jueves, 22 de marzo de 2012

¿QUIEN NOS SACARA LAS CASTAÑAS DEL FUEGO?

A lo largo de los últimos años se viene hablando, insistentemente, del enorme peligro que supone para los principios de nuestro sistema occidental la, cada día mayor, presión de los movimientos islamistas en Europa.
Son numerosos los ejemplos de intransigencia e intento de imposición de los postulados ético-morales del islam en nuestras sociedades occidentales.
Desde la no intrascendente discusión del uso del velo islámico en los centros de enseñanza, pese al laicismo que en los mismos se respira, con retirada incluso de los crucifijos en las aulas, hasta las pretensiones de algunos grupos islámicos de imponer horarios reservados para las mujeres en las piscinas públicas, por considerarse atentatorio a los principios del islam el uso compartido por hombres y mujeres de tales instalaciones.
Se ha llegado incluso a prohibir por un Juzgado de París, el reparto gratuito entre indigentes del tradicional “Pot aux feu de cochon” por ser discriminatorio para los indigentes musulmanes.
¿Hasta dónde vamos a llegar?
¿Quién va a ponerle el cascabel al gato?
Yo, desde luego, solo confío en nuestras mujeres.
La verdadera esencia de la Sociedad Occidental contemporánea se encuentra precisamente en la conquista de sus derechos por parte de las mujeres.
Que duda cabe que hay todavía un inmenso camino por recorrer para lograr una plena igualdad dentro de la diferencia que gracia a Dios nos separa a hombres y mujeres como seres humanos únicos, iguales y al tiempo diferentes.
Pero hay algo esencial:
¿Admitiría la mujer occidental dar pasos atrás en su proceso de igualación con el hombre?, ¿permitiría no poder conducir, no vestir como quieran, no poder optar a trabajo en centros compartidos con varones, no tener derecho al voto o verse discriminadas sistemática y contumazmente porque así lo haya dispuesto Alá y Mahoma, su profeta?
Un viejo militar, el Coronel Valenzuela, profesor de equitación renombrado, escribió una conferencia que ha dictado centenares de veces sobre la historia de la equitación, y su disertación comenzaba con una pregunta ¿Quién montó primero en un caballo, el hombre o la mujer?
Su contestación era tajante, “Por supuesto un hombre, pero no por su iniciativa, sino porque la mujer pensó que aquel magnifico animal que se comían podía tener otros usos, y tras exigirle al varón que lo intentase, y tras varios buenos golpes, ya con el cuadrúpedo domado, fue ella quien comenzó a disfrutarlo como animal de carga y transporte, mientras el hombre continuó caminando a su lado.”
Y así se ha venido escribiendo la historia del progreso humano, “la mujer decide y el hombre se desvive”.
Toda mi vida está rodeada de mujeres, la mía, mis hijas, mi madre y mi suegra, mis cuñadas….
Como dijo hace tiempo mi hija pequeña “Papá, en casa lo único hombre sois el perro y tu”  
Y la verdad es que estoy encantado y convencido de que serán ellas las que nos movilicen, en un momento de riesgo real, frente a las pretensiones de los integrismos islámico intransigentes.

domingo, 18 de marzo de 2012

ESPERANZA Y PACIENCIA



“Hasta la vida más desgraciada tiene
también sus horas luminosas y sus
pequeñas flores deventura entre
la arena y el peñascal.”
Hermann Hesse
El lobo estepario


“Morimos, a eso se reduce todo”, nos dice Gabriel Albiac en su obra “La Muerte: Metáforas, Mitologías, símbolos”

¿Realmente a eso se reduce todo? Pues sí, nada más y nada menos que a eso.

A lo largo de toda su historia, el pensamiento humano se ha centrado en tratar de explicar la propia existencia del hombre y su destino inevitable, que no es sino la muerte, en lo que el propio autor citado nos define diciendo que:

“No hay realidad humana, sin la danza, laberíntica y cruelmente hermosa, del miedo y la esperanza. Lo demás es barbarie.”

