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jueves, 12 de febrero de 2009

co2: Neurosis climática

Os recomiendo la lectura de este post tomado de la página CO2 de Antonio Uriarte, pues se treata de una interesante visión de las causas de la crisis económica mundial, que incita al llanto.

martes, 10 de febrero de 2009

SARAMAGO

Escribe Saramago en su bitácora "Cuadernos de Saramago" el pasado día 8 de los corrientes, lo siguiente:
Vaticanadas o vaticanerías. No consigo ver a los señores cardenales y a los señores obispos trajeados con un lujo que escandalizaría al pobre Jesús de Nazaret, apenas cubierto con su túnica de pésimo paño, por muy inconsútil que fuera y seguramente no lo era, sin recordar el delirante desfile de moda eclesiástica que Fellini, genialmente, colocó en Ocho y Medio para su y nuestro disfrute. Estos señores se suponen investidos de un poder que sólo nuestra paciencia ha hecho perdurar. Se dicen representantes de Deus en la tierra (nunca lo han visto y no tienen la menor prueba de su existencia) y se pasean por el mundo sudando hipocresía por todos los poros. Tal vez no mientan siempre, pero cada palabra que dicen o escriben lleva por detrás otra pegada que la niega o limita, que la disimula o pervierte. A esto ya muchos más o menos nos habíamos habituado antes de pasar a la indiferencia, cuando no al desprecio. Se dice que la asistencia a los actos religiosos va disminuyendo rápidamente, pero me permito apuntar que también es menor el número de personas que, aun no siendo creyentes, entran en una iglesia para disfrutar de la belleza arquitectónica, de las pinturas y esculturas, de todo ese escenario que la falsedad de la doctrina que lo sustenta al final no merece. Los señores cardenales y los señores obispos, incluyendo obviamente al papa que los gobierna, no están nada tranquilos. Pese a vivir como parásitos de la sociedad civil, las cuentas no les salen. Ante el lento aunque implacable hundimiento de este Titanic que es la iglesia católica, el papa y sus acólitos, nostálgicos del tiempo en que imperaban, en criminal complicidad, el trono y el altar, recurren ahora a todos los medios, incluyendo el chantaje moral, para inmiscuirse en la gobernación de los países, en especial aquellos que, por razones históricas y sociales, todavía no han osado cortar las amarras que sieguen atándolos a la institución vaticana. Me entristece ese temor (¿religioso?) que parece paralizar al gobierno español siempre que tiene que enfrentarse no sólo a enviados papales, sino también a los “papas” domésticos. Y digo todavía más: como persona, como intelectual, como ciudadano, me ofende la displicencia con que el papa y su gente trata al gobierno de Rodríguez Zapatero, ese que el pueblo español eligió con entera conciencia. Por lo visto, parece que alguien tendrá que tirarle un zapato a uno de esos cardenales. Esto escribe Saramago, ese que se autoproclama intelectual y que, con su estilo melifluo, plúmbeo, pedante y pretencioso, destila hiel contra todo aquello que le disgusta, aunque se calle cuando se trata de criticar al Dictador Castro o la doctrina periclitada del Comunismo, con la que aún comulga con la nostalgia de lo que a la postre es, un pobre anciano venido a menos que con su pluma de medio pelo trata de tener la razón absoluta de su parte. Nos dice ―manido argumento― que los Cardenales y Obispos se proclaman representantes de Dios en la Tierra, aunque nunca lo han visto y no tienen la menor prueba de su existencia. ¿Acaso Saramago pretende tenerlas de su no existencia? Continúa el portugués diciendo: Ante el lento aunque implacable hundimiento de este Titanic que es la iglesia católica, el papa (expresamente con minúscula) y sus acólitos, nostálgicos del tiempo en que imperaban, en criminal complicidad, el trono y el altar, recurren ahora a todos los medios, incluyendo el chantaje moral, para inmiscuirse en la gobernación de los países. ¿No rezumará acaso la mente de Saramago de desbordante nostalgia hacia la época en que el Comunismo imperante en la Europa del Este ―en criminal complicidad con los intelectuales occidentales― se inmiscuía en la gobernación del universo mundo, llevándose, por lo demás a la tumba a cientos de miles de almas inocentes? Concluye diciendo que como persona, como intelectual, como ciudadano, me ofende la displicencia con que el papa (expresamente con minúscula) y su gente trata al gobierno de Rodríguez Zapatero, (expresamente en mayúsculas) ese que el pueblo español eligió con entera conciencia. ¿Con entera conciencia? ¿Acaso Saramago pretenda argumentar que no tuvo influencia alguna, en esa elección, la cadena de atentados terroristas del 11M, con las enormes dudas que en relación con los mismos siguen existiendo? Me parece, Saramago, que quien se merece el zapatazo eres tu.

