A diferencia de Chateaubriand hablo frecuentemente de mis intereses, de mis emociones, de mis trabajos, de mis ideas, de mis afectos, de mis alegrías, de mis tristezas, sin pensar en el profundo tedio que el francés temía causar a los demás hablandoles de si mismo.
Es
una paradoja que nuestro planeta sea un 70 por ciento agua, paro sólo un 2,5 potable, lo que hace que alrededor de 2000 millones de personas en todo el mundo
no tengan acceso a servicios de agua potable gestionados de manera segura.
3600
millones no cuentan con servicios de saneamiento seguros y 2300 millones
carecen de suministro para sus necesidades básicas.
El
agua es un recurso vital para la supervivencia humana y el desarrollo sostenible.
La
escasez de agua es uno de los problemas más apremiantes que enfrenta la
humanidad hoy en día.
Esta
situación se agrava por factores como el crecimiento poblacional, la
urbanización y el cambio climático, que afectan la disponibilidad y calidad del
agua.
En
muchas regiones, especialmente en África y Asia, las sequías prolongadas han
llevado a crisis humanitarias, donde las comunidades luchan por acceder al agua
potable.
La
escasez de agua no solo afecta a las personas directamente, sino que también impacta
la producción agrícola.
La
agricultura es uno de los mayores consumidores de agua dulce y, cuando las
fuentes de agua son limitadas, la producción alimentaria se ve amenazada.
Esto
puede llevar a un aumento en los precios de los alimentos y a una mayor inseguridad
alimentaria.
La
contaminación del agua es otro problema crítico
que afecta tanto a las fuentes de agua dulce como a los ecosistemas acuáticos.
Los desechos
industriales, los productos químicos agrícolas, los residuos plásticos y las
aguas residuales mal gestionadas son algunas de las principales fuentes de
contaminación.
Esta
situación no solo pone en peligro la vida acuática, sino que también tiene
graves consecuencias para la salud humana.
La
contaminación del agua puede provocar enfermedades transmitidas por el agua,
como el cólera y la diarrea, que son responsables de millones de muertes cada
año, especialmente entre niños menores de cinco años.
Además,
el acceso limitado a agua limpia obliga a muchas comunidades a recurrir a
fuentes contaminadas, perpetuando un ciclo de
pobreza y enfermedad.
La
gestión ineficiente del recurso hídrico es un problema recurrente que
contribuye significativamente a la crisis del agua.
En muchos
países, las infraestructuras para almacenar y distribuir el agua son obsoletas
o insuficientes.
Esto
resulta en grandes pérdidaspor fugas y
una distribución desigual del recurso.
Además,
la falta de políticas integrales sobre el uso sostenible del agua puede llevar
a una explotación excesiva de acuíferos y ríos.
La sobreexplotación
afecta no solo al suministro hídrico disponible sino también al equilibrio
ecológico necesario para mantener los ecosistemas saludables.
A
medida que la escasez de agua se convierte en una realidad cada vez más común,
también aumentan los conflictos por este recurso vital.
Las tensiones
entre países o comunidades pueden intensificarse cuando compiten por acceso a
ríos o acuíferos compartidos.
Estos
conflictos pueden tomar diversas formas: desde disputas diplomáticas hasta enfrentamientos
violentos.
La
modernización y expansión de infraestructuras hídricas son cruciales para garantizar
un suministro adecuado y limpio.
Fomentar una cultura de
conservación del
agua mediante campañas
educativas puede
ayudar a reducir el
desperdicio.
La
investigación en tecnologías para purificar aguas residuales o desalinizar agua
marina puede ofrecer nuevas fuentes potenciales para satisfacer la demanda
creciente.
Lo
mismo ocurriría con el desarrollo de técnicas de conservación de agua potable.
Para
ello es fundamental promover acuerdos entre países sobre recursos hídricos
compartidos.
Para
prevenir conflictos y asegurar una gestión equitativa, los problemas
relacionados con el agua al ser complejos e interconectados, afectando diversos
aspectos sociales, económicos y ambientales a nivel mundial.
Abordar
esta crisis requiere un compromiso conjunto entre gobiernos, organizaciones
internacionales y comunidades locales para implementar soluciones sostenibles
que garanticen un acceso equitativo al agua limpia para todos.
