jueves, 3 de junio de 2010

ESTE NO ES NI ROBESPIERRE NI FOUCHE, ES EL CALABACILLA (1)


El ministro de Justicia, Sr Caamaño, se ha superado a sí mismo y a la estulticia total del Gobierno del que forma parte.

Tal y como informa Europa Press, Caamaño ha afirmado, ante el anuncio de un recurso de inconstitucionalidad que prepara el PP frente a la Ley Aído del Aborto, que:

Lo normal es que el Tribunal lo rechace, porque las leyes son aprobadas por los representantes legítimos del pueblo

Volvemos a los “principios ultrapositivistas” del valor absoluto de las leyes.

Ya en mi post ¿NO SON HUMANOS? hacía referencia a la confrontación entre el Papa Benedicto XVI con Flores D’Arcais (2) a cuenta del carácter absoluto e inatacable que el positivismo, propio de la izquierda radical, atribuye a la Ley nacida de un Parlamento, presuponiendo que no puede haber ninguna instancia por encima de las decisiones de una mayoría —políticamente conformada en forma de Parlamento— y que concluye con esta idea:

Es un deber ineludible proteger al hombre contra la dictadura de lo coyuntural convertido en absoluto (las leyes humanas) y devolverle su dignidad, que justamente consiste en que ninguna instancia humana puede dominar sobre él, porque está abierto a la verdad misma y esa es la verdadera grandeza del hombre contra lo que pretende presentarse como la cultura "tout court"

Pero, claro, desde las posiciones maximalistas de esta “secta progresista dogmatica e intolerante de la izquierda radical que tiene secuestrada al PSOE” el positivismo y el relativismo son los “grandes principios” de la “nueva sociedad—¿neobolchevique?—, que tratan de crear e imponernos, con sus normas y sus prohibiciones, desde su minoría sociológica, que no deja de ser minoría pese al apoyo de los nazionalistas.

Hasta la revolución y la destrucción de los principios morales de la sociedad tradicional —burguesa según los bolcheviques— puede hacerse en serio, sin patochadas ni exabruptos; Se estará o no de acuerdo con el “Manifiesto Comunista”, pero no cabe duda que pese a su retórica decimonónica es un documento “serio”, no así la “gracieta” del ministro de Justicia; aunque bien visto de “gracieta” nada, pues es una manifestación “sesentayochista” de desprecio del derecho al acceso a la justicia y del más puro asamblearismo, entendido en su significado revolucionario, donde la Asamblea “es” el poder supremo del que emanan todos los demás, con desprecio del principio de separación de poderes.

Total, una nueva “bufonada” de un miembro del Gobierno.

video

  1. El Calabacilla era uno de los bufones de la Corte de Felipe III que fue retratado por Velazquez
  2. Paolo Flores d'Arcais (Cervignano del Friuli, Italia, 1944) Filósofo, periodista y editor italiano, de ideología laicista y ateo militante, cuyos ensayos se inspiran frecuentemente en el pensamiento de Albert Camus y Hannah Arendt

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