occidente y sólo aquí aparecieran fenómenos culturales que —al menos como nos gusta representárnoslos— se encontraban en una línea de desarrollo de significado y validez universales?” [v]

        Lo que implica atribuir carácter universal al pensamiento occidental, lo que desde mi punto de vista es erróneo, pues ello implicaría que sólo sería válida la ejemplaridad occidental, —al menos como nos gusta representárnosla— y que no sería admisible la planteada por otras religiones y culturas como la Musulmana o la Budista.

        Y es precisamente la existencia de supuestos tales, de esquemas éticos y de principios tan distintos de los occidentales, lo que me lleva a pensar que la ejemplaridad o el deseo de mejorar la vida de las generaciones futuras, (en un sentido puramente volteriano), son conceptos en sí mismos relativos, no universales, y que por tanto, la esencia del ser humano y de la cultura ha de ser buscada en otra parte, más que en la mera ejemplaridad dentro del contexto de la Sociedad Occidental.

        No olvidemos tampoco, en esta línea de negar el carácter universal a los principios de la Sociedad Occidental, lo dicho por el muy controvertido Samuel Phillips Huntingtong, padre de la teoría del “Choque de Civilizaciones”, quien nos dice:

"Occidente no conquistó al mundo por la superioridad de sus ideas, valores o religión, sino por la superioridad en aplicar la violencia organizada. Los occidentales suelen olvidarse de este hecho, los no occidentales nunca lo olvidan." [ix].

        No desdeño sin embargo, el papel fundamental que la ejemplaridad juega en nuestra Sociedad moderna y “vulgarizada”, incluso aunque su formulación me retrotraiga a los conceptos volterianos de idealización de la conducta humana, pues según Voltaire:

“La labor del hombre es tomar su destino en sus manos y mejorar su condición mediante la ciencia y la técnica, generar principios de convivencia fraternal y fructífera y embellecer su vida gracias a las artes.” [x]

        En definitiva, me recuerda la concepción ilustrada y agnóstica conforme a la cual el comportamiento de los hombres en sociedad debe ser presidido por la aceptación de una exigencia de ejemplaridad general que viene impuesta por la asunción del concepto moderno del “yo”.

        Llegados a este punto he de confesar que me pasa como a Baruch de Spinoza, quien afirma que:

“Los filósofos conciben a los hombres no como son, sino como ellos quisieren que fueran. De ahí que, las más de las veces, hayan escrito una sátira en vez de una ética, y que no hayan ideado jamás una política que pueda llevarse a la práctica, sino otra que o debería ser considerada como una quimera, o sólo podría ser instaurada en el país de Utopía o en el siglo dorado de los poetas, es decir, allí donde no haría falta alguna.” [xi]

        No quiero ser irrespetuoso con quienes defienden estos conceptos de Vulgaridad y Excelencia, nada más lejos de mi intención, lo que digo es que su formulación filosófica encaja en la crítica de Spinoza, pues se analiza nuestra Sociedad no como lo que es, sino como gustaría que fuese, expresando esa fórmula del “Ideal” social que se añora, en la que todos los ciudadanos fuesen ciertamente excelentes, de modo que la excelencia llegase a vulgarizarse hasta el punto que el comportamiento de todos fuese ejemplar para los demás, y que ello implicase una sociedad democrática perfecta.

        Por desgracia estamos muy lejos de esa perfección y me temo que en la Sociedad Occidental contemporánea, priman más las ideas “igualitaristas”, de corte marxista, que las propias del “Ideal de Excelencia vulgarizada” y ello, en gran medida porque el “Estado del Bienestar” que hemos vivido en los últimos años del s.XX y primeros del s.XXI, a rebufo de la ola del bienestar económico, ha producido el efecto ya descrito en su momento por Jean Jacques Rousseau:

“Un pueblo acostumbrado a la dependencia, al descanso y a las comodidades, consiente en que se incremente su servidumbre con tal de fortalecer su tranquilidad.” [xii]

        Lo que en definitiva, unido al concepto del “Imperativo del temor gregario” de Nietzsche al que me he referido en un anterior post en mi Blog [xiii] acabaremos encontrándonos inmersos en una sociedad en la que el concepto de igualdad sería siempre el de “igualitarismo” socialista sobre lo que Thomas Jefferson, ya en 1781, advertía que un igualitarismo que vaya más allá del estricto de igualdad ante la ley, conduce al lecho de Procusto [xiv]:

“Como hay peligro de que los hombres grandes ganen a los pequeños hágase a todos del mismo tamaño, estirando a los segundos y cortando a los primeros. Reiterados intentos de establecer uniformidad —ideológica, material o de ambos tipos— han atormentado a incontables seres humanos desde el principio de los tiempos. El resultado ha sido hacer de una mitad del mundo estúpidos, y de la otra mitad hipócritas; apoyar la bellaquería y el error sobre toda la tierra”. [xv]

aproximándonos por otra parte a conceptos de raíz marxista que presidieron los movimientos revolucionarios de mayo del 68, en continuación de las tesis ultra racionales, cercanas al marxismo, del existencialismo.

        Así, Marx define el carácter social, gregario y ejemplificador —mediante la “praxis”— del hombre en sociedad al afirmar:

“Es en la práctica donde el hombre debe demostrar la verdad, es decir, la realidad y el poder, la terrenalidad de su pensamiento”. [xvi]

        O atacando la tendencia a la mistificación del hombre “antiguo”:

"Todos los misterios que inducen a la teoría, al misticismo, encuentran su solución racional en la práctica humana y en la comprensión de esta práctica”. [xvii]

    Pues, no en balde, Marx reduce el ser individual del hombre a la sociedad:

“El hombre, en el sentido más literal, es un zoon politikón, no solamente un animal sociable, sino también un animal que no puede aislarse sino dentro de la sociedad" [xviii]

pensamiento que alcanza su “quintaesencia” en la afirmación marxista:

“La esencia humana [...] es, en su realidad, el conjunto de las relaciones sociales" [xix]

        Así pues el marxismo participa de la idea de que la plenitud del hombre moderno —para esta doctrina del “hombre nuevo”— solo es alcanzable en Sociedad, y a través de su igualdad con los demás, de su “socialización”.

