viernes, 4 de junio de 2010

2012



Un reciente informe realizado para la NASA y la ESA por la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU formula apocalípticas predicciones para el año 2012.

La conclusión de dicho informe es que existe la amenaza de en 2012 se produzca un poderoso fenómeno magnético que traerá como consecuencia la perdida de las comunicaciones y redes eléctricas en todo el mundo.

La noticia es verdaderamente preocupante, pues el efecto de una gran tormenta solar es que sus radiaciones producirían, en primer lugar, la pérdida de las comunicaciones, tanto por teléfono, a través de bluetooth, a través de satélite, o por internet, durante la denominada "fase activa", que atraviesa el Sol aproximadamente cada 11 años y que en esta ocasión se prevé extraordinariamente potente.

Pero lo más grave es que si estos sistemas “se caen”, arrastrarían en cascada a otros secundarios, de tal modo que una tormenta magnética de la importancia que se advierte, podría hacer caer estructuras interconectadas; Así, la distribución del agua potable se hará del todo imposible en pocas horas, se perderían los alimentos que se encuentren en cámaras frigoríficas, o incluso en las neveras y congeladores domésticos y los medios de transporte también se verían afectados.

Dado que no existen planes de prevención, y que, aunque los hubiera, no daría tiempo a ponerlos en marcha, nuestra enorme dependencia de la tecnología avanzada, muy sensible a los fenómenos magnéticos de una gran tormenta solar, hace que nuestra sociedad sea muy vulnerable y podamos vernos lanzados a una nueva edad media.

Pero esto no es todo, el pasado mes de abril, una vez más, y esta vez con más fuerza y de forma totalmente inesperada, el Sol dio muestras de que ha despertado de su letargo.

El telescopio espacial 'Tesis', en Rusia, registró la mayor tormenta geomagnética desde octubre de 2008, según informa el Instituto ruso de Física 'Lebedev'.
La tormenta solar alcanzó el nivel 7 en una escala de 10, el máximo histórico del último año y medio.

Además de “fuerte”, los rusos indicaron que la tormenta había sido totalmente "inesperada", ya que ninguno de los principales centros de investigación mundiales pronosticaba la víspera un cambio tan drástico en el estado de la magnetosfera.

Esta tormenta puede considerarse la última de una serie de avisos ante la catástrofe que, con gran probabilidad, se nos avecina.

Por otra parte me llega de rebote el último documento elaborado por el estratega de mercados de una de las principales casas de banca privada extranjeras con sucursal en España.

Pues bien, en el referido documento se comenta —ingenuamente si el desastre solar comentado se produce— que, tras algunos años durmiendo el sueño de los justos, revive una amenaza natural que puede convertir a parte del universo de las “commodities” en una de las decisiones de inversión más rentables en muchos años, ya que, de materializarse, provocará que se contraiga significativamente la disponibilidad de las mismas.

Vuelve, en efecto, El Niño, conocido técnicamente como ENSO (El Niño Southern Oscillation), que es ese calentamiento de las aguas del Pacífico Central y Sur —que, cuando se produce, suele durar desde el otoño hasta la siguiente primavera— que provoca desastres climáticos tanto en Latinoamérica, en forma de fuertes lluvias, como en el Sureste Asiático, donde ocurre lo contrario, imponiéndose la sequía generalizada.

Las autoridades climáticas de Estados Unidos ya han dado, de hecho, la voz de alarma, ya que tiene implicaciones igualmente para la temporada de huracanes en aquel país.

Las implicaciones de un fenómeno atmosférico de este calibre son múltiples ya que afecta a toda la cadena de producción y distribución de muchos de los productos más demandados globalmente.

Arruina cosechas por exceso o defecto de agua; aumenta los incendios en plantaciones y la aparición de plagas en las zonas secas; frena la explotación minera, especialmente al aire libre, en las húmedas; provoca destrozos y cortes en las infraestructuras que impiden la generación eléctrica y la salida de la materia prima al mercado.

La consecuencia es un aumento de los costes de aprovisionamiento que se traduce en un incremento de la inflación de bienes y en una reducción de los márgenes empresariales en las naciones e industrias perjudicadas.

Pero tan importante como el efecto económico de El Niño, son las consecuencias sociales que, de su aparición, se derivan para muchas naciones en las que los productos negativamente afectados constituyen la base fundamental de su dieta cotidiana.

Gran parte de las revueltas internas en áreas en desarrollo que se produjeron en el pasado (el caso de las tortillas en México o el pan en Egipto) están ligadas a un aumento del precio del trigo, el maíz, el arroz o similares, todos ellos en riesgo como consecuencia del impacto meteorológico de este fenómeno que afecta principalmente a las grandes zonas productoras de grano a nivel mundial.

Eso por no hablar de las consecuencias que la ausencia o el exceso de lluvia tienen sobre las regiones económicas más deprimidas del planeta, esas que, lamentablemente, no importan a nadie.

Y digo que la previsión de este analista es ingenua porque si “El Niño” se junta con la “Tormenta Solar”, eso querrá decir que la Madre Tierra «Gea» y sus camaradas estelares, nos van a jugar no una, sino varias malas pasadas y todas ellas a la vez en 2012.

O sea, que Dios nos pille confesados.

3 comentarios:

  1. Hola Jesus, despues de casi quince días sin abrir mis correos, acabo de terminar de leer tus últimas reflexiones y he acabado con el corazón en un puño. Es verdad que todo va mal, pero verlo con tanta crudeza me ha sobrecogido. Creo que es el momento de reflexionar en positivo, por lo menos para darnos un respiro...

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  2. Son mentiras. La NASA niega una tormenta solar catastrófica en su propia página. Las tormentas solares son un evento recurrente ya que tienen un ciclo de 11 años y el máximo de ese ciclo es recien en 2013/14. ¿Vivieron algún efecto catastrófico a causa de las tormentas a lo alrgo de su vida? Pueden afectar temporalmente algunas transmisiones de satélites en la atmósfera superior, como los de GPS, causando errores de algunos metros, o algunos transformadores o celulares. Las empresas que se podrían ver afectadas ya saben todo esto. Pero las tormentas son tan problemáticas como un huracán, del cual uno se puede proteger. Ni siquera en su máxima potencia son capaces de destruir la Tierra. Hay que informarse antes de publicar información falsa que puede ocasionar miedo. No es correcto y es más peligroso que una tormenta solar.

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  3. Laura: No se si me leeras, pero mira el reportaje publicado por ABC a este respecto en su número del día 25 de enero de 2012

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