sábado, 13 de marzo de 2010

FRIO

Hace frío, un frío intenso que se clava en los huesos y las articulaciones como alfileres de hielo.

Es un frío que hipnotiza, que adormece hasta la muerte, es como el humo serpenteante de la lamparilla de aceite que ilumina la estancia.

Es como el frío que nos regaló a los mamuts hoy desenterrados del permafrost deshelado, o que acabó con los soldados del Emperador o los panzerdivisionenmänner en las estepas rusas, o con Pepíyo, el de Triana, aquel invierno terrible del 38 en las no tan lejanas estepas de Teruel.
Es frío, a secas, frío y nada más… y nada menos.

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