A diferencia de Chateaubriand hablo frecuentemente de mis intereses, de mis emociones, de mis trabajos, de mis ideas, de mis afectos, de mis alegrías, de mis tristezas, sin pensar en el profundo tedio que el francés temía causar a los demás hablandoles de si mismo.
Uno de los más graves
problemas que se presentan a los espíritus libres, cultivados o no, en la
Sociedad contemporánea, es la sumisión permanente, que respecto a ellos se
pretende, desde las corrientes de pensamiento mayoritarias de la propia
Sociedad.
Pero el problema se agrava,
más si cabe, en el momento en que esas corrientes de pensamiento mayoritarias
nacen, generalmente, de la intoxicación de las mentes menos preparadas, por
parte de los mass media y del mundo,
sin leyes ni fronteras, que son las redes virtuales, Internet. Cuando no de los
intereses de grupos sociales de conformación de opinión pública, que actúan
exclusivamente en defensa de sus intereses corporativos, ya sean partidos
políticos, sindicatos, asociaciones, fundaciones, lobbies, etc…
Nace así, de esa
manipulación, el “pensamiento políticamente correcto” la “verdad
incontestable”, que se impone como LEY pese a su origen generalmente VULGAR,
término que quiero utilizar, en su acepción etimológicamente más pura, como lo perteneciente
o relativo al “vulgo” o sea al común de la gente.
Donald Trump, respecto del
cual puede tenerse una opinión negativa o positiva, lo mismo me da, ha sido uno
de los primeros líderes mundiales que se ha atrevido a poner el dedo en la
llaga, acusando a lo que él llama el “establishment” demócrata, de hondas
raíces socialdemócratas, de ser el paradigma de ese proceso de manipulación y
de creación de aquella “verdad correcta” sobre la base de la falsedad el
infundio y la manipulación.
Y claro, en cuanto que ataca
el poder establecido durante decenios en beneficio de aquellos a quienes
critica, el partido demócrata (socialdemócrata) y los medios de comunicación, y
centra su foco de atención en la mayoría silenciosa de los ciudadanos, que se
han visto perjudicados por la tendencia de la “verdad correcta” a centrarse en
la defensa de las minorías y los marginados, con olvido de sus intereses, aquel
poder establecido cruje, se rebela y contraataca, pero lo hace tan burdamente,
que su efecto bumerang les perjudica más.
Al final la corrección
política llega a imponer su “verdad incontestable” por el simple procedimiento
de repetir tantas veces una mentira que la gente acaba considerando que es la
verdad.
Y cualquiera que discrepe de
esa “verdad incontestable” es inmediatamente calificado, socialmente, de
reaccionario, insolidario o totalitario. En el “argot” de la corrección “un
facha”.
Esta idea de que el
pensamiento vulgar se ha hecho Ley, lo expresa admirablemente Armando Pego
Puigbó, en un artículo entrevista elaborado por Daniel Capó Laisfeldt, recientemente publicado en el número 160 (Enero 2017)
de “Nueva Revista”
En sus "Escritos Corsarios" Pasolini lo
anticipó con una gran valentía y lucidez.
Es una pretensión tiránica intentar relegar al
ámbito privado la disconformidad de los ciudadanos ─con la verdad incontestable─
por razones morales y/o religiosas, obligándoles a un asentimiento público por
acción u omisión.
Y lo es sobre todo en una época cuya ideología
dominante está tejiendo un entramado legal que intenta imponer la
"transparencia" -como cumplimiento del ideal ilustrado?- hasta en la
intimidad del hogar, que se quiere identificar, de manera gnóstica. como un
ámbito de oscuridad y de freno al progreso.
En cualquier caso, lo más
interesante que está ocurriendo, concretamente en Europa, tanto en los partidos
que se definen como conservadores, pero que en realidad se pliegan con dulzura
a los postulados socialdemócratas, como en los partidos de la izquierda
moderada, también socialdemócratas, y naturalmente en los medios de
comunicación que están al servicio de aquellos y en las comunidades y círculos
adoctrinadores de la red, es que la discrepancia con lo que podríamos llamar “EL CREDO DE LOS PODERES ESTABLECIDOS”, que en la mayor parte de los casos se centra en la
crítica a las políticas migratorias, las políticas LGTBI, y las políticas
financieras de los Gobiernos de la mayoría de los países de la CE, se tacha,
automáticamente y con ánimo de descalificación, de POPULISMO, ISLAMOFOBIA, HOMOFOBIA o NEOLIBERALISMO.
Sin embargo, lo que está
ocurriendo es que los ciudadanos europeos están siendo muy críticos con esas
políticas, por razones muy respetables, que van, desde la oposición a la
colonización cultural islámica, con peligro para los fundamentos cristianos de
la Sociedad Europea Occidental, a la exigencia de recuperar la seguridad
pública que se ha perdido, o la exigencia de que sea respetado el derecho de
los padres a elegir la educación moral de los hijos, sin que se les imponga la
ideología de género, por presión de los lobbies Gay.
Y todo este movimiento no
responde a consignas de signo “POPULISTA”, sino al deseo de conservar nuestras
sociedades, libres y democráticas, frente al acoso al que la “mayoría silenciosa”
de los ciudadanos está siendo sometido, por los poderes establecidos con su
foco puesto, no en la defensa de los intereses de esa mayoría, si no en defensa
de las minorías étnicas, religiosas o de índole sexual.