        El individualismo romántico ha de quedar, pues, proscrito, al igual que cualquier idea de trascendentalidad del individuo, que debe reconocerse terrenalmente finito.

        Así pues, todos los ciudadanos somos en esencia iguales y no cabe admitir la existencia de minorías excelentes, pues sería tanto como aceptar la existencia de clases entre aquellos “hombres nuevos”, concepto incompatible con la “Utopía Igualitarista Comunista”.

        Es precisamente esta excesiva socialización del ser humano, y la negación de su individualidad y especialmente de su trascendentalidad, armada por el marxismo sobre la primacía del concepto de igualdad de los individuos como prevalente sobre el de su libertad, lo que me ha llevado a proclamarme expresamente “anti marxista” tal y como he hecho en mi post “Porqué soy anti marxista” [xx]

        En este punto y en relación con ese hiper racionalismo ateizante, voy a referirme tan solo a mis propias creencias y su fundamento.

        Para empezar creo que es esencial partir de una realidad ya puesta de manifiesto por Platón:

“Se entra en la filosofía cuando se abandonan las creencias”

        Y que Feuerbach formula en forma más agresiva al expresar:

“Yo supe lo que debía y quería hacer: “¡no teología, sino filosofía! ¡no desvariar, sino aprender! ¡no creer, sino pensar!” [xxi]

        Y yo, vulgarmente, con una vulgaridad que pretendo “excelente”, quiero recorrer el camino inverso al de Platón o Feuerbach, centrándome en las creencias y abandonando, por tanto, la filosofía. Entrar pues en el terreno de las creencias teológicas. Creer como forma de pensar, pese a que el discípulo de Hegel manifieste la incompatibilidad de ambos conceptos.

        Y no menospreciemos a la teología, pues su definición a estos efectos, contenida en la Encíclica “Fides et Ratio” de Juan Pablo II nos permite reconocer esta herramienta como:

“intellectus fidei, (es decir) como esfuerzo de la inteligencia creyente para tomar conciencia cada vez más plena de la verdad en la que cree y poder, en consecuencia, no sólo asumirla de forma cada vez más consciente y acabada, sino también, e inseparablemente, expresarla de forma cada vez más penetrante e interpeladora.” [xxii]

        Durante los últimos trescientos años, la ciencia del pensamiento, la filosofía, se ha rendido al racionalismo.

        Como en su momento dijera, ya en 1948, un joven Catedrático de 33 años de la Universidad de Oviedo, Torcuato Fernandez-Miranda

“La Historia no detiene jamás su curso; nuevas formas de vida emergen de la ruina de las caducas, a una creencia colectiva sucede otra, nuevas instituciones llenan el vacío de las que se desmoronan. Y no obstante, el hombre no cambia fácilmente. Las generaciones son infungibles. Quien pertenece a una generación, es ciego para el espíritu de que se nutren las que vienen detrás. El hombre es lo que es su creencia. Las viejas creencias perviven en los nuevos hombres. Las viejas formas de vida, vigentes con gran fuerza en los quince primeros años del siglo XX, han configurado poderosamente la vida de los hombres de hoy. Poco importa que la nueva realidad histórico/social, forjada en la entraña del devenir histórico del último siglo, haya roto las antiguas formas e instituciones y pugne por hacerse realidad confirmada; el hombre, aferrado aún a las formas mentales y de vida de la vieja creencia, ya muerta, sigue interpretándola con cuadros mentales incapaces de captarla. El viejo concepto liberal-democrático tiene sus raíces en toda una concepción de la vida: la racionalista.
El racionalismo no es sólo una actitud mental, es toda una posición ante la vida; de él emerge todo el modo de ser del hombre occidental moderno. La cosmovisión racionalista encuentra la fe en que la razón puede descubrir la verdad en todo. Verdad que, en cuanto tal, es para el racionalismo una verdad definitiva. El racionalismo cree poder hallar en todo su orden racional, definitivo, inmutable y permanente.
Los dos grandes dogmas del racionalismo son:
1.- Fe en los poderes de la razón. Firme creencia de que la razón puede poner su orden en todo y que para ella no hay conquista imposible.
2.- Fe en que toda conquista de la razón es definitiva, inmutable y permanente.
Es la creencia de que la realidad tiene su logos, su íntima estructura racional. De que hay un orden político/filosófico racional, esto es, definitivo, inmutable, permanente, fuera del cual solo cabe desviación y barbarie.[XXII]
«Esos pueblos que fueron antaño medio salvajes y han ido civilizándose poco a poco, haciendo sus leyes conforme les iba obligando la incomodidad de los crímenes y peleas, no pueden estar tan bien constituidos como los que, desde que se juntaron, han venido observando las constituciones de un sabio legislador.» [xxiii]
“Es decir; lo que es producto de la historia, de la vida, lo que surge al ritmo de las necesidades, de las incomodidades de los crímenes y peleas; lo que es espontáneo y tradicional, decantación del devenir histórico, es necesariamente caótico, contradictorio y bárbaro. En cambio, lo producido conforme a razón es lo perfecto, lo que vale de una vez para siempre, lo definitivo, inmutable y permanente.” [xxiv]

            Párrafos que contienen una clara crítica al racionalismo extremo, en tanto y cuanto que, como hemos visto:

“…todo lo espontaneo y tradicional decantación del devenir histórico es necesariamente caótico, contradictorio y bárbaro”, es decir no racional”.

            Se podría decir que, en estas cuestiones, solo han de ser susceptibles de ser tomadas en cuenta las opiniones de los pensadores “reconocidos” por los demás, de aquellos miembros de la Sociedad que desde su preparación, su estudio y su formación, han elaborado, con criterio y seriedad racional, una línea argumental definitoria de una contestación a las preguntas formuladas. Lo demás sería no vulgaridad sino barbarie.