Y
como siempre concluyo eta “Reflexión Heteróclita” con una nueva pieza musical,
hoy “Domingo de lluvia” de Jorge Cafrune.
El Estado del
Bienestar es una conquista social que tiene diversas interpretaciones.
No se trata, como nos dijo en su día
Benito Pérez Galdós
“Todos los
españoles adquirimos con el nacimiento el derecho a que el Estado nos mantenga,
o por lo menos nos dé para ayuda de un cocido”.
“Estado de Bienestar” es un concepto político que adoptaron algunas formas de gobierno en las que el rol del Estado consiste en proveer equidad a los ciudadanos al satisfacer las necesidades básicas, promover la igualdad de oportunidades y la distribución equitativa de la riqueza.
El origen del Estado de bienestar se dio en los países desarrollados
de Europa Occidental, especialmente, en Alemania:
Se destacó en su implantación la figura de Otto Von Bismarck que
propuso la modalidad del seguro social. Así surgió un tipo de política popular
que cubría el seguro por enfermedad y la jubilación.
El economista británico John Keynes presentó el concepto del
“Estado de Bienestar” en 1929, en contraposición al Estado liberal que
estaba en decadencia.
La teoría económica de Keynes sostuvo que la intervención del
gobierno podía estabilizar la economía incrementando los niveles de empleo y de
producción, mediante el aumento del gasto público.
El “Estado de Bienestar” se desarrolló así con la influencia
keynesiana y se pasó de una seguridad social y económica para algunos, a una
seguridad social para todos los ciudadanos.
En sus orígenes, resultó un concepto aceptado tanto por la
ideología política de izquierda como de derecha.
De ahí la complejidad de su desarrollo ideológico.
Existen cuatro modelos de “Estado de Bienestar” que se implementaron
en Europa Occidental y que se diferenciaron por el nivel de protección social
que promovían:
·El continental.
Modelo en el que la mayor proporción del gasto público se destinó a
las pensiones. Los sindicatos agruparon a un número reducido de afiliados, sin
embargo, su opinión tuvo peso en las negociaciones colectivas. Se aplicó en
países como Alemania, Austria, Francia , Bélgica, Holanda y Luxemburgo.
·El nórdico
Fue el modelo socialdemócrata de mayor alcance en protección social y
con el nivel de acceso más generalizado a las prestaciones sociales, alcanzando
altos estándares de calidad. Se aplicó en países como Dinamarca, Noruega,
Suecia, Islandia y Finlandia.
·El liberal anglosajón
Fue un modelo de accionar limitado con menores medidas
preventivas y poca relevancia a las ayudas sociales, con un sistema de
subsidios de difícil alcance para la población. Se aplicó en el Rino Unido y en
Irlanda.
·El mediterráneo
Fue un modelo de intervención parcial del Estado, que implicó un menor
gasto público y una baja en la cobertura de pensiones y de asistencia social.
Los sindicatos tuvieron gran presencia en los acuerdos y las negociaciones. Se
aplicó en países como España, Grecia, Italia y Portugal.
En todos los casos el “Estado de Bienestar” se basa en cuatro pilares
que lo identifican, más allá del modelo o nivel de desarrollo alcanzado:
·El acceso a la salud. Consiste en un sistema universal de salud de fácil acceso (a
veces resulta gratuito para quien no pueda pagarlo).
· La seguridad social. Consiste en las pensiones contributivas de jubilación,
viudedad, orfandad o situaciones de incapacidad.
·El acceso a la educación. Al igual que el acceso a la salud, se basó en un carácter
universal y, además, obligatorio hasta determinado nivel de instrucción.
·Los servicios sociales. Consiste en servicios públicos que brindan asistencia o ayuda a
los ciudadanos que, a pesar del accionar del sistema del Estado, no tuvieron
acceso a la salud, sanidad o educación.
Sin
embargo, hoy en día existen críticas importantes en relación con este sistema
de “Estado de Bienestar”, no en cuanto a sus fines específicos, sino en cuanto
a su gestión por los poderes públicos.
Efectivamente, se dice que la gestión del “Estado de Bienestar” provoca
distorsiones económicas importantes, desviaciones y descontrol de fondos
aplicados, y uso partidista y electoralista del modelo.
