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viernes, 28 de febrero de 2025

EL PROBLEMA DEL AGUA

 



Es una paradoja que nuestro planeta sea un 70 por ciento agua, paro sólo un 2,5  potable, lo que hace que alrededor de 2000 millones de personas en todo el mundo no tengan acceso a servicios de agua potable gestionados de manera segura.

3600 millones no cuentan con servicios de saneamiento seguros y 2300 millones carecen de suministro para sus necesidades básicas.

El agua es un recurso vital para la supervivencia humana y el desarrollo sostenible.

La escasez de agua es uno de los problemas más apremiantes que enfrenta la humanidad hoy en día.

Esta situación se agrava por factores como el crecimiento poblacional, la urbanización y el cambio climático, que afectan la disponibilidad y calidad del agua.

En muchas regiones, especialmente en África y Asia, las sequías prolongadas han llevado a crisis humanitarias, donde las comunidades luchan por acceder al agua potable.

La escasez de agua no solo afecta a las personas directamente, sino que también impacta la producción agrícola.

La agricultura es uno de los mayores consumidores de agua dulce y, cuando las fuentes de agua son limitadas, la producción alimentaria se ve amenazada.

Esto puede llevar a un aumento en los precios de los alimentos y a una mayor inseguridad alimentaria.

La contaminación del agua es otro problema  crítico que afecta tanto a las fuentes de agua dulce como a los ecosistemas acuáticos.

Los desechos industriales, los productos químicos agrícolas, los residuos plásticos y las aguas residuales mal gestionadas son algunas de las principales fuentes de contaminación.

Esta situación no solo pone en peligro la vida acuática, sino que también tiene graves consecuencias para la salud humana.

La contaminación del agua puede provocar enfermedades transmitidas por el agua, como el cólera y la diarrea, que son responsables de millones de muertes cada año, especialmente entre niños menores de cinco años.

Además, el acceso limitado a agua limpia obliga a muchas comunidades a recurrir a fuentes contaminadas, perpetuando un ciclo de

pobreza y enfermedad.

La gestión ineficiente del recurso hídrico es un problema recurrente que contribuye significativamente a la crisis del agua.

En muchos países, las infraestructuras para almacenar y distribuir el agua son obsoletas o insuficientes.

Esto resulta en grandes pérdidas  por fugas y una distribución desigual del recurso.

Además, la falta de políticas integrales sobre el uso sostenible del agua puede llevar a una explotación excesiva de acuíferos y ríos.  

La sobreexplotación afecta no solo al suministro hídrico disponible sino también al equilibrio ecológico necesario para mantener los ecosistemas saludables.

A medida que la escasez de agua se convierte en una realidad cada vez más común, también aumentan los conflictos por este recurso vital.

Las tensiones entre países o comunidades pueden intensificarse cuando compiten por acceso a ríos o acuíferos compartidos.

Estos conflictos pueden tomar diversas formas: desde disputas diplomáticas hasta enfrentamientos violentos.

La modernización y expansión de infraestructuras hídricas son cruciales para garantizar un suministro adecuado y limpio.

Fomentar una cultura de conservación del

agua mediante campañas educativas puede

ayudar a reducir el desperdicio.

La investigación en tecnologías para purificar aguas residuales o desalinizar agua marina puede ofrecer nuevas fuentes potenciales para satisfacer la demanda creciente.

Lo mismo ocurriría con el desarrollo de técnicas de conservación de agua potable.

Para ello es fundamental promover acuerdos entre países sobre recursos hídricos compartidos.

Para prevenir conflictos y asegurar una gestión equitativa, los problemas relacionados con el agua al ser complejos e interconectados, afectando diversos aspectos sociales, económicos y ambientales a nivel mundial.

Abordar esta crisis requiere un compromiso conjunto entre gobiernos, organizaciones internacionales y comunidades locales para implementar soluciones sostenibles que garanticen un acceso equitativo al agua limpia para todos.

Y como siempre concluyo eta “Reflexión Heteróclita” con una nueva pieza musical, hoy “Domingo de lluvia” de Jorge Cafrune.



 

©JESUS FERNÁNDEZ-MIRANDA Y LOZANA

miércoles, 26 de febrero de 2025

EL ESTADO DEL BIENESTAR

 



      El Estado del Bienestar es una conquista social que tiene diversas interpretaciones.