                Pero eso sería, al tiempo, tanto como considerar no válidas las creencias o pensamientos de los demás, de la masa, por muy inculta que sea, y por lo tanto estaríamos dando respuestas subjetivas a una cuestión que, por su esencia, habría de tener carácter universal y no podemos olvidar que en nuestro mundo contemporáneo el principio esencial es que todos somos iguales, tenemos la misma dignidad y ninguna existencia es más valiosa que otra. Y por ende ninguna creencia es mejor que la de otros, aunque la de estos, en esta materia, sea la “fe del carbonero” [xxv] Pues como dicen algunos teólogos la fe, en ocasiones, surge de un mero e ignorante amor a Dios, sin sustento racional alguno, y esa fe también debe ser respetada.

            Por ello resulta cuando menos chocante decir, como hace algún autor representante de esta corriente comentada, que el hombre contemporáneo no anhela la inmortalidad:

“Para nosotros, los modernos, la vida ya es de hecho la culminación de los entes de este mundo, la última etapa de la evolución de la vida y su manifestación óptima, y no anhela ninguna transformación en otra cosa superior ni ambiciona superación alguna de su mortalidad finita. Ser individual equivale a ser mortal porque la mortalidad es la materia en la que está tallada la forma de nuestra individualidad más propia y genuina.”[xxvi]

            Chocante, sobre todo, si tenemos en cuenta que según las últimas estadísticas del CIS, en relación con las creencias de los españoles y sus hábitos religiosos, podemos afirmar que entorno a un 70 % de los españoles “modernos” se declaran católicos, aunque bien es cierto que solo son practicantes, es decir que cumplen los preceptos definidos por la Iglesia, entre otros el dominical de oír misa, propio del catolicismo, un 10 % de la población.

            Pero en esencia, podemos afirmar que los españoles son “mayoritariamente” católicos, es decir creen en la existencia de Dios y en la resurrección tras la muerte y no cabe duda que esa mayoría, en la práctica, se ve incrementada por quienes declarándose no creyentes bautizan a sus hijos o llaman a un cura ante la proximidad de la muerte.

            Por eso no puedo aceptar que asumir la conciencia de finitud de la propia existencia, con carácter absoluto, sea un elemento esencial en la adquisición de una conciencia válida del yo.

            Toda esta lucubración en torno al concepto de la trascendentalidad humana me lleva a una reflexión sobre la existencia de Dios.

            Cuando uno se enfrenta a la cuestión de la existencia de Dios como origen del propio ser humano y clave, por tanto, de su trascendentalidad, las cuestiones fundamentales que le asaltan son tres:
1.- La existencia misma de Dios.
2.- La duda irresoluta de porqué y cómo es posible, si Dios es la figura originaria del cosmos, su creador beatifico, que reúne toda la bondad y sabiduría en su propio concepto, puede consentir la existencia del mal y la desgracia en ese mismo mundo por Él creado.
3.- Y finalmente porqué el hombre tiene “esperanza” pese a la injusticia y mal existentes en el mundo —consentidos por Dios— en que Él nos brinde la posibilidad de romper la finitud humana y resucitar de entre los muertos.

            Creo, sinceramente que es llegado este punto cuando el hombre contemporáneo solo puede manifestar, en un ejercicio de desconocimiento y humildad, su incapacidad para responder a estas tres cuestiones y proclamar, como ya hiciera Tertuliano:

“CREDO QUIA ABSURDUM”
(Creo porque es absurdo)

            Manifestación ya citada en mi post “ATEOS” de 13 de marzo de 2010. [xxvii]

                Y dentro de esa CREENCIA ABSURDA se encuentra la creencia en que Cristo era, perfecto humano y perfecto Dios, al mismo tiempo; dos esencias en un solo ser, y que sus angustias son las del hombre que era, aunque su aceptación final le viniera dada por la fuerza de ser Dios, que en el momento más próximo a su muerte humana sufre como hombre perfecto el fin que como Dios conoce que le aguarda.

            No hay en su pasión, ni es sus momentos previos, como la oración del huerto, sensación de fracaso.

            El hombre que Cristo es, no quiere enfrentarse al sufrimiento que como hombre perfecto y pleno le abruma, pero el Dios que coexiste en Él le anuncia su éxito en la resurrección, luego su temor es atemperado por su propia divinidad.

            Cristo es perfectamente conocedor de la resurrección prometida al hombre. A ella se refiere en varias ocasiones, según relatan los Evangelios, entre otras en su visita a la tumba de su amigo Lázaro, cuando le dice a María:

“Yo soy la resurrección y la vida, el que crea en mi aunque muera vivirá” (J.11.25)

            O cuando le dice a Dimas, el buen ladrón que le acompaña en la crucifixión del Gólgota:

“De cierto te digo, hoy estarás conmigo en el paraíso.” (L. 23,43)

            O en la contestación a los saduceos que le asaltan con sus dudas

“Cuando resuciten, ni los hombres ni las mujeres se casarán; serán como ángeles del cielo” (Mc.12.25)

sin perjuicio de que toda referencia al “Reino de Dios” o al “Reino de Mi Padre”, hechas por Jesús son menciones a esa situación de vida trascendental que se promete al hombre para después de su muerte.

            Y así hemos de volver al principio de mis reflexiones y, conforme a las citas de Platón y Feuerbach, considerar que no hablamos de filosofía, sino de creencias, y que estos misterios, insondables, no son susceptibles de ser penetrados por la razón y que todo intento de ser explicados racionalmente son inútiles.

            La existencia de Dios, su papel en relación con la creación y la existencia del hombre y su trascendentalidad vital, son misterios insondables en donde nos movemos en el terreno de la fe y no de la razón y cualquier intento de encontrar respuesta racional a tales MISTERIOS será siempre baldío.