A partir de este momento
declaro que acepto “pulpo” como animal de compañía y que la caterva de los
“correctos” me llamen “facha”, porque, desde la discrepancia ejercida
consciente y libremente, ni lo uno ni lo otro.
En abril de 1937 aviones de la legión Cóndor, fuerzas de aviación alemana unidas al ejército del General Franco, escoltadas por cazas italianos, bombardearon la localidad de Guernica, causando aproximadamente 150 muertos, según cifras corroboradas por los historiadores que han estudiado este trágico episodio de nuestra Guerra Civil 1936-39.
El Presidente del Gobierno Autónomo Vasco, Sr. Ibarreche, ha convocado a una reunión en la villa foral vizcaína a los alcaldes y representantes de otras ciudades bombardeadas, como Dresde o Hiroshima, con la intención de convertir a Guernica en un símbolo internacional contra la guerra.
Lo más llamativo del asunto es que se compare el bombardeo de Guernica, en el que se produjeron no más de 150 víctimas, con los bombardeos de Dresde, Hiroshima o Nagasaki, ciudades en las que los muertos superaron, en cada una de ellas, los 150.000, mil veces más que en la villa vizcaína.
Por otra parte y según los estudios más serios, sobre Guernica se arrojaron unas 28 toneladas de bombas, muy lejos de las más de 1.200 toneladas de bombas que arrasaron la Capital de Sajonia o de los 15 y 25 kilotones de potencia nuclear respectivamente, de las bombas lanzadas sobre Hiroshima o Nagasaki.
Está muy bien que se realicen actos contra los bombardeos de poblaciones en las guerras ---táctica odiosa utilizada por todos los ejércitos a lo largo de las guerras ocurridas en el s. XX--- pero creo que el caso de Guernica es, en el contexto histórico y dentro del movimiento de la llamada “Recuperación
de la Memoria Histórica”, más un símbolo de propaganda que otra cosa, aprovechando el tirón propagandístico de la repercusión internacional lograda como consecuencia del cuadro pintado por Picasso con el mismo nombre.
Efectivamente, el Gobierno de la Republica encargó a Picasso un cuadro monumental para el Pabellón Español de la Exposición Internacional de Artes y Técnicas de 1937 en París.
Cuando se produjo el bombardeo de Guernica los bocetos del referido cuadro estaban ya muy avanzados, por lo que la inspiración del malagueño difícilmente se enrizaba en aquellos hechos.
En la copia del boceto insertado más arriba puede verse la primera intención de Picasso respecto de la obra que se le había encargado, y que no es más que una representación dramática de una corrida con el picador caído y el caballo muerto por el toro, sin referencia alguna a la guerra.
Lo que si es cierto es que, en una alarde propagandístico del activista de izquierdas que era Picasso aprovechó aquellos infaustos hechos para montar una operación propagandística, modificando la idea original de la pintura prevista con el fin de aportarle un mayor dramatismo y compromiso político.
Para ello incluyó en su cuadro, en los primeros días de mayo del 37, la escena de la madre con el niño en brazos; a la edificación de la derecha le añadió llamas; incorporó al hombre ardiendo, etc…, y le puso a la obra el nombre de “Guernica”.
Todo ello tal y como se aprecia en el boceto ulterior que aquí se reproduce, antes de llegar a la versión definitiva de esta maravillosa, aunque politizada, obra de arte: ya absolutamente vinculada a los horrores de la guerra en homenaje a la Guernica bombardeada.
¿Y a cuento de que esta reflexión heteróclita? Pues sencillamente al hecho de que si yo tratase de determinar quien sea el paradigma de ciudad bombardeada, no elegiría, desde luego, a Guernica, pues los hechos son tozudos. Guernica, en 1937, era una villa de apenas 5.000 habitantes cuya única gracia era ser la localidad en que se encontraba la antigua Casa de guernica 6 de 11 Juntas, símbolo de la antigua soberanía foral de los territorios vascos con el legendario roble bajo el que los Señores de Vizcaya juraban lealtad a las viejas leyes vizcaínas y donde se celebraban las reuniones de las antiguas Juntas. Arbol que los requetés navarros custodiaron con un reten al efecto tras la toma de la Villa por los nacionales.
Su bombardeo, sin embargo, no se debió a esta circunstancia, ajena por completo a las estrategias militares, sino al hecho de que estaba en la línea de penetración de las fuerzas nacionales en su ataque
al flanco derecho del “cinturón de hierro” o defensas de Bilbao.
De hecho la ofensiva final a Bilbao comenzó con los bombardeos de Guernica y de las defensas del
del monte Sollube por la Legión Cóndor, facilitando guernica 7 de 11 la superación del cinturón de hierro de Bilbao ---otra fallida línea magninot--- por la Brigada mixta Flechas Negras y las Brigadas Navarras, hasta la definitiva toma de Bilbao el 19 de Junio.
Entre las autoridades invitadas a los actos promovidos por Ibarreche se encontraban los alcaldes de otras ciudades objeto de bombardeos masivos cuya “destrucción injustificada” presentaría mayores merecimientos para erigirse en “símbolo de los sufrimientos en la guerra” que la Villa de Guernica.