jueves, 29 de enero de 2009

CURIOSIDADES SOBRE EL DEMONIO

Siempre me ha llamado la atención el hecho de que Madrid albergue, según se dice, el único monumento existente en el mundo al Demonio: se trata de la estatua conocida como el “Angel Caído” del parque de “El Retiro”.
La figura de “El Demonio” es universal. Todas las culturas reconocen la existencia de algún tipo de espíritus del mal.
La cultura occidental recoge la figura del demonio procedente de la tradición judeo-cristiana. Según esta tradición Lucifer era un Angel, el más bello e inteligente de la categoría de los Querubines, que conforman el segundo coro de los nueve en que se dividen jerárquicamente los ángeles según la clasificación elaborada entre los s.V y s.VI por el teólogo bizantino Dionisio Areopagita.
Los querubines se caracterizan, según este autor, por su extraordinaria inteligencia, y se consideran los guardianes de la Gloria de Dios.
Pues bien, Luzbel o Lucifer ―el portador del fuego, o de la luz, según la etimología latina― se reveló por soberbia frente a Dios su creador, en compañía de un tercio de los ángeles, que fueron expulsados del Cielo por los demás ángeles, mandados por el Arcángel San Miguel. Así lo relata el Apocalipsis de San Juan:
“Miguel y sus ángeles lucharon contra el Dragón. El Dragón y sus ángeles combatieron, pero no pudieron prevalecer y no hubo puesto para ellos en el cielo. Y fue precipitado el gran Dragón, la serpiente antigua, que se llama “Diablo” y “Satanás”, el seductor del mundo entero, y sus ángeles fueron precipitados con él.”
A partir del momento de su condenación los demonios, por envidia y odio hacia Dios, tratan de apartar de Él a su más preciada criatura, el hombre, por medio de la tentación hacia el pecado. Aunque lo cierto es que el hombre cede a la tentación y cae en el pecado en uso de su libre albedrío; pues como dijera San Agustín:
"La muerte de Cristo y Su resurrección han encadenado al demonio. Todo aquél que es mordido por un perro encadenado, no puede culpar a nadie más sino a sí mismo por haberse acercado a él."
Si analizamos la figura del Demonio desde posiciones creyentes, no podemos albergar la más mínima duda a cerca de su existencia, tal y como se manifiesta el catecismo de la Fe Cristiana, en sus normas 2850 y siguientes.
Hoy en día, sin embargo y desde las predominantes posiciones racionalistas, se desprecia la existencia de “El Maligno”, que se considera una mera manifestación de los mitos religiosos primitivos.
La psicología, la filosofía, la sociología, las ciencia sociales en fin, tratan de explicar la maldad humana desde perspectivas empíricas, desde postulados racionalistas.
Se afirma, así, que el hombre es una mera realidad sociológica y que su propensión al mal debe de ser explicada racional y sociológicamente.
No faltan, por otra parte, quienes nos dicen que las referencias al maligno, existentes en nuestra sociedad, no son sino herencia de los ritos prejudaicos de oriente medio, centrados en la figura del dios Baal, de cuyo nombre se derivaría el de Beelcebú, propio del demonio; y en la tradición bacantica greco-romana, ambos con ritos de fertilidad licenciosos, caracterizados por orgías sexuales desenfrenadas, cuya permanencia en el acervo cultural europeo se extendió a través de los ritos mágicos medievales, pues los ritos de las bacantes ―adoradoras enloquecidas del dios Dionisos-Baco― vinieron a ser las precursoras de aquellas orgías que en la Edad Media se estigmatizaron como aquelarres de brujas.