            Ya lo decía Chateaubriand: [xxviii]

“El hombre que comprendiese a Dios sería otro Dios”

            En su obra “Necesario pero Imposible” de Javier Gomá, este interesante filósofo, nos dice, citando a Bonhoeffer, que tras la muerte:

“la puerta está cerrada y sólo puede ser abierta desde fuera”

            Ante dicha cita tan solo citaré, por mi parte y para concluir, unas palabras del gran teólogo Ratzinger (Benedicto XVI) recientemente fallecido:

“Si existiese [después de la muerte] una suspensión de la existencia tan grave que en ese lugar [o situación] no pudiera haber ningún tú, entonces tendría lugar esa verdadera y total soledad que el teólogo llama infierno.
Una cosa es cierta, hay una noche a cuyo abandono no llega ninguna voz; hay una puerta que podemos atravesar solo en soledad: la puerta de la muerte. La muerte es la soledad por antonomasia. Aquella soledad en la cual el amor no puede penetrar es el infierno. Sin embargo Cristo ha atravesado la puerta de nuestra última soledad; con su Pasión [y su muerte y descenso a los infiernos] ha entrado en el abismo de nuestro ser abandonado. Allí donde no se podía escuchar ninguna voz. Allí está Él. De este modo el infierno, la muerte que antes era el infierno, ya no lo es más.” [xxix]

        En conclusión, y desde el punto de vista de la fe y no de la razón, podemos concluir afirmando que si Jesús ha bajado a los infiernos, pues efectivamente así lo proclamamos en nuestro “Credo” los católicos:

        “Fue Crucificado, Muerto y sepultado. Descendió a los infiernos y al tercer día resucitó de entre los muertos”

lo hizo en tanto y cuanto que Hombre [aunque “Dios Verdadero”], que con su muerte “descendió a los infiernos” para redimir al género humano, pues, ya que como Dios Padre no podría hacerlo, pues la presencia de Dios en el infierno es imposible dado que el infierno es la absoluta negación de Dios, según hemos querido explicar en nuestro post “Y EL VERBO SE HIZO CARNE Y HABITO ENTRE NOSOTROS” [xxx], tuvo que hacerlo el Hijo como Hombre, tal y como nos dice Ratzinger:

“Cristo ha atravesado la puerta de nuestra última soledad; con Su Pasión ha entrado en el abismo de nuestro ser abandonado [el Infierno] y nos ha redimido”.

            Y concluyo, reconociendo que mi escrito no es tanto una réplica, crítica o contradicción a las tesis de otros, sino que estas reflexiones han encontrado en aquellas su inspiración para realizar un análisis que transita más por el mundo de la teología y de las creencias, que por el de la filosofía.

            Solamente apunto el hecho de que si la falta de fe, la descreencia, fuera algo adecuado a la naturaleza del hombre, al igual que la respiración o el sueño, no habría dado lugar a debates intelectuales tan intensos como los que ha provocado durante toda la historia de la humanidad.

            Espero que mis lectores sepan entenderme y disculpar mí atrevimiento, que ha pretendido ser, en el más positivo de los sentidos, de extrema vulgaridad “excelente”, pues tan solo he pretendido traer a colación ideas/creencias y no elaborados pensamientos filosóficos racionales. Y ello con el exclusivo ánimo de hacerle un “hueco” a la FE entre tanto pensamiento racionalista que de modo, a mi juicio abusivo, la pone en cuarentena.

            No olvidemos por lo demás, que el proceso intelectual está nutrido del juego constante, casi en bucle, de la afirmación, la crítica y la contra crítica; y volveremos, pues, a empezar, cuando encontremos una nueva afirmación, contenida en una contra crítica, que reinicie el proceso.

            Y en eso andamos.

            Y para acompañar este texto os dejo un nuevo video musical. En esta ocasión el maravilloso cuarteto de voces "Chi mi frena in tal momento?" de la Ópera "Lucia di Lammermoor" de Donizetti

© 2023 Jesús Fernández-Miranda y Lozana

 


 [i] Ilustración y texto tomados de  la obra de  Diego Saavedra Fajardo; “Idea de un príncipe político cristiano representada en cien empresas”; 1640

[ii] HERMANN HESSE, Saber y Consciencia. Lecturas para minutos, 1. Pensamientos extraídos de sus libros y cartas. Alianza Editorial, 1975. Selección de Volker Michels. Traductor: Asunción Silván. FD, 12/04/2009.”

[iii]  Michel de Montaigne;  “Ensayos”; Versión de 1595.

[iv] José Ortega y Gasset; La Rebelión de las Masas;

[v]  Prefacio (Vorbemerkimg) en M. Weber, Sociología de la religión, Istmo, Madrid, 1997, trad. y  dición por E. Gavilán, p. 313.

[ix] Samuel Phillips Huntingtong: “El choque de civilizaciones y la reconfiguración del orden mundial” (1996); Cap.2: Las civilizaciones en la Historia y en la actualidad; Apartado 2º: Relaciones entre Civilizaciones; Pag. 30; Editorial Paidós  Buenos Aires – 2001

[x]  François Marie Arouet “Voltaire”; “Diccionario Filosófico” 1764

 [xi] BARUCH DE SPINOZA, Tratado político, capítulo I

 [xii]  JEAN JACQUES ROUSSEAU, Discurso sobre el origen y los fundamentos de la desigualdad entre los hombres

 [xiii]  “SI LOS LOBOS CONTAGIAN A LA MANADA…”; Blog Reflexiones Heteróclitas”; http://reflexionesheteroclitas.blogspot.com.es/2014/03/si-los-lobos-contagian-la-manada-un-mal.html

 [xiv] La Mitología Griega habla de un Mesonero de estatura gigantesca y fuerza descomunal, llamado Damastes, pero apodado Procusto, —el estirador—, por su peculiar forma de tratar a sus . Procusto les obligaba a acostarse en una cama de hierro, y a quien no se ajustaba a ella, porque su estatura era mayor que el lecho, le serraba los pies que sobresalían de la cama; y si el desdichado era de estatura más corta, entonces le estiraba las piernas hasta que se ajustaran exactamente al fatídico catre. Procusto terminó su malvada existencia de la misma manera que sus víctimas. Fue capturado por Teseo, que lo acostó en su camastro de hierro y le sometió a la misma tortura que tantas veces él había aplicado. Esta leyenda ha quedado como una expresión proverbial para referirse a quienes pretenden acomodar siempre la realidad a la estrechez de sus intereses o a su particular visión de las cosas

 [xv]  Thomas Jefferson;  Monticello 1872

  [xvi] Karl Marx;  Tesis sobre Feuerbach, II

 [xvii] Karl Marx;  Tesis sobre Feuerbach, VIII

 [xviii] Alberto Corazón; “Marx, K.: Contribución a la crítica de la economía política” Madrid. 1970. Pag. 248

 [xix] Karl Marx; Tesis sobre Feuerbach, VI.