      No se trata, como nos dijo en su día Benito Pérez Galdós

“Todos los españoles adquirimos con el nacimiento el derecho a que el Estado nos mantenga, o por lo menos nos dé para ayuda de un cocido”.

    “Estado de Bienestar” es un concepto político que adoptaron algunas formas de gobierno en las que el rol del Estado consiste en proveer equidad a los ciudadanos al satisfacer las necesidades básicas, promover la igualdad de oportunidades y la distribución equitativa de la riqueza.

El origen del Estado de bienestar se dio en los países desarrollados de Europa Occidental, especialmente, en Alemania:

Se destacó en su implantación la figura de Otto Von Bismarck que propuso la modalidad del seguro social. Así surgió un tipo de política popular que cubría el seguro por enfermedad y la jubilación.

El economista británico John Keynes presentó el concepto del “Estado de Bienestar” en 1929, en contraposición al Estado liberal que estaba en decadencia.

La teoría económica de Keynes sostuvo que la intervención del gobierno podía estabilizar la economía incrementando los niveles de empleo y de producción, mediante el aumento del gasto público.

El “Estado de Bienestar” se desarrolló así con la influencia keynesiana y se pasó de una seguridad social y económica para algunos, a una seguridad social para todos los ciudadanos.

En sus orígenes, resultó un concepto aceptado tanto por la ideología política de izquierda como de derecha.

De ahí la complejidad de su desarrollo ideológico.

Existen cuatro modelos de “Estado de Bienestar” que se implementaron en Europa Occidental y que se diferenciaron por el nivel de protección social que promovían:

· El continental

Modelo en el que la mayor proporción del gasto público se destinó a las pensiones. Los sindicatos agruparon a un número reducido de afiliados, sin embargo, su opinión tuvo peso en las negociaciones colectivas. Se aplicó en países como Alemania, Austria, Francia , Bélgica, Holanda y Luxemburgo.

·  El nórdico

Fue el modelo socialdemócrata de mayor alcance en protección social y con el nivel de acceso más generalizado a las prestaciones sociales, alcanzando altos estándares de calidad. Se aplicó en países como Dinamarca, Noruega, Suecia, Islandia y Finlandia.

·  El liberal anglosajón

Fue un modelo de accionar limitado con menores medidas preventivas y poca relevancia a las ayudas sociales, con un sistema de subsidios de difícil alcance para la población. Se aplicó en el Rino Unido y en Irlanda.

·  El mediterráneo

Fue un modelo de intervención parcial del Estado, que implicó un menor gasto público y una baja en la cobertura de pensiones y de asistencia social. Los sindicatos tuvieron gran presencia en los acuerdos y las negociaciones. Se aplicó en países como España, Grecia, Italia y Portugal.

En todos los casos el “Estado de Bienestar” se basa en cuatro pilares que lo identifican, más allá del modelo o nivel de desarrollo alcanzado:

· El acceso a la salud. Consiste en un sistema universal de salud de fácil acceso (a veces resulta gratuito para quien no pueda pagarlo).

·  La seguridad social. Consiste en las pensiones contributivas de jubilación, viudedad, orfandad o situaciones de incapacidad.

·         El acceso a la educación. Al igual que el acceso a la salud, se basó en un carácter universal y, además, obligatorio hasta determinado nivel de instrucción.

· Los servicios sociales. Consiste en servicios públicos que brindan asistencia o ayuda a los ciudadanos que, a pesar del accionar del sistema del Estado, no tuvieron acceso a la salud, sanidad o educación.

Sin embargo, hoy en día existen críticas importantes en relación con este sistema de “Estado de Bienestar”, no en cuanto a sus fines específicos, sino en cuanto a su gestión por los poderes públicos.

Efectivamente, se dice que la gestión del “Estado de Bienestar” provoca distorsiones económicas importantes, desviaciones y descontrol de fondos aplicados, y uso partidista y electoralista del modelo.

Así, en primer lugar, su financiación requiere más recaudación impositiva, que provoca mayor presión fiscal sobre los ciudadanos, empobreciéndoles, cuando lo que se pretende es mejorar el nivel de vida de los mismos, lo que no deja de ser una contradicción —in verbis suis— en sus propios términos.