En el fondo nada nuevo hay bajo el sol, pues las doctrinas filosóficas que parten de considerar que el hombre es esencialmente bondadoso y que su maldad es fruto de su defectuosa educación, de su marginalidad, de su discriminación social, o de los traumas psicológicos sufridos durante su infancia o adolescencia, no se diferencian en nada del maniqueísmo propio del s.III, para el que el hombre presenta una esencia dual en pugna permanente: el bien (inspirado por Dios), y el mal (dominado por El Demonio), de tal forma que el hombre no sería responsable de sus malas acciones porque no son producto de la libre voluntad sino del dominio de Satanás sobre nuestra vida.
Si a ese “Satanás” lo llamamos defectuosa educación, marginalidad, discriminación social, o traumas psicológicos sufridos durante su infancia o adolescencia..., pues hemos vuelto al maniqueísmo.
Frente a esta posición racionalista el catolicismo se ha manifestado en palabras del Papa Woytila, advirtiéndonos expresamente frente a la realidad de la existencia del maligno, así el 13 de agosto de 1986, nos decía que:
“La malignidad humana, constituida por el demonio o suscitada por su influjo, se presenta en estos días de forma cautivadora, seduciendo las mentes y los corazones hasta hacernos perder el sentido del mal y del pecado.”
En definitiva la mejor arma del maligno es lograr que no se crea en su existencia y mantener su permanente presencia entre nosotros, desapercibido pero constantemente activo.
De todas formas, volviendo a las curiosidades que se esconden en torno a la estatua del Angel Caído del Parque del Retiro de Madrid, ¿sabían ustedes que dicha estatua se encuentra situada, en su base, a una altura topográficamente señalada por el ayuntamiento de la capital con un punto geodésico, a 666 metros de altitud?
Efectivamente, según el plano geodésico de Madrid, que aparece en la Pagina Web del Ayuntamiento, el punto geodésico VK47C está a los pies de la estatua-fuente, y se sitúa a una altitud oficial de 666 metros sobre el nivel del mar.
Lo que ya no es cierto es el hecho de que la famosa estatua del Parque de El Retiro sea el único monumento al Ángel Caído existente en el Mundo, ni tan siquiera en Madrid.
Así, en la cornisa superior de un edificio situado en la castiza calle de los Milaneses, semi esquina con la calle Mayor de Madrid, podemos contemplar esta obra escultórica de Miguel Angel Ruiz: Pese a que la estatua en cuestión fue bautizada por su autor como “Accidente Aéreo” y hay quien dice que es una representación de “Icaro”, pienso sin embargo que al estar sus alas incólumes y nacer de la espalda del “caído” y no ser unas alas deshechas y sujetas al cuerpo por un arnés, pienso, insisto, que no se trata sino de una nueva representación escultórica del Maligno, original y atrevida, incluso pese a su titulo algo vergonzante, pues no conozco a ningún accidentado aéreo con alas que no sea un ángel caído.
En cualquier caso y por si acaso:
Sancte Michael Archangele, defende nos in praelio. Contra nequitiam et insidias diaboli esto praesidium. Imperet illi Deus, supplices deprecamur. Tuque princeps militiae caelestis, Satanam aliosque spiritus malignos, qui ad perditionem animarum pervagantur in mundo divina virtute in infernum detrude.
San miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla, sed nuestro amparo contra la maldad y acechanzas del demonio. reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tú, Príncipe de la Milicia Celestial, arroja al infierno con el divino poder, a Satanás y a los otros espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas.