Se trata de las ciudades de Dresde, Hisroshima o Nagasaki, destruidas durante la II Guerra Mundial no por la barbarie fascista o comunista, sino por la acción de los ejércitos de las democracias occidentales en guerra.
Hiroshima bombardeada
Dresde bombardeada Dresde,
que en 1945 tenía una población de unos 600.000 habitantes, y que en las fechas de los bombardeos reunía cerca de un millón de personas si se contabilizan todos los desplazados del frente Este que huían de la ofensiva del ejercito rojo, no era un centro militar ni industrial de primer orden, ni una plaza militar cuya resistencia hubiera que doblegar para garantizar el avance de tropas terrestres de los aliados, sino que fue elegida por su carácter de símbolo de ciudad monumental con cuya destrucción se humillase a Alemania facilitando su desmoralización y consecuente derrota.
Y lo mismo sucedió con las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, con cuya destrucción se buscó y obtuvo, la rendición incondicional del Japón ante el temor de nuevos ataques nucleares.
Sin embargo echo de menos en esos actos propagandísticos la presencia de representantes de otros “desastres de la guerra” Así, en primer lugar, entre los asistentes al acto no estaba invitado el Alcalde de Oviedo, ciudad que como ya he contado en otro de mis escritos, fue sitiada durante meses por las fuerzas de la República, asedio durante el que fue objeto de 130 bombardeos aéreos, algunos de 13 horas seguidas, durante los que recibió más de 10.000 bombas de aviación, lo que supone, aproximadamente, el doble que las arrojadas sobre Guernica, tal y como cuenta Francisco Camarero en el periódico “La Nueva España” el 6 de marzo de 2004, en su página 48, sin que el bombardeo y destrucción de la ciudad haya sido nunca lamentado por los “progresistas” ni haya dado lugar a ningún desagravio por los causantes de aquel desastre.
Pero claro, los sitiados eran fascistas y no leales republicanos…
Oviedo tras los bombardeos
No he visto tampoco al alcalde de Londres, ciudad que durante la misma II gran guerra fue objeto de bombardeos indiscriminados, tanto aéreos, como el famoso Blitz que entre el 7 de septiembre de 1940 y el 16 de mayo de 1941 provocó alrededor de 43.000 muertes, y destruyó más de un millón de viviendas, o los ataques con los cohetes llamados bombas voladoras V-1 y V-2, que causaron más de 5.000 muertes, destruyendo o dañando seriamente entorno a 13.000 casas.
Ni al alcalde de Liverpool, que también sufrió su Blitz /ataque aéreo particular entre el 1 y el 7 de mayo de 1941, que con más de 800 toneladas de bombas de gran tonelaje y cerca de 100.000 bombas incendiarias, sufrió 1.700 muertes y la destrucción de los hogares de más de 75.000 personas.
Liverpool bombardeado
En definitiva, Guernica no es la muestra paradigmática, como propagandísticamente quiere hacérsenos creer, de la brutalidad fascista, ni de los excesos de laboratorio de la Luftwaffe, sino una
lamentable acción de guerra similar a los centenares de ellas que se produjeron desde todos los bandos contendientes durante nuestra guerra civil o la II Guerra Mundial, todas ellas execrables.
La
“CORRECCIÓN POLÍTICA”, creo que magníficamente reflejada en las dos viñetas que
abren esta “Reflexión Heteróclita”, es considerada por sus defensores como un
intento de eliminar del idioma ─aunque se expande a los contenidos ideas y
pensamientos─ expresiones pretendidamente discriminatorias para grupos étnicos,
religiosos o de tendencias minoritarias en la sociedad (sexuales, alimenticias,
estéticas o de cualquier otra naturaleza).
Para
sus detractores no es más que un invento del “establishment” para ocultar el
hecho mismo de la discriminación, que pervive en los comportamientos de la
Sociedad, es decir, esconder como los avestruces la cabeza en un hoyo,
imponiendo a los demás la idea de que no expresando la existencia de una
discriminación esta desaparece.
Como
dicen los PeriodistasJAVIER
BENEGAS y JUAN M. BLANCO en el Digital VOXPOPULI[i]
La corrección política es producto de ese
pensamiento infantil que cree que el monstruo desaparecerá con solo cerrar los
ojos. Pero la maduración personal consiste justo en lo contrario, en descubrir
que el mundo no es siempre bello ni bueno, en la toma de conciencia de que el
mal existe, en llegar a aceptar y encajar la contrariedad, el sufrimiento. Y,
por supuesto, en aprender a rebatir los criterios opuestos
En
el mismo artículo se nos recuerda que el actor y director norteamericano Clint
Eastwood afirmaba que:
“La
corrección política nos está llevando hacia una sociedad adolescente”
Tal y como nos
cuentan los periodistas ya citados, JAVIER BENEGAS y JUAN M. BLANCO en su
artículo ¿Y si Clean Eastwood tuviera razón?[ii] En el digital VOXPOPULI:
“En la genial novela de Philip Roth, La mancha
humana, la vida del decano universitario Coleman Silk se desmorona tras
interesarse por dos estudiantes que han faltado a todas sus clases, “¿Conoce
alguien a estos alumnos? ¿Tienen existencia sólida o se han desvanecido como
negro humo?” pregunta en el aula. Desgraciadamente para Coleman, uno de los
aludidos resulta ser afroamericano y, cuando llega a sus oídos la pregunta, la
interpreta como un ataque racista. Aunque no había ánimo ofensivo en sus
palabras, puesto que jamás había visto al estudiante, Silk es acusado de racista,
cesado como decano y despedido.”