Miedo a la muerte y esperanza que puede enfocarse en dos formas diversas:

Esperanza en una vida después de la terrenal, espiritual y eterna, según los creyentes.

O esperanza en la mejoría de la situación del hombre mediante su propio quehacer en beneficio propio y de las generaciones venideras, en una racionalista y materialista concepción de nuestra existencia.

Ya lo decía Voltaire:

“La labor del hombre es tomar su destino en sus manos y mejorar su condición mediante la ciencia y la técnica, y embellecer su vida gracias a las artes.”

Ilustro este post con la imagen de uno de los “Burgueses de Calais”, obra de Rodín, cuyo gesto es paradigma de la desesperanza y el miedo.

Sin embargo la vida no puede reducirse al miedo y la esperanza pues, como dijera Hermann Hesse, a quien cito al inicio de este post, hay al alrededor de la vida de todo hombre, hasta de los más desgraciados, “horas luminosas o pequeñas flores entre la arena y los peñascales”.

Pequeños detalles, en la vida de cualquiera, que son ventanas que se entreabren a la alegría.

Así, el escritor norteamericano Ralph Waldo Emerson en su obra “Naturaleza” nos describe alguna de esas ventanas que nos brindan pequeños placeres, al decirnos que:

“El mayor deleite que los campos y los bosques nos comunican es la sugerencia de una oculta relación entre el hombre y los vegetales. No estoy solo ni ignorado. Me hacen señales y yo les contesto. El balanceo de las ramas en medio de la tormenta es para mí nuevo y antiguo. Me toma por sorpresa y, sin embargo, no me es desconocido. Su efecto es semejante al del alto pensamiento o la emoción sublime que me invaden cuando juzgo que estoy razonando con acierto o que estoy obrando rectamente.”

Pero volviendo al principio de la reflexión, hemos de aceptar como cierto que, efectivamente, si algo termina en nuestras vidas, incluso la vida misma, simplemente termina y contra ello no cabe lucha u oposición. Es más, inevitablemente todo terminará. Todo y cada cosa, por muy sencilla o
compleja que ella misma sea.

Ello no obstante no quiere decir que el fin de la vida sea el fin de “todo” para el ser humano que fallece.

Y es precisamente en el análisis de lo que haya de venir después de ese instante ineludible, la muerte, lo que conmueve al pensamiento.

¿Moriremos, al fin y al cabo, para unirnos a la nada, o será nuestra muerte inicio de otra andadura?

Ardua pregunta para la que no hay respuesta racional, pues nadie conocido —salvo que así lo creamos en Cristo desde la fe religiosa— ha vuelto de detrás del manto del Averno.

Y es ante esa amarga pregunta, implícita o explícita, que se han escrito los más bellos párrafos, en prosa o en verso, de nuestra literatura.

Siento haber de dejar deshabitado
cuerpo que amante espíritu ha ceñido,
desierto un corazón siempre encendido
donde todo el amor reinó hospedado

ó
Dichoso serás y sabio habrás sido,
si cuando la muerte venga
no te quitare sino la vida solamente.

que nos dijera Quevedo entre su amplia obra.

Soles occidere et redire possunt;
Nobis cum semel occidit brevis lux,
Nox est perpetua una dormienda.

Los soles seguirán muriendo y volviendo a nacer;
Pero, una vez que nuestra breve luz se apague,
Sólo nos quedará una noche eterna
Que habremos de dormir.

que nos dijera Cátulo en uno de sus poemas.

Podríamos añadir aquí citas interminables ¿Para qué? Cualquiera que haya leído algo sabrá
perfectamente de lo que hablo.

Al fin y a la postre es a cada uno de mis lectores que les corresponde la contestación a tan dramática pregunta.

La mía ya está hecha

DE PROFUNDIS clamavi, ad te Domine;
Domine, exaudi vocem meam.
Fiant aures tuae intendentes in vocem
deprecationis meae.