En segundo lugar, los fondos que se aplican a la consecución de sus objetivos, están, generalmente, cuajados de descontrol y desviaciones, que, en la práctica implica ineficacia, corrupción e incumplimiento de los objetivos previstos.

Finalmente, es muy frecuente que el poder establecido utilice los fondos destinados al “Estado de Bienestar” en finalidades espurias, de marcado carácter partidista o electoralista, financiando ilegalmente a su propio partido o usando los fondos para subvencionar instituciones o individuos de la Sociedad Civil, con pura finalidad de mantenerse en el poder a través de esas prácticas corruptas.

    Y para concluir esta “Reflexión Heteróclita” os traigo hoy una nueva pieza musical. Concierto en Fa para cuatro trompas, C. H. Hübler. Banda Sinfónica del CSMA


©2025 JESÚS FERNANDEZ-MIRANDA Y LOZANA

lunes, 24 de febrero de 2025

LOS LIBROS

 



Escribir es intentar descubrir lo que escribiríamos si escribiésemos.

 Así lo expresa Marguerite Duras, pasando del infinitivo al condicional y luego al subjuntivo, como si sintiese el suelo resquebrajarse bajo sus pies.

 Cuando hemos recorrido bibliotecas, cuando los cuadernos revientan de notas enfebrecidas, cuando ya no se me ocurren pretextos razonables, ni siquiera insensatos, para seguir esperando, retrasamos días durante los cuales entiendes en qué consiste ser cobarde. Sencillamente.

 Aquí y ahora, los libros son tan comunes, tan desprovistos del aura de novedad tecnológica, que abundan los profetas de su desaparición.

 Cada cierto tiempo podemos leer,  con desconsuelo, artículos periodísticos que vaticinan la extinción de los libros, que serán sustituidos por dispositivos electrónicos y derrotados frente a las inmensas posibilidades de ocio.

 Los más agoreros, pretenden que estamos al borde de un fin de época, de un verdadero apocalipsis de librerías, que echarán el cierre y junto a las bibliotecas, quedarán deshabitadas.

 No lo creo.

 Los libros tradicionales en papel son insustituibles.

 ¿O acaso alguien se arriesgaría a quedarse sin batería y sin posibilidad de recarga de un artilugio electrónico de lectura, ─por ejemplo en el campo─, en mitad de una lectura?

 Cada opción de lectura tiene su hueco, y hay que saber aprovecharlo.

 En cualquier caso, e independientemente de la calidad de sus contenidos, los libros que más me gustan son los libros encuadernados. cuyas cubiertas en cuero, papel o telas de distintos colores, y con distintos modelos de encuadernación, con sus hierros, que así se llaman los grabados dorados que normalmente ocupan sus lomos, confieren al libro la dignidad que le corresponde y protegen su contenido.

 Así, una biblioteca de libros encuadernados te está diciendo, nada más verla

 

“Mírame, mira el contenido de gran calidad que atesoro.”

 

      En la práctica, cualquier libro, con independencia de su formato o apariencia, no deja de ser el compendio o recopilación de una historia, una investigación o un pensamiento de su autor.

Y en ello encuentra su verdadero valor.

No cabe, aquí y ahora, clasificar todos los tipos de contenidos posibles, pero todos   tienen interés para sus lectores, ya sea por su deseo de iniciarse en determinada materia, por ocio, por aprendizaje o investigación, o por el deseo de formación de una cultura propia.

 La lectura, de otra parte, no es sino un hábito formado a lo largo de los años.

 Desde muy niño me gustó leer y lo hacía con los típicos libros de infancia y juventud cono las aventuras de los cinco de Enid Blyton.

Ante este hecho, y a la edad de doce o trece años, mi padre se me acercó un día con un libro en la mano y me dijo:

 “A ver su eres capaz de leer y entender este libro”

       Y me dio el libro “Ordo Amoris” de Marx Scheler.

       Al principio su lectura me resultó muy ardua, de modo que tuve que leerlo por segunda vez para que llegase a interesarme y comprenderlo,

       Tras comentarlo con mi padre me dijo:

 “Muy bien, léetelo otra vez y cuando termines te daré otro”

       En esta tercera ocasión lo leí ya con menos dificultad, llegando incluso a interesarme y disfrutarlo y cuando se lo devolví me dio otro, e esta ocasión “La aceptación de si mismo” de Romano Guardini.