Durante las
últimas décadas, numerosos profesores universitarios han padecido los excesos
de la corrección política ─nacida precisamente en las universidades americanas
como teoría para evitar la discriminación de grupos marginales o minoritarios
mediante el uso del lenguaje “correcto”─ y se encuentran ante una población de
estudiantes y profesores que en la aplicación del concepto manifiestan dos
graves problemas:
1.- La
infantilización y sobreprotección de los alumnos,pues se trata de evitar, a
toda costa, hablar de cuestiones que puedan afectar a su sensibilidad.
2.- La rigidez de
los defensores de la doctrina, que se ha convertido en una auténtica censura
que ataca la libertad de expresión y cátedra.
Estos abusos han
hecho ya que algunos intelectuales hayan saltado en contra de esta imposición
no ya sólo del lenguaje, si no que se ha extendido de forma implacable a los
contenidos.
Así, Richard
Dawkins profesor de biología evolutiva de la Universidad de Cardiff ─cuyas
doctrinas ateas no comparto─ advirtió a sus frente a esta lacra, diciéndoles:
"La universidad no puede ser un 'espacio
seguro'. El que lo busque, que se vaya a casa, abrace a su osito de peluche y
se ponga el chupete hasta que se encuentre listo para volver. Los estudiantes
que se ofenden por escuchar opiniones contrarias a las suyas, quizá no estén
preparados para venir a la universidad".
El problema ha
sido que esa “corrección política, nacida en el ambiente universitario se ha
trasladado a la sociedad en su conjunto. Así, la represión se extiende como
mancha de aceite, prohibiendo palabras, términos, actitudes, estableciendo una
siniestra policía del pensamiento.
La corrección
política es una forma de censura, un intento de suprimir cualquier oposición al
sistema. Y es además ineficaz para afrontar las cuestiones que pretende
resolver: la injusticia, la discriminación, la maldad. No es más que un recurso
típico de mentes superficiales que, ante la dificultad de abordar los
problemas, la fatiga que implica transformar el mundo, optan por cambiar
simplemente las palabras, por sustituir el cambio real por el lingüístico.
Renunciar al
libre discurso, al libre pensamiento, para evitar herir la sensibilidad de
algunos es peor que estúpido: es peligroso porque pone en cuestión los
principios de la democracia. Debemos ser respetuosos con todo el mundo, por
supuesto. Pero también expresar con libertad nuestras ideas y argumentos. Si
alguien se molesta, se rasga las vestiduras, es muy probable que esté mostrando
su talante inmaduro, su carácter infantil e intolerante.
Lo advirtió
George Orwell en su novela 1984:
"La libertad es el derecho de decir a la
gente aquello que no quiere oír".
En los países con
convenciones democráticas consolidadas, con una sociedad civil desarrollada y
consciente de sus derechos y obligaciones, celosa de sus principios y
convicciones, el avance de esta mentalidad ha sido lento, aunque inexorable. En
España, sin embargo, carente de tradición democrática, con una mayoría que cree
que la democracia consiste solo en votar, la ortodoxia de lo políticamente
correcto progresó a una velocidad vertiginosa, convirtiéndose en dogma de
general aceptación a izquierda y derecha en tiempo récord.
Pero, tarde o
temprano, estos sistemas, como cualquier otro basado en la mentira, acaban
saltando por los aires. Fundamentalmente por el hartazgo de muchas personas cansadas
de tanta trampa y marrullería oponiéndose a ciertas reglas censoras, vistas
como absurdas y arbitrarias por reprimir conductas e ideas que el sujeto
considera justas y lícitas.
No voy a entrar en el análisis
gramatical, semántico o lingüístico del dislate de la corrección política cuyo
culmen se encuentra en la expresión “Todos y todas” negando la función del
plural genérico propio de nuestro idioma, ello daría para una tesis y si
alguien está interesado recomiendo la lectura del artículo “Los demonios
lingüísticos de la corrección política” de Ylmer Aranda, en su BLOG “SABUDURÍA
HERÉTICA”[iii]
En la misma línea es francamente interesante el libro “Sentimentalismo
Tóxico” [iv]
escrito por Theodore Dalrymple, pseudónimo bajo el que se oculta el escritor y
psiquiatra británico Anthony Daniels, que es realmente recomendable, aunque los
lectores más “sensibles” puedan llegar a considerar que las ideas expuestas en
el mismo pueden llegar a parecerle escandalosas.
