viernes, 7 de noviembre de 2014

DAWKINS Y LA EUGENESIA


Richard Dawkins es un científico y profesor de Oxford de fama mundial, no por su labor científica, sino por ser el líder intelectual del ateísmo contemporáneo.

Es autor del libro “The god delusion”, traducido al español como “El espejismo de Dios”, y promotor de la campaña, en los autobuses de Londres, repetida después en Madrid bajo el lema: “Probablemente Dios no existe, de modo que deja de preocuparte y disfruta de la vida”, cuya crítica en relación con su militante ateísmo ya he dedicado un post en este blog que puedes leer haciendo clic AQUÍ.

Pero Dawkins, además de ateo es partidario de la eugenesia y el proabortismo más extremos.

Guiado por sus convicciones, Dawkins ha provocado, no hace mucho, una enorme polémica en relación con el tema del aborto. Un seguidor suyo le comentó que él se enfrentaría a “un auténtico dilema ético” si la pareja esperase un niño con síndrome de Down. La respuesta del autor ateo, en su cuenta de twitter, fue: “Aborta e inténtalo de nuevo. Sería inmoral traerlo al mundo, si tienes la opción de no hacerlo.”

Una madre de un niño con dicho síndrome reaccionó al comentario de Dawkins diciendo: “Yo lucharé hasta mi último aliento por la vida de mi hijo. No hay dilema”. El autor reaccionó diciendo: “En ningún momento pediré perdón por abordar una cuestión filosófica de un modo racional. Hay lugares para la emoción, pero no son este”.

Pero Dawkins, con esta actitud, no sólo defiende el aborto  ─tema sobre el que volveré en el futuro, pues se merece un nuevo post─  sino que lo que está planteando es la defensa de la eugenesia, una ideología compartida por grandes personajes del progresismo materialista de finales del XIX y comienzos del XX, y que cayó en descrédito por su aplicación entusiasta por parte de los nacional socialistas, en la Alemania de los años 30.

A juicio de Dawkins, no es ya que el aborto sea un instrumento ideal para la eugenesia, es decir, para la mejora de la raza y el deshecho de las personas imperfectas según cierto criterio. Lo que plantea es que la eugenesia es un deber moral de todos nosotros, y por eso permitir el nacimiento de un niño con síndrome de Down es, para él, “inmoral”.

Dawkins no está solo, y ha sido apoyado por una pléyade de seguidores. Pero también ha recibido fuertes críticas. La Asociación del Síndrome de Down del Reino Unido ha emitido un comunicado, en el que afirma que “las personas con síndrome de Down pueden tener, y de hecho tienen, vidas plenas y gratificantes. También hacen contribuciones valiosas a nuestra sociedad. En la Asociación del Síndrome de Down no creemos que el síndrome de Down deba ser un motivo para abortar, aunque consideramos que cada familia debe hacer su propia elección”.

En esta reflexión heteróclita voy a posicionarme entre sus críticos.

La primera gran sorpresa que presenta la eugenesia, en los términos en que es defendida por algunos pensadores contemporáneos, es que vemos su aplicación en los programas de control de nacimientos en el tercer mundo auspiciados por Naciones Unidas, mezclados con posturas sexistas feministas de corte radical e izquierdoso realmente alarmantes, sin embargo, no voy a detenerme en este aspecto, pues no quiero repetir los argumentos contrarios a la eugenesia ya publicados en este BLOG, concretamente en mi POST “Eutanasia y Eugenesia” que podeis leer pinchando AQUÍ.
Pero al ateísmo y proabortismo intolerante de Dawkins le ha llevado a manifestaciones muy peligrosas y, por ello, a ser objeto de muy duras críticas.

Su defensa de un darwinismo muy extremista y de las tesis malthusianistas más radicales, le ha llevado a proponer cosas realmente criticables.

Como ejemplo podemos citar la carta que Dawkins escribió el 19 de noviembre de 2006 al diario escocés Sunday Herald, en la que el británico sostenía que “programas eugenésicos como los de Hitler no deben ser considerados malos”. [1]

En la carta, Dawkins se muestra partidario de las tesis eugenésicas más radicales en estos términos:
“Si se pueden criar vacas de leche, caballos de carreras y perros de arreo, ¿por qué sería imposible criar hombres para la matemática, la música o el atletismo? Me pregunto si, sesenta años después de la muerte de Hitler, debiéramos aventurarnos a preguntar cuál es la diferencia moral entre criar músicos y obligar a los niños a recibir lecciones de música. O por qué es aceptable entrenar velocistas o saltadores pero no criarlos”[1]

Frente a esta radicalidad del eugenismo, ha surgido una corriente científica con gran aceptación social que es llamada neoeugenesia.

