lunes, 20 de octubre de 2014

LA CRIPTA DE LOS CAPUCHINOS DE VIENA


Iglesia de los Capuchinos de Viena

Viena , Capital del antiguo Imperio Austro Húngaro, conserva su aire imperial en sus calles, sus monumentos y sus tradiciones, desde el  restaurado palacio imperial de Schönbrunn, con su picadero imperial, donde bailan los caballos lipizianos, descendientes de los caballos  de Lipitza, Eslovenia -aunque se dice que tienen sangre procedente de los cartujanos españoles- lo que da lugar a que la escuela imperial de equitación se llame “Escuela Española”; hasta la misa en la capilla privada de Palacio, en la que canta el famoso coro de los “Niños Cantores de Viena”, o el ambiente de los jardines del Belvedere.

Por todo ello la antigua capital imperial es una de esas ciudades que no deben dejar de conocerse.

Una de las cosas realmente apasionante de Viena es su respeto a la casa reinante hasta la primera guerra mundial, la casa de Habsburgo, cuyo último príncipe, entronado como tal, fue Otto de Habsburgo. 
SAIR Otto de Habsburgo
El último nieto del último emperador Austro Húngaro, Karl I, yace en la Cripta de los Capuchinos de Viena, donde reposan los restos de los miembros de la dinastía Habsburgo, que dominó Europa Central durante más de 600 años.

         El antiguo ritual de acceso a la cripta, iniciado con el entierro del Emperador Matías, esposo de la fundadora del convento, Ana del Tirol, refleja el profundo sentido cristiano de esta dinastía, pese a los oropeles y las lujosamente escenificadas liturgias palatinas y sociales que rodearon la existencia terrenal de su reinado. Es destacable que por la rama española de los Austria-Habsburgo de gran austeridad, Felipe II, que vivía con sencillez espartana, levantó una majestuosa tumba para la Casa de Austria española en el monasterio del Escorial, a diferencia de la rama austriaca,  cuya corte mantenía todas las pompa imperiales, y que prefirió en cambio un modesto panteón, las desnudas bóvedas subterráneas de un convento capuchino situado en el centro de Viena no muy lejos de su catedral.
 
Panteón de Reyes del Monasterio de El Escorial


Salvo alguna excepción de época rococó ─como es el cenotafio del emperador Carlos VI, el rival de Felipe V en la Guerra de Sucesión Española─ llama poderosamente la atención la sencillez de los féretros de bronce en que se encuentran depositados los restos de los Emperadores de Austria, como el del káiser Fernando III que aquí reproducimos:


casado con María Ana de Austria, hija de Felipe II de España y padre de Leopoldo I emperador que derrotó a los turcos a las puertas de Viena con la ayuda de la coalición mandada por Juan III Sobieski de Polonia, interesante momento histórico que dio origen al Croissant, como ya he relatado en otro Post, que podéis leer haciendo clic AQUI

Cripta Imperial de La Iglesia de los Capuchinos de Viena
Fue la esposa del emperador Matías I, Ana del Tirol, quien en 1616 legó el dinero para fundar el convento de Santa María de los Ángeles, donde se debía enterrar a ambos.

Tardaron 15 años, tras la muerte de Ana y Matías, en terminar las obras. Por fin, en la Pascua de 1633, recibió a los mismos como primeros huéspedes imperiales, que habían dejado dispuesto un sobrecogedor ceremonial.

El rito de acceso a la cripta comienza con tres golpes que el Chambelán de Palacio da en la puerta de la Iglesia.  ¿"Quién solicita entrar?" ─ pregunta un monje desde el interior─ a lo cual los acompañantes del cortejo responden enumerando la larga lista de títulos nobiliarios del difunto “Matías, emperador de Austria, Rey de Hungría, etc…”. La voz desde el interior lo rechaza: "No lo conocemos". En un segundo intento, se mencionan los logros obtenidos en vida por el difunto, pero tampoco da resultado.

La puerta al lugar de reposo para el más allá se abre sólo después de que el solicitante admita "Mi nombre es Matías y soy un simple pecador".

En ese momento la puerta se abre y los monjes capuchinos se hacen cargo de los restos del difunto, cerrando la puerta tras ellos.

El ceremonial ha perdurado desde entonces hasta nuestros días, como puede observarse en esta fotografía del entierro de Don Otto.


Doce emperadores han tenido que pasar por ese ritual de humildad antes de ser admitidos en la Cripta de los Capuchinos, donde les hacen compañía 18 emperatrices, entre ellas Margarita de Austria, la protagonista de Las Meninas, y más de 100 archiduques.

Destaquemos por otra parte que Otto de Habsburgo ha sido, como príncipe Heredero y más tarde como jefe no reinante de la Casa de Habsburgo, testigo de varios enterramientos en la Cripta de los capuchinos, empezando por la de su Tío Abuelo José Francisco I, con quien le vemos en la seguiente fotografía, a quien su padre Karl I sucedió en 1914 tras el asesinato de su tío el archiduque Francisco Fernando de Habsburgo-Lorena en Sarajevo, causa inmediata del estallido de la I Guerra Mundial. Momento en que le vemos en la segunda fotografía de este bloque acompañando a sus padres, de niño, en su funeral.


 


El enterramiento de don Otto, tan sencillo como el de todos sus antecesores, está indicado con esta inscripción


Cuya traducción es la siguiente:

Descanse en Paz en su Cripta el último Kronprinz -heredero formal- de los Emperadores Austro-Húngaros. Que Dios le tenga en su gloria.

2 comentarios:

  1. Porqué no se vé la tumba de Fernando 1 de HABSBURGO?

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    Respuestas
    1. Fernando I de Habsburgo, hermano de Carlos I de España y V Emperador del Sacro Imperio, que murió el 25 de julio de 1564 en Viena, fue enterrado en la Catedral de San Vito de Praga junto con su esposa y su hijo. Por lo tanto esa es la razón de que no esté en el Panteón de los Capuchinos.

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