      El proceso fue similar, aunque en esta ocasión me bastaron dos lecturas del mismo para entenderlo y disfrutarlo.

       El proceso se fue repitiendo durante años con innumerables obras, cada vez más complejas centrados en filosofía e incluso teología, lo que fu conformando una cultura de la que hoy disfruto.

       Como anécdota recordaré siempre como al final de ese proceso, a partir del cual comencé a ser autónomo en la elección de mis lecturas, me entrego, como últimas lecturas de su elección, las obras de Marx y Hegel, autore de las obras fundamento del comunismo, y cuando le pregunté porque eran los últimos libros que iba a entregarme, me dijo:

 “Porque quería que estuvieses bien formado antes de leer los libros de moda entre la juventud revolucionaria ideológicamente manipulada”


      Y para finalizar esta “Reflexión Heteróclita” hoy os traigo una nueva pieza musical que he elegido por su belleza, pues nada tiene que ver con los libros o la lectura. Se trata del segundo movimiento —Adagio— del “Concierto para Clarinete” de Mozart

 




©2025 JESÚS FERNÁNDEZ-MIRANDA Y LOZANA

viernes, 21 de febrero de 2025

MARIA MAGDALENA

 

Hace poco, varios expertos han afirmado que han identificado la imagen de María Magdalena en la escena del Juicio Final de la Capilla Sixtina.

María Magdalena es una de las figuras más intrigantes y complejas del Nuevo Testamento y de la tradición cristiana.

A menudo representada como una mujer pecadora, su imagen ha sido moldeada por siglos de interpretación religiosa, cultural y artística.

Sin embargo, su verdadero papel en los evangelios y su importancia en la historia del cristianismo son mucho más profundos y significativos.

María Magdalena es mencionada en los evangelios canónicos como una seguidora de Jesús.

Su nombre proviene de “Magdala”, que se cree que era una ciudad pesquera en la costa del Mar de Galilea.

Según los relatos bíblicos, lo primero que dice el Evangelio acerca de esta mujer, es que Jesús sacó de ella siete demonios (Lc 8,2), lo cual es una intervención importantísima, porque una persona poseída por siete espíritus inmundos tiene que haber sido impresionantemente de infeliz.

Sanada por Jesús, ese hecho marcó el inicio de su vida como su discípula.

Desde ese momento, se convirtió en una de las mujeres más cercanas a Jesús, acompañándolo durante su ministerio y presenciando varios de sus milagros.

El papel de María Magdalena se destaca especialmente en los relatos de la crucifixión y resurrección de Jesús.

En los cuatro evangelios, se menciona que estuvo presente durante la crucifixión, y fue una de las primeras personas en descubrir la tumba vacía tras la resurrección.

En el evangelio de Juan (20:11-18), se narra cómo María fue la primera en ver a Jesús resucitado, convirtiéndose así en la mensajera del anuncio más importante del cristianismo: la resurrección.

A pesar de su papel crucial, a lo largo de los  siglos, María Magdalena ha sido mal  interpretada y asociada erróneamente con la figura de una prostituta o mujer pecadora.

Esta imagen se consolidó especialmente por el sermón del Papa Gregorio I en el siglo VI, quien identificó a María Magdalena como una mujer pecadora que unge los pies de Jesús.

Esta confusión ha persistido a lo largo del tiempo, proyectando una visión negativa sobre su carácter.

Sin embargo, estudios recientes sugieren que María Magdalena era más bien una líder entre las mujeres que seguían a Jesús.

Algunas tradiciones cristianas incluso le atribuyen un papel importante como apóstol o líder de la comunidad cristiana primitiva.

En textos apócrifos, como el “Evangelio de María”, se le presenta como una figura sabia y espiritual, capaz de interpretar enseñanzas profundas de Jesús.

María Magdalena es una figura multifacética cuya vida ha sido objeto de interpretación durante siglos.  

Desde ser vista como una pecadora redimida, hasta convertirse en símbolo del liderazgo en el cristianismo primitivo

Su legado continúa siendo relevante hoy en día.