[xx] “PORQUE SOY ANTIMARXISTA” ; Blog Reflexiones Heteróclitas”; http://reflexionesheteroclitas.blogspot.com.es/2010/09/porque-soy-antimarxista.html

 [xxi]  Luwdig Feuerbach; Esencia del Cristianismo; 1861

 [xxii]  Encicllica “Fides et Ratio”; nn 65-66 ; Juan Pablo II;  Roma 1998

  [xxiii]  Descartes; Discurso del Método. 1637

  [xxiv]  Torcuato Fernandez-Miranda y Hevia; Revista Alférez, nº 19 de julio Agosto de 1948, pag. 12.

 [xxv]  Cuéntase que en el s. XV había un carbonero en Ávila y que cuando le preguntaban: ¿Tú en qué crees?, él contestaba de inmediato: En lo que cree la Santa Iglesia. ¿Y qué cree la Iglesia?, a lo que respondía: Lo que yo creo. Pero ¿qué crees tú?  Lo que cree la Iglesia... Y no había forma de sacarle del círculo cerrado de estas contestaciones.

 [xxvi] Javier Gomá Lanzón; “Necesario pero Imposible”; Santillana/Taurus-Pensamiento; 2013

 [xxvii] “ATEOS”; Jesús Fernandez-Miranda; Blog Reflexiones Heteróclitas”;

http://reflexionesheteroclitas.blogspot.com.es/2010/03/ateos-despues-de-ver-al-ateo-zapatero.html

 [xxviii]  F.R de Chateaubriand: “Memorias de Ultratumba”

 [xxix] “El infierno es estar Solo”; Recopilación de ensayos teológicos de Joseph Ratzinger “Porqué continuamos en la Iglesia” Roma 2012

 [xxx] “Y EL VERBO SE HIZO CARNE Y HABITO ENTRE NOSOTROS”; Jesús Fernandez-Miranda; Blog Reflexiones Heteróclitas”;

http://reflexionesheteroclitas.blogspot.com.es/2013/12/y-el-verbo-se-hizo-carne-y-habito-entre.html

jueves, 7 de septiembre de 2023

¿PORQUE LA DERECHA IGNORA A LA SOCIEDAD CIVIL?

     La izquierda es maestra en la movilización de la calle en apoyo de sus posiciones políticas, de tal modo que se producen manifestaciones multitudinarias, y generalmente violentas, cada vez que desde el poder se adoptan decisiones que contrarían sus intereses

     Sin embargo la derecha es incapaz de actuar con la misma eficacia, lo que supone un desprecio a la Sociedad Civil, que carece, por si misma, de capacidad de movilización si no es activada por los partidos que la representan.

     Efectivamente hoy existen motivos más que suficientes para que PP y VOX tratasen de movilizar a los ciudadanos en la calle, incluso promoviendo una huelga general, contra los desmanes del sanchismo, que van desde el nauseabundo control de la Justicia y especialmente del Tribunal Constitucional ―que ampara los desmanes del sanchismo aunque vulneren el Estado de Derecho― hasta la negociación de comunistas y socialistas con el delincuente Puigdemon, cuyos efectos pueden llegar a ser una flagrante violación de nuestra Carta Magna.

     Está lenidad demuestra la real desconexión de esos partidos con sus votantes.

    Ciertamente los ciudadanos de derechas son menos proclives a la movilización callejera que las turbas izquierdistas, pero también hay que preguntarse las razones que llevan a PP y VOX a no promover esas acciones de protesta de la Sociedad Civil.

¿Desconfianza sobre el éxito de las convocatorias?

¿Miedo a que la Sociedad Civil desplace su influencia.

¿Deseo de mantener la acción política monopolizada por los partidos?

¿Rechazo cobarde a ser criticados por la izquierda?

        La verdad es que creo que hay un poco de todo ello, pues la partitocracia es la garantía de su supervivencia y sus ingresos económicos, a lo que se une el incontrolado personalismo de sus líderes.

Desde luego no esperemos nada del PP pues ahora Feijoó nos sorprende con la afirmación incomprensible que

"Hay que buscar un encaje para Cataluña en España" 

        Y frente a esa pasividad de los partidos de derechas, no nos queda más remedio a algunos que asumir el papel de realizar la crítica y la llamada a las conciencias de los ciudadanos sobre la gravedad de los acontecimientos que amenazan nuestra libertad y la igualdad de todos los ciudadanos españoles.

        Efectivamente, si llegase a constituirse un nuevo gobierno Frankenstein pactado entre Socialistas-Sanchistas, Comunistas, Separatistas-Nazionalistas, y herederos de los terroristas las libertades de los ciudadanos quedarían absolutamente amenazadas por los comportamientos totalitarios a que nos tiene acostumbrado el déspota Sánchez, al tiempo que los derechos de los ciudadanos españoles serían diferentes en atención al ámbito territorial del que fueran vecinos, con privilegios para algunos y cargas injustas para la mayoría.

           Y recordemos el peligroso programa de reformas que esta izquierda montaraz pretende, que podemos resumir en los siguientes puntos:

1.- Reconocimiento del carácter Nacional de las pretendidas "Autonomías Históricas" de Cataluña, Galicia y el País Vasco.

2.- Proceso de "Federación de estas "Naciones" con España.

3.- Desaparición del concepto de España, pues ya no designaría al todo, sino tan solo a una parte de la Federación.

4.- Desaparición de la Monarquía y proclamación de la "República Federal Ibérica".