DESDE LO PROFUNDO a ti clamo Señor.
Señor, Escucha mi voz.
Atiende señor el clamor de mi suplica.

Debo añadir que en cualquier caso lo normal es que la mayoría de la gente mantenga una actitud
ajena a cualquier posibilidad de acercamiento a esa realidad atemorizadora, que es la muerte, su negación o mejor su elusión permanente.

Sabemos que la muerte está ahí, pero no queremos nada con ella, ni tan siquiera plantearnos que
implicará en su momento para nosotros mismos.

Shakespeare nos dice al respecto, por boca de Julio Cesar:

“¡Los cobardes mueren varias veces antes de expirar! ¡El valiente nunca saborea la muerte sino una vez! ¡De todas las maravillas que he oído, la que mayor asombro me causa es que los hombres tengan miedo! ¡Visto que la muerte es un fin necesario, cuando haya de venir, vendrá!”

Ante esa actitud elusiva, tan generalizada, caben otra bien diferente que es la de tratar de contemplar la realidad de la muerte en un proceso intelectual, más que racional, pues la razón difícilmente puede sentar plaza frente a una realidad empíricamente inabordable.

Y dentro de esta segunda actitud, como ya hemos dicho, caben dos diferentes aproximaciones a ella: La de la certeza de la “nada” después de la muerte, con todas las implicaciones que ello conlleva.

Y la de la certeza de la existencia trascendental del hombre, con las implicaciones que de ello a su vez se derivan.

No sé, nunca me ha preocupado saberlo, si el gran poeta José Hierro era o no creyente, pero me llama la atención uno de sus sonetos, cuya última estrofa nos dice, descorazonadoramente:

“Que más da que la nada fuera nada,
si más nada será, después de todo.
Después de tanto todo para nada.”

que recuerda al quevediano verso dirigido a Lico:

“nada que, siendo, es poco,
y será nada en poco tiempo”

En cualquier caso el hombre prudente debe adoptar ante la realidad de la muerte —esa temida realidad que nos agobia— una actitud de serena contemplación, ya que si creyentes, la muerte implicará que estaremos ante la Divina Presencia, en “un mundo de paz y descanso” y nada ocupará nuestra mente sino el Gozo; y si ateos, nada habremos de temer, pues en la nada —esa nada total descrita por Hierro— no habrá nada, ni tan siquiera sufrimiento ni conciencia del dolor o del olvido.

Desde esa actitud, la creencia en la existencia de Dios no actúa si no como un hálito de esperanza, una bocanada de luz, llevándonos a la consideración de que nuestra vida terrenal no ha sido una pérdida de tiempo, pues, en otro caso, de nosotros solo quedarían en la posteridad los genes transmitidos, si acaso, a generaciones venidas y venideras, tan solo eso y un resto de polvo orgánico, detritus de nuestra existencia material.

Un amigo me contestó a mi artículo “El Infierno” con estas palabras:

“Querido Jesús no te olvides del miedo, de la venganza impotente y de aquella frase de Nietzsche al ver la crueldad, arrebatada, gratuita o simplemente mandada por la sobrevivencia: “algunas veces la única justificación de Dios es que no exista….”

No quiero compartir sus reflexiones, me opongo a la conclusión del gran pensador prusiano; Elijo acercarme a la existencia de Dios, exista o no exista, como dice otro de mis amigos:

“ Cuando tienes problemas considerables, cuando se oscurecen los escenarios, cuando buscas, con poco éxito, ciertos objetivos... cuando te golpea el dolor, persistente..., te persigue una sutil tristeza...; hay que pedir ayuda, comprensión, escucha...dirigiendo nuestra mirada, creas o no creas en Dios, a la gran Fuerza que está en el trasfondo de todo..., exista o no exista, es nuestra única posibilidad....”