Así, en primer lugar, su financiación requiere más recaudación impositiva,
que provoca mayor presión fiscal sobre los ciudadanos, empobreciéndoles, cuando
lo que se pretende es mejorar el nivel de vida de los mismos, lo que no deja de
ser una contradicción —in
verbis suis— en
sus propios términos.
En segundo lugar, los fondos que se aplican a la consecución de sus
objetivos, están, generalmente, cuajados de descontrol y desviaciones, que, en
la práctica implica ineficacia, corrupción e incumplimiento de los objetivos
previstos.
Finalmente, es muy frecuente que el poder establecido utilice los
fondos destinados al “Estado de Bienestar” en finalidades espurias, de marcado carácter
partidista o electoralista, financiando ilegalmente a su propio partido o
usando los fondos para subvencionar instituciones o individuos de la Sociedad
Civil, con pura finalidad de mantenerse en el poder a través de esas prácticas
corruptas.
Y para concluir esta “Reflexión
Heteróclita” os traigo hoy una nueva pieza musical. Concierto
en Fa para cuatro trompas, C. H. Hübler. Banda Sinfónica del CSMA
Escribir es intentar descubrir lo que
escribiríamos si escribiésemos.
Así lo expresa Marguerite Duras, pasando del
infinitivo al condicional y luego al subjuntivo, como si sintiese el suelo
resquebrajarse bajo sus pies.
Cuando hemos recorrido bibliotecas, cuando
los cuadernos revientan de notas enfebrecidas, cuando ya no se me ocurren
pretextos razonables, ni siquiera insensatos, para seguir esperando, retrasamos
días durante los cuales entiendes en qué consiste ser cobarde. Sencillamente.
Aquí y ahora, los libros son tan comunes,
tan desprovistos del aura de novedad tecnológica, que abundan los profetas de
su desaparición.
Cada cierto tiempo podemos leer, con desconsuelo, artículos periodísticos que
vaticinan la extinción de los libros, que serán sustituidos por dispositivos
electrónicos y derrotados frente a las inmensas posibilidades de ocio.
Los más agoreros, pretenden que estamos al
borde de un fin de época, de un verdadero apocalipsis de librerías, que echarán
el cierre y junto a las bibliotecas, quedarán deshabitadas.
No lo creo.
Los libros tradicionales en papel son
insustituibles.
¿O acaso alguien se arriesgaría a quedarse
sin batería y sin posibilidad de recarga de un artilugio electrónico de lectura,
─por ejemplo en el campo─, en mitad de una lectura?
Cada opción de lectura tiene su hueco, y hay
que saber aprovecharlo.
En cualquier caso, e independientemente de la
calidad de sus contenidos, los libros que más me gustan son los libros encuadernados.
cuyas cubiertas en cuero, papel o telas de distintos colores, y con distintos
modelos de encuadernación, con sus hierros, que así se llaman los grabados dorados
que normalmente ocupan sus lomos, confieren al libro la dignidad que le corresponde
y protegen su contenido.
Así, una biblioteca de libros encuadernados
te está diciendo, nada más verla
“Mírame, mira el contenido
de gran calidad que atesoro.”
En la
práctica, cualquier libro, con independencia de su formato o apariencia, no
deja de ser el compendio o recopilación de una historia, una investigación o un
pensamiento de su autor.
Y en ello
encuentra su verdadero valor.
No cabe,
aquí y ahora, clasificar todos los tipos de contenidos posibles, pero todos tienen
interés para sus lectores, ya sea por su deseo de iniciarse en determinada
materia, por ocio, por aprendizaje o investigación, o por el deseo de formación
de una cultura propia.
La lectura,
de otra parte, no es sino un hábito formado a lo largo de los años.
Desde muy
niño me gustó leer y lo hacía con los típicos libros de infancia y juventud cono
las aventuras de los cinco de Enid Blyton.
Ante este
hecho, y a la edad de doce o trece años, mi padre se me acercó un día con un
libro en la mano y me dijo:
“A ver su eres capaz de leer y
entender este libro”
Y me
dio el libro “Ordo Amoris” de Marx Scheler.
Al principio su lectura me resultó muy
ardua, de modo que tuve que leerlo por segunda vez para que llegase a
interesarme y comprenderlo,
Tras comentarlo con mi padre me dijo:
“Muy bien, léetelo otra vez y
cuando termines te daré otro”
En esta tercera ocasión lo leí ya con
menos dificultad, llegando incluso a interesarme y disfrutarlo y cuando se lo
devolví me dio otro, e esta ocasión “La aceptación de si mismo” de Romano
Guardini.