        Para ello sería preciso una profunda reforma de la Constitución, y ese sería el único obstáculo frente a las pretensiones de la izquierda, que quiere, no lo olvidemos, conquistar los objetivos bolcheviques de la II República que no lograron al perder la Guerra Civil 1931/1939.

         Pues nada, mientras Feijoó se entretiene haciendo encajes de bolillo los españoles actúan,  y el ejemplo de la iniciativa de la sociedad civil por encima de la apatía de los partidos, es este mensaje que está circulando por las redes dada la inactividad de los partidos que deberían representarnos:

"Españoles de todo tipo están convocando espontáneamente a manifestaciones  a las 12:00 de la mañana del Domingo día 10 de septiembre en los Ayuntamientos de todos y cada uno de los pueblos y ciudades de España en contra de la posible Ley de amnistía que permita a los separatistas vulnerar la democracia española, apoyados por Pedro Sánchez. Pásalo a todos tus contactos."

    No se si la iniciativa tendrá o no éxito, pero es una demostración de que la Sociedad Civil ha de tomar la iniciativa en estos asuntos ante la actitud pacata de los partidos.

    Y concluyo como siempre con una pieza musical, hoy la "Marcha Real" interpretada por gaiteros asturianos, pues lo que está en peligro es España, ante lo cual poco me preocupan los partidos.


© 2023 Jesús Fernández-Miranda y Lozana




martes, 5 de septiembre de 2023

HETERÓCLITOS Y HETERODOXOS

    

Lorito Heteróclito (Geoffroyus heteroclitus)

    Encabeza esta reflexión la fotografía de una cotorra sudamericana pariente de las que están colonizando España, un pese a ser especie foránea.

    Su nombre científico es Psittacus  Geoffroyus Heteróclitus por haber sido descubierto y catalogado por el zoólogo francés Profesor Étienne Geoffroy-Saint-Hilaire (1772-1844), mientras que su denominación de heteróclito viene del hecho de que es una especie heterogénea o irregular, con diferencia ostensible de plumaje entre los machos y las hembras.

    He de confesar que le he cogido gusto a esto de escribir y publicar, pero creo que ha llegado el momento de explicar a mis lectores y amigos porque estos escritos los he denominado "Reflexiones Heteróclitas"

    En este empeño de literatura, filosofía y desvaríos diversos, lo primero que debo hacer, en cada intento, es no reprocharme mi locuacidad, como se la reprochaba Chateaubriand ―con la frase que encabeza este blog― sobre sus temores de cansar a los demás hablándoles de sus ideas, afectos, alegrías y tristezas

    De modo que me he curado insolentemente de tales prevenciones y he decidido importunar, sin pudor, al prójimo ―preferiblemente a mis amigos― con mi manía de escribir cosas, en ocasiones incluso fútiles, por el mero hecho de procurarme un divertimento inofensivo consistente en trasladarles, en negro sobre blanco, mis reflexiones.

    Así que aquí va la primera de ellas.

    Diccionario de la RAE :

Heteróclito :
1.- Irregular, extraño y fuera de orden
2.- Se dice, en general, de todo paradigma que se aparta de lo regular.

 

Heterodoxo: Disconforme con las doctrinas o prácticas generalmente admitidas.

    Cuenta la tradición que cuando Buda sintió la proximidad de su muerte, quiso reunir a todos los animales para dejar testimonio de su voluntad. Solo aparecieron 12: La rata , el buey, el tigre, el conejo, el dragón, la serpiente, el caballo, la cabra, el mono, el gallo, el perro y el cerdo y como premio a su respuesta, Buda los convirtió en los doce signos del zodiaco chino.

    Lo cual nos lleva a la conclusión de la escasa capacidad de convocatoria de Buda en los ambientes animales, pues al parecer hay más de dos millones de especies catalogadas por los zoólogos, aunque otros, más condescendientes con Siddhartha “El Iluminado”, piensan que todo se trata de una mera invención de los astrólogos que quisieron deificar los signos zodiacales para darles mayor “glamour”

    Y estos párrafos sobre Buda, totalmente fuera de contexto, son un puro ejemplo de pensamiento heteróclito ―extraño y fuera de orden en esta reflexión―, aunque no heterodoxo.

    De modo que al catalogarme intelectualmente lo hago como heteróclito y no como heterodoxo pues, en mis inquietudes, estoy más cerca de moverme de modo extraño o fuera del orden regular de las cosas, que de la disconformidad con las prácticas o las doctrinas generalmente admitidas por nuestra sociedad.

   Es decir, que vivo instalado en la libérrima incorrección política mientras pretendo expresarme con exquisita corrección gramatical y semántica, incorrección y corrección que sólo se consiguen con el amor por la libertad y la lectura.

    Es decir, que soy poco convencional aunque dentro de una cierta ortodoxia social, procurando no caer en la vulgaridad ni en la mala educación.

    Ya se que son cuestiones de puro matiz, pero las considero esencialmente necesarias y divertidas.

      Según Séneca, de vez en cuando es agradable hacer alguna extravagancia.

    Vivimos en un mundo en el que si no te estás quieto no sales en la foto, aunque si lo estás demasiado pueden pensar que te has muerto y te pasan por encima.

    El secreto está en moverse en atención a lo que te inspire tu libre albedrío y saber detenerse en los momentos oportunos, sobre todo con un gesto bonancible para no fastidiarle la instantánea al fotógrafo.

    Y volviendo a mi costumbre de despedirme con un video musical, hoy os traigo la Obertura de "Thannhäuser" de Wagner, interpretada por la Orquesta Filarmónica de Berlín dirigida por Herbert von Karajan, una de mis piezas musicales favoritas.


© 2023 Jesús Fernández-Miranda y Lozana

viernes, 1 de septiembre de 2023

LA REENTRÈ

 


¡¡Hola a todos!!!

    Ya de vuelta de las vacaciones, habiendo dejado Luanco, mi pueblo asturiano de veraneo, y después de unos días de toma de contacto, superación de depresiones y orden de papeles acumulados, y en la confianza de que habréis disfrutado de vuestro descanso veraniego, y de que estaréis ya poniéndoos al mando de vuestros ordenadores o de las pantallas de vuestros portátiles, vuelvo a la carga con mis “Reflexiones Heteróclitas”.