jueves, 26 de junio de 2008

¡¡¡YO QUIERO SER UN PRIMATE!!!



Y no vayan a pensar ustedes que lo hago porque quiera perder mi condición humana con sus atributos de inteligencia y discernimiento entre el bien y el mal, ¡¡¡ni mucho menos!!!, sino porque hoy en día, gracias a la labor abnegada, progresista e inteligente de nuestro parlamento, los simios tendrán, en la práctica, más derechos y mayor protección que los humanos.

Así, tal y como publican la mayoría de los medios de comunicación españoles, El Congreso de los diputados ha aprobado en el día de hoy, 25 de junio de 2008, en su Comisión de Medio Ambiente, Agricultura y Pesca, una proposición no de ley a propuesta de de Ezquerra Republicana de Cataluña, Izquierda Unida, e Izquierda de Cataluña-Los verdes, que insta al Gobierno a adherirse en un plazo máximo de cuatro meses al Proyecto Gran Simio, una iniciativa internacional no gubernamental que reconoce parte de los derechos básicos de los seres humanos a orangutanes, chimpancés, bonobos y gorilas, cuyo parecido genético con el hombre supera el 95%, como serían los derechos a la vida y a la libertad, y a no ser torturados.

Con la aprobación de esta iniciativa el Ejecutivo deberá llevar a cabo, en el plazo máximo de un año desde la adhesión al proyecto, los trámites necesarios para la adecuación de la legislación española a los principios del mismo.

De esta forma, se establecerán diversas medidas, a saber:

La prohibición expresa de experimentación o investigación con los grandes simios cuando esto pueda causarles daños y no redunde en su beneficio ―el de los propios simios, por supuesto y ello aunque pudiera redundar en beneficio de los humanos― aunque nada se dice de las practicas experimentales de sedaciones excesivas de enfermos terminales (humanos) en algunos hospitales públicos.

La prohibición de tenencia de estos animales con fines comerciales o para cualquier tipo de espectáculo ―pues se conoce que en el mundo de los escenarios ha de bastarnos con nuestros titiriteros habituales, ya saben los del canon y las subvenciones―.

Asimismo, el Gobierno deberá impulsar y emprender las acciones necesarias en los foros y organismos internacionales para la protección de los grandes simios del maltrato, la esclavitud, la tortura, la muerte y la extinción. Me sorprende sobre todo, y desde un punto de vista meramente semántico ―acudan ustedes al diccionario de la RAE donde al esclavo se le define como la persona que, por estar bajo el dominio jurídico de otro, carece de libertad mientras que la tortura consiste en producir a alguien un intenso dolor físico, como castigo o como método para que hable o confiese―

El texto aprobado pide al Gobierno que impulse en el resto de los países de la Unión Europea el Proyecto Gran Simio. Y me sorprende que se esté dispuesto a gastar dinero en esto y no, por ejemplo, en la defensa de los derechos humanos de los cubanos, que también, estoy seguro, preferirían, ante la actitud de nuestros políticos, ser considerados simios.

La petición ha salido adelante con los votos de todos los grupos, a excepción del PP, que ha pedido la votación separada de los distintos puntos de la iniciativa, absteniéndose respecto a algunos de ellos. Los populares han rechazado que se considere iguales a los seres humanos y los grandes primates en lo que respecta a determinados derechos, así como que España tenga que defender el proyecto en el resto de la UE.

En la exposición de motivos, el grupo proponente subraya que un reciente informe de Naciones Unidas alertaba del riesgo de desaparición de los grandes primates por la destrucción de sus hábitats naturales, la expansión de enfermedades infecciosas y la presión humana.

Por este motivo, el PP, ha apoyado algunos aspectos de la iniciativa, como el impulso por parte del Ejecutivo al desarrollo de los compromisos adquiridos por España con la Declaración de Kinshasa y el que el Gobierno trabaje decididamente junto al Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

Por su parte, el diputado Joan Herrera, de Izquierda Catalana los Verdes, ha explicado que este proyecto cuenta con el respaldo de la comunidad científica internacional y ha subrayado "la proximidad evolutiva y genética entre el genoma humano y el de los simios, que se asemeja en un 98%", si bien el Sr. Herrera parece que no se ha detenido mucho en indagar si esa diferencia del dos por ciento no es ―en lo tocante a la diferente consideración que parecería lógico establecer entre humanos y simios― un porcentaje infinito en el que encontrarían su fundamento la inteligencia y el discernimiento; El alma en fin.

El Proyecto Gran Simio es una idea original de un grupo de científicos y pensadores (por llamarles de alguna forma respetuosa) como Peter Singer y Paola Cavalieri, que "supone uno de los avances más importantes en la ampliación de las fronteras de la igualdad", señala el texto aprobado en el Congreso.

Vamos, señora Aído, que a partir de hoy su ministerio no solo ha de preocuparse, con sus siempre ingeniosas iniciativas, de la igualdad entre hombres y hombras o mujeres y mujeros, sino, en ecuación trigonométrica, de aquell@s en combinación con los simios, por no decir simios y simias, que me parece redundante.

Hace dos años el diputado verde adscrito al PSOE Francisco Garrido propuso algo similar, pero retiró la propuesta tras la mofa que se hizo de la idea. Y no entiendo como hoy no se ha vuelto a producir una inmensa, incontenible e hilarante carcajada nacional.

Para concluir, el proyecto aprobado prevé que se establecerán unas condiciones muy rigurosas para la tenencia o custodia de simios y un tipo penal agravado para los casos de comercio, tenencia ilegal o maltrato.