El subtítulo con el que presenta la obra Alianza Editorial (De cómo el
culto a la emoción pública está corroyendo nuestra sociedad) resulta
indicativo de la tesis central que sostiene Daniels, que:
«el sentimentalismo es la expresión
de las emociones sin juicio. Quizás es incluso peor que eso: es la expresión de
las emociones sin darnos cuenta de que el juicio debe formar parte de nuestra
reacción frente a lo que vemos y oímos. Es la manifestación de un deseo de
derogar una condición existencial de la vida humana, a saber, la necesidad
ineludible y perenne de emitir un juicio». A partir de tal afirmación, el
problema del sentimentalismo no es tanto su traducción en las relaciones
personales -en las que resulta inevitable-sino su influencia en las políticas
públicas, influencia que el autor estima profundamente negativa: «Es poco
probable que se consiga nada bueno permitiendo al sentimentalismo desbordarse
hacia la esfera de las políticas públicas».
Y es para demostrarlo para lo que el autor de Sentimentalismo
tóxico escribe un libro cuya conclusión es que nuestra sociedad tiende a
difuminar los límites entre lo permitido y lo no permitido y a convertir en
axioma el principio de que:
«siento rabia, por tanto, tengo
razón»
Los efectos del sentimentalismo en la esfera pública, que están mucho más
de actualidad de lo que pudiera parecer (piénsese en la situación de los
desahucios en España o en la ola inmigratoria que vive Europa) son, para
Daniels, indudables, pues el sentimentalismo permite a los gobiernos hacer
concesiones sociales en lugar de afrontar los problemas de una forma racional,
si esta resulta impopular o controvertida. Además, cuando el sentimentalismo
«se convierte en un fenómeno de masas, se vuelve agresivamente manipulador»,
pues se exige que lo asuma todo el mundo, expulsando del círculo de los
virtuosos a los que, echando mano de la racionalidad, se niegan a compartirlo.
Pero no es esto lo peor: lo verdaderamente tóxico del sentimentalismo es
que «distorsiona nuestras percepciones y obstruye el pensamiento racional y la
compresión». El sentimentalismo que analiza el doctor Daniels afecta en fin, de
una manera decisiva a la dialéctica entre juicio y sentimiento, entre Sense
and sensibility, por decirlo echando mano del título de la célebre y
maravillosa novela de Jane Austen.
Por su parte el
catedrático de Historia del pensamiento Político, Demetrio Castro El Imparcial,
24 de junio de 2014 [v] profundiza en la tesis de
que “LA CORRECCIÓN POLÍTICA PERJUDICA SERIAMENTE LA LIBERTAD”
El autor, tras
encomiar la labor y calidad de la Universidad Norteamericana, manifiesta sin
ambages que:
Para confirmar, sin
embargo, aquello de que las mejores intenciones empiedran el camino al
infierno, la universidad americana (aunque no sea la única) viene acusando hace
tiempo con daño para su solvencia los efectos perversos de la corrección
política. Es decir, de los mecanismos formales e informales de reprobación y
punición de actitudes, comportamientos, expresiones que pueden resultar
ofensivos o despectivos para cualquier persona y sus peculiaridades sean éstas
somáticas, culturales o étnicas, de género o de preferencias en materia de
sexo.
Un acontecimiento
reciente nos proporciona un nuevo ejemplo de hasta qué punto llega la
situación. Hace un par de semanas Naomi Schaefer Riley, una periodista que se
licenció en Harvard y está especializada en cuestiones de enseñanza
universitaria, publicó en The Chronicle of Higher Education un artículo en el
que sugería la posibilidad de suprimir los Black Studies como especialidad
universitaria y aducía para respaldarlo varios ejemplos de tesis doctorales
recientes de las que destaca su “cháchara de victimismo izquierdista”. El
griterío indignado ha sido imponente y tras las consiguientes presiones, The
Chronicle, posiblemente la publicación especializada de mayor circulación, ha
dejado de contar con Schaefer Riley y también ha dejado de contar con algo de
respetabilidad.
Centrado,
pues el tema de la “Corrección Política” y sus peligros vayamos al enunciado de
este POST:
¿TIENE QUE VER ALGO LA VICTORIA DE TRUMP CON EL HARTAZGO GENERAL FRENTE
A LA CORRECCIÓNPOLÍTICA?
Para analizar esta pregunta y darle una respuesta me he
permitido beber en las fuentes y me voy a referir al artículo “The end of
Identity Liberalism” de Mark Lilla, profesor de Humanidades de Columbia, publicado
por el New York Times el pasado día 18 de noviembre de 2016 [vi], en el
que se recogen algunas conclusiones que creo que darán luz al respecto.,
interesante artículo del que reproduzco los principales párrafos en los que, tras
elogiar la diversidad cultural y étnica de la Sociedad Americana y la tendencia
de los políticos a elogiarla como una verdadera conquista social, hace un
análisis de los problemas del liberalismo actual, que son las causas de la
derrota de Hilary Clinton:
“Hillary
Clinton estaba en su mejor y más estimulante momento cuando habló acerca de los
intereses americanos en asuntos del mundo y cómo se relacionan con la
comprensión de la democracia. Pero cuando llegó a la realidad sociológica en
los EEUU, durante su campaña, perdió esa gran visión y cayó en la retórica de
la diversidad, llamando explícitamente a los votantes afroamericanos, latinos,
L.G.B.T. y mujeres en cada parada. Ello fue un error estratégico. Si mencionaba
a los grupos étnicos y sociológicos americanos debería de haber mencionado a
todos ellos. Si no, los no mencionados se sienten excluidos. Y eso, como demuestran
los datos, fue exactamente lo que sucedió con la clase obrera y agricola blanca y con los
americanos con fuertes convicciones religiosas. De este modo dos tercios de los
votantes blancos sin títulos universitarios votaron por Donald Trump, así como
más del 80% de los evangélicos blancos.”