    El verano nos ha proporcionado inagotable material de reflexión, y no solo gracias a las manifestaciones de los políticos e “intelectuales” —cómicas en ocasiones e intolerables en otras― sino como consecuencia del tiempo que la quietud nos ha proporcionado para acercarnos a nuestro “yo interior” ―al que Goethe llamaba "la ciudadela"― ese que constituye nuestra verdadera esencia y al que tenemos, generalmente, tan abandonado como consecuencia de nuestras obligaciones cotidianas, laborales, sociales o familiares.

    Algunas de esas reflexiones las he recogido en artículos que os empezaré a mandar en los próximos días.

    Junto a ellos, he tratado de recopilar algunas imágenes interesantes, fruto de mi pasión por la fotografía ―propia o ajena― alguna de las cuales iré acompañando a mis escritos, en ocasiones como ilustración de su contenido, en otras por el puro placer de mostraros su belleza.

    Prometo pues seguir reflexionando “en voz alta”, “en negro sobre blanco”, o más acertadamente “en bits electrónicos” a través de las pantallas de vuestros cachivaches, insistiendo en el abuso de vuestra paciencia.

    El final del verano y el otoño se presentan francamente interesantes y preocupantes.
       
    Realmente más preocupantes que interesantes, pues Sánchez es especialista en crear angustia en los ciudadanos.

        El panorama político es, sin duda, complejo, y el primer paso de esa complejidad viene reflejado en la elección de la mesa del Congreso que arroja un resultado preocupante: Francina Armengol, una socialista radical, independentista y procatalana, ha sido elegida Presidenta del Congreso con 178 votos favorables incluyendo los de toda la izquierda y los independentistas, y su primera actuación ha sido la pirueta de anunciar, pese a que no lo contemple el REGLAMENTO de la Cámara, que autorizará el uso de todas las lenguas cooficiales de España.

     Mientras tanto la cainita, absurda y contraproducente pelea entre PP y VOX ha dejado a este partido sin presencia en la mesa del Congreso, mientras los comunistas de Podemos han obtenido dos representantes, pese a tener menos escaños, aunque parece que empiezan a entenderse pues la necesidad ahorca y van a intentar formar Gobierno.

    Y el panorama económico tampoco es halagüeño, con un paro, y una inflación desbocados y un crecimiento paralizado.

    En cualquier caso, y aunque se me pueda acusar de excesiva reiteración en la materia de mis escritos, lo cierto es que el panorama del debate político se centra en algunas cuestiones claves, respecto de las cuales continuarán fluyendo argumentos.

    Pero, junto a ello, no renunciaré a mis paseos por la intimidad personal, las reflexiones filosóficas o teológicas a cerca de extremos que inquietan al alma humana desde el momento en que el hombre asumió la conciencia de su existencia y su finitud, o simples ejercicios literarios con los que pretendo, tan solo, pasar un buen rato en vuestra compañía.

   Finalmente, he decidido reeditar algunos de mis posts antiguos, es decir, publicados hace algunos años en este mismo Blog, pero que creo que muchos de quienes hoy reciben mis reflexiones no han leído.

    Por ello, a los que ya los hayan leído les pido de antemano disculpas, pero creo que a los demás pueden interesarles.

    Así que aquí os va este anuncio. 

    En los próximos días concretaré mi amenaza.

    De todos modos, y dado que he decidido incluir nuevos destinatarios de mis "Reflexiones", no quiero dejar de recordaros algunas cosas.

1.- No pretendo, ni nunca he pretendido, que leer lo que os mande sea obligación para nadie, no soy ni dictador ni engreído.

     Quien quiera que lo lea y quien no que lo borre, e incluso si a alguien le llega a suponer una pesadez recibirlos, que por favor me pida que lo elimine de la lista de receptores.

2.- Me encantaría recibir más comentarios sobre mis escritos, pues ello me permitiría tener más conocimiento del interés o desinterés que puedan suscitar mis reflexiones.

3.- Mis opiniones son sólo mías, tal vez en ocasiones demasiado vehementes, pero como ya he dicho en otras ocasiones, yo no sé expresar las chispas, las intuiciones, los sueños, los relámpagos... provocados por mis neuronas, si no es a través de los filtros de mis “principios”, de mis “Verdades Absolutas” y consecuentemente de mis “Mentiras Abrumadoras”, lo que me lleva, en ocasiones, a no poder compartir como tales las verdades o mentiras que sean substrato del pensar de otros, aunque me enriquezca conocer la forma en que las mismas son filtro del pensamiento de los demás. 

 Así pues, en mi proceso intelectual, no os extrañe que, en ocasiones, me plantee si mis verdades y mis mentiras no serán menos verdad o menos mentira atemperadas por las verdades y mentiras que son base de las reflexiones de mis interlocutores, de modo que mi afán polémico no se fundamenta tanto en la necesidad de imponer mis criterios, como en la necesidad de conocer los de los que piensan distinto a mi.

4.- Para finalizar os diré que no pretendo convencer a nadie con mis opiniones, sino aportar, a quienes coincidan con ellas, más argumentos que refuercen las suyas, y a quienes discrepen, nuevos puntos de vista que les permitan conformar sus ideas con el enriquecimiento que aporta la discrepancia. 

         Mi Blog no es una Web de debates. 

     Lo que aquí publico es porque me gusta y responde a lo que pienso o siento, y con lo que estoy de acuerdo o en desacuerdo.

       Si te gusta, bien…

       Si no, simplemente lo ignoras…y todo bien!!

    Pensar diferente no es un delito, y no ha de ofender a nadie, es un “derecho” y hasta un “privilegio

       Así que ya sabéis...

   Y concluyamos volviendo a la costumbre de terminar con un video musical. Hoy, ante la inevitabilidad de su próxima llegada, el Otoño, de las Cuatro estaciones de Vivaldi.