Sin embargo lo triste del asunto es que mientras la izquierda radical, el progresismo dogmatico intolerante, aprueba tal iniciativa Pepiño Blanco nos adelanta que en el Congreso del PSOE que va a celebrarse próximamente, es deseo de los socialistas avanzar en temas como el aborto y la eutanasia ―solo aplicables a los humanos, y por descontado no a los primates―.

Aunque claro, que vamos a esperar de nuestros políticos cuando el Sr. Urkullu, a la sazón Presidente de ese inteligente partido vasco llamado PNV nos acaba de deleitar con esta perla:

“Pues ya que no juega una selección de Euskadi prefiero que ganen los Rusos antes que España”

“Cosas veredes Sancho... cosas veredes.”

miércoles, 3 de octubre de 2007

EUTANASIA Y EUGENESIA


 Y, como lo prometido es deuda, hoy vamos a hablar de “EUTANASIA Y EUGENESIA” cuyas premisas y conclusiones vuelven a estar de rabiosa actualidad en atención a las manifestaciones contenidas en la entrevista concedida por el Ministro de Sanidad Bernat Soria al diario El Mundo, en la que, tras soltar la perla dialéctica de que:

La izquierda cura más que la derecha

nos dice:

En esta legislatura no tengo tiempo, pero la eutanasia es una asignatura pendiente en la sociedad española. Una cosa es el suicidio asistido, con el que no estoy de acuerdo. Otra, en el otro extremo, la limitación en el esfuerzo terapéutico o la sedación del enfermo terminal, donde hay legislación que protege al enfermo. Y hay una situación intermedia, que llamaríamos eutanasia, que no es un ejemplo simple, sino una multitud de ejemplos. Es un tema que en algún momento debe plantearse la sociedad. Habrá que generar un marco legal donde un comité ético en el que no sólo haya médicos y juristas, sino lo que llamaríamos legos que transmiten la percepción de la sociedad. Hablo de periodistas, amas de casa..."

manifestaciones a las que se ha unido su compañero de Gobierno el Ministro de Justicia Mariano Fernández Bermejo, quien en declaraciones a Radio Nacional, ha sostenido que:

"La sociedad española ya está madura para este debate, ya que al aumentar el nivel de bienestar, ha aumentado la longevidad de los ciudadanos, y es en este contexto donde muchos empiezan a reflexionar sobre el derecho individual a poner el límite final, la raya final a la propia existencia".

Lo más curioso del caso es que, ya antes de sus manifestaciones a cerca de la Eutanasia, ambos ministros habían sido catalogados como el “tandem” más radical del Gobierno, y no han defraudado a sus críticos.

El concepto de “Eutanasia” procede etimológicamente del griego "eu" bien y "thanatos" muerte y hace referencia a la provocación activa o pasiva de la muerte a un enfermo para evitarle sufrimientos innecesarios ante la inevitabilidad de la muerte.

Dentro del concepto genérico se diferencias tres modalidades.

La activa, consistente en dar la muerte a un paciente utilizando métodos tendentes a provocarla.

La pasiva, consistente en no aplicar tratamientos que mantengan con vida del enfermo.

La asistencia al suicidio, consistente en facilitar a quien desea suicidarse y no puede hacerlo por sí mismo, los medios precisos para dicho suicidio.

Moralmente, al menos desde las posiciones del humanismo cristiano, y no necesariamente desde la ortodoxia de los postulados del cristianismo, pese a que en ello coinciden las confesiones Católica, Ortodoxa, Luterana y Evangélica, se consideran indiscutiblemente reprobables la eutanasia activa y la asistencia al suicidio.

La mayor dificultad, se encuentra, pues, en la llamada “Eutanasia Pasiva”.

Es interesante que nos detengamos un momento en la posición de la Iglesia Católica en este punto, por su papel de referente ético y moral en la Sociedad Occidental, que se concreta en el documento: “Declaración sobre la Eutanasia” de la “Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe” de 5 de mayo de 1980.

No voy a repetir aquí el análisis que del contenido de este documento realicé ahora hace un año ---a él me remito--- sino que tan solo voy a referirme a las conclusiones que se derivaban de aquel estudio.

Y esa conclusión no es otra que la de considerar que el derecho a una “muerte digna” implica la aceptación moral del principio de que:

"El derecho a “morir dignamente" no designa el derecho de procurarse o hacerse procurar la muerte como se quiera, sino el derecho a morir con toda serenidad y con dignidad humana y cristiana
”.
y en consecuencia,

Ante la inminencia de una muerte inevitable, a pesar de los medios empleados, es lícito en conciencia tomar la decisión de renunciar a unos tratamientos que procurarían únicamente una prolongación precaria y penosa de la existencia.”