El proceso fue similar, aunque en esta
ocasión me bastaron dos lecturas del mismo para entenderlo y disfrutarlo.
El proceso se fue repitiendo durante años con
innumerables obras, cada vez más complejas centrados en filosofía e incluso
teología, lo que fu conformando una cultura de la que hoy disfruto.
Como anécdota recordaré siempre como al
final de ese proceso, a partir del cual comencé a ser autónomo en la elección de
mis lecturas, me entrego, como últimas lecturas de su elección, las obras
de Marx y Hegel, autore de las obras fundamento del comunismo, y cuando le
pregunté porque eran los últimos libros que iba a entregarme, me dijo:
“Porque quería que estuvieses bien
formado antes de leer los libros de moda entre la juventud revolucionaria ideológicamente
manipulada”
Y para finalizar esta “Reflexión Heteróclita”
hoy os traigo una nueva pieza musical que he elegido por su belleza, pues nada tiene
que ver con los libros o la lectura. Se trata del segundo movimiento —Adagio—
del “Concierto para Clarinete” de Mozart
Hace poco, varios expertos han afirmado que han identificado la imagen de María Magdalena en la escena del Juicio Final de la Capilla Sixtina.
María
Magdalena es una de las figuras más intrigantes y complejas del Nuevo Testamento
y de la tradición cristiana.
A
menudo representada como una mujer pecadora, su imagen ha sido moldeada por
siglos de interpretación religiosa, cultural y artística.
Sin embargo,
su verdadero papel en los evangelios y su importancia en la historia del cristianismo
son mucho más profundos y significativos.
María
Magdalena es mencionada en los evangelios canónicos como una seguidora de Jesús.
Su
nombre proviene de “Magdala”, que se cree que era una ciudad pesquera en la costa
del Mar de Galilea.
Según
los relatos bíblicos, lo primero que dice el Evangelio acerca de esta mujer, es
que Jesús sacó de ella siete demonios (Lc 8,2), lo cual es una intervención
importantísima, porque una persona poseída por siete espíritus inmundos tiene
que haber sido impresionantemente de infeliz.
Sanada
por Jesús, ese hecho marcó el inicio de su vida como su discípula.
Desde
ese momento, se convirtió en una de las mujeres más cercanas a Jesús,
acompañándolo durante su ministerio y presenciando varios de sus milagros.
El
papel de María Magdalena se destaca especialmente en los relatos de la
crucifixión y resurrección de Jesús.
En
los cuatro evangelios, se menciona que estuvo presente durante la crucifixión,
y fue una de las primeras personas en descubrir la tumba vacía tras la
resurrección.
En
el evangelio de Juan (20:11-18), se narra cómo María fue la primera en ver a
Jesús resucitado, convirtiéndose así en la mensajera del anuncio más importante
del cristianismo: la resurrección.
A
pesar de su papel crucial, a lo largo de lossiglos, María Magdalena ha sido malinterpretada y asociada erróneamente con la figura de una prostituta o
mujer pecadora.
Esta
imagen se consolidó especialmente por el sermón del Papa Gregorio I en el siglo
VI, quien identificó a María Magdalena como una mujer pecadora que unge los pies de
Jesús.
Esta
confusión ha persistido a lo largo del tiempo, proyectando una visión negativa
sobre su carácter.
Sin
embargo, estudios recientes sugieren que María Magdalena era más bien una líder
entre las mujeres que seguían a Jesús.
Algunas
tradiciones cristianas incluso le atribuyen un papel importante como apóstol o
líder de la comunidad cristiana primitiva.
En
textos apócrifos, como el “Evangelio de María”, se le presenta como una figura
sabia y espiritual, capaz de interpretar enseñanzas profundas de Jesús.
María
Magdalena es una figura multifacética cuya vida ha sido objeto de
interpretación durante siglos.
Desde
ser vista como una pecadora redimida, hasta convertirse en símbolo del liderazgo
en el cristianismo primitivo
Su
legado continúa siendo relevante hoy en día.
A
medida que exploramos su historia desde diferentes ángulos —teológicos,
históricos y culturales— podemos apreciar mejor la profundidad y complejidad de
esta mujer extraordinaria.
