lunes, 18 de noviembre de 2013

"LA ROJA" MAS ROJA QUE NUNCA


 
Andan todos los progres alegres cual pajarillos revoloteadores porque, de cara al Mundial de futbol de Brasil, la equipación de la selección española es “Mas roja que nunca” y han conseguido, ya de forma definitiva, que al equipo de España se le llame “LA ROJA”, pero lo que no saben perroflautas, marxistas y demás pájaros de mal agüero que tanto se regodean, que el rojo ha sido el color distintivo de España desde tiempos de los Tercios de los reyes Austrias.
Efectivamente, el rojo era el color característico de España, como el verde lo era de los italianos que servían a nuestros Reyes, pues gran parte de Italia era también España. Una orden del Veedor General de la Armada de la Liga, fechada el 20 de junio de 1571 ordenaba que:
“Traerán los soldados y demás gente de guerra de España un lazo rojo, los italianos verde, la infantería alemana negro, los venecianos amarillo, los caballeros de san Juan blanco y los que sirvan al Papa azul.
     El texto anterior es curioso, máxime cuando el blanco fue generalmente la divisa de Francia, como también lo fue el azul, y el amarillo lo usaron muchos militares al servicio de los Emperadores. Los holandeses enemigos de España tomaron el naranja de la Casa de Orange; como contraposición a estos, tenemos representaciones de walones al servicio de Su Majestad Católica, con divisa púrpura (morado-rojizo).

     
Pero volvamos al color rojo. En el retrato del Emperador Carlos en Mühlberg, obra de Tiziano Vecellio conservada el El Prado, vemos que lleva banda roja del hombro izquierdo al costado derecho, y una toquilla roja en la borgoñota; plumas y cubiertas del caballo son también rojas.
 
En el retrato de Felipe II, pintado por Moro en 1557, vemos que lleva un lazo rojo en cada brazo.
 
Lo mismo sucede con el de D.Juan de Austria pintado por Sánchez Coello
 
 
En el de Filiberto de Saboya, de Juan Pantoja de la Cruz Coello, los lazos son verdes por ser italiano.
 
Y para terminar, como banda del hombro derecho al costado izquierdo, se la pintó Peter Paul Rubens al Cardenal Infante D.Fernando de Austria.
 

Por tanto, los españoles llevaron lazos, fajas o bandas rojas como distintivo de servir en los ejércitos del Rey. Quizá D. Alonso de Contreras sea quien mejor nos describe la banda al contarnos como vestía cuando se presentó en Madrid de Capitán de caballos:
“Calcillas de gamuza cuajadas de pasamano de oro, y mangas y coleto de lo mismo, un monte de plumas azules y verdes y blancas encima de la celada, y una banda roja recamada de oro, cuajada, que, a fe, podía servir de manta en una cama.”
Pero la más bella historia que en torno al rojo de España se haya jamás contado está la de nuestra Infanta Maria Teresa, hija de Felipe IV, esposa del Rey Sol de Francia Luis XIV y abuela del Rey Felipe V de España que implantó la dinastía Borbón en nuestro reino.
Cuéntase que en el momento de retratarse a la Reina se decidio que usase el mismo vestido que había lucido en otro retrato la abuela de su marido, María de Médici en obra ejecutada por Frans Pourbus el Joven, y ello fundamentalmente porque su tela estaba bordada con las flores de Lis de la casa de Francia.


Retrato de maria de Medicis

Sin embargo, dados los años transcurridos la reina decidió adaptarlo a los nuevos tiempos cambiando cuellos y mangas, y añadiendo un detalle que a nadie debe pasar desapercibido, y que no es otro que el de colocarse un medallón al cuello, en el escote fijado con un lazo intencionadamente rojo.
Retrato de Maria Teresa de Austria Infanta de España y Reina de Francia
 
La jugada de la reina pasó desapercibida, pero en el retrato que aún hoy se conserva en el palacio de Versalles, la Reina de Francia, que jamás intervino en la política de su reino ni a favor ni en contra de España, pues su marido el Rey Sol actuaba a su antojo, quiso dejar a la posteridad un breve mensaje subliminal
 
“Si, soy vuestra Reina, pero mi sangre es española, roja como el lazo que, atrevidamente, me he colocado para ser retratada.”

 En cuanto a la equipación deportiva, inicialmente en las Olimpiadas de Amberes de 1920 fue roja, posteriormente paso por el azul entre 1941 y 1947, año en el que el General Moscardó, entonces Delegado Nacional de Deportes y Presidente del Comité Olimpico Español, decidió que se volviera al tradicional color rojo que desde entonces se usa, en referencia al rojo tradicional insignia de las tropas españolas.

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