Lo que abriría la puerta a la negativa a recibir o aplicar tratamientos terapéuticos que prolonguen la vida innecesariamente y dificulten una “muerte humanamente digna”.

A mi juicio estas consideraciones facilitan la decisión de proceder a la desconexión de enfermos, en muerte cerebral, de los aparatos que mantienen sus cuerpos en forzado funcionamiento, pues en esa situación no se puede considerar que la vida continúe; e incluso a la de negarse a recibir o aplicar “tratamientos desproporcionados” de reanimación en pacientes terminales a los que aquellos procedimientos de reanimación les condenarían a una situación, prolongada artificialmente, de vida vegetativa.

No obstante no existen en esta materia “reglas automáticas” que operen objetivamente, pues el mismo documento comentado nos dice que las decisiones, en cada caso, habrán de adoptarse en atención las condiciones del enfermo y sus fuerzas físicas y morales.

La aplicación práctica de tales criterios, como viene ya sucediendo en la realidad cotidiana de nuestra sanidad pública y privada, demuestra la absoluta inexistencia de un debate social a cerca de la eutanasia, y consecuentemente acredita la absoluta falta de necesidad de proceder a una regulación legal de la materia.

En cualquier caso, el establecimiento de una regulación legal de esta materia genera una enorme desconfianza en amplios sectores de la sociedad, pues lo cierto es que la intención de los “progresistas dogmáticos intolerantes de izquierdas” con la implantación de una norma no es otra sino la de abrir el camino a una mayor permisividad y laxitud en la materia, que fácilmente degeneraría en la tentación eugenésica de “facilitar la muerte” no solo a los enfermos terminales, sino a los ancianos, a los deficientes físicos o psíquicos, etc… Como de facto está empezando a suceder en Holanda.

Efectivamente en Holanda a partir de 1998 se incluyó la posibilidad legal de la práctica de la eutanasia por los médicos, estableciéndose una exención de responsabilidad penal en relación con el delito de eutanasia siempre que se dieran ciertas condiciones.

Ello abrió la puerta, en 2002, a la total despenalización de la eutanasia practicada por los médicos, llegándose más allá incluso de lo que en principio y conforme a consideraciones morales, constituye una “muerte digna”, y estableciéndose la posibilidad de aplicar la eutanasia incluso a niños con el solo consentimiento de sus padres o tutores, siempre que se den los “requisitos” establecidos en la Ley, a saber:

1º.- Que exista una petición del paciente insistente, lúcida y, de ser posible, puesta por escrito.
2º.- El médico debe evaluar el dolor y el sufrimiento del paciente, para decidir si justifican, por ser insoportable, la anticipación de la muerte.
3º.- El médico debe de haber llegado al convencimiento junto con el paciente que en la situación en que se encuentra no existe otra solución razonable.
4º.- El médico debe de haber consultado al menos con otro médico independiente que también haya visto al paciente y haya emitido un dictamen sobre los requisitos mencionados en los puntos anteriores.

Sin embargo no podemos obviar que el niño no es capaz de valorar o definir como insoportable su sufrimiento. Quien habrá de valorarlo, según las normas holandesas, es el médico; y los que consienten y deciden la muerte son los parientes.

¿No se trata, acaso, de aliviar su propio sufrimiento ---el de los médicos y los parientes--- y no el de los niños enfermos?

Además, tampoco puede olvidarse que en nuestra época los cuidados paliativos y los tratamientos para aliviar el dolor, promovidos en todo el mundo y utilizados por los médicos y por la sanidad, logran mantener y armonizar la humanidad de los cuidados, la reducción radical del sufrimiento físico y la serenidad de la muerte.

Ello nos lleva a pensar que se está cayendo en un darwinismo social, que pretende facilitar la eliminación de los seres humanos marcados por el sufrimiento o por defectos físicos o psíquicos, "para anestesiar" a la sociedad entera.

En efecto, Darwin consideraba como obstáculo para la evolución humana la construcción de manicomios y hospitales, así como la elaboración de leyes para sostener a los indigentes, porque estas medidas de la sociedad impedirían o retrasarían la deseable eliminación natural de los individuos defectuosos[1].

