domingo, 25 de abril de 2010

¿MANIFESTACION PRO GARZON? o LA IZQUIERDA RADICAL SE MANIFIESTA EN MADRID


Creo que las dudas ante cual haya de ser el título de este post tienen su razón de ser en la propia manifestación en si misma, cuyo video les cuelgo a continuación, y mucho que ver con lo que es esa izquierda a la que me refiero, que se retrata tan genialmente como lo hace Mingote en la viñeta que le tomo prestada:



¿Les parece esta manifestación a ustedes una acción en defensa de la independencia de un Juez?

A mi sinceramente la profusión de banderas republicanas, la categoría de los eslóganes coreados, —incluidos gritos en contra de la Monarquía, del Tribunal Supremo y del Tribunal Constitucional— las fotos de muertos de la izquierda durante nuestra guerra civil y el franquismo, las pancartas contra Franco y el ambiente político en el que la manifestación se produce me lleva a la conclusión de que se ha tratado de una manifestación de la izquierda dogmática, intolerante, radical y guerracivilista que conforma la secta comandada por el Presidente Rodríguez, y que tiene secuestrada al PSOE.

Y no se trata de una disquisición “fascista” pues como pueden ver ustedes en el video que les acompaño a continuación, el propio Presidente Rodríguez comentaba hace algunos días con Gabilondo, tras una entrevista y en teoría con los micrófonos cerrados, que:

“les convenía la tensión social, porque sino la gente… y que iban a dramatizar”



A finales del siglo XIX Nietzsche, aún lúcido, escribía en su obra “Más allá del Bien y del Mal” que las sociedades occidentales se habían vuelto “gregarias” siendo su comportamiento el de un “rebaño” acostumbrado tan solo a obedecer
En este sentido nos dice literalmente:

“Hay un punto en la historia de la sociedad en el que el reblandecimiento y el languidecimiento enfermizos son tales que ellos mismos comienzan a tomar partido a favor de quien los perjudica, a favor del criminal, y lo hacen, desde luego, de manera seria y honesta. Castigar; eso les parece inicuo en cierto sentido, — lo cierto es que la idea del «castigo» y del «deber-castigar» les causa daño, les produce miedo. «¿No basta con volver no-peligroso al criminal? ¿Para qué castigarlo además? ¡El castigar es cosa terrible!» — la moral del rebaño, la moral del temor, saca su última consecuencia con esta interrogación. Suponiendo que fuera posible llegar a eliminar el peligro, el motivo de temor, entonces se habría eliminado también esa moral: ¡ya no sería necesaria, ya no se consideraría a si misma necesaria! — Quien examine la conciencia del europeo actual habrá de extraer siempre, de mil pliegues y escondites morales, idéntico imperativo, el imperativo del temor gregario: « ¡queremos que alguna vez no haya ya nada que temer!» Alguna vez… — la voluntad y el camino que conduce hacia allá llámase hoy, en todas partes de Europa, «progreso».”

Y efectivamente esa actitud es la que se está imponiendo en la “izquierda progresista” en relación con el enjuiciamiento, por diversas causas, del juez Garzón.
Hace poco escuchaba a un diputado nacional del PSOE —de cuyo nombre no me acuerdo—, manifestar en una tertulia televisiva que ¿Por qué no dejaba el Supremo en Paz a Garzón, puesto que con la decisión de la Sala de Justicia de la Audiencia Nacional declarando la incompetencia del Juez para el enjuiciamiento de la llamada “Causa General contra el Franquismo” el problema se había terminado? Expresando su disgusto por considerar que el procesamiento del juez era incomprensible y políticamente intolerable.

Se trata en fin de la posición del “progresismo” a que Nietzsche se refiere, que no quiere castigar pues castigar “es terrible” y basta con hacer del delincuente “no peligroso”

Pues he de decirles que esto no puede ser así, señores “progresistas”.
Ya en el siglo XVI Maquiavelo, en sus “Comentarios a la década de Tito Livio” manifestaba que nunca sería legítimo compensar al delincuente sus delitos con los méritos contraídos a favor de la Sociedad, de modo y manera que cualquiera que hubiera delinquido habría de ser juzgado y condenado aunque fuera un héroe de la Nación.

Pues eso y nada más que eso es lo que ocurre con Garzón, que tiene tres causas abiertas ante el Supremo, dos por prevaricación (Resolver injustamente a sabiendas) y una por cohecho en relación con sus cobros en sus conferencias en Nueva York.
Aunque la “secta” solo se refiera a la prevaricación del caso de la “Causa General” que el mismo juez intentó abrir contra el franquismo y nunca a las otras dos causas.
Y los hechos son tozudos, pues no puede un juez decir en una resolución que la querella contra Santiago carrillo por su presumible implicación en los “Crìmenes de Paracuellos” es “torticera” porque olvida la vigencia de la Ley de Amnistía de 1977 y después dictar otra en que con olvido de la misma norma trata de enjuiciar a los “Asesinos Fascistas del Franquismo”.

Lo grave de todo esto es que en la línea del comportamiento de la “secta” que ya denunciaba en mi reciente post “Vuelve Robespierre” el “talante” de sus miembros no es otro que el de “si existe una ley que nos impide hacer lo que nos de la gana vamos y la derogamos”

Desde 1975 hasta su aprobación en 1977, la izquierda toda, desde los Comunistas entonces representados por Santiago carrillo y Marcelino Camacho, hasta el PSOE de Felipe Gonzalez y Alfonso Guerra, reclamaban con intransigencia la “Amnistía”.

Hoy hemos de llegar a la conclusión de que no lo hacían con el sano propósito de olvidar la historia y que nuestro futuro no estuviera marcado por la constante presencia de los efectos, sobre la sociedad, de vencedores y vencidos en nuestra guerra Civil 1934-1939, sino que su espíritu se limitaba a buscar la impunidad de “los suyos” ya fueran exiliados, represaliados o perseguidos por el franquismo, y ahora, 33 años después, y logrado ya su objetivo, proponen, como ha hecho IU —a la sazón los comunistas— la derogación de aquella Ley con el único propósito de perseguir a los “asesinos fascistas”, con olvido de una realidad incontestable, expresada por Esperanza Aguirre hace unos días en la Asamblea de Madrid, de que en nuestra guerra civil hubo heroicidades y atrocidades cometidas por ambos bandos, aunque yo me atrevería a ir más allá, asegurando a ustedes que la izquierda cometió mayores atrocidades en el período 1931-1939, que las que pudiera haber cometido la derecha en el período 1931-1975.

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