A medida que exploramos su historia desde diferentes ángulos —teológicos, históricos y culturales— podemos apreciar mejor la profundidad y complejidad de esta mujer extraordinaria.


María Magdalena es una de las figuras más fascinantes del cristianismo, cuya figura ha sido acrecentada por su rol en los textos apócrifos y obras no reconocidas por la iglesia.

Estos escritos ofrecen una perspectiva diferente sobre su vida y enseñanzas, revelando aspectos de su carácter y su relación con Jesús que han sido olvidados, o ignorados a lo largo de la historia.

A través de estos documentos, se puede vislumbrar a una María Magdalena que trasciende el estereotipo de pecadora redimida, presentándose como una líder espiritual y una figura central en el desarrollo del cristianismo primitivo.

Los textos apócrifos son escritos que no fueron incluidos en el canon del Nuevo Testamento por diversas razones, ya sea por cuestiones doctrinales, o de autenticidad.

Entre estos textos, varios se centran en la figura de María Magdalena.

Uno de los más destacados es el “Evangelio de María”, un texto del siglo II que presenta a María como una discípula privilegiada de Jesús.

En este evangelio, se describe cómo Jesús le confiere enseñanzas secretas y profundas, lo que resalta su papel como portadora de conocimiento espiritual.

En el “Evangelio de María”, se narra un diálogo entre María y los demás discípulos, donde ella comparte las visiones que ha recibido.

Este texto no solo subraya su cercanía con Jesús, sino que también muestra cómo sus enseñanzas se enfrentan con las dudas e inseguridades de los otros discípulos, especialmente Pedro.

Aquí, María es presentada como una guía espiritual capaz de interpretar las enseñanzas del Maestro.

Otro texto relevante es el “Evangelio de Felipe”, también del siglo II.

Este escrito incluye pasajes que sugieren una relación especial entre María Magdalena y Jesús.

En este evangelio se menciona que Jesús amaba a María más que a los otros discípulos, lo cual ha llevado a especulaciones sobre la naturaleza de su vínculo.

La interpretación de esta relación varía entre estudiosos; pues mientras algunos ven en ella un simbolismo del amor divino, otros sugieren una conexión más personal y humana.

El “Evangelio de Felipe” también aborda temas como la gnosis —el conocimiento espiritual secreto— y presenta a María como alguien que posee un entendimiento profundo.

Además del “Evangelio de María” y el “Evangelio de Felipe”, existen otros escritos apócrifos donde aparece María Magdalena.

Por ejemplo, el “Pistis Sophia” es un texto gnóstico que menciona a María como una mujer sabia y mística.

En este documento, ella juega un papel activo en el diálogo teológico y es representada como alguien que busca entender las verdades más profundas sobre Dios y la creación.

Estos textos muestran a María Magdalena no sólo como seguidora o testigo de Jesús, sino como una pensadora activa que busca respuestas a preguntas espirituales complejas.

La redescubierta figura de María Magdalena en los textos apócrifos, tiene importantes implicaciones para nuestra comprensión del cristianismo primitivo.

Y, siguiendo mi costumbre, concluyo esta Reflexión Heteróclita” con una nueva pieza musical, que en esta ocasión es el “Concierto Weber para Oboe (Op.75)” de Telemann, interpretado por  Sergio Azzolini.

 



©2025 JESÚS FERNÁNDEZ-MIRANDA Y LOZANA

AZNAR, SÁNCHEZ Y AZAÑA

 

 Ilustra esta Reflexión una composición fotográfica en la que aparece Azaña, en su lado izquierdo, y en la de la derecha, junto al social/comunista Indalecio Prieto, aparece un personaje desconocido, que es idéntico a Sánchez, y cuya presencia sólo puede explicarse de modo esotérico, pensando que se trata del espíritu diabólico de Sánchez visitando a sus ídolos republicanos.

La figura de Azaña es una figura muy controvertida.

Desde su intervención en la política de la II República adquirió fama de demócrata y liberal, pero no dudó en ser uno de los promotores del asesino, revolucionario y bolchevique Frente Popular, y no se conoce acción suya que tuviese por objetivo parar la brutalidad de la represión republicana sobre la derecha y los religiosos.

Ya al poco de iniciarse la contienda, el general Emilio Mola se refirió a Azaña como un monstruo de compleja constitución psicológica, que había alentado la catástrofe de la Guerra.

