lunes, 2 de diciembre de 2013

YA HABLAREMOS DE CAPITULACIÓN DESPUES DE MUERTOS…


FRANCISCO DE BOBADILLA – MAESTRE DE CAMPO DEL TERCIO VIEJO DE ZAMORA (1585)

 
Alférez de España - Pintura de Ferrer Dalmau

 
“Bien sé a cuantos contradigo y reconozco a los que se han de armar contra mi; más no fuera yo español si no buscara peligros, despreciándolos antes, para vencerlos después.”
Quevedo
 
 

Somos altaneros, farrucos y valientes hasta la inconsciencia, y ello nos ha arrastrado a tensiones no comparables a las vividas por otros pueblos; nos afanamos en dañarnos y renegar de nosotros mismos, pero al apercibirnos de la más ligera osadía del extranjero, el alma española no duda en ponerle las peras al cuarto -buena cuenta pudo dar Napoleón de ello cuando derrotamos a sus invencibles tropas y echamos a cajas destempladas a "Pepe Botella" y sus bárbaros, lo que llevó al Emperador a reconocer que "A los españoles les gusta renegar de su país y de sus instituciones, pero no permiten que lo hagan los extranjeros"-.

 
Es consustancial a nuestra idiosincrasia: que vengan problemas, los que sean, que ya les daremos su merecido: ¿qué importa a quien hayamos ofendido, si damos por sentado que nos batiremos en duelo o guerrearemos, en la seguridad, bravucona y pendenciera, de que los venceremos llegado su momento?
 
Pero la realidad es tozuda y de vez en cuando nos envía derrotas como las de los Tercios de Felipe IV, el desastre del 98, las permanentes guerras civiles padecidas desde principios del S.XIX hasta mediados del S.XX, o el desatino —y sus nefastas consecuencias— de las bravatas de un gobierno enrocado en la mentira y la demagogia como fue, más recientemente, el gobierno ZP y su partido, el PSOE.
 
Algunas personas, que se dicen informadas, afirman que ZP estaría pensando en volver, dispuesto a disputarle a Rubalcaba el liderazgo maltrecho del PSOE.
 
Válganos Dios de tamaña necedad, pero más consigue el necio, por tozudo y contumaz, que por tener razones, y quién sabe si algunos piensan que la demagogia populista Zapateril tiene más tirón electoral que la entresombrada figura conspiradora y jacobina de Rubalcaba, quien sufriendo un imparable desgaste electoral insiste a favor de las tesis bolcheviques de los comunistas, con riesgo evidente para las posiciones socialdemócratas, pese a que crea el PSOE que le resultan rentables para desgastar, desde la calle, al PP y pese a que los extremismos puedan llevar a la ruptura de un sistema que es el más largo en paz que nunca hayamos vivido.
 
Pero es que lo grave del asunto es que los españoles, desmemoriados y poco reflexivos, volverían a votar a Zapatero con tal de salir del marasmo de limitaciones, restricciones y penurias que el gobierno del PP se ha visto obligado a imponer por mor del desastre que el propio ZP y su partido, el PSOE, provocaron durante su gobierno.
 
Tenemos el alma dura y la memoria blanda, y nos gusta renegar de los políticos de turno en el poder, sean quienes sean y lo hagan bien o mal, máxime si son de la derecha, en cuyo caso EL AGITPROP de la izquierda montaraz tratará de deslegitimar, con movimientos callejeros, la legitimidad indiscutible de las urnas.
Lo hicieron los socialistas de Largo Caballero en 1934, lo hace el convergente Sr. Mas —de derechas pero nacionalista— en este momento y lo hará la izquierda. En lo venidero y, por supuesto, en los dos años que le quedan de gobierno al PP, no me cabe la menor duda de que tendremos oportunidad de contemplar como la izquierda atizará el fuego de las masas; y ello con tal de asaltar, a las bravas, la posesión de “La Moncloa”.
Ya lo decía José Luis Borges:
“España es una tierra donde hay pocas cosas, pero donde cada una parece estar de un modo sustantivo y eterno.”
Y entre esas cosas sustantivas y eternas, están —además de nuestro espíritu altanero, valiente y bravucón— nuestro afán de considerar enemigo a quien piensa diferente de nosotros, la envidia ante el triunfador —que es propia de los países de cultura católico/marxista y no de los protestantes/capitalistas— y el resentimiento, propio de cierta izquierda, que no acaba de aceptar su derrota en la guerra civil 1934-39.

 
 


2 comentarios:

  1. Pilar dijo: Duro, durísimo, pero no deja de reflejar una triste realidad.

    ResponderEliminar
  2. Joaquín Javaloys03 diciembre, 2013

    ¡ Excelentes reflexiones! ¡Enhorabuena!

    ResponderEliminar