Por
último, los demócratas han acusado a quien se opone a su política de
“Corrección Política” de ser revisionistas de las tesis igualitarias y de estar
profundizando en un nuevo racismo. Esta postura les resulta muy conveniente
porque absuelve a los liberales de tener que
reconocer que ha sido su propia obsesión con la diversidad la que ha
alentado a los ciudadanos blancos, rurales, o religiosos estadounidenses a
pensar que serlo es para ellos una desventaja, y que su identidad está siendo
amenazada o ignorada.
En definitiva habremos de concluir que la
“Corrección Política” de los Demócratas y su empeño en establecer distinciones
de grupos sociales “discriminados”, ha llevado a las mayorías a sentirse
abandonadas por ellos y a girar su voto hacia un Republicano “atípico” como es
Trump. A partir de aquí deberemos de esperar a ver los frutos de esta nueva
etapa.
Vuelve el otoño, y llega cargado de sinsentidos y
disparates; con nuestra sociedad cada día más desarraigada y perdida; con una
paliza de 50 de “esos muchachos” -que decía Arzallus- a dos guardias civiles y
sus acompañantes, en Alsasua; con una niña de 12 años brutalmente agredida por
una pandilla de inmigrantes musulmanes -hecho al que las autoridades quitan
hierro-.
Vuelve el otoño y vuelve Iceta, inquieto y dolorido por
la resaca de aquellos bailes en los que se embriagaba de federalismo
asimétrico; vuelve Correa destapando a todos sus cómplices en la corrupción, en
un intento de obtener el perdón al arrepentido, olvidando que Roma nunca paga a
traidores, pero sabiendo que los traicionados difícilmente volverán a la escena
política y, por ello, gana más que pierde acusando al Lazarillo -dos a dos-;
vuelven los homenajes independentistas a Companys, ese golpista y asesino, que
los separatistas presentan como ejemplo ─Dios
Mío!!!─ de catalanidad.
¿Y con estas, y otras muchas más desventuras, como carajo
quieren ustedes que no me asalte la melancolía? Sobre todo cuando “la berrea”
se ha contagiado, en lo ruidoso, de los venados a los políticos.
Según nos dice Herman Hesse en “El lobo estepario”, en el
pecho del hombre anida una miríada de distintas personalidades, fruto de
nuestras propias experiencias, que aleatoriamente se manifiestan, según las
circunstancias, dando esencia al complejo ser del arma inabarcable.
Pues bien, en este momento de todas esas criaturas, mi
alma se encuentra dominada por un venado, ese Rey de los bosques,
majestuosamente coronado, a la vez curioso y asustadizo, que huye en cuanto ve
algo anormal en su mundo, al no querer saber nada de la basura que todo lo
domina.
Hace un par de noches comencé a pergeñar este post, pero
me dio pereza levantarme de la cama para escribirlo y en gran parte se me ha
olvidado, aunque sé que permanece en mi interior como los versos de Harry
Haller, y que del mismo modo que a él, imagino que sus retazos permanecen
escondidos en mi interior como una nuez
dentro de una cáscara rugosa y vieja.
Trataré, a fuerza de constancia, sacarlos a la luz y
disfrutarlos.
Son muchos los acontecimientos ocurridos en este otoño
como para centrarse solamente en uno de ellos, pero como sería imposible
abarcar todos los dislates que ocurren en nuestra sufriente Patria, voy a
céntrame solamente en uno de ellos, amplio y complejo, que no es sino espejo de
lo que ocurre, todo, en nuestra enferma sociedad, y que no es sino el
comportamiento de ese Jefe supremo de la manada podemita, Pablo Iglesias.
Y la primera reflexión que me asalta es la de su
parecido, tal vez intencionado, con las actitudes de aquel malhadado
Social/Comunista que fuera Largo Caballero, instigador del intento de Golpe de
Estado de 1934, antidemócrata, frentepopulista declarado y defensor de la
dictadura del proletariado marxista.
Son proverbiales sus declaraciones en un miting en Linares el
20 de enero de 1936, durante la campaña de las elecciones de febrero del mismo
año en las que la izquierda protagonizó un verdadero golpe de Estado con el
pucherazo de que dio el poder, ilegalmente, pero de facto, al Frente Popular:
“Quiero decirles …que si triunfan las derechas nuestra labor habrá
de ser doble, colaborar con nuestros aliados dentro de la legalidad, pero
tendremos que ir a la guerra civil declarada. Que no digan que nosotros decimos
las cosas por decirlas, que nosotros lo realizamos”
Para reiterar poco después sus soflamas:
“... la clase obrera debe adueñarse del poder político, convencida
de que la democracia es incompatible con el socialismo, y como el que tiene el
poder no ha de entregarlo voluntariamente, por eso hay que ir a la Revolución”.