Y en los años siguientes fueron frecuentes las apelaciones a su espíritu intolerante, su soberbia y resentimiento y sus políticas sectarias para explicar las causas de la guerra.

Para muchos Azaña representaba el enemigo existencial de la verdadera España.

Por eso, puede entenderse, aún en la década de los 90 del siglo pasado, la sorpresa —si no indignación— que alcanzó a algunos sectores de la derecha española cuando supieron de la admiración que José María Aznar decía sentir por el expresidente de la II República.

Aznar elogió en diversas ocasiones a un Azaña del que resaltaba su nobleza y altura de Miras.

En 1997, siendo presidente del Gobierno, Aznar tuvo ocasión de recordar al político alcalaíno en un acto oficial, subrayando su nobleza y su altura de miras y juzgándolo como un político extraordinariamente bien dotado para el análisis y bien pertrechado de ideales.

El propio Sánchez ha recurrido —en una asociación a priori más natural— a la figura que la izquierda considera, sin duda, la más relevante de la II República española.

La repetida apelación de la derecha al legado de Manuel Azaña fue considerada por el historiador Javier Tusell como un intento de los sectores más liberales de la derecha de buscar en Azaña un patrocinador intelectual de prestigio en el tiempo pasado.

En su figura se apreciaba y se sigue ponderando un patriotismo españolista, un pensamiento laico y una voluntad modernizadora que constituyen un conjunto de rasgos con los que esa derecha quería identificarse.

Lo cierto es que una personalidad tan compleja como la de Azaña y sometida a las turbulencias de la época más convulsa de la historia contemporánea de España arroja una amplia variedad de lecciones y mensajes que —sometidos en mayor o menor medida a una inevitable descontextualización— pueden venir en apoyo de las ideas políticas de unos y otros.

Para las izquierdas, la vinculación con el hombre que personifica la primera experiencia democrática —aunque fallida— de la historia de España resulta más evidente.

Azaña fue con su acción y sus discursos, promotor de las grandes reformas de la primera etapa republicana (militar, religiosa, agraria...), que pretendían modernizar España mediante la eliminación de los privilegios de determinados sectores y la construcción de una sociedad más igualitaria, una España nueva, un Estado liberal que permita por primera vez a los españoles vivir según su gusto, como expresaría él.

Sánchez también podría ver en él el ejemplo de un líder político que no dudó en tender puentes con las izquierdas más radicales, impulsando el Frente Popular de 1936, de carácter bolchevique y revolucionario —como demuestran las manifestaciones del socialista Lago Caballero repudiando la democracia— así como con los movimientos nacionalistas, denunciando el patriotismo que no ofrece soluciones, y promoviendo los primeros Estatutos de autonomía de Cataluña y País Vasco.

Azaña no dudó en criticar las desatinadas ambiciones catalanistas, o el carácter antidemocrático, demagógico y autoritario de algunos sectores del nacionalismo catalán, ni en negar la condición de Estado a Cataluña.

Azaña siempre hizo gala de un notable patriotismo, expresado en su frase os permito, tolero, admito que no os importe la República; pero !que no os importe España! [...] Eso no puede ser, pronunciada en Valencia en enero de 1937.

Sin embargo, supongo que Aznar se habrá sentido decepcionado personalmente con las revelaciones de los últimos años, con los estudios que han demostrado que Azaña mintió en sus memorias; que mintió como todos. Lo que pasa es que en Azaña, que escribía tan maravillosamente bien, esas mentiras son aún más odiosas.

Estos días he recordado una frase, ya olvidada, de Sánchez: «Sobra el Ministerio de Defensa».

Diez años después de pronunciarla, y seis después de hacerse con el poder denunciando la corrupción (ja, js,ja ja), hay que echar el exabrupto al saco de frasecitas demagógicas con el que carga desde siempre.

Creciendo y creciendo, el saco lo ha absorbido físicamente.

De tal modo que hoy Sánchez es ese saco de mentiras y ninguna otra cosa.

Su aspecto hoy es el de un cínico que ha asumido como prioridad la destrucción de España.

