lunes, 22 de agosto de 2011

UNA LLAMADA A LA ALEGRIA


Analicemos la visita del Papa a Madrid con ocasión de las Jornadas Mundiales de la Juventud y las reacciones negativas que su presencia ha suscitado en diversos círculos anticatólicos.

Las más evidentes, por llamativas, han sido las de los grupúsculos antisistema, de las que es un breve ejemplo este video:


Sin embargo, estas algaradas, con ser asquerosas, son manifestaciones menores de lo que son los más graves ataques al Papa y la Iglesia, que parten del seno de los llamados “Movimientos Católicos de Base” o movimientos antijerarquía (“Redes Cristianas”,“Católicas por el derecho a decidir” “Cristianos por el Socialismo”, “Cristianos Homosexsuales”, etc…)

Estos movimientos pueden encuadrarse entre de los sujetos a los que se refirió el Papa en su discurso del pasado día 20 al manifestar:

Sí, hay muchos que, creyéndose dioses, piensan no tener necesidad de más raíces ni cimientos que ellos mismos. Desearían decidir por sí solos lo que es verdad o no, lo que es bueno o malo, lo justo o lo injusto; decidir quién es digno de vivir o puede ser sacrificado en aras de otras preferencias; dar en cada instante un paso al azar, sin rumbo fijo, dejándose llevar por el impulso de cada momento. Estas tentaciones siempre están al acecho. Es importante no sucumbir a ellas, porque, en realidad, conducen a algo tan evanescente como una existencia sin horizontes, una libertad sin Dios.
Estos sujetos actúan muy sutilmente como si fuesen verdaderos representantes críticos, desde la fé y la razón, de los males de la Iglesia, cuando, sin embargo, no son sino instrumentos de posiciones más cercanas al agnosticismo o al racionalismo más relativista y extremo.

Así, como ejemplo de lo que hablamos, podemos citar el reciente artículo “Los Pecados del Vaticano” publicado el día 19 en El País, bajo la firma de Juan Arias.

El artículo de marras comienza con dos afirmaciones lamentables:

La jerarquía católica debería pedir perdón a la humanidad por sus ofensas a la doctrina predicada por Jesús.

La Iglesia prefiere la teología de la cruz en vez de la teología de la felicidad, que era la que predicaba Jesús

A parte de la recreación literaria absurda en la que cae el autor, (ex sacerdote y teólogo) hay una cuestión que es fundamental tener en cuenta: Intenta oponer el concepto “Teología de la Cruz” con el de “Teología de la Felicidad”, cayendo en dos errores fundamentales:

En primer lugar, la expresión "teología de la cruz" fue acuñada por Lutero y con ella expresa lo más característico de su forma de hacer teología. Así, Lutero contraponía su “teología de la cruz” a lo que él llamó “teología de la gloria” —teología que se gloría en las fuerzas de la razón humana— o teología escolástica católica, con lo que desde luego no es admisible, si queremos ser intelectualmente estrictos al analizar etas JMJ, decir que la Iglesia prefiere la “Teología de la Cruz”, pues sería tanto como decir que se aceptan los postulados teológicos Luteranos.

No se puede hacer preciosismo literario a costa de conceptos teológicos que son muy serios y tienen un claro significado y que el autor adultera, con gran superficialidad, en El Pais.

En segundo lugar todas las intervenciones del Papa en las Jornadas Mundiales de la Juventud, han sido una permanente llamada a la alegría de los Jóvenes en Cristo y no a la represión en sus conductas, como pretende el mismo periodista al afirmar:

"No sé de qué se confesarán los miles de jóvenes que se arrodillarán en los confesionarios improvisados del Retiro, aunque puedo imaginármelo, ya que la Iglesia inyecta en los jóvenes católicos la obsesión por el sexo más que por la justicia o por la libertad."

Que lejos, esas fatuas presunciones, del contenido de todos los mensajes del Papa a los jóvenes, en los que, en ningún momento, se ha referido a cuestiones de índole sexual, que parece que a quien obsesionan son al propio periodista.

He aquí algunas de las palabras del Papa que SI invitan a los jóvenes a la alegría:

Nosotros, en cambio, sabemos bien que hemos sido creados libres, a imagen de Dios, precisamente para que seamos protagonistas de la búsqueda de la verdad y del bien, responsables de nuestras acciones, y no meros ejecutores ciegos, colaboradores creativos en la tarea de cultivar y embellecer la obra de la creación. Dios quiere un interlocutor responsable, alguien que pueda dialogar con Él y amarle. Por Cristo lo podemos conseguir verdaderamente y, arraigados en Él, damos alas a nuestra libertad. ¿No es este el gran motivo de nuestra alegría? ¿No es este un suelo firme para edificar la civilización del amor y de la vida, capaz de humanizar a todo hombre?

Aprovechad estos días para conocer mejor a Cristo y cercioraros de que, enraizados en Él, vuestro entusiasmo y alegría, vuestros deseos de ir a más, de llegar a lo más alto, hasta Dios, tienen siempre futuro cierto, porque la vida en plenitud ya se ha aposentado dentro de vuestro ser. Hacedla crecer con la gracia divina, generosamente y sin mediocridad, planteándoos seriamente la meta de la santidad. Y, ante nuestras flaquezas, que a veces nos abruman, contamos también con la misericordia del Señor, siempre dispuesto a darnos de nuevo la mano y que nos ofrece el perdón en el sacramento de la Penitencia.


¿Donde está la tristeza, la falta de “teología de la felicidad” a que se refiere Arias?



1 comentario:

  1. Hola Jesús,

    Mi infancia, al igual que mi adolescencia, transcurrió vinculada a colegios en los que me enseñaron a vivir la fé cristiana, no solo a ser católica.

    Hace poco, el hecho de volver a coincidir con un sacerdote (y coronel) amigo de la familia me ha hecho ser consciente, ya en la edad adulta, de la importante labor de las personas vinculadas a la Iglesia. Hoy en día, donde todo ocurre con tanta rapidez y donde todo tiene un precio, todavía quedan personas que dan a los demás su tiempo de forma gratuita. Y esta "donación" todavía tiene más sentido cuando sabes que es para hacer el bien a los demás.

    Por lo dicho en el párrafo anterior, no entiendo el motivo por el que actualmente existe tan poca tolerancia ante esta buena gente. Me resulta dificil entender el rechazo a personas que intentan luchar contra cosas tan humanas como el egoismo, la avaricia, la soberbia, etc... que hacen infeliz al hombre.

    A los jóvenes de hoy, nos falta humildad para escuchar y aprender. Creemos que lo sabemos todo y no nos damos cuenta de lo "pequeños" que somos intelectualmente para poder decidir si lo que nos dicen esas personas generosas tiene un gran sentido o, por el contrario, no lo tiene. Nos dejamos llevar por la sociedad como papeles por el viento.

    Yo estaba pasándome sin darme cuenta al lado de los "incrédulos", pero cuando humildemente escuchas, vuelves a reaccionar y a darte cuenta de que si prescindes de estos buenos consejos de esta buena gente, "el corazón" se va transformando en una piedra.

    Un abrazo.

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