Por esto algunos comentaristas, no solo religiosos, si no incluso laicos, refiriéndose a este último desarrollo de la ley holandesa sobre la eutanasia, han hablado de "eugenismo solapado".

Y no deberíamos olvidar que la eugenesia, aunque las corrientes filosóficas de la izquierda contemporánea, sobre todo la representada por el filósofo alemán y Director del Departamento de Filosofía de la universidad de Karlsruhe, Peter Sloterdijk, la presente como una:

Teoría propia de la izquierda progresista aplicada al terreno de la genética y concebida como un medio de reflexionar sobre las mejores condiciones en que será creada la próxima generación

no deja de ser, en realidad, una practica odiosa consistente en seleccionar a los individuos más aptos, más favorables para garantizar una adecuada evolución de la especie en el futuro, en detrimento de los menos aptos o menos favorables para aquella finalidad.

Lo que en la práctica supondría, llevada la eugenesia a su máxima expresión: la eliminación, o al menos la exclusión de los procesos reproductivos, incluso del disfrute de la vida, de los seres humanos “defectuosos” o “no deseados” en el proyecto genético del futuro, que inevitablemente habría de ser definido por alguien, y me temo que ese alguien no habría de ser otro que la mayoría política dominante en cada momento en la sociedad.

Lo que abriría un panorama, cuando menos, aterrador: dejar en manos de las mayorías políticas, grupos de expertos, comisiones políticas, sociales o científicas, o “comités éticos”, en definitiva en manos de “grupos de hombres” con la consecuente subjetividad y falibilidad de sus criterios, la definición de quienes, entre sus semejantes, tengan la consideración de seres humanos “defectuosos” o “no deseados” en el proyecto genético del futuro.

En definitiva de privar de la contemplación del arco iris a aquellos cuya herencia genética no sea acorde con los patrones establecidos, o con el objetivo prefijado para la evolución de la humanidad.

¡¡¡Que Dios nos pille confesados!!!

Y hoy añado:

El peligro comentado no es una mera reflexión alarmista si nos fijamos en algunas de las afirmaciones que se contienen en los textos editados como manuales de la nueva asignatura de adoctrinamiento impuesta por el Gobierno del señor Rodríguez en nuestro sistema educativo bajo el rimbombante nombre de “Educación para la ciudadanía”.

Como muestra valgan dos botones:

Libro de la editorial Anaya:

El poder político es el poder supremo que, en una sociedad, decide, de manera obligatoria para todos, lo que debe hacerse y lo que no debe hacerse.”

Libro de la Editorial Santillana:

Las leyes son las que determinan los derechos y deberes de todos los ciudadanos y especifican los comportamientos correctos e incorrectos […] Ajustan la vida social a criterios de justicia o pautas éticas y limitan el poder de las instituciones.”

Vamos, que si hace un año manifestaba mis temores ante cualquier aproximación politizada al concepto de Eutanasia, hoy me siento absolutamente “acongojado” pensando que entre los legisladores y esos

Comités éticos en los que no sólo haya médicos y juristas, sino lo que llamaríamos legos que transmiten la percepción de la sociedad. Hablo de periodistas, amas de casa..."

a los que se refiere Soria en su aproximación a la Eutanasia, puedan decidir algún día sobre el “como y cuando deba” producirse mi muerte, sobre todo si pienso que esos “buenos ciudadanos” miembros de tales “comités éticos” estarán perfectamente adoctrinados en el laicismo materialista, relativista y utilitario que tanto gusta a nuestra izquierda progresista dogmática e intolerante, y que trata de extender mediante la implantación obligatoria del adoctrinamiento a través de la Educación para la Ciudadanía.

Uno de los argumentos utilizados por Elena Salgado en su etapa como Ministra de Sanidad para prohibir fumar en España, fue el del inmenso coste que, para el sistema de sanidad pública, suponían las enfermedades derivadas del tabaquismo. Me temo que estos criterios materialistas, maniqueos y utilitaristas, acaben apareciendo en el debate sobre la eutanasia, y no quiero ni pensar en cual sea, para nuestro sistema de sanidad pública, el coste de asistencia a los enfermos considerados incurables o a los enfermos terminales...

Por cierto, la única musica acorde con el contenido de este post es la marcha funebre de Chopin que os adjunto.


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[1] C. Darwin, 1871 , “La descendencia del Hombre y la selección sexual”