Pues miren ustedes por donde, nuestro ínclito Pablo Iglesias
acaba de decir públicamente:
“Si se produce la investidura de mariano Rajoy como Presidente del
Gobierno, convocaremos una Huelga General y nos apoderaremos de la calle. La
política no se hace solo en el Parlamento, sino también en la Calle”
Vamos, que Podemos vuelve a transitar iguales
bravuconadas y alardes de sentimiento antidemocrático propios de la izquierda
radical comunista. Y la primera de las convocatorias, que Podemos niega haber
hecho, pero que es evidente que es suya, es la de rodear ─“sitiar”─ el Congreso
de los Diputados el día en que se celebre la Sesión de investidura de Mariano
Rajoy, si esta llega a producirse por la abstención del PSOE, con vulneración
de la Ley, pues no olvidemos que el art. 494 del Código penal dice que:
“Incurrirán en la
pena de prisión de seis meses a un año o multa de doce a veinticuatro meses los
que promuevan, dirijan o presidan manifestaciones u otra clase de reuniones
ante las sedes del Congreso de los Diputados, del Senado o de una Asamblea
Legislativa de Comunidad Autónoma, cuando estén reunidos, alterando su normal
funcionamiento.”
Lo malo es que en 1936 aquellos alardes condujeron a una
guerra Civil, cosa que veo harto improbable hoy en día, pero la toma de las
calles, la inseguridad, los actos de coacción de las libertades de los demás
(escraches) y el talante navajero tabernario y fasciocomunista nos amenazan de
nuevo.
Por otra parte, quiero comentar también, aprovechando que
la alcaldesa populista de Barcelona “La Colau” ha sacado de los almacenes
municipales una estatua ecuestre de franco, decapitada tal vez por el miedo de
las valientes hordas populistas a su fiera mirada, para su escarnio pueril,
después de 40 años de su muerte en su cama, para referirme a la presencia de
una estatua del fascicomunista Largo caballero, que tanto me recuerda a
“pablemos”, en las calles de Madrid.
En marzo de 2005 el Gobierno
Socialista presidido por el Sr. Rodríguez Zapatero decidió, en un acto más de
su campaña por la recuperación de la Memoria Histórica, retirar la estatua
ecuestre de Francisco Franco situada en los jardines de la plaza de San Juan de
la Cruz de Madrid, frente al Ministerio de la Vivienda.
A la vuelta de la esquina, en el
Paseo de la Castellana, y en el bulevar lateral situado delante del edificio de
los Nuevos Ministerios, se encuentra el monumento a Largo caballero cuya
fotografía reproducimos.
¿Fue acaso Largo caballero más
demócrata que Franco como para merecer que su estatua perdure en las calles de
Madrid después de haber sido retirada la de Franco?
Sinceramente, creo que no.
Si el argumento para la retirada del monumento del general
es que en nuestras calles no deben perdurar monumentos a “antidemócratas”, la
estatua de Largo Caballero debería seguir el mismo destino que la de Franco:
ser retirada de la calle y arrumbada en un almacén.
Y voy a explicar el porqué de esta mi reflexión heteróclita.
LARGO
CABALLERO RESPONSABLE DE LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE DE 1934
En el año 1934, tras largos y concienzudos preparativos,
Largo Caballero lideró en la sombra el golpe de Estado contra la legalidad de
la República. A tal efecto y desde el 3 de febrero de 1934 presidió el Comité
Nacional Revolucionario-
Por todo ello fue considerado como uno de los máximos
responsables de la revolución de Asturias de octubre de 1934. El balance del
tristemente famoso golpe de Estado socialista fue casi de 1.400 muertos en 26
provincias.
Fervoroso defensor
del marxismo y la dictadura del proletario, el golpe de Estado de Largo
Caballero y el PSOE, es considerado por muchos historiadores como el inicio de
la Guerra Civil de 1936-1939.
El 3 de diciembre de 1933, las elecciones fueron ganadas por
las derechas, siendo la consecuencia inmediata la nueva distribución de los
escaños del Congreso, ya que ahora los partidos de la derecha ocupaban 217, de
los cuales 115 pertenecían a la CEDA; 160 a los partidos de centro-derecha, y
96, a los de izquierdas. Por primera vez habían participado las mujeres,
mientras que los anarquistas se abstuvieron.
Ese mismo día Largo Caballero instaba a la Directiva del
Partido a concretar:
“un movimiento revolucionario a fin de impedir un régimen fascista”.
Así pues, el
alzamiento de 1934 no fue una consecuencia, como a veces se ha intentado hacer
creer, del abuso de la derecha en el Gobierno durante su mandato, ya que éste
aún no había tomado posesión y el golpe ya se estaba preparando.
LARGO
CABALLERO IMPULSOR DEL FRENTEPOPULISMO BOLCHEVIQUE TRAS LAS ELECCIONES DE 1936
Largo Caballero difícilmente podía ser más explícito sobre
las intenciones del PSOE de cara a las elecciones de 1936.
Ya hemos comentado
algunas las expresiones inequívocamente antidemocráticas del personaje. Pero
hay más:
El 10 de febrero de 1936, en el Cinema Europa, Largo
Caballero volvía a insistir en sus tesis:
“... la
transformación total del país no se puede hacer echando simplemente papeletas
en las urnas... estamos ya hartos de ensayos de democracia; que se implante en
el país nuestra democracia”.
Para afirmar finalmente:
“Yo
declaro... que, antes de la República, nuestra obligación es traer al
socialismo... Hablo de socialismo marxista... socialismo revolucionario...
somos socialistas pero socialistas marxistas revolucionarios... ¿Procedimiento?
