miércoles, 11 de abril de 2007

¡¡¡URGENCIAS HOSPITALARIAS!!!


El domingo pasado, y como consecuencia de un leve accidente deportivo me acerqué a los servicios de urgencias traumatológicas de una clínica privada madrileña.

La verdad es que las personas que se acercaron hasta esas urgencias fueron, salvo un par de excepciones que parecían justificadas, muestra de la Sociedad hipocondríaca, blanda y poco sufrida que hemos creado, en donde cada ciudadano se considera con derecho a exigir la inmediata respuesta del sistema sanitario ante la más mínima dolencia o molestia física, llegándose al punto de exigirse el “derecho a la salud” más allá del derecho a la asistencia sanitaria.

Las personas que acudieron a aquel servicio de urgencia fueron desde unos padres muy angustiados porque la pequeña se había caído y golpeado su barbilla con una silla, sin que se hubiera hecho más que un pequeño rasguño que deseaban que le curasen, hasta un fornido hombretón al que le dolía el dedo gordo de su pie derecho desde por la mañana sin motivo aparente, pero que reclamaba la atención de algún medico que le dijera que le pasaba, pasando por distintos chichones, torceduras de tobillo o simples moratones en rodillas o frentes de niños más aturdidos por la preocupación de sus padres que por sus propios males.

El problema de la saturación de las urgencias hospitalarias en España es tal que la Comunidad de Madrid ha comenzado una campaña publicitaria tendente a concienciar a la gente contra el vicio de acudir a urgencias al más mínimo catarro o por el mínimo percance.

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