Prefiero pensar, aunque solo sea por ser la opción más poética, en una existencia trascendental venidera, y si ha de serlo desacralizadamente, al menos pensemos que nuestra fuerza espiritual, la energía que ha configurado los chispazos de nuestro entramado neuronal, pasará con personalidad propia y unívoca a sumarse al “Todo” existencial.

La materia y la energía no desaparecen, tan solo se transforman. Y en esa verdad científica está, precisamente, y desde un punto de vista estrictamente empírico, la razón de mi creencia en la existencia trascendental del hombre.

Me niego a aceptar que todas mis vivencias, mis recuerdos, mis sensaciones, mis emociones, mis placeres, mis dolores, mi vida humana, en fin, tenga por único destino la desintegración en unidades de materia inconexas y en energía “cósmica” disuelta.

Si tan solo fuésemos el fruto de una incomprensible, por excesiva, casualidad cósmica, fruto de la
conjunción de infinitas casualidades anteriores, producidas desde el momento primigenio del “Big Bang”, en tal caso, la existencia del hombre, con su cualidad intelectual intrínseca, sería una carambola excesivamente cruel del Universo.


viernes, 9 de marzo de 2012

LAS MIMOSAS


Ya casi alcanzamos la primavera y están florecidas las mimosas, con su amarillo intenso y ese olor dulzón y penetrante que recuerda al de la miel.

Siempre que llegamos a esta época y la mimosa de mi jardín se despereza, recuerdo un bello artículo publicado hace algunos años por Mónica Fernández-Aceytuno en ABC, bajo este mismo título: LAS MIMOSAS

Eran tres hombres, tres hombres morenos y corpulentos. Tan altos que se agacharon para entrar al estudio pequeño y azul donde iban a ser entrevistados. Se sentaron los tres muy juntos, como para volver a conformar su país dividido por una guerra civil. Con un español golpeado de acentos yugoslavos, contaron el horror de su guerra con esa contención en los ojos que da el dolor cuando media la distancia. Nos describieron la violencia con la que mataron a sus familiares, cómo fueron perdiendo todo. A la orilla del Adriático, tenían restaurantes en una zona turística, al parecer muy hermosa.
Yo estaba en aquel estudio de casualidad, pero les pregunté qué árboles había junto a su casa, y me respondieron: «Mimosas, mimosas por todas partes».
Entonces, les dije, ahora tienen que estar florecidas... Y aquellos hombres se echaron a llorar con tal desgarro que se dio por terminada la entrevista.
Por aquí se ha despertado estos días no el aroma de las flores sino un hedor inquisitorial que huele a humedad y a carcoma de madera de patíbulo, en cuanto se han pronunciado dos palabras: justicia histórica. Es una pena que el abuelo de nuestro presidente no viva, porque, conocedor como fue de los desgarros de la guerra, le diría a su nieto, agarrándole fuertemente de la mano, «déjalo, no hace falta, no hace falta».
Porque la vida, y esto deberían de habérselo enseñado, señor Presidente, es irreversible. Han empezado a florecer las mimosas y ni siquiera son las mismas flores del año pasado, ni las del año anterior, ni las del otro: son otras flores del mismo árbol.

Pero los hombres nos empeñamos en no darnos cuenta de la realidad que manejamos; ya lo decía de La Rochefocauld:

“No hay hombre tan hábil como para conocer el mal que hace”

Y mientras las mimosas florecen, los Progresistas Dogmáticos Intolerantes (PDIs) que se han adueñado del PSOE, de IU y de los Sindicatos —volviendo a sus viejos tics revolucionarios y callejeros— han convocado Huelga General para el próximo día 29 de marzo.

Y ¿cuál es elmotivo de la Huelga?: ¿Los cinco millones de parados? NO; ¿Las medidas de reducción del déficit? NO; ¿La reforma laboral? NO; ¿La pérdida de la iniciativa política por parte de la izquierda? TAL VEZ; ¿Un intento de deslegitimación del reciente resultado de las Urnas? NOS VAMOS ACERCANDO.