¡¡El que podamos emplear!!»...
Y así fue, provocando el
levantamiento de los militares y la guerra civil con sus desmanes.
Tras las elecciones de 1936, según datos aportados por Cesar
Vidal en un artículo publicado en la Bitácora “Rabos de Pasa”, en las
elecciones los resultados fueron los siguientes:
9.716.705 votos emitido
4.430.322 fueron
para el Frente popular
4.511.031 para las derechas
682.825 para el centro91.641 emitidos
en blanco o resultaron destinados a candidatos sin significación política.
Sobre estas cifras resulta obvio que la mayoría de la
población española se alineaba en contra del Frente popular.
Sin embrago, y según relato del que fuera presidente de la
República, Alcalá Zamora, al diario Journal de Geneve, publicadas en 1937:
“A
pesar de los refuerzos sindicalistas, el "Frente Popular" obtenía
solamente un poco más, muy poco, de 200 actas, en un Parlamento de 473
diputados. Resultó la minoría más importante pero la mayoría absoluta se le
escapaba. Sin embargo, logró conquistarla consumiendo dos etapas a toda
velocidad, violando todos los escrúpulos de legalidad y de conciencia.
Primera
etapa: Desde el 17 de febrero, incluso desde la noche del 16, el "Frente
Popular", sin esperar el fin del recuento del escrutinio y la proclamación
de los resultados, lo que debería haber tenido lugar ante las Juntas
Provinciales del Censo en el jueves 20, desencadenó en la calle la ofensiva del
desorden, reclamó el Poder por medio de la violencia. Crisis: algunos
Gobernadores Civiles dimitieron. A instigación de dirigentes irresponsables, la
muchedumbre se apoderó de los documentos electorales: en muchas localidades los
resultados pudieron ser falsificados.
Segunda
etapa: Conquistada la mayoría de este modo, fue fácilmente hacerla aplastante.
Reforzada con una extraña alianza con los reaccionarios vascos, el "Frente
Popular" eligió la Comisión de validez de las actas parlamentarias, la que
procedió de una manera arbitraria. Se anularon todas las actas de ciertas
provincias donde la oposición resultó victoriosa; se proclamaron diputados a
candidatos amigos vencidos. Se expulsaron de las Cortes a varios diputados de
las minorías. No se trataba solamente de una ciega pasión sectaria; hacer en la
Cámara una convención, aplastar a la oposición y darle mayoría absoluta al
Frente Popular.”
En consecuencia, no podemos sino denunciar la
responsabilidad de los líderes del Socialismo español de los años 30 en el
desencadenamiento de la Guerra Civil, de la que, con toda desfachatez, culpan a
la derecha.
En atención a todo lo relatado,
que evidencia el talante antidemocrático y bolchevique de Largo Caballero, no
veo razón para que se mantenga su monumento en nuestras calles.
Su sola presencia hiere mi sensibilidad
democrática.
Pero como la conciencia y la memoria populares son obtusas,
manipuladas y adoctrinadas, tendré que aguantarme, y recordar lo que decía Marcelo
Pera:
“Se recuerdan continuamente los crímenes del
nazismo, del fascismo o del franquismo, y con mucha más facilidad se olvidan
los del comunismo. Y ello porque, en gran medida los autoproclamados “intelectuales de izquierda” siguen
pensando que la idea en que se inspiraba el comunismo era buena, pero que en la
práctica se realizó mal. La utopía sigue obrando dentro de la “cultura ─cultureta─ de izquierda”,
aunque lo cierto es que esa pervivencia no ha producido ninguna idea nueva.”
Ni ha sido capaz,
añadiría yo, de encontrar fórmulas para lograr alcanzar sus metas y superar sus
errores para llegar a la creación de su quimera del “hombre nuevo”, porque en
esencia es imposible encontrar soluciones para lo que son errores teóricos de
base ─insuperables─ del marxismo/comunismo, como he tratado de explicar en mi
blog PORQUE SOY ANTIMARXISTA, errores entre los que destaca,
esencialmente, el
desconocimiento por parte del el marxismo/comunismo, del misterio más hondo del
ser humano, el enigma y la realidad innegable de LA LIBERTAD que habita en
él y que hace imposible reducir al hombre a un mero conglomerado de determinantes
sociales y económicos; libertad que no admite ser sometida o limitada en aras
de una pretendida y falsa igualdad, pues al serlo queda destruida la esencia y
dignidad del ser humano.
Mientras tanto Pablo Iglesias, aventajado discípulo de los
antidemocráticos miembros del Frente Popular de los años 30 del siglo pasado,
manifiesta con ardor que “Ve con buenos ojos” la manifestación “Rodea el
Congreso”, si no convocada por él mismo si por sus círculos, como verá con
buenos ojos la reciente toma de la Asamblea Legislativa Venezolana por los
chavistas, la toma del Palacio de Invierno por los bolcheviques, el asalto al
cuartel de la montaña por las turbamultas anarquistas o comunistas, la quema de
iglesias o cualquier otro acto brutal y antidemocrático que a ustedes pueda ocurrírseles.
Mientras tanto recuperemos la paz espiritual, al
menos en privado, escuchando esta pieza musical