La importancia creciente que, en las sociedades desarrolladas, tiene la promoción de la calidad de vida, de la salud y de tener hijos sanos, sin depender del azar de la reproducción. Esta importancia está llevando al uso creciente de los métodos de diagnóstico prenatal en todas sus variantes y a su más que probable generalización en las próximas décadas en muchos países.

Así surge la neoeugenesia, que podríamos definir como el conjunto de métodos científico-técnicos orientados al control de la reproducción humana con una finalidad sanitaria de carácter preventivo o terapéutico, pues los avances en las técnicas de diagnóstico y manipulación genética por el desarrollo de la biología molecular, por un lado, y de la embriología, por otro, son instrumentos cada vez más poderosos, fiables y seguros que previsiblemente pondrán al alcance de los servicios sanitarios y de la ciudadanía la posibilidad de combatir más eficazmente las enfermedades hereditarias reduciendo drásticamente su transmisión a la descendencia.

El riesgo, sin embargo, se encuentra en la fácil deriva de estas técnicas hacia el eugenismo puro, en los términos defendidos por Dawkins, y no podemos olvidar que el eugenismo, como programa político de reforma de la sociedad mediante la modificación de las características genéticas socialmente deseables de los individuos, genera importantes temores y es justamente considerado peligroso desde el punto de vista social y rechazable desde el punto de vista ético, por ser atentatorio contra los derechos y la dignidad de las personas.

Una de las discusiones más interesantes y que más aportan, desde el punto de vista filosófico, a esta cuestión es la polémica entre Habarmans y Gilbert Hottois

Habermans publicó en 2001 su obra “El futuro de la naturaleza humana. ¿Hacia una eugenesia liberal?[2], un ensayo en el que criticaba la “eugenesia liberal” entendida como la manipulación genética no solo terapéutica, sino con finalidad de mejora de la vida futura del individuo, afirmando que estas técnicas conducen a la cosificación del individuo, junto con la consecuente pérdida de la dignidad humana y la rotura de la igualdad en las relaciones intersubjetivas de mutuo reconocimiento.

El filósofo alemán entiende que la manipulación genética nos conduce, inevitablemente, hacia un punto crítico en el que se debe decidir cómo queremos ser como humanos, puesto que podemos ser de otra manera diferente a como hemos sido hasta ahora: el fruto del azar y de la naturaleza nuestras decisiones se tomen en función del concepto de dignidad humana,

Hottois [3] critica a Habermas porque este parece pretender sustituir un discurso cientificista y reduccionista por otro discurso sustentado por bases metafísicas, con referencias implícitas a la moral y la religión.
Sin embargo si que debemos darle la razón a Habermans, con independencia del fundamento de sus tesis, en el reconocimiento del peligro que entraña el uso indiscriminado de la tecnociencia, con el único criterio del beneficio particular como objetivo.

 Si queremos superar esos peligros y tal y como dice la obra “Bioética, sujeto y cultura”, al analizar esta polémica:

“Para que la decisión sobre lo que queremos ser y sobre cómo queremos utilizar la tecnociencia sea una decisión libre e informada, es absolutamente necesario que el beneficio particular no sea el único criterio para el uso de la biotecnología, como que ningún discurso, materialista o esencialista, pretenda definir de antemano lo que somos.” [4]




[1] “Eugenics may not be bad”; Richard Dawkins; Sunday Herald ; Edimburg; 19 nov. 2006

[2] En el año 2001 aparecía publicada en Alemania la obra de Jürgen Habermas Die Zukunft der menschlichen Natur. Auf dem Weg zu einer liberalen Eugenik? [1].Publicada en castellano el año 2002 bajo el título El futuro de la naturaleza humana. ¿Hacia una eugenesia liberal?, editada por Paidós.

[3] Gilbert Hottois;  Dignité et diversité des hommes (Libertad y Diversidad de los Hombres); Livrairie Philosophique J. Vrin, París, 2009; Capítulo tercero: “A propos de Habermas: quel rôle pour les philosophes dans les débats bioéthiques?” – “A propósito de Habermans; ¿qué papel corresponde a los filósofos en los debates bioéticos?

[4] “Bioética, sujeto y cultura”;  Coordinados Norbert Bilbeny, N.; Editorial Horsori, Barcelona, 2011; Capítulo 3 “La eugenesia liberal, entre esencialismo y materialismo” Autor: Margarita Boladeras.

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