Desgraciadamente “Los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetir sus tragedias” (Cicerón – Ruyz de Avellaneda- o quien quiera que haya sido el autor de la frase) y por lo tanto debemos recordar la última vez que, en nuestra Historia, la izquierda montaraz y antidemocrática se echó a la calle para tratar de deslegitimar la victoria de la derecha.

El ejemplo más característico de ello fue Largo Caballero, presidente de la UGT desde 1918 a 1938 y del PSOE desde 1927 hasta 1935, al tiempo que Ministro en varios Gobiernos de la República y Presidente del Gabinete durante 1937 y 1937.

En el año 1934, tras largos y concienzudos preparativos, Largo Caballero lideró en la sombra el golpe de Estado contra la legalidad de la República. A tal efecto y desde el 3 de febrero de 1934 presidió el Comité Nacional Revolucionario. Motivo por el que fue condenado a 30 años de cárcel por rebelión militar, condena que nunca cumplió.

Por todo ello, Largo es considerado como uno de los máximos responsables de la revolución de Asturias de octubre de 1934. El balance del tristemente famoso golpe de Estado socialista fue casi de 1.400 muertos en 26 provincias.

Fervoroso defensor del marxismo y la dictadura del proletario, el golpe de Estado de Largo Caballero y el PSOE, es considerado por muchos historiadores como el inicio de la Guerra Civil de 1936-1939.

El 3 de diciembre de 1933, las elecciones fueron ganadas por las derechas, siendo la consecuencia inmediata la nueva distribución de los escaños del Congreso, ya que ahora los partidos de la derecha ocupaban 217, de los cuales 115 pertenecían a la CEDA y 96 a los de izquierdas. Por primera vez habían participado las mujeres, mientras que los anarquistas se abstuvieron.

Ese mismo día Largo Caballero instaba a la Directiva del Partido a concretar “un movimiento revolucionario a fin de impedir un régimen fascista”.

Así pues, el alzamiento de 1934 no fue una consecuencia, como a veces se ha intentado hacer creer, del abuso de la derecha en el Gobierno durante su mandato, ya que éste aún no había tomado posesión y el golpe ya se estaba preparando.

Largo Caballero difícilmente podía ser más explícito sobre las intenciones del PSOE de cara a las elecciones de 1936.

En el curso de una convocatoria electoral que tuvo lugar en Alicante, el político socialista
afirmaba:

“Quiero decirles a las derechas que si triunfamos colaboraremos con nuestros aliados; pero si triunfan las derechas nuestra labor habrá de ser doble, colaborar con nuestros aliados dentro de la legalidad, pero tendremos que ir a la guerra civil declarada. Que no digan que nosotros decimos las cosas por decirlas, que nosotros lo realizamos” (El Liberal, de Bilbao, 20 de enero de 1936).

Tras el anuncio de la voluntad socialista de ir a una guerra civil si perdía las elecciones, el 20 de enero, Largo Caballero decía en un mitin celebrado en Linares:

“... la clase obrera debe adueñarse del poder político, convencida de que la democracia es incompatible con el socialismo, y como el que tiene el poder no ha de entregarlo voluntariamente, por eso hay que ir a la Revolución”.

El 10 de febrero de 1936, en el Cinema Europa, Largo Caballero volvía a insistir en sus tesis:

“... la transformación total del país no se puede hacer echando simplemente papeletas en las urnas... estamos ya hartos de ensayos de democracia; que se implante en el país nuestra democracia”.

Para afirmar finalmente:

“Yo declaro... que, antes de la República, nuestra obligación es traer al socialismo... Hablo de socialismo marxista... socialismo revolucionario... somos socialistas pero socialistas marxistas
revolucionarios... ¿Procedimiento? ¡¡El que podamos emplear!!...”

Y así fue.

