miércoles, 20 de julio de 2011

CUANDO LLEGUE EL ALBA


Llevamos tiempo, todos, deseando ver esa luz al final del túnel —esa luz del amanecer— y todos pensamos que cuando llegue el alba tendremos otra vida, al menos no peor de la que tenemos ahora.

El pasado 15 de mayo se produjo un movimiento popular, el de los llamados indignados, que pese a su carencia de contenido e iniciativas no dejó de ser manifestación del hartazgo de las buenas gentes de la calle, instrumentalizado lamentablemente por los movimientos anarcoides de extrema izquierda y los movimientos antisistema.

Pero en el fondo no dejó de ser un pacífico campanazo social que movilizó las conciencias en torno a la idea de que “las cosas tienen que cambiar” y pese a las esperanzas de la izquierda de que tal movimiento perjudicase a la derecha en las elecciones municipales, el efecto fue el contrario y los ciudadanos se manifestaron también electoralmente por esa necesidad de cambio.

Y no es que la gente piense que Mariano Rajoy sea portador del “Bálsamo de Fierabrás”, sino que no puede soposrtar más al inoperante gobierno que nos desgobierna desde 2004 como consecuencia no de sus méritos, sino por mor de la dramática carambola de los atentados del 11M.

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