María
Magdalena es una de las figuras más fascinantes del cristianismo, cuya figura
ha sido acrecentada por su rol en los textos apócrifos y obras no reconocidas
por la iglesia.
Estos
escritos ofrecen una perspectiva diferente sobre su vida y enseñanzas, revelando
aspectos de su carácter y su relación con Jesús que han sido olvidados, o ignorados
a lo largo de la historia.
A
través de estos documentos, se puede vislumbrar a una María Magdalena que
trasciende el estereotipo de pecadora redimida, presentándose como una líder
espiritual y una figura central en el desarrollo del cristianismo primitivo.
Los
textos apócrifos son escritos que no fueron incluidos en el canon del Nuevo Testamento
por diversas razones, ya sea por cuestiones doctrinales, o de autenticidad.
Entre
estos textos, varios se centran en la figura de María Magdalena.
Uno de
los más destacados es el “Evangelio de María”, un texto del siglo II que
presenta a María como una discípula privilegiada de Jesús.
En
este evangelio, se describe cómo Jesús le confiere enseñanzas secretas y
profundas, lo que resalta su papel como portadora de conocimiento espiritual.
En
el “Evangelio de María”, se narra un diálogo entre María y los demás
discípulos, donde ella comparte las visiones que ha recibido.
Este
texto no solo subraya su cercanía con Jesús, sino que también muestra cómo sus enseñanzas
se enfrentan con las dudas e inseguridades de los otros discípulos, especialmente
Pedro.
Aquí,
María es presentada como una guía espiritual capaz de interpretar las
enseñanzas del Maestro.
Otro
texto relevante es el “Evangelio de Felipe”, también del siglo II.
Este
escrito incluye pasajes que sugieren una relación especial entre María
Magdalena y Jesús.
En este
evangelio se menciona que Jesús amaba a María más que a los otros discípulos,
lo cual ha llevado a especulaciones sobre la naturaleza de su vínculo.
La
interpretación de esta relación varía entre estudiosos; pues mientras algunos
ven en ella un simbolismo del amor divino, otros sugieren una conexión más
personal y humana.
El “Evangelio
de Felipe” también aborda temas como la gnosis —el conocimiento espiritual secreto—
y presenta a María como alguien que posee un entendimiento profundo.
Además
del “Evangelio de María” y el “Evangelio de Felipe”, existen otros escritos apócrifos
donde aparece María Magdalena.
Por
ejemplo, el “Pistis Sophia” es un texto gnóstico que menciona a María como una mujer
sabia y mística.
En
este documento, ella juega un papel activo en el diálogo teológico y es
representada como alguien que busca entender las verdades más profundas sobre Dios
y la creación.
Estos
textos muestran a María Magdalena no sólo como seguidora o testigo de Jesús,
sino como una pensadora activa que busca respuestas a preguntas espirituales complejas.
La
redescubierta figura de María Magdalena en los textos apócrifos, tiene
importantes implicaciones para nuestra comprensión del cristianismo primitivo.
Y, siguiendo mi costumbre, concluyo esta Reflexión
Heteróclita” con una nueva pieza musical, que en esta ocasión es el “Concierto
Weber para Oboe (Op.75)” de Telemann, interpretado por Sergio
Azzolini.
Ilustra
esta Reflexión una composición fotográfica en la que aparece Azaña, en su lado
izquierdo, y en la de la derecha, junto al social/comunista Indalecio Prieto,
aparece un personaje desconocido, que es idéntico a Sánchez, y cuya presencia
sólo puede explicarse de modo esotérico, pensando que se trata del espíritu
diabólico de Sánchez visitando a sus ídolos republicanos.
La
figura de Azaña es una figura muy controvertida.
Desde
su intervención en la política de la II República adquirió fama de demócrata y
liberal, pero no dudó en ser uno de los promotores del asesino, revolucionario
y bolchevique Frente Popular, y no se conoce acción suya que tuviese por
objetivo parar la brutalidad de la represión republicana sobre la derecha y los
religiosos.
Ya
al poco de iniciarse la contienda, el general Emilio Mola se refirió a Azaña
como un monstruo de compleja constitución psicológica, que había alentado la
catástrofe de la Guerra.