Tras las elecciones de 1936, según datos aportados por Cesar Vidal en un artículo publicado en la Bitácora “Rabos de Pasa”, en las elecciones los resultados fueron los siguientes:

9.716.705 votos emitidos
4.430.322 fueron para el Frente popular
4.511.031 para las derechas
682.825 para el centro
91.641 emitidos en blanco o resultaron destinados a candidatos sin significación política.

Sobre estas cifras resulta obvio que la mayoría de la población española se alineaba en contra del Frente popular.

Sin embrago, y según relato del que fuera presidente de la República, Alcalá Zamora, al diario Journal de Geneve, publicadas en 1937:

“A pesar de los refuerzos sindicalistas, el "Frente Popular" obtenía solamente un poco más, muy poco, de 200 actas, en un Parlamento de 473 diputados. Resultó la minoría más importante pero la mayoría absoluta se le escapaba. Sin embargo, logró conquistarla consumiendo dos etapas a toda velocidad, violando todos los escrúpulos de legalidad y de conciencia.
Primera etapa: Desde el 17 de febrero, incluso desde la noche del 16, el "Frente Popular", sin esperar el fin del recuento del escrutinio y la proclamación de los resultados, lo que debería haber tenido lugar ante las Juntas Provinciales del Censo en el jueves 20, desencadenó en la calle la ofensiva del desorden, reclamó el Poder por medio de la violencia.
Crisis: algunos Gobernadores Civiles dimitieron. A instigación de dirigentes irresponsables, la muchedumbre se apoderó de los documentos electorales: en muchas localidades los resultados pudieron ser falsificados.
Segunda etapa: Conquistada la mayoría de este modo, fue fácilmente hacerla aplastante. Reforzada con una extraña alianza con los reaccionarios vascos, el "Frente Popular" eligió la Comisión de validez de las actas parlamentarias, la que procedió de una manera arbitraria.
Se anularon todas las actas de ciertas provincias donde la oposición resultó victoriosa; se proclamaron diputados a candidatos amigos vencidos. Se expulsaron de las Cortes a varios diputados de las minorías. No se trataba solamente de una ciega pasión sectaria; hacer en la Cámara una convención, aplastar a la oposición y darle mayoría absoluta al Frente Popular.”

En consecuencia no podemos sino denunciar la responsabilidad de los líderes del Socialismo español, de los años 30, en el desencadenamiento de la Guerra Civil, de la que, con toda desfachatez, culpan a la derecha.

Pero lo más grave es que los dirigentes de la Izquierda patria contemporánea, los PDIs (progresistas dogmáticos intolerantes), están acercándose peligrosamente a los antecedentes de los años 30, de talante veladamente guerracivilista-frentepopulista, con su postura de fomentar la movilización callejera contra las decisiones democráticamente adoptadas por un Gobierno que, hace pocos meses, ha conquistado su posición con mayoría absoluta en el Parlamento.

Como decía hace unas horas un twitero, en Grecia se han realizado 15 Huelgas Generales, todo un éxito: El resultado ha sido su Quiebra. Fitch Ratings ha bajado la nota de Grecia, de "C" a "default parcial" (quiebra restingida).

Esperemos no acabar llorando todos recordando el florecer de las mimosas.

viernes, 2 de marzo de 2012

¡¡¡DIOS MIO.PERO EN QUE PAIS VIVIMOS...!!!



A veces me dan ganas de echarme a llorar. Y hoy es uno de esos días.

Resulta que la Guardia Civil ha detenidoa un Padre que había castigado a su hija de 16 años “a no salir de casa” por unpresunto delito de “detención ilegal”.
Parece ser, no obstante, que la cordura ha prevalecido y ya ha sido puesto en libertad sin cargos por el Juez de Instrucción de Úbeda.

El caso me recuerda a otro también abusivo ocurrido a una una pobre madre sordomuda de la localidad de Pozo Alcón, en la provincia de Jaén, condenada a un año de alejamiento de su hijo de diez años y a 45 días de prisión por un delito de malos tratos por haberle propinado una bofetada, con la mala suerte de que el crío apartó la cara golpeándose con el lavabo en su cuarto de baño, donde se había encerrado después de tirarle un zapatillazo a su madre y salir corriendo a encerrarse en el mismo para no obedecer la exigencia de que hiciese sus deberes escolares.

