viernes, 9 de julio de 2010

VISCA ESPAÑA, VISCA PUJOL, VISCA EL BARÇA Y....GRACIAS FRANCO

El gol de Pujol —jugador del Barça de los llamados de “La Masía” pues es blaugrana desde niño, desde la cantera del Club— que nos ha dado el pase a la final del Campeonato del Mundo de Selecciones Nacionales de Futbol, nos hace recordar historias pasadas y hoy intencionadamente olvidadas que es conveniente rememorar. La historia del Futbol Club Barcelona, como la de gran parte de las instituciones de larga historia, está llena de altibajos, problemas y rocambolescas soluciones.

                                           Antiguo Campo de Les Corts del Barça
En 1965 el Barça se encontraba en una situación de absoluta bancarrota, con unas deudas de más de 230 millones de pesetas de las de entonces, ante la situación creada por el desarrollo de las obras de su nuevo campo de futbol, el “Camp Nou” y la imposibilidad de lograr la recalificación urbanística de los terrenos de su antiguo campo de “Les Corts”, que según el Plan de ordenación Urbana de Barcelona solo podría tener destino de uso deportivo o zona verde. Fue una recalificación autorizada personalmente por el General Franco la que en 1965 salvó al F.C. Barcelona de aquella situación de bancarrota.


Efectivamente, bajo el mandato de Enric Llaudet, Presidente de la entidad desde 1961 hasta 1968, se procedió a la gestión y obtención de los permisos para la recalificación de los terrenos de Les Corts, como de los terrenos en que se edificó el “Camp Nou”, pero esas complejas recalificaciones no se obtuvieron por los trámites ordinarios, sino que exigieron una decisión personal de Franco, que acordó solucionar los problemas del Barça en el Consejo de Ministros celebrado en el Pazo de Meirás el 13 de agosto de 1965, que dio lugar a la publicación en el Boletín Oficial del Estado número 228, fechado el 23 de septiembre de 1965, aparece el Decreto 2735/1965, de 14 de agosto, por el que "se aprueba el cambio de uso de una zona verde del Plan Parcial de Ordenación Urbana de la Zona Norte de la avenida del Generalísimo Franco, entre las plazas de Calvo Sotelo y del Papa Pío XII, de Barcelona". ¿Pero como se gestó la decisión de Franco?





















En la Junta directiva del Barça se encontraba entonces Juan Gich y Bech de Careda, que llegaría a ser gerente del Club, y que era íntimo amigo de Torcuato Fernandez-Miranda desde hacía años, y con quien años más tarde sería Delegado Nacional de deportes.

Juan Gich, periodista vinculado al mundo de la Cultura, mantuvo siempre una entrañable amistad con Torcuato, correspondida siempre por este, y fomentó la amistad de Torcuato con diversos empresarios e intelectuales catalanes, entre los que mantuvo grandes amigos, algunos tan destacados como Salvador Dalí o el escritor Josep Plá. Llegada la crisis del Club barcelonista en los años 60 y por influencia de sus amigos culés, Torcuato movió todas sus influencias hasta lograr que el propio Franco se implicara en la solución de los problemas del Barcelona.


Pocos meses después Torcuato sería reconocido como “Soci d’Honor” del Barça. Tampoco cabe olvidar que durante los años 70, antes de la muerte de Franco, siendo Ministro y Vicepresidente del Gobierno Torcuato y Juan Gich su Delegado Nacional de Deportes, el Estado subvencionó con 21 millones de pesetas al Barça para construir su “Palau Blaugrana” y con 22 para construir el “Palau de hielo”, en total 43 millones de pesetas de los años 70. ¡¡¡Casi nada!!! Y ahora resulta que con olvido de su propia historia el Barça, politizado, quiere ser el paradigma del catalanismo antiespañol.
¡¡¡Pero hasta donde vamos a llegar!!!

2 comentarios:

  1. Algunos pasajes de este aborto de post, provocan hilaridad, sin ir mas lejos el de "Torcuato (se entiende, Fernández Miranda) movió todas sus influencias hasta lograr que el propio Franco se implicara en la solución de los problemas del Barcelona" La poca credibilidad que tiene, la pierde. Nene, dedicate a la cría del champiñón, porque en el fondo, eres un frik. Que poca faena tienes !!!

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  2. Cuando no se conocen los acontecimientos y no se tienen argumentos, los analfabetos recurren facilmente al insulto y la descalificación, como tu haces. No me regales insultos, dame argumentos en contra de lo que yo haya escrito y podré respetarte. Mientras tanto eres tu quien queda descalificado.

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