Y en
los años siguientes fueron frecuentes las apelaciones a su espíritu
intolerante, su soberbia y resentimiento y sus políticas sectarias para
explicar las causas de la guerra.
Para
muchos Azaña representaba el enemigo existencial de la verdadera España.
Por
eso, puede entenderse, aún en la década de los 90 del siglo pasado, la sorpresa
—si no indignación— que alcanzó a algunos sectores de la derecha española
cuando supieron de la admiración que José María Aznar decía sentir por el
expresidente de la II República.
Aznar
elogió en diversas ocasiones a un Azaña del que resaltaba su nobleza y altura
de Miras.
En 1997,
siendo presidente del Gobierno, Aznar tuvo ocasión de recordar al político alcalaíno en
un acto oficial, subrayando su nobleza y su altura de miras y juzgándolo como un
político extraordinariamente bien dotado para el análisis y bien pertrechado de
ideales.
El
propio Sánchez ha recurrido —en una asociación a priori más natural— a la
figura que la izquierda considera, sin duda, la más relevante de la II
República española.
La
repetida apelación de la derecha al legado de Manuel Azaña fue considerada por
el historiador Javier Tusell como un intento de los sectores más liberales de
la derecha de buscar en Azaña un patrocinador intelectual de prestigio en el
tiempo pasado.
En
su figura se apreciaba y se sigue ponderando un patriotismo españolista, un
pensamiento laico y una voluntad modernizadora que constituyen un conjunto de
rasgos con los que esa derecha quería identificarse.
Lo
cierto es que una personalidad tan compleja como la de Azaña y sometida a las turbulencias
de la época más convulsa de la historia contemporánea de España
arroja una amplia variedad de lecciones y mensajes que —sometidos en mayor o
menor medida a una inevitable
descontextualización— pueden venir en apoyo de las ideas políticas de unos y
otros.
Para
las izquierdas, la vinculación con el hombre que personifica la primera
experiencia democrática —aunque fallida— de la historia de España resulta más
evidente.
Azaña
fue con su acción y sus discursos, promotor de las grandes reformas de la
primera etapa republicana (militar, religiosa, agraria...), que pretendían
modernizar España mediante la eliminación de los privilegios de determinados
sectores y la construcción de una sociedad más igualitaria, una España nueva,
un Estado liberal que permita por primera vez a los españoles vivir según su
gusto, como expresaría él.
Sánchez
también podría ver en él el ejemplo de un líder político que no dudó en tender puentes
con las izquierdas más radicales, impulsando el Frente Popular de 1936, de carácter
bolchevique y revolucionario —como demuestran las manifestaciones del socialista
Lago Caballero repudiando la democracia— así como con los movimientos nacionalistas,
denunciando el patriotismo que no ofrece soluciones, y promoviendo los primeros
Estatutos de autonomía de Cataluña y País Vasco.
Azaña
no dudó en criticar las desatinadas ambiciones catalanistas, o el carácter antidemocrático,
demagógico y autoritario de algunos sectores del nacionalismo catalán, ni en
negar la condición de Estado a Cataluña.
Azaña
siempre hizo gala de un notable patriotismo, expresado en su frase os permito, tolero,
admito que no os importe la República; pero !que no os importe España! [...]
Eso no puede ser, pronunciada en Valencia en enero de 1937.
Sin
embargo, supongo que Aznar se habrá sentido decepcionado personalmente con las revelaciones
de los últimos años, con los estudios que han demostrado que Azaña mintió en
sus memorias; que mintió como todos. Lo que pasa es que en Azaña, que escribía
tan maravillosamente bien, esas mentiras son aún más odiosas.
Estos
días he recordado una frase, ya olvidada, de Sánchez: «Sobra el Ministerio de
Defensa».
Diez
años después de pronunciarla, y seis después de hacerse con el poder denunciando
la corrupción (ja, js,ja ja), hay que echar el exabrupto al saco de frasecitas
demagógicas con el que carga desde siempre.
Creciendo
y creciendo, el saco lo ha absorbido físicamente.
De
tal modo que hoy Sánchez es ese saco de mentiras y ninguna otra cosa.
Su
aspecto hoy es el de un cínico que ha asumido como prioridad la destrucción de
España.