Por su parte la fiscalía ha anunciado que recurrirá contra la Sentencia por no haberse estimado la agravante de que los hechos ocurrieran en el hogar familiar, solicitando que la pena se eleve a 65 días de privación de libertad.

A todo ello, además, debe añadirse que la Sentencia se ha dictado por el Juez ¡¡¡¡dos años!!! después de que los hechos hubieran ocurrido.

Los hechos ocurrieron el 6 de diciembre de 2006 cuando María le preguntó a su hijo David, de 10 años, si había hecho los deberes. El niño le respondió, mintiendo, que sí, y cuando su madre se enteró de la verdad le riñó. David reaccionó lanzándole una zapatilla a su madre y huyendo hasta encerrarse en un cuarto de baño. La madre consiguió abrir la puerta del baño y, al entrar, agarró al niño por el cuello y le pegó un bofetón. Accidentalmente el niño se golpeó contra el lavabo, por lo que sangró por la nariz. Además, también resultó con un hematoma en el cuello.

Al día siguiente, el menor llegó al colegio y el profesor, al ver su estado, le llevó al ambulatorio del pueblo. Allí, una médico lo examinó y realizó un parte de lesiones por malos tratos.

Por su parte, María, que es sorda, aseguró que su hijo es un niño conflictivo.

Por último debe advertirse que el menor se negó a declarar contra su madre en el juicio y que ha vivido normalmente en el hogar familiar durante estos dos últimos años sin ningún nuevo incidente.

Lo cierto es que mi sensación es de absoluta perplejidad y me lleva a pensar que vivimos en un país de ESTUPIDOS ―con mayúsculas― y que lo peor de todo es que tiene mal arreglo.

Por su parte, la Confederación de Federaciones de Asociaciones de Padres de Alumnos (Confapa) declaró que la sentencia sólo puede entenderse “en el contexto de la penosa corrección política invade a nuestra sociedad”.

La confederación añadió que “la reforma presuntamente progresista del Código Civil ―promovida por el PSOE―, anuló la posibilidad de que los padres corrijan moderada y razonablemente a sus hijos y deja a las familias españolas absolutamente indefensas, como les ha ocurrido a estos padres de Pozo Alcón”

Por su parte la consejera para la Igualdad y Bienestar Social de la Junta de Andalucía, Micaela Navarro, del PSOE, mostró su "inquietud" por la "repercusión negativa" que pueda tener en el menor de Pozo Halcón (Jaén) la pena impuesta a su madre por un delito de maltrato de 45 días de prisión y un año de alejamiento de su hijo, y consideró "desproporcionada" la sentencia al "producirse dos años después de que se cometiera la agresión".

Peroes que lo más grave del asunto es que resulta que si la buena señora―sordomuda― hubiese en su día abortado, por ser para ella una cargainsoportable la maternidad que se le avecinaba, la izquierda radicalintolerante, autoproclamada progresista, que hoy defiende la sanción a lamadre, hubiese aplaudido el gesto de la mujer impedida frente a ese engendroque crecía en sus entrañas; mientras que por aplicarle un leve castigo físico―pues nada más que eso es una buena bofetada dada a tiempo a un hijoingobernable― (y que venga la fiscalía a perseguirme por apología del delito)resulta que es penalmente condenada por un delito de malos tratos alalejamiento del chiquillo y a una pena de privación de libertad, y todo ellocomo consecuencia de la denuncia de un maestro, que en vez de analizar a fondola realidad de los acontecimientos y de la vida de la familia, ejerció depuritano proteccionista, cuando debería haberse metido su prurito proteccionista por donde todos ustedes se imaginan sin falta de que yo lo diga.