© 2023 Jesús Fernández-Miranda y Lozana


viernes, 4 de agosto de 2023

OTRA VEZ ME DESPIDO HASTA EL OTOÑO


 

“Hay dos clases de personas realmente fascinantes: Las que lo saben absolutamente todo y las que no saben absolutamente nada.” Oscar Wilde

      No puedo estar más que de acuerdo con el gran cínico británico.

    En nuestro mundo, además de la gente normallas personas normales por desgracia son las menos― existen esos dos grupos de personajes fascinantes por su propia actitud intelectual.

    Los segundos son los más agradecidos, viven en permanente estado de beatitud y son buena gente que están siempre felices consigo mismos, aunque su desconocimiento solo aporta mayores sombras a nuestro permanente estado de incertidumbre.

    En ese sentido recuerdo la deliciosa película “El Jardinero” de Peter Sellers, en la que el genial actor inglés encarna aun beatifico ignorante ―que podríamos englobar sin duda alguna en la segunda de las categorías de personas apasionantes― que aparece ante el mundo como un sabio de profundidad insondable, al amparo de sus simples reflexiones botánicas.

    La especialización en este mundo es tal, que es fácil acabar siendo un experto conocedor en temas intrascendentes y un completo ignorante en temas trascendentales.

     La ignorancia y la sabiduría son, a veces, caras de la misma moneda.

    Yo mismo, en ocasiones ―he de reconocer modestamente mis pecados― me inclino a deslizarme en la creencia, imperdonable, de saber más de lo que realmente sé de muchas cosas, aunque en otras ocasiones me reconozca un autentico ignorante indigno de la más mínima consideración intelectual.

    ¡¡¡Que le vamos a hacer!!!

    En todo caso espero de la bondad de mis destinatarios el no verme clasificado definitivamente dentro de ninguno de ambos grupos, si no en la de los “heteróclitos”. Que como me decía un buen amigo, comentando mi POST "LAS MUSAS"

Está muy bien lo de Reflexiones Heterócliticas, ir contra la corriente, o por decirlo de alguna manera, ir contra el espíritu del tiempo o de los tiempos; contra el Zeitgeist por decirlo en palabras de Heidegeer.

Pero ¿en qué consiste este espíritu del tiempo? El psícologo suizo Carl. G. Jung lo definía así: el espíritu del tiempo escapa a las categorías de la razón humana.
Es un "penchant", una inclinación sentimental que, por motivos desconocidos, obra con fuerza de sugestión soberana sobre todos los espíritus débiles y los arrastra.
Pensar de modo distinto a como se piensa hoy en general ha tenido siempre un tufo de ilegitimidad intempestiva, de aguafiestas; también casi de incorrecto, de enfermizo o de blasfematorio, no desprovisto de graves peligros sociales para aquel que nada, así de modo absurdo, contra la corriente

    Llegados a este punto quiero reflexionar a cerca de estos breves opúsculos que os transmito.

    Una de las razones por las que inicié, hace algunos años, esta ronda de escritos, tal y como decía en mi presentación, consistía en satisfacer el deseo de conseguir en el lector una sonrisa, una reflexión, una crítica, una alteración de su ánimo cotidiano, y si lo consigo, aunque sea levemente, habré triunfado.

    No se si lo habré logrado, pero aún de no ser así no pasaría nada, pues he de reconoceros que mantener vivo este juego “pseudo intelectual” y “pseudo literario” que he iniciado, me ha permitido superar la sensación, siempre frustrante para el escritor, de que solo escribo para mi mismo.

    Continuaré, pues, remitiendo mis escritos a la lista de amigos a los que he decidido castigar con mi presencia, casi cotidiana, en la pantalla de sus ordenadores o teléfonos, hasta que algún día, alguien, harto ya de mis insensateces, me haga reconsiderar mi dedicación a la escritura y me aconseje destinar mi tiempo literario a ocupaciones menos sesudas, más propias de mi carácter y mis habilidades.

    En definitiva, os agradezco que me hayáis permitido disfrutar escribiendo y contar con la compañía de mis lectores, cuya benevolencia es admirable, pues nadie ha protestado por mi ataque a su intimidad

     Así que he tomado la decisión de dejaros descansar algún tiempo, sobre todo pensando que durante estos días de verano va a ser difícil que consultéis vuestros WA y no quiero que, en la terrible “reentrè”, os encontréis con un cúmulo de escritos indigeribles.

    Y esta fecha del 4 de agosto fue el día en que en 1693 el fraile francés Dom Perignon inventó el champagne, bebida muy adecuada, si está bien fría, para estas fechas estivales, mientras que en 1861 se alcanzó en Sevilla la temperatura de 50º centígrados ―lo que no es sino un guiño de escepticismo frente a la propaganda climalarmista sobre el calor que estamos pasando―  y finalmente en 1897, en el yacimiento arqueológico de La Alcudia, en Elche, se descubrió la famosa escultura íbera de la Dama de Elche, razones curiosas, entre otras muchas, que me hacen pensar que hoy, día en que los católicos celebramos a los Santos Varos, Eudoxia, Ia, Aristarco y Agabio, es la fecha más adecuada para anunciaros que os dejo tranquilos por un tiempo.

    Así que he pensado que sería bueno que nos concedamos unas largas vacaciones.    

    Eso sí, yo, durante este tiempo, procuraré hacer acopio de escritos, si la inspiración no me falla, y así, cuando vuelva el otoño, cuando recuperemos las tardes de “escopeta y perro” ―esas tardes en las que lo que apetece es dejar la escopeta en un rincón y arrellanarse en el sillón preferido para leer con el perro echado a tus pies al calor de la lumbre― podré continuar castigando vuestro espíritu y vuestra paciencia con mis “Reflexiones Heteróclitas”.

    Mientras tanto os deseo a todos felices vacaciones y provechoso descanso.

    Al menos espero, con mi silencio, contribuir a ello.

    Y me despido hoy, como siempre con una pieza musical, “El Verano” de las Cuatro estaciones de Vivaldi


© 2023 Jesús Fernández-Miranda y Lozana