Algo
similar confesó Azaña a finales de 1930 con su «empresa de demoliciones», su
denuncia de la enfermedad «heredo-histórica» de nuestra Nación, su insistencia
en señalar como enemigos principales a la Iglesia y a la Monarquía, que se
tradujeron en un republicanismo radical y excluyente y un anticristianismo que
desembocó en una terrible persecución religiosa, sin que se conozca acción alguna para parar la violencia represiva desatada conntra la Iglesia.
Es más, en sus memorias Azaña afirma
"Todos los conventos de España n o valen la vida de un republicano"
Como Azaña era hombre culto
nada parece unirle a Sánchez. Sin embargo son comunes a ambos su mala fe, su
resentimiento, sus mentiras y su disposición a pactar con cualquiera de las
extrema izquierda, por despreciable que fuere, con tal de impulsar sus
deletéreos planes.
Azaña fue muy pronto
ministro de la Guerra, y su reforma no iba desencaminada. Sánchez quiere borrar
el departamento.
Azaña
defendió el Estatuto catalán con un largo y persuasiva discurso en el Congreso —del
que más tarde se arrepentiría—.
Sánchez
es un profundo inculto, ignorante de la distribución del poder tanto en lo
funcional como en lo territorial..
No
sabiendo eliminar el Ministerio de Defensa, como quería, Sánchez ha optado por
una idea pésima: ideologizar a los uniformados cada vez que escoge portavoz con
motivo de una tragedia.
Sea
en la pandemia persiguiendo críticas al gobierno, sea en las inundaciones mintiendo
a la cara a los españoles.
Del
mismo modo, no puede hacer que su bastardo cálculo político en plena tragedia
no haya sucedido.
Pero
si puede azuzar a su jauría mediática, rehala cuya manutención y cuya hambre él
administra.
Y
ahora que el sanchismo nada respeta, insta a los suyos a acusar de desinformación
a quien se atreva a desafiarlo.
España
no se la cargará porque se lo impedirá la Sociedad Civil —nadie lo dude—pero la
libertad de los ciudadanos y las libertades de expresión e información las está
destrozado.
La
única prensa libre que queda es la que no necesita arrodillarse para pagar las
nóminas.
Use
el lector este baremo cuando le vengan con la martingala de los pseudo/medios.
La
concatenación de tropelías, trolas y chanchullos del sanchismo ha provocado que
se rebaje la capacidad del público de escandalizarse.
Hemos
asistido a tantas acciones inimaginables que una más…
Los
españoles se han ido acostumbrando a una frase corrosiva moralmente: «Da igual,
al final nunca pasa nada…».
Zapatero
primero, y Sánchez llevándolo al paroxismo, tomaron una decisión execrable, que
increíblemente les ha funcionado: reabrir las heridas de la Guerra Civil y
reinstaurar un clima de confrontación ideológica que — salvando la violencia—
revive el de hace ochenta años.
El
«No pasarán» que vociferaba con histeria la Pasionaria, se repite ahora través
de las terminales políticas y televisivas de la izquierda.
El
mensaje del nuevo Frente Popular es tan burdo como claro: «La derecha no puede
volver a gobernar jamás en España».
Parte
de la población se cala las orejeras maniqueas y lo acata.
Hay
que parar a la derecha «como sea».
Ante
cualquier evidencia sobre la corrupción del PSOE, del Gobierno o del entorno
del presidente y la Famiglia, Sánchez tiene una respuesta de
manual: no hay nada, estamos ante una cacería de la derecha judicial,
mediática y política, que no acepta la mayoría democrática progresista. Asunto
zanjado, y a seguir impostando que gobierna.
El
poder es para Sánchez lo que más le importa del mundo.
Pero
ahora además es su último escudo.
Tiene
que aferrarse al cargo a todo precio, porque si la democracia funciona sin cortapisas
del Ejecutivo, hay mucha tropa del PSOE que va a disfrutar las hospederías del
Estado.
Nos despedimos con la frase
cómica del año: «En el Gobierno nos enteramos por la prensa» —el ministro
Torres sobre la filtración de los datos privados del novio de Ayuso—.
Nunca
debemos infravalorar la capacidad de este Ejecutivo para tomarnos por imbéciles.
Y
como siempre, terminaré esta ”Reflexión Heteróclita” con una nueva pieza
musical, de la Ópera Macbeth: el "Sparve il sol!" del Coro de los
Asesesinos.