Algo similar confesó Azaña a finales de 1930 con su «empresa de demoliciones», su denuncia de la enfermedad «heredo-histórica» de nuestra Nación, su insistencia en señalar como enemigos principales a la Iglesia y a la Monarquía, que se tradujeron en un republicanismo radical y excluyente y un anticristianismo que desembocó en una terrible persecución religiosa, sin que se conozca acción alguna para parar la violencia represiva desatada conntra la Iglesia.

Es más, en sus memorias Azaña afirma

"Todos los conventos de España n o valen la vida de un republicano"

    Como Azaña era hombre culto nada parece unirle a Sánchez. Sin embargo son comunes a ambos su mala fe, su resentimiento, sus mentiras y su disposición a pactar con cualquiera de las extrema izquierda, por despreciable que fuere, con tal de impulsar sus deletéreos planes.

    Azaña fue muy pronto ministro de la Guerra, y su reforma no iba desencaminada. Sánchez quiere borrar el departamento.

Azaña defendió el Estatuto catalán con un largo y persuasiva discurso en el Congreso —del que más tarde se arrepentiría—.

Sánchez es un profundo inculto, ignorante de la distribución del poder tanto en lo funcional como en lo territorial..

No sabiendo eliminar el Ministerio de Defensa, como quería, Sánchez ha optado por una idea pésima: ideologizar a los uniformados cada vez que escoge portavoz con motivo de una tragedia.

Sea en la pandemia persiguiendo críticas al gobierno, sea en las inundaciones mintiendo a la cara a los españoles.

Del mismo modo, no puede hacer que su bastardo cálculo político en plena tragedia no haya sucedido.

Pero si puede azuzar a su jauría mediática, rehala cuya manutención y cuya hambre él administra.

Y ahora que el sanchismo nada respeta, insta a los suyos a acusar de desinformación a quien se atreva a desafiarlo.

España no se la cargará porque se lo impedirá la Sociedad Civil —nadie lo dude—pero la libertad de los ciudadanos y las libertades de expresión e información las está destrozado.

La única prensa libre que queda es la que no necesita arrodillarse para pagar las nóminas.

Use el lector este baremo cuando le vengan con la martingala de los pseudo/medios.

La concatenación de tropelías, trolas y chanchullos del sanchismo ha provocado que se rebaje la capacidad del público de escandalizarse.

Hemos asistido a tantas acciones inimaginables que una más…

Los españoles se han ido acostumbrando a una frase corrosiva moralmente: «Da igual, al final nunca pasa nada…».

Zapatero primero, y Sánchez llevándolo al paroxismo, tomaron una decisión execrable, que increíblemente les ha funcionado: reabrir las heridas de la Guerra Civil y reinstaurar un clima de confrontación ideológica que — salvando la violencia— revive el de hace ochenta años.

El «No pasarán» que vociferaba con histeria la Pasionaria, se repite ahora través de las terminales políticas y televisivas de la izquierda.

El mensaje del nuevo Frente Popular es tan burdo como claro: «La derecha no puede volver a gobernar jamás en España».

Parte de la población se cala las orejeras maniqueas y lo acata.

Hay que parar a la derecha «como sea».

Ante cualquier evidencia sobre la corrupción del PSOE, del Gobierno o del entorno del presidente y la Famiglia, Sánchez tiene una respuesta de manual: no hay nada, estamos ante una cacería de la derecha judicial, mediática y política, que no acepta la mayoría democrática progresista. Asunto zanjado, y a seguir impostando que gobierna.

El poder es para Sánchez lo que más le importa del mundo.

Pero ahora además es su último escudo.

Tiene que aferrarse al cargo a todo precio, porque si la democracia funciona sin cortapisas del Ejecutivo, hay mucha tropa del PSOE que va a disfrutar las hospederías del Estado.

Nos despedimos con la frase cómica del año: «En el Gobierno nos enteramos por la prensa» —el ministro Torres sobre la filtración de los datos privados del novio de Ayuso—.

Nunca debemos infravalorar la capacidad de este Ejecutivo para tomarnos por imbéciles.

Y como siempre, terminaré esta ”Reflexión Heteróclita” con una nueva pieza musical, de la Ópera Macbeth:  el "Sparve il sol!" del Coro de los Asesesinos.

 


©2025 JESÚS FERNÁNDEZ